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Observó con tranquilidad las estrellas. El ambiente se sentía algo pesado y una sensación de incomodidad la inundaba. No comprendía el porqué, pero sentía que algo importante pasaría. Un destello de color rojo la llamó, ella giró con una sonrisa en los labios y lo atendió. Lo menos que quería era preocupar a sus hijos, ellos no tenían porque sentirse mal por algo que podría ser solo su imaginación, esperaba que fuese solo eso. Después de una pequeña platica, el pequeño se fue con algunos más. Pretendía volver la vista a las estrellas cuando algo a varios metros suyos captó su atención. Era un curioso círculo de colores neón. Parecía un agujero negro, alarmada avanzó con pasos rápidos hacía el lugar.

Se detuvo frente al suceso. Era bastante pequeño como para ser un agujero negro, además de que no sentía la misma fuerza de absorción del mismo, pero la sensación de lo desconocido y misterioso era emanada. Sujetó su barita con ambas manos y se mordió un poco el labio inferior, esa cosa le creaba una extraña sensación de vacío en el estomago; miedo a lo desconocido. Cuando iba a acercarse más algo salió de ahí, Rosalina retrocedió. Del círculo salió una figura, ella solo parpadeó curiosa.

Podría tener milenios viajando de galaxia en galaxia, conociendo diversos mundos y diferentes personas, pero lo que veía frente suyo escapaba de su conocimiento. Era un ser que asemejaba a la apariencia humana, o eso creía ella al verlo erguido, pero esa larga cola de color morado y las protuberancias de la cabeza lo descartaban de ser humano. Los ojos del extraño escaneaban todo el planetario con gesto sereno y cierto aire intimidatorio.

-Oh…-. Rosalina meditó un poco sus palabras. –Es… la primera vez que tengo visitantes desde hace mucho tiempo…-.

El ser, que le llevaba unos centímetros de diferencia, bajó la mirada y la observó. Rosalina sintió un escalofrío recorrer su espalda al ser observada de manera tan analítica por ese extraño ser. Se forzó a sonreír, además de que por los nervios sentía que iba a soltar una risa que podría ser mal interpretada.

Mewtow observaba a la rubia mujer sonreírle forzadamente a la par de que evitaba verlo a los ojos. Era Rosalina, madre de los Destellos, maga y propietaria del planetario del Cometa. La mujer estaba nerviosa y temía por la seguridad de esos seres pequeños y regordetes que aún no deparaban en su llegada. Levantó uno de sus brazos y Rosalina le observó curiosa y algo asustada, la mujer observó los tres dedos de Mewtow que la señalaban.

Una fuerza extraña lanzó a Rosalina hacía la gran pantalla, la mujer lanzó un grito que ahogó cuando su espalda chocó contra la pantalla y cayó al suelo. Levantó el rostro y con una mueca de dolor miró al frente, el ser se acercaba caminando lentamente. Abrió los ojos asustada y sujetó su varita con ambas manos, estaba temblando. Ese extraño le infundía terror con solo su mirada. Encogió las piernas, juntándolas más a su cuerpo, no quería que se acercara más.

-¿Mamá?-.

Un pequeña voz captó su atención y giró a su derecha, un pequeño destello de color azul le miraba preocupado y demasiado cerca. Rosalina miró al frente y observó al otro que veía al destello, aún con el mismo gesto imponente. No, no podía dejar que tocara a sus hijos, se levantó y haciendo uso de su magia arrojó, con una leve ventisca que creó, al destello lejos del lugar, además de hacer lo mismo con el resto de sus hijos, mandándolos al segundo piso.

Mewtow observó como los destellos eran llevados al segundo piso, cuando no quedó ninguno en la primera planta volvió la vista a la mujer. Esta sostenía la vara con ambas y le miraba con temor, además de que continuaba temblando. Sin embargo se le veía más decidida, esos ojos que le veían con miedo, también mostraban el brillo del valor; estaba dispuesta a pelear con tal de proteger a sus seres más preciados. Permanecieron viéndose a los ojos unos segundos más, que para Rosalina fueron eternos, antes de que Mewtow volviera a atacar.

