Sí, sé que me demoré horrible para actualizar los drabbles, pero estaba de exámenes finales y realmente me tenía que concentrar. Muchas gracias por su paciencia.

Disclaimer: -contando monedas- … TT no, aún no tengo suficiente para comprar los derechos…


Drabble 3: No se metan con Ann…

El día de hoy nada había salido bien, o al menos esas eran las opiniones de las personas que Kippei Tachibana se encontraba en el camino. Para él, el día había comenzado como todos los días: el sol por la ventana, los pajaritos cantaban, y todas esas cursilerías que se describen para decir que era un lindo día.

Esa mañana había tomado el desayuno sólo, extrañado de que su hermana aún no hubiera bajado de su habitación. Cuando casi faltaban 20 minutos para la campana de entrada (gracias a Buda vivían cerca de la escuela), Tachibana subió las escaleras para hablar con su hermana.

"Iré dentro de un rato, no te preocupes." Su voz no sonaba normal; cuando preguntó si se sentía mal, Kippei pudo jurar que escuchó a su hermana maldecir, llamarlo de una manera muy desagradable ("¡mari…!") y luego calmarse para asegurarle que estaba bien e iría dentro de un rato.

Ahora mismo estaba de pie en medio de la cancha, observando como sus regulares entrenaban para el próximo torneo. Sus regulares… pero el vicepresidente del club de tenis, Akira Kamio, aún no había llegado… Extraño, muy extraño…

Pero hablando del Rey de Roma, por las puertas de la cancha se aproximaba el susodicho mientras acariciaba su mejilla.

"Buenos días, Tachibana." Le dijo cordialmente el pelirrojo, retirando la mano de su mejilla el suficiente tiempo para que Kippei pudiera apreciar la gran marca roja que tenía.

"Kamio¿qué te sucedió?"

El pelirrojo se sonrojó y bajó la mirada. "Es que me encontré con Ann-chan…"

Lo que sea que hubiera sido, Kamio se negó a revelar el asunto. El muchacho, muy diligentemente, tomó su raqueta y comenzó a entrenar con Ibu.

No estaba de más decir que Kippei no estaba satisfecho.

De camino a su casa, Tachibana se tropezó con un muy molesto y un muy CACHETEADO Momoshiro. Lo único que pudo escuchar antes de que el chico de Seigaku entrara con Ryoma a la hamburguesería fue "Ann" y "Nunca comprenderé a las mujeres." Su pequeño amigo de ojos dorados sólo susurró "Aún te falta mucho."

A una cuadra de su casa, Tachibana vio a lejos a una jovencita de dos coletas que venía corriendo a toda velocidad. Sus manos cubrían su rostro. No fue ninguna sorpresa que la niña chocara contra el joven capitán. Kippei supo al instante que era Sakuno, la amiga de Seigaku de su hermana. Pero había algo extraño… el rostro de Sakuno estaba empapado de lágrimas…

"Oye¿te sucede algo?" Kippei siempre había sido así, directo y conciso.

La niña levantó la mirada, el labio inferior le temblaba. "Ann… y yo… y ella… me gritó…" Gimoteó la chica. "¡Y no es mi culpa ser copa A!" Estalló en gritos antes de seguir corriendo para perderse en el horizonte…

La música estaba insoportablemente alta. Déjenselo a su hermana ser un fastidio cuando mañana tenía un examen de Cálculo. Con paso seguro, Kippei llegó a la conclusión de que era hora de enfrentar el horrible comportamiento de Ann. Llegó a la puerta… tocó tres veces… nada.

Volvió a tocar, un poco más fuerte.

Nada.

"¡Tachibana Ann, abre la puerta!"

Nada.

"¡Ann!"

Nada.

"¡TE ORDENO A QUE ABRAS LA PUERTA!"

En ese momento la música se detuvo y unos pasos se aproximaron a la puerta. La imagen que recibió a Kippei no fue una agradable. Su hermana lucía como si no hubiera dormido en meses, también estaba un poco encorvada y si piel estaba pálida.

"¿Qué dijiste?" Dijo en un tono que indicaba serios problemas.

"Eeh…"

"¿Acaso te crees mi papá¿Cómo que ábreme la puerta¿Y mi privacidad qué¡Créeme hermano que hoy no me siento de humor para tonterías!"

Kippei sacudió la cabeza y regresó en directo a su habitación.

Ese día él no se sentía el único jurando jamás cruzas caminos con Ann cuando estuviera en esa época especial.

BREVE NOTA DE RYOMA

Ryoma Echizen se posicionó frente al pizarrón mientras se arreglaba los lentes y la bata de laboratorio que le había robado a Inui-senpai. El chico de ojos dorados se aclaró la garganta.

"Siempre recuerden: Cuando la niñas llegan a cierta edad, una vez cada mes se convierten en monstruos capaces de decapitar a cualquiera que las molesten. En especial a nosotros los hombres. Para su salud física y mental, sólo díganle 'sí' y manténganse a distancia. Gracias."