Este tercer one shot transcurre durante la primera película, específicamente durante el reinado de Scar.

Tradicionalmente, los hombres no abandonaban la Roca del Rey hasta que sus melenas hubiesen crecido sobre sus pechos. Las cosas cambiaron cuando Mufasa murió y Scar tomó el trono. En el principio de su reinado, Scar no tomó ninguna medida contra los cachorros machos de la manada, pero las leonas finalmente reconocieron el desprecio y la paranoia en sus ojos cada vez que él veía a los cachorros jóvenes. Con el tiempo, la locura de Scar provocó que empezara a ver a todos los hombres jóvenes como usurpadores potenciales. Las madres comenzaron a enviar a sus hijos a Rogue Haven donde estarían a salvo siendo cuidados por sus padres. Dos de los jóvenes que fueron enviados a toda prisa a ese lugar eran los amigos de la infancia Simba y Nala: Chumvi y Tojo. Pero había algunas madres que dudaban en enviar a sus hijos y ellos pagaron un precio terrible.

Sadaka era un gran león viejo con una melena rojiza muy canosa, ojos marrones y un mentón desaliñado. Esperaba con ansiedad en las afueras de las Tierras del Reino.

Pronto, pudo ver cuatro formas felinas apresurándose hacia él. A medida que se acercaban pudo ver a Sarabi, la viuda del Rey Mufasa. Tres leonas ligeramente más jóvenes la acompañaban, todas ellas con un sorprendente parecido con la ex reina. Una de estas mujeres, una leona más delgada con una barba desaliñada se acercó y acarició a Sadaka cariñosamente.

"Naanda" suspiró Sadaka, devolviendo las caricias de su compañera.

"Hermanas" susurró Sarabi haciendo que las otras tres leonas se acercaran a ella "No hay mucho tiempo. Sadaka, me alegra de que vinieras. Con eso puedo decir que recibieron nuestro mensaje".

Sadaka asintió. "Uno de los azulejos de Tojo trajo noticias al Rogue Haven. Vine tan pronto como me enteré. ¿Es cierto? ¿Scar está enviando a las hienas a matar a cualquier león macho que aún viva en la Roca del Rey?".

Sarabi asintió. "Sólo hay tres machos que no han abandonado la Roca del Rey. Tus hijos: Hija y Fukuza. Y el hijo de Sarafina: Mheetu".

"¿Dónde están mis hijos?".

"Están con Sarafina" respondió Dwala con un tono asustadizo. Como era la hermana menor, era la más tímida de las cuatro. Ella empezó a escanear la zona para poder detectar cualquier signo de las hienas. Sarabi se acercó a ella y la acarició para reconfortarla.

"Tomaron una ruta secreta" explicó Diku "Fuimos interceptadas por una patrulla de hienas y tuvieron que separarse de nosotras".

"Aquí vienen" susurró Sarabi, lo que indicaba la proximidad de otras cuatro formas leoninas. Una leona en plena madurez seguida por un trío de jóvenes de tres años de edad, sus melenas recientemente crecidas cubrían sus pechos.

Sadaka y Naanda se acercaron a sus hijos y los acariciaron. En estrecha sintonía Sarafina se acercó a su hijo Mheetu, un cachorro de león blanco con ojos marrones y una melena de color marrón claro.

"¿Dónde está papá?" susurró Mheetu.

"Él y los otros forasteros fueron a cazar cuando llegó el mensajero" explicó Sadaka "Lo siento, pero no pude esperar a que ellos volvieran".

Sarafina acarició Mheetu. "Está bien Mheetu. Verás a Leo cuando llegues a Rogue Haven".

"Eso es poco probable" declaró una voz burlona desde cerca. Sin previo aviso, varias docenas de carcajadas empezaron a escucharse por todas partes como si fueran fantasmas, en torno a los nueve leones. La que hablaba era Shenzi, la hembra alfa de las hienas. "Scar quiere a los tres muertos" explicó "Por lo que no irán a ningún refugio".

"A menos que el estómago cuente como un refugio" Banzai se rio entre dientes mientras tomaba su lugar al lado de Shenzi.

Hubo risas crueles por todas partes.

"Hermanas, defiendan a los chicos" gruñó Sarabi.

"¡Saca a nuestros hijos de aquí!" le dijo Naanda a Sadaka antes de que ella se apresurara a unirse a sus hermanas. Con gruñidos feroces, Sarabi y sus tres hermanas se apresuraron a atacar a las hienas, con la esperanza de dar a los jóvenes leones la oportunidad que necesitaban para huir.

Sarafina se acercó a Sadaka. "Es momento de que te los lleves a Rogue Haven" le dijo Sarafina a Sadaka "No es seguro que estén aquí o en cualquier otra parte de las Tierras del Reino. Tienen que irse ahora mismo".

"No, mamá" Mheetu protestó entre lágrimas "Por favor, no me quiero ir. ¡Yo no quiero ir!".