En el momento en el que el ser se arrojó hacía ella no evitó gritar, realizó un torpe intento de evitar el golpe, pero no lo logró y recibió un golpe en las costillas con la larga y robusta cola, el golpe la mandó a volar hacía la biblioteca. El dolor recorrió su cuerpo cuando chocó contra el suelo y trató de levantarse, aunque fue innecesario ya que la misma fuerza que la había arrojado al inicio la levantó, fue atraída de nuevo al centro del planetario y arrojada de nuevo a la pantalla. Soltó un quejido más.

El pokémon frunció el ceño, no había llegado con grandes expectativas pero una parte de él le decía que ella daría un mínimo de pelea, lo que estaba pasando lo tenía terriblemente decepcionado. La mujer era tremendamente débil, todo rasgo de poder se había mostrado solo cuando mando a los destellos a otro lugar. La observaba con ojo crítico como se trataba de poner en pie, era triste.

-Levántate, mujer, y pelea-.

Ante la orden, Rosalina levantó el rostro, mostrando su gesto de dolor y miedo. No había esperado que esa cosa hablase, menos que le dijera eso. ¿Qué peleara? Solo una vez en su vida había luchado y esa había sido cuando Bowser había atacado a su planetario, pero de eso nunca más había entrado en una batalla. El otro le seguía viendo con el ceño fruncido. ¿Qué quería de ella?

-Lucha-. Volvió a repetir él.

Volvió a señalarla con la mano, pero ahora una esfera de color negro con violeta se creó. Rosalina abrió los ojos aterrada y haciendo caso omiso de su dolor se levantó, aunque no pudo hacer nada más, ¿qué era eso? Mewtwo no esperó nada y sin condolencias arrojó la esfera, con velocidad vertiginosa, contra la rubia. Rosalina, actuando más por reflejo, levantó su varita y desvió el ataque, enviándolo hacia su derecha, sorprendentemente esta no colisionó contra el pequeño observatorio.

El ataque del pokémon se perdió en la inmensidad del espacio. Se creó un silencio sepulcral entre ambos. Mewtwo bajó su brazo, ambas miradas seguían observándose. Sin esperar nada más, Mewtwo volvió a lanzarse contra Rosalina, quien logró con mayor eficacia evitarlo. Desviando el golpe físico que le iba a dar, mandó a Mewtwo hacía la izquierda, con mayor fuerza, tanta que casi choca contra uno de los sofás que estaba cerca de la biblioteca. El pokémon creó dos esferas de energía y las lanzó a la mujer, esta desvió una de ellas, mientras que la otra la logró regresar a su agresor. Mewtwo al ver su ataque regresar a él, simplemente lo golpeó con la mano y lo mandó hacía el espacio.

Debía admitirlo, la forma de atacar y defender de la rubia era sosa, casi infantil. Sin embargo notaba más disposición de ella al haberle devuelto su ataque. Podía darle una oportunidad más, antes de dar su veredicto. Frente suyo, aún temblando, Rosalina le miraba fijamente, dispuesta a defenderse. Comenzó a levitar y volvió a hacer esferas de energía oscura, las cuales lanzó a Rosalina, de manera constante.

La maga creó un campo de fuerza que atrapaba todos los ataques de su agresor, apretó los dientes y frunció el ceño. Con el movimiento más rápido que pudo realizar en ese momento redirigió todos los ataques hacía el pokémon, aumentando la velocidad para que el otro fuera incapaz de pararlo como la primera vez. Para sorpresa, y mala suerte, Mewtwo esquivó con elegancia y facilidad su contraataque, además de avanzar a ella con gran velocidad.

Cuando vio la mano del enemigo acercarse a su rostro retrocedió con tal rapidez que ni ella misma lograba comprender de donde había sacado la fuerza para hacerlo. Mewtwo frunció un poco el ceño solo para después volver a querer sujetar a Rosalina. La maga volvió a evitarlo, y Mewtwo se fastidió, movió su cola, listo para volver a golpear a la rubia en las costillas; para su sorpresa Rosalina no lo permitió. La mujer creó un escudo invisible, donde Mewtwo golpeó.

