En los siguientes días no ocurrió nada, pero yo seguía pensando en él. Como una persona puede llegar a un sitio nuevo y no importarle donde cobijarse. Pasar desapercibido, en las noticias no hablaban de ningún hombre extraño, con extraña indumentaria. Nada. Como si se lo hubiera tragado la tierra.
Ese día Peter me invitó a ir al cine, a ver una pelicula de acción. Al finalizar la sesión se encontró con unos amigos suyos y aunque me dijo que me llevaría a casa, decidí irme sola. No quería molestarle, por eso me fuí a casa por la vía más iluminada que había Las Avenidas és una calle muy extensa, asi que era un largo recorrido. Tendria tiempo para pensar. Otra vez él, ya se habia vuelto una costumbre. Tendría que ir al psicólogo a que me atendieran..- ¿motivos por el cual esta aqui?.- Obsesionada por un hombre que vi y el cual no da señales de vida.
¿Y si fuera cosa de mi imaginación? A decir verdad, solo yo lo había visto, en la premsa no salió nada, era extraño.
- ¿Me estaba volviendo loca de remate?.- me dije a mi misma. Tan concentrada estaba en mis pensamientos que no estaba sola en la calle. Un hombre escondido entre las sombras, me seguía. Escuché un ruido y me giré hacia atras. La verdad que hubiera preferido salir corriendo.
Era un hombre corpulento.- ¡EH! tuuu preciosa, ¿tienes algo para mi?.- dijo acercandose a mi deprisa.
Decidí salir corriendo, pero los tacones no me ayudaban mucho así que me alcanzó al momento. Me estampó contra una pared cercana y me arrastró a una callejuela poco habitable.
- Oye preciosa, no debiste correr, ahora dame lo que tengas, venga, éste pobre hombre necesita algo para cobijarse.- decía echandome el mal aliento.
- No... no... no me haga daño.- dije intentando escapar.- por favor.- dije apunto de sacar un par de lágrimas.
- ¿No hacerte daño?, no preciosa si me das algo y un poco de cariño, estoy muy solo...- dijo cogiendome de las muñecas para no dejarme escapar mientras me chafaba con su cuerpo.
- Socorro... Auxilio...- dije alzando la voz.
En un instante pensé en Peter, podria haberme acercado a casa, pero yo no quise esperarle.
- Ssssshhhh... tranquila no te gustará verme enfadado... ¿verdad?.- dijo alzandome la vista hacia él. Le miré estaba sonriendome con malicia. Pero alguien habia detras de el, ni puede fijarme bien, porque estaba oculto por la oscuridad del callejon.
- No esta bien hacer esto, escoria.- dijo ésa figura arrastrando las palabras.
El vagabundo miró de reojo, pero no se giró del todo.- Fuera de aquí sino quieres que te mate.- dijo haciendome mas daño.
Fue una minisidad de segundo y el vagabundo cayó al otro extremo de la calle... ¡PLAF!
Me quedé helada, nadie puede tener tanta fuerza asi ni por muchas horas en el gym.
La figura se acercó mas a la luz y mis ojos se abrieron de asombro. Era él...él...aquel que estaba en mis pensamientos, por fin se dejó ver...y en que momento... No pude contenerme y me acerque a el y le abraze, no pude aguantar mas la presion y llore en su pecho. Él se quedo rigido sin decir ni una palabra, solamente se quedo en silencio esperando que dejara de llorar...- Gracias.. gracias... gracias, por llegar antes de que...
Pero no me salieron las palabras.
Me acarició la espalda para tranquilizarme.
- ¿Estas bien?, ¿te ha hecho daño?.- dijo mirandome las manos.
- No es nada, gracias por todo.
Me seguía mirando con preocupación.
- ¿Que pasa?.- dije asustandome.
- ¿Que hacias sola ha estas horas de la noche?.- pregunto separandose de mi.
Le mire a los ojos, estaba serio. Solo me miraba esperando una respuesta.
- Pues decidí irme a casa andando y... sino llega a ser por ti, no hubiera llegado a salvo..- dije cabizbaja.
Se frotó la cabeza con la mano pensativo.
- Bueno... déjame llevarte a tu casa, por si acaso.- dijo extendiendo su mano hacia la mía.
Le miré dudando y decidí aceptar, tenía la piel fría y él se dió cuenta de mi reacción, pero no dijo nada.
- Bien, vamos, ¿por donde es?.- dijo mirandome de reojo.
- Todo recto.- dije señalando con el dedo.
Llegamos al barrio y estaba en plena soledad. Nos quedamos en el portal del apartamento. Me soltó de la mano y miró de un lado a otro.
