Había pasado un día desde entonces y, de alguna forma, no hacía más que pensar en Aoi-san. Aquella chica me caía bastante bien, era muy empática y comprensiva, y parecía saber del tema del amor entre chicas (sobre todo tras haber visto aquel libro en su mochila).

Y el dolor de cabeza que tenía antes se había ido, afortunadamente.

Eran las 9 de la mañana, y estaba acabando de desayunar unas cuantas galletas con mi padre. Él no tardó en darse cuenta de que algo me estaba pasando, así que no dudó en preguntarme:

"¿Hay algo de lo que quieras contarme, Sumika?" Preguntó.

"Pues..." Me quedé en blanco por un segundo, al principio no sabía qué contestarle de forma adecuada -y no me agradaba la idea de que él sepa que tenía a una hija lesbiana... o algo así "Bueno... Es algo complicado, papá."

"¿Le confesaste a un chico pero a él no le gustabas?"

Bravo, papá... aunque estuvo cerca...

"¿Cómo lo sabías...?" Pregunté, muy sorprendida.

"Un padre conoce muy bien a sus hijos." Él respondió del tirón "A esta edad, los chicos y las chicas empiezan a tener relaciones sentimentales, así que pensé que probablemente es eso." Me observó por un segundo y al ver mi gesto de sorpresa añadió "He acertado, ¿verdad?"

No me gustaba mucho hablar con mi familia de esta clase de cosas, aquello me puso ruborizada; me limité a responder asintiendo la cabeza.

"No te preocupes, hija mía; estoy seguro que en un par de días le habrás olvidado y podrás seguir con tu vida." Él me animó tocándome el hombro.

"Gracias, papá..."

"¿Qué te parece un entrenamiento en el dojo para despejar la mente?"

"Sí, clar..." Enseguida me acordé de que había quedado con Aoi-san "Eh, no puedo, he quedado con una amiga dentro de una hora."

"Bueno, al menos que dure sólo 15 minutos, luego te aseas y todo lo demás, ¿qué dices?"

La preposición no estaba nada mal. Así lograré partida doble: despejaré mi mente en el dojo, y podré pasar el rato con Aoi-san.

"De acuerdo, vamos allá."


La historia que me contó Murasame-san no me dejaba dormir... bueno, casi. Pero creo que era evidente que me estaba preocupando por ella.

Me fui acercando a su casa... a su gran casa, sí. Todavía me sorprendí de que Murasame-san pueda vivir en un sitio así de amplio y bonito.

Llamé a la puerta, y mi corazón dio un vuelco en cuanto un hombre me abrió la puerta.

"¿Sí?" Dijo él amablemente.

"Eh..." Me quedé muy cortada, pero le dije lo que tenía que decir "Soy una amiga de Murasame-san, y..."

"¡Anda!" Él me interrumpió exclamando de alegría "Debes de haber quedado con mi hija Sumika ahora mismo, ¿verdad? ¡Pasa, pasa!" Su directa amabilidad me dejó algo desconcertada, pero entré de todas formas "¿Cómo te llamas?"

"Me... Me llamo Azusa Aoi..."

"¡Un placer conocerte, Azusa-chan!" Me llamó del tirón con el prefijo -chan... "Yo soy Tenkai Murasame, el padre de Sumika."

"Claro, claro, mucho gusto..." Me quedé patidifusa a medida que se iba subiendo rápidamente el ambiente de desconocidos a amistades, así que decidí ir al grano "¿Está Murasame-san en casa? He quedado con ella y..."

"¡Papá, dile que se quede en la sala de estar, que ahora salgo!" Sonó la voz de Murasame-san desde otra habitación.

"De acuerdo, hija, de acuerdo." Su padre respondió y me señaló la sala de estar "Ahí puedes quedarte hasta que salga Sumika de la habitación. ¿Quieres tomar algo?"

"No, gracias, ya tomé justo antes de salir de casa." Entré en la sala de estar y tomé asiento.

"Entiendo." Él tomó asiento también y quiso charlar conmigo "Bueno, ¿cómo os conocisteis Sumika y tú?"

"Pues..." No debía contar detalles acerca del problema amoroso que tuvo Murasame-san, así que me inventé una mentira improvisada "Bueno, habíamos formado grupos en clase de gimnasia para jugar al voleibol, y entonces..."

"¡Lamento la tardanza, Aoi-san!" Murasame-san apareció de repente.

Salvada por la campana...

"¡Hola, Sumika! Azusa-chan y yo estábamos hablando de cómo os conocíais." El padre de Murasame-san dijo directamente. Yo me quedé toda avergonzada.

"¿De cómo... nos conocíamos...?" A Murasame-san se me quedó mirando con cara de ten cuidado con lo que hayas dicho, aunque yo le hice señas con las manos de que todo estaba bajo control.

"Eh... ¡Ahora mismo tenemos que ir Murasame-san y yo a la calle!" Exclamé yo, guiñándole un ojo a Murasame-san.

"¡Ah, sí, es verdad!" Dijo ella a la vez que me llevaba de forma apresurada a la entrada de casa para salir.

"¿Sí? Bueno, pues espero que Azusa-chan te ayude en lo que necesites, Sumika, ¡hasta luego las dos!"

"¡Venga, hasta luego, papá!"


Pasaron por lo menos cinco minutos desde que Aoi-san y yo salíamos de mi casa. Las pasábamos paseando por la calle, hablando de cosas sin importancia, hasta que cambié de tema:

"Bueno, ¿qué te parece mi padre?" Pregunté casi al azar.

"Eh, pues..." Ella desvió su mirada hacia el otro lado "Es buena gente y eso..."

"¿Sólo eso?"

"Para ser franca... él casi me estaba poniendo en un aprieto..." Aoi-san dijo con un suspiro.

"¿En un aprieto? ¿Cómo?"

"Pues se comportaba como si nos conociéramos de toda la vida, a pesar de habernos conocido hace minutos, ¿sabes lo que quiero decir?"

"Ahhhh, ya te pillo." Enseguida comprendí lo que Aoi-san quería decir "Mi padre a veces se comporta así con mis nuevas amistades que vienen a mi casa. Debí haberte mencionado."

"Ya... No pasa nada, al menos ya lo sabré para la próxima vez."

"Oye, otra pregunta..." Me acordé de un detallito de pronto "¿Qué le decías sobre cómo nos conocíamos?"

"Eh... ¡No es nada malo, Murasame-san, de veras!" Ella se puso nerviosa entonces.

"¿Nada malo?"

"Sólo le dije que estábamos formando grupos para jugar al voleibol en clase de Gimnasia, ¡en serio!"

"Vale, vale... Relax, chica; si sólo le has dicho eso, por mí perfecto."

"Está bien..."

"Por cierto, ¿a dónde vamos?"

"¿Has estado en un Karaoke alguna vez?"

"En... ¿un Karaoke?"

"Sí, un lugar donde puedes cantar con tus amigos dentro de una sala."

La idea del Karaoke pareció prometer, y probablemente me despejaría la mente, así que accedí a su petición.

"De acuerdo, por mí perfecto." Sonreí.

"¡Estupendo, pues vamos!" Aoi-san exclamó contenta.