El puente de las lágrimas III


¿Puedes explicar cómo se siente el dormir?

Si se lo preguntaran a ella posiblemente diría que es cerrar los ojos, ver la ruleta rusa de la mente actuar para crear un escenario y regresar al mundo real cuando algo externo la despierte. Ahora, la primera pregunta que me haría yo, seria preguntarme ¿por qué Mei Aihara compara a los sueños con la ruleta rusa? Y la respuesta es un poco clara. Si duermes no sabes que aparecerá en ese instante en que tu cuerpo descansa. Puedes tener una experiencia increíble con el mejor sueño de tu vida; un atardecer muy bonito, algún evento del pasado, risas con un viejo amigo…

La segunda opción es notoriamente menos placentera. Eventos traumáticos, fobias, muertes, reencuentro poco deseados…

Y si, la suerte nunca era algo que estuviese a su favor. Esa misma mañana se había mirado al espejo, lejos de ser guiada por un instinto narcisista, intento quitar lo rojizo de sus ojos por despertar continuamente y tener un sueño para nada reparador.

Pensó en marcar el día anterior como algo memorable en su pasado. Un día con un ligero desliz que término por ser un poco genial. ¿Qué probabilidades había de que Yuzu pasara por la zona y la ayudara?

Pensó unos segundos en el silencio de su habitación. Colocarse el uniforme era como un ritual que debía llevarse con cuidado. Abotonar correctamente su camisa de algodón y mantener el cuello arreglado. Asegurarse de que su falda no tuviese ninguna arruga era esencial para iniciar el día. Fue justo cuando hacia el nudo de su corbata que noto cuan torpe fue al no preguntarle que hacía en ese sitio.

Quizá olvido toda esa parte en ella que buscaba respuestas al sentir como la chica se acomodaba a su lado estrujando fuerte su brazo por el miedo.

Fuera de todo el afecto innecesario que recibió durante horas… ir al cine era una experiencia nueva para ella. Su padre le había dicho en la infancia que la llevaría a ver una película animada. Su sonrisa era tan grande que era una persona completamente distinta. Y lo primero que su infantil mente le ordeno tras la calma fue no ilusionarse, porque los adultos mienten.

Oh sorpresa, la siguiente semana vio a su madre empacando su ropa y joyas para dejar la casa.

Aun siendo una niña su lógico razonamiento estaba demasiado distorsionado. Quizá lo suficiente para predecir acontecimientos de esta cruel realidad.

Aun le causaba desconcierto la serie de sucesos que la llevaron de regreso a su casa sin una mancha más en su historial de malas experiencias. Hay que decirlo, era una lista enorme. Tan larga como para tapizar su cuarto con su letra perfecta.

En menos de lo que esperaba, su atuendo estaba listo.

-¿Cómo te fue ayer en la escuela?

Escucho a su abuelo preguntar sin mirarla durante el desayuno.

-Bien…

Contesto sin mentir tras meses de soportar a ese sujeto.

-Las empleadas dijeron que llegaste tarde ayer…

"Malditas soplonas".

-Sí, bueno. Tenía que quedarme tarde para registrar los gastos del mes y…

-Amemiya dijo que iría a recogerte.

Mei apretó fuerte su cuchara mientras parecía querer apuñalar al cereal. Si tan solo tuviera un cuchillo y su abuelo no estuviera presente.

Era muy conocida su relación con ese hombre. Eran buenos amigos y su abuelo era como un maestro para él. Quizá si le decía todo lo que el intentaba hacer con ella podría lograr alejarlo, pero darle una preocupación más… eso no podía ayudar a nada.

-Paso a saludar, pero una amiga fue a recogerme.

-Himeko…

Intento adivinar. Y ella lo miro ¿En serio creía que ella era su única amiga? Luego recordó que no era mentira ya que tenía días de conocer a la chica del pelo teñido. Y obviamente, una persona que fue casi diseñada para ser perfecta no podía ser amiga del desastre andante que la salvo el día anterior.

-No, otra amiga.

-¿La conozco?

Mei pensó en ese instante que era como una conversación por teléfono. Él no la estaba mirando. Ella lo hacía, pero su abuelo estaba demasiado ocupado en leer las noticias del periódico y asegurarse de que su celular no sonara informándole sobre algún problema sobre la escuela.

Y contesto cualquier idiotez. Ni siquiera ella puso mucho esfuerzo en mentir. Solo se trataba de decir que era alguien de su escuela, porque nadie ahí podía ser una delincuente o similar.

Tan patético y superficial. Todos ahí intentaban ser ella y en cierta parte era abrumador.

-Sera mejor que te apresures. Amemiya se ofreció a llevarte a la escuela hoy. Su auto no tardara en estar aquí.

"Mierda"

Sus conversaciones con su abuelo eran muy distantes. Era como si tuviera respuestas programadas para cualquier duda o comentario que le hiciera. En algún momento pensó que su abuelo tal vez tenía la intención de que en un futuro ambos se casaran o algo. Así como muchas de las chicas de su escuela que ya están prometidas con alguien.

-Estaré lista enseguida.

Si le dijera sobre los constantes acosos de ese hombre, quizá la apartaría de él.

Y la innegable idea de que Amemiya comenzaría a negar todo no se le escapo.

Causara problemas, demasiados como para querer enfrentarse a eso.

En todo este tiempo, solo termino su desayuno mientras veía que había fallado en su plan de mantener su uniforme impecable. Una mancha había aparecido en su zapato. Y como cualquier persona lo suficientemente anormal para dejar que un hombre se aprovechara de ella, creyó que era un mal presagio.

