Twilight no es mio ni sus personajes. Yo solo creo las situaciones y los escenarios de esta historia.

PD: Gracias por los 4 reviews. Me alegra saber que es leida.


POV BELLA

Capitulo 2- Juguemos sucio

Cuando por fin abrí la puerta del departamento, mis dos amigas me esperaban. Hubiera sido cómico si tan solo sus caras no estuvieran tan serias.

Parecían el retrato de un dúo de mafiosos. Una; sentada en el sillón color musgo y la otra parada a su lado, ambas taladrándome con la mirada.

-¿Qué?- me encogí de hombros

-¿Dónde estabas?-

-Salí a caminar-

-No mientas- Alice tomó el mando del interrogatorio -¿Qué diablos hacías afuera a estas horas?-

Le di un vistazo al reloj de la sala. Eran las 3 am. No había notado que tan rápido pasaba el tiempo cuando uno se divertía.

-Salí a caminar, mamá- repetí, entornando mis ojos

Alice bufó y Rosalie me siguió mirando con recelo. ¿No iban a dejarme ir a dormir?

-Bueno…- decidí romper el hielo cuando vi que de sus bocas no iba a salir ninguna palabra –Me voy a la cama-

Alice se interpuso en mi camino. En efecto, la plática debía ir para largo. Suspiré. La única manera de quitármelas de encima era contestando aquella odiosa pregunta que yo sabía tendrían que hacerme tarde o temprano.

-No paso nada- afirme ante sus caras incrédulas

-¿Te hizo algo?-

Sacudí la cabeza –Solo charlamos-

-¿Charlaron? ¿Ustedes?- se rio- Vamos, Bells no puedes ni verlo en fotografías y me vienes a decir que se sentaron a hablar ¿De qué? ¿Tus instintos asesinos naturales? ¿Condiciones de vida? ¿Últimos deseos?-

-Nunca dije que nos sentamos a hablar. Él solo llego y me confundió y me sacó platica-

-Y como tú eres tan comunicativa con el…- Rosalie seguía sin creerme

Observé el reloj de nuevo. Había transcurrido media hora y mi cuerpo estaba pasando factura por las largas horas de juego.

-Apostamos-

-¿Qué?- Alice se levantó de su asiento

-¡Lo sabia!- sonrió Rosalie

-¿Disculpa?- Ahora yo era la confundida

-Saliste furiosa del lugar pero antes, te vi estrechando su mano. Y él te siguió…- explicó como si todo el asunto se basara en tal observación. Y en parte; así era.

-Ah… sí-

-¿Te besó?- inquirió Alice

-¿Qué? ¡No! Me persiguió y lo golpeé. Es todo- miré mis uñas mientras que las carcajadas de mis amigas se hacían mas ruidosas. Entre sus pausas, escuchaba el nombre de Cullen y la palabra "pobre". Pero yo no sentía lástima por ese sujeto. Incluso cuando llegue al casino, hubo un momento en que desee dejarlo estéril.

Sonreí. Mi bolso pesaba más de lo que había planeado. La mejor de mis noches: 10 juegos sin perder. Tuve que salirme antes de que la gente sospechara de mí. No sería normal ver ganar a una chica tan joven sin pensar en trampa…

Cualquier intento por contradecirlos, solo aumentaría la desconfianza. Eso lo sabia por experiencia.

-No me lo puedo imaginar-

-Yo si- y reprimí el recuerdo. Su rostro, sus manos, su sonrisa me provocaron escalofríos. Idiota.

-¿Y qué hizo para que aceptaras su apuesta?-

Suspire. No me quedaba salida así que procedí a contarles todo el encuentro con lujo de detalles; ante la determinación de Alice. Les platiqué las condiciones y los términos a los que habíamos llegado. Cuando acabe, su expresión no era legible.

-Es Edward Cullen- dijo Rosalie como si todo se viera explicado con el nombre. Asentí –No esperes que juegue limpio-

-No lo espero-

-Es peligroso. Jasper lo conoce- dijo Alice mientras mordía una de sus uñas de diseñador

-¿Por qué aceptaste?-

-Ya te lo dije. Me provoco-

-Y tu caíste- negó Alice

-No es el único que sabe jugar, les recuerdo. Se mover mis cartas pero si quiere jugar sucio, siempre puedo cambiar mis tácticas-

-Suenas muy segura-

-Lo hare sufrir su abstinencia. No siempre se tiene a un idiota en una charola de plata-

-Solo asegúrate de no caer en sus trampas. No quiero que salgas herida- musitó Alice mientras acariciaba mi cabello. Todas sabíamos el historial de ese tipo.

-El único herido aquí será él- le sonreí con confianza pero aun así, me abrazó. El gesto parecía más un toque de lástima y dolor que de apoyo. Retuve las ganas de alejarme, Alice era mi amiga.

-Alice- dije su nombre para que entendiera que había entendido. Rosalie la alejó un poco de mí y me sonrió.

-Hazlo llorar, chica-


DOMINGO

Lo primero que hice al despertarme, fue maldecir al desgraciado que se habia pegado al timbre.