Yo estaba nerviosa, no sabia como actuar, despues de todo me habia salvado la vida y me habia traido a casa.
- ¿Quieres pasar?.- dije señalando el portal.
- No quisiera ... perturbar..
- ¡No!, que va.. es lo mínimo que puedo hacer, por todo lo que has hecho por mi..- dije agredeciendole.
- Está bien.- dijo entrando por el portal detras de mi.
Llegamos al apartamento y le hubiqué un sitio en el salon.
- ¿quieres tomar algo?, ¿un té, una coca cola...?.- pregunte mientras dejaba el bolso en la mesita de centro.
- ¿que es una coca...?.- pregunto dudando
- Amm, perdona no me acordaba que... eso...esto es nuevo para ti.- dije avergonzada.
- Em... un té, por favor.- dijo agradecido.
- Bien, ahora vuelvo.- dije saliendo del salón.
Me entretuve en la cocina mas de lo que pensaba y cuando sali de alli y entre en el salon. Lo encontre mirando el mueble de fotos. Estaba de espaldas.
La verdad es que es guapísimo, elegante, tiene una fuerza descumunal... algo seco, pero hay algo en él... que... ¡pero que estas pensando Evelyn! ... Aaah... parezco una quinceañera..- pero que estoy pensando... es un desconocido para mi aun, no se apenas de donde es, solo su nombre, relajate Evelyn.. tal vez deberia preguntarle algo mas.
- Ujum... - dije para que se girase.
Él se giró y señaló las fotos.- ¿es tu familia?
- Sí.- dije acercandome a él.
Había fotos de mis padres y mis hermanos y un par mas con Peter.
- ¿Quien es el?.- dijo señalando la foto que salia con Peter.
- Am.. es mi amigo Peter, es como de la familia.
- Ya .- dijo mirando a otro lado.
- Bueno, tomemos el té, si se enfria ya no es lo mismo.
Nos sentamos en el sofa y tomamos el te. Pasamos un gratos momento hablando, en realidad hablaba yo, contandole donde trabajaba y cuales eran mis sueños.
Hasta que decidi preguntarle algo mas de el.
- ¿Porque has venido aqui?.- dije sin darle tiempo a tomarse el té restante de la taza.
Dejo la taza en la bandeja y puso semblante serio.- Pues... eso no te lo puedo contar.
- Pues, ¿que es lo que Si me puedes contar?.- pregunte dolida por su respuesta, despues de todo le habia abierto las puertas de mi casa.
- Mi nombre ya lo sabes y creo que con eso basta por ahora..- dijo evitando mi mirada.
- Pero... yo no voy a decir nada, piensa que si tu estuvieras en mi posicion tambien me preguntarias, ¿no?, es lo minimo que te pido.- dije mirandole
Él se levantó y se acercó a la ventana mas próxima. Afuera había empezado a llover fuerte.
- Lo siento, Evelyn, pero es por tu seguridad, mejor no sepas nada de mí.- dijo mirando hacia el cielo.
Me quede mirandole y me acerque tambien a la ventana mirando el cielo. ¿que queria decir con eso?, ¿que habia en el cielo que le perturbaba tanto?.
El se dio cuenta de mi reaccion y dijo.-Tranquila, no me iré por ahora, no puedo en realidad, asi que .. nos veremos otro día .. he de irme..
- ¿como¿, nooooo, no te vayas.. mira como llueve, puedes pillar un catarro... quedate tengo una habitacion mas.- dije poniendole una mano a la altura de su pecho.
Él sonrió mirandome y luego añadió.- No quiero importunar, pero la verdad que no tengo ningun sitios para cobijarme.
- Pues mas a mi favor, no te vayas, quedate aqui... no me molestas, yo mañana trabajo y tu podras quedarte aqui.- dije despacio.
- Acepto.- dijo poniendome una mano en mi hombro.
Yo no sabia donde meter mi sonrisa de quinceañera.- Bien, ven por aqui y te enseño la casa.
Despues de un par de minutos le enseñé su habitacion, no era grande pero tenia una cama, una mesa de noche y un mueblecito. Tenia una ventana al patio de la finca.
- Buenas noches.- dije mirandole.- mañana yo salgo temprano al trabajo, tienes comida en el frigorifico.
- Gracias, buenas noches.- dijo mientras se sentaba en la cama.- y gracias por dejarme estar aqui.
- De nada, hasta mañana.- dije cerrando la puerta.
Me fui a dormir, por el transcurso del pasillo a mi dormitorio, pensaba lo que me habia ocurrido en tan pocos días. Peter no se lo creeria... ¡Peter!, oh no! Peter no se ha de enterar, no... ya encontraia una forma de que no se vieran, nadie debe saber que él ha venido de otro planeta.