Después de todo no creía en esas cosas. Pero era divertido pensar que existían. Así podía justificar algo de sufrimiento en las personas.

Limpio sus zapatos antes de salir de la casa y no tardo en escuchar las bisagras de la puerta chirreando. Si no fuera porque vivía ahí, creería que la casa llevaba años de abandonada. Por fuera parecía de ese tipo de lugares fríos donde quizá vivia algún viejo ermitaño o donde nacían las leyendas más macabras.

Sintió el viento golpear su rostro y el sol la cegó por unos momentos.

Lo siguiente en lo que puso su atención fue el coche negro estacionado a la distancia. Había un hombre hablando amablemente con las sirvientas. Quizá a ellas les gustaba. Después de todo ella a pesar del odia que le tuviera, no podía mentir y decir que su aspecto era pésimo.

-¡Aihara san!

La llamo con una sonrisa falsa. Las empleadas le prestaron atención a ella y la veían con celos.

Verlo actuar como un chico bueno le hacía sentir enferma. Tan similar al estar enferma. Era el mismo rostro que le mostro cuando se conocieron. Y la imagen de él entrando a una iglesia para comenzar con una combustión masiva la hizo sonreír.

-¿Estas cómoda?

Pregunto cuando la encontró sentada dentro sabiendo que las empleadas podrían oírlo por no subir el vidrio.

-Vete a la mierda.

Soltó en voz baja.

-Bien señoritas, nos vemos después. Tengo que llevar a esta chica a la escuela y no queremos que llegue tarde.

"Viste su sonrisa"

"¿Crees que la señorita Mei sea su novia?"

"¿Crees que le guste?"

Esas chicas en serio eran estúpidas. Aunque el vidrio estuviese arriba pudieron oír claramente lo que dijeron. Era como cubrirse los oídos. Se escuchaba muy distante, pero era claro.

-Sabes… ayer tuve una plática muy interesante con tu abuelo…

-Solo conduce, no llegare tarde.

Cruzo sus brazos y miro a la ventana.

Era consciente de que el odiaba ser ignorado.

El profesor la miraba constantemente. El silencio no se le hacia cómodo y ella era una chica difícil.

-Ayer tu abuelo me dijo algo muy interesante… solo tuvo un hijo y no tienes más familia.

Y sintió una punzada en la cabeza.

-Odio que intentes actuar como un tipo listo. Si vas a decir algo solo dilo.

-¿Quién era esa chica?

-Una amiga.

-Una amiga de…

-Una miga de donde sea, no te importa.

-¡Hey! Sé más amable, solo tengo curiosidad.

Ni siquiera tomo la molestia de ocultar que ya estaba molesto.

Asqueroso.

Una sensación de algo recorriendo su pierna llamo la atención.

-Manos en el volante.

-Solo estamos pasándola bien. Aihara san, tu abuelo estaría muy preocupado si comienzas a salir con una pandillera. Pudo robarte o intentar algo peor.

"¿Cómo meterme las manos bajo la falda o besarme a la fuerza?"

Y por más que pensara, no entendía muchas cosas de lo que le estaba diciendo. ¿Qué ganaba con actuar como si le preocupara su seguridad? Era obvio que no la haría cambiar de parecer. Tampoco se ganaría algo de simpatía o un trato mejor del que ya ganaba al tocarla.

"Si no existieras no estaría atada a todo esto" Recordó con molestia.

Y de nuevo cayo, quizá más debajo de lo que ya estaba.

Su vacilante personalidad le hizo darle palabras vacías de consuelo. "No las veras más"

Aunque ni ella misma sabía si era cierto.

Mei pasó horas en ese salón fingiendo entender lo que el profesor decía. Tendría que estudiar el tema después. Quizá Amemiya ya habría dicho a su abuelo que la recogería ese día. Tal vez no lo encontraría en casa y pasaría la noche en el hospital. ¿En el correo habría una nueva carta de su padre?

Y lo más importante. ¿Dónde estaba ahora esa chica?

El profesor había terminado su clase. Las chicas comenzaban a salir a tomar el almuerzo y ella solo pensaba en que faltaba mucho tiempo para poner un pie de nuevo en la calle.

-Aihara san.

"Ignórala"

No es necesario decir que no tenía una buena relación con muchas de sus compañeras. Algunas a penas y le aguantaban la mirada por cinco segundos. Eran intimidados por su aura engreída. Hablar con alguien que tiene la vida asegurada es extraño. Más si contamos que la forma en que ella miraba a todos era similar a la atención con la que alguien ve a una hormiga.

-Aihara san, ¿Me estas ignorando?

"Denle un premio"

Pensó con una voz sarcástica. Hasta su mal humor había empeorado.

-Lastimaras mi corazón si no me miras.

Oh no…

Y el corazón alterado ya no era el de la chica que la llamaba.

No hace falta mencionar que al girar el rostro, su mirada se encontró con el perfecto color verde.


Llevo muchas horas escuchando Rockbell XD es gracioso ya que la escuche hace años y creí que era una canción muy alegre y cuando vi la traducción fue tan triste que comencé a odiarla. Luego le tome cierto cariño :B

Lo siento si hay errores, no he puesto mucha atención o esfuerzo en este capitulo porque estaba limpiando mi cuarto :'v

Y si amigos, Yuzu es dios para estar en todos lados :vr
No, no es cierto XD