¿No podía volver cuando, no sé, estuviera menos dormida?

A regañadientes, visualice la hora en el celular. 10 am.

Demasiado temprano. Bueno para mí, lo era: Es decir, dormir hasta casi las 4 am, ser domingo y encima saber que mañana era día de escuela fueron elementos suficientes para colocar la almohada sobre mi cabeza y enredarme entre las sabanas.

Sin embargo, el molestoso sonido continuaba. Esta vez, me levanté a trompicones y alcancé mi reproductor: Coloqué la música más ruidosa que tenia y volví a dormir.

3 minutos después, el grito de Alice fue lo que finalmente me levanto.

-¡Maldición!-

-La has despertado- me pareció oir que Rosalie susurraba.

-Ya era hora. Lleva medio muerta en esa cama más de la mitad del día. ¡Qué desperdicio!- gruñí y abrí la puerta de mi habitación para comenzar la discusión de la mañana cuando las vi.

Docenas de ellas, todas llenas de frescura y hermosura. Me acerqué y olfatee las rosas como si fuesen toxicas. Tan solo su olor, me provocó unos cuantos estornudos.

-¿Para quién son?- le pregunte a Rosalie

-Tu apuesta- No comprendí hasta que note la tarjeta. Un cursi poema sobre conquista y amor llenaba la parte frontal mientras que del lado contrario, el nombre en perfecta caligrafía de Edward Cullen se hacía legible.

-Son hermosas, exageradas pero divinas- los ojos de Alice brillaron

-¿Te gustan?-

-Claro ¿A qué mujer no?-

-A mí, claro está. Son todas tuyas- arrugué el papel y lo arrojé en el bote de basura

-¿No las quieres?-

-Hace falta más que un par de docenas de flores, arrancadas de jardín para poder conquistarme- sonreí con malicia

No hace falta decir que el resto de mi día, las intenciones de dormir fueron pasadas a segundo plano.


LUNES

El tan "no ansiado" día. Detesto los lunes. No solo porque es el día que más tarde salgo sino que además, comparto 4 de 9 clases con el chico bonito.

Suspiré mientras cepillaba mi cabello y me colocaba los converse. Esperaba que el día pasará rápido para poder abrigarme entre mis sabanas, hacer tarea y leer en mi cuarto.

Pero como siempre, no fue así. Inventé una frase en base a mi experiencia de 19 años. "Nunca planees cosas, jamás resultan como deberían". Y en eso se resumió todo cuando en mi hora de comida, después de ignorar a Cullen por 3 clases seguidas, él caminó a mi mesa, la cual compartía en esos momentos con Rose y Alice y tomó asiento.

Me regaló una de sus sonrisas como si el hecho de su presencia fuese lo más normal de mundo. Como si todos los días, Edward Cullen; el favorito de chicas y algunas veces chicos, se sentará con la chica extraña.

Sentí las decenas de miradas sobre mi espalda y reprimí los múltiples escalofríos de odio dirigidos a mi persona. En menos de 5 minutos, debí haber recibido varios deseos de muerte.

-Lárgate- musite lo más bajo que pude. Golpeaba al tipo en sus partes ¿Y el me lo agradecía con flores? ¿Era un enfermo mental o sadomasoquista?

-Buenos días a ti, también Bella-

-¿Qué haces aquí? ¿No te espera tu sequito?-

-Tengo algunos minutos. Solo quería preguntarte algo-

-Dilo y vete-

-Las flores ¿No te gustaron?-

-No- su sonrisa se desvaneció

-¿Querías más?- inquirió, esta vez; incrédulo

-No conoces mis gustos-

-No conozco nada de ti- aceptó y yo solté un poco del aire retenido. Alice y Rose se mantenían apartadas de la conversación pero sumamente pendientes en cada gesto.

-Hiciste tu pregunta, así que…- extendí el brazo y le indique la salida. El ambiente se volvió más hostil. Casi podía sentir mi cuerpo arder en un hoguera.

-Quiero conocerte- paso una mano entre sus cabellos y miro al suelo. Conocía esa pose. Era la que utilizaba con las chicas de primer año: El chico un poco tímido, caballeroso, comprensivo. Tuve ganas de golpearlo de nuevo ¿Creeria que eso funcionaria conmigo?

-Entonces estas de suerte- me levanté de mi asiento mientras las ideas seguían frescas –Vamos- lo tomé del brazo y mis amigas se mostraron incrédulas. Tener cualquier clase de contacto físico era demasiado para mí.

-¿A dónde?- rio, nervioso

-A que conozcas mis gustos- le sonreí y con el dedo índice, rocé su nariz.

-Pero…-

-¿No quieres conquistarme?- imité un mohín que derretiría a cualquiera y así fue. Parpadeo por unos segundos y después asintió, dejándose arrastrar por mi agarre.

Pronto iría a mi cielo personal y el estaría a un paso menos de su victoria.


Un poco corto, lo sé pero era necesario dejarlo alli para el otro capitulo. xD ya quiero escribir la cara de WTF? que tendra Edward..

Estoy en examenes asi que tardare un poquito..No desesperen..

Nos seguimos leyendo...

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