Sarafina acarició a Mheetu y luego lo empujó hacia Sadaka. "Te amo" susurró y luego corrió directamente hacia donde estaban las hienas. Ella arañó a los cómplices de Scar para hacer un camino que Sadaka y los tres leones jóvenes pudiesen seguir para huir. Una vez que una ruta estuvo abierta, Sadaka salió corriendo con los tres jóvenes manteniéndose cerca los unos de los otros. Milagrosamente, los cuatro hombres irrumpieron a través del ejército de hienas y huyeron hacia las afueras de las Tierras del Reino.

"¡No miren hacia atrás!" dijo Sadaka a los tres jóvenes que iban delante de él "¡Hay que ir al río Zuberi y seguir adelante, incluso después de que hayamos cruzado!".

A pesar de la orden de Sadaka de no mirar hacia atrás, Mheetu no podía dejar de mirar por encima del hombro. Siete hienas estaban siguiéndolos, sus risas maníacas se volvían más fuertes a medida que se acercaban.

Sadaka se detuvo y se dio la vuelta para enfrentarse contra las hienas. "¡No se detengan!" ordenó a los tres leones jóvenes por última vez. Con un gran rugido en el cual no demostraba miedo alguno, comenzó a enfrentarse contra las hienas que los perseguían.

Naanda no paraba de llorar, sus tres hermanas estaban tratando de consolarla sin éxito. Las leonas del resto de la manada estaban sentadas o yacían cerca escuchando tristemente a la leona desconsolada.

"Murió valientemente" le aseguró Diku a Naanda "Debido a Sadaka, sus hijos escaparon. Él les salvó la vida".

"He perdido a mi esposo y a mis hijos" gimió Naanda.

Sarafina se encontraba sentada junto a Nala en ese momento.

"Mamá, ¿Dónde está Mheetu?" preguntó Nala con lágrimas en sus ojos.

Sarafina acarició la mejilla de Nala. "Él está seguro ahora. Ha salido de las Tierras del Reino, así que está a salvo".

Trabajando juntos, los tres jóvenes sobrevivieron a las tierras salvajes que se encontraban más allá de las Tierras del Reino. Se instalaron durante un tiempo en una selva río abajo, donde recibían noticias de las Tierras del Reino a través de los azulejos de Tojo. Era un día nublado al lado del río Zuberi cuando el pájaro azul Jua les informó las últimas noticias.

"¿Nala se fue?" jadeó Mheetu.

Jua asintió, posándose sobre la rama de un árbol encima de su cabeza. "Ella huyó de las Tierras del Reino después de que Scar intentara forzarla a ser su reina".

"¿Y no sabes a dónde se fue?" Mheetu insistía desesperadamente.

"No, lo siento" Jua suspiró profundamente "Las cosas siguen siendo las mismas. Ha llegado a tal punto que ni siquiera es seguro para los cachorros machos permanecer en la Roca del Rey. El otro día, una leona llamada Kula tuvo un hijo al cual llamó Afua y huyó con él a Rogue Haven. Los únicos hombres protegidos de la paranoia de Scar son los cachorros de su nueva compañera Zira. Por el momento, dudo mucho que los hijos de Zira se vayan a quedar con Scar por mucho más tiempo".

"¿Kula está en Rogue Haven?" jadeó Fukuza "¿Estás diciendo que las leonas también están abandonando la Roca del Rey?".

"No todas ellas, sólo unas pocas. No es bueno, sin embargo. Incluso Rogue Haven ha sido consumido por la sequía. Sus madres dicen que se mantengan alejados de las Tierras del Reino. Incluso tres fuertes hombres como ustedes no tendría ninguna oportunidad contra las hienas. Ellas se han multiplicado a cifras asombrosas".

Hija suspiró profundamente. "Dile a nuestras madres que estamos bien" instruyó "Y diles que las amamos".

"Lo haré" prometió Jua mientras volaba fuera de la rama del árbol "Tengo que regresar. Ustedes tres cuiden de sí mismos".

Después de que el pájaro se fuera, Mheetu cayó al suelo con desesperación.

Hija y Fukuza observaron a su compañero de pelaje blanco con simpatía. Los dos hermanos se parecían mucho a su madre, aunque poseían melenas rojas como su difunto padre Sadaka. Hija tenía la piel más ligera y Fukuza era un poco más alto. "Mheetu, es hora de que nos vayamos" dijo Hija "No hay nada que podamos hacer por las Tierras del Reino".

Mheetu miró a sus compañeros miserablemente. "No quiero ir a ningún lado" murmuró "Yo quiero quedarme aquí".

"Mheetu, no hay nada para nosotros aquí" explicó Fukuza.

"Váyanse si tienen que hacerlo" dijo Mheetu bruscamente, levantándose y alejándose de ellos "Nadie los detiene".

"Pero, pero, hemos estado juntos por tanto tiempo" protestó Hija.

Mheetu se acostó en el suelo, acurrucándose junto a una roca. Él no quiso hablarles a los otros dos leones.

Fukuza miró a Mheetu tristemente. "Adiós, Mheetu" suspiró "Que el Gran Espíritu vele por ti".

Tras eso, los dos hermanos se fueron de allí, esperando a que el león blanco estuviera bien y que no le fuera a pasar nada malo estando solo.

Hasta aquí llega el tercer one shot. Espero que les haya gustado tanto como a mí.