Quien se alejó ahora fue el pokémon. A una distancia prudente observó de manera analítica a la mujer; al parecer tenía todavía varias cartas bajo la manga. Rosalina seguía en su posición, lista para defenderse. Mewtwo levantó ambos brazos y lanzó varias esferas de energía a Rosalina, la maga frunció el ceño y volvió a atrapar todas las esferas. Su visión era obstruida por el remolino de color violeta.

Aprovechó que la rubia estaba concentrada en atrapar todo su ataque para teletransportarse frente a ella, la mujer ahogó un grito. Fue cuestión de segundos, sus miradas se enfrentaron. Rosalina no comprendió que paso, pero un fuerte dolor de cabeza la invadió y casi fue arrastrada a la inconsciencia. Las manos del pokémon tomaron a Rosalina por los hombros y una fuerte descarga eléctrica recorrió el cuerpo de la mujer, los gritos no se hicieron esperar.

Mewtwo la soltó y Rosalina cayó al suelo de rodillas, su respiración era agitada. El pokémon legendario observó en silencio. Tal vez, solo tal vez, se había pasado un poco de la línea. Usar anulación seguido de golpiza contra una inexperta en peleas podría haber sido demasiado. Se cruzó de brazos, esperando alguna reacción, la cual no se hizo esperar mucho.

Rosalina levantó su varita, de manera dificultosa y se veía muy adolorida, apuntó con ella a su contrincante y Mewtwo, solo en ese momento, se percató que todas las esferas de energía que había lanzado anteriormente flotaban a su alrededor, ¿las había sostenido a pesar de la descarga eléctrica que le propinó? Volvió la vista a la rubia, la cual no estaba frente suyo.

Rosalina, quien logró escapar en la pequeña distracción que tuvo su enemigo, no dudo en soltar todas las esferas que había capturado con anterioridad; una tormenta de color purpura y electricidad se desató alrededor del pokémon, quien no tuvo tiempo suficiente de salir de esa pequeña trampa. El estridente ruido fue lo único que se escuchó por un par de segundos, para después perderse en el silencio espacial.

Rosalina tragó duro, estaba adolorida y sentía que en cualquier momento caería inconsciente, pero de igual manera sujetó con fuerza su varita y observó lo que había causado. Aún en donde había estado parado observándola, seguía Mewtwo, cubriéndose el rostro con ambos brazos. Su piel se veía chamuscada y con varios rasguños, sin duda el ataque lo había dañado, más de lo que alguno de los dos habría pensado.

El pokémon psíquico bajó sus brazos, y mirándose los daños en los mismos por un par de segundos. Dio una buena descarga eléctrica a la mujer y esta lo soportó, aún seguía en pie y a pesar de eso había sostenido el ataque anterior y lo había soltado, dejándolo atrapado y dañándolo en buena cantidad. Levantó el rostro, bajó ambos brazos a sus costados y la observó.

Apenas capaz de mantenerse en pie, con rasguños y una nada disimulada mueca de cansancio y dolor. La mujer era testaruda, muy testaruda. Le recordaba a la princesa Peach, ninguna de las dos estaba familiarizada con el campo de pelea, pero podía dar una buenas sorpresas durante los combates. Levantó su mano derecha y colocó la palma hacía arriba, separó sus dedos.

Rosalina se tensó al instante, no sabía que pretendía el toro, pero ya no volvería a bajar la guardia. De pronto, una carta se materializó en la palma de su enemigo, la carta flotaba, como si fuese anti gravitatoria. El pokémon movió su mano hacia atrás de la carta y la empujó con uno de sus dedos, la carta flotó en dirección de Rosalina y se detuvo a unos veinte centímetros del rostro de la rubia. La carta se quedó suspendida en el aire.

-Leerla no te caería mal-. Habló de nuevo Mewtwo, ahora con un tonó más calmo, pero igual de severo. –Aunque yo no me haré responsable de lo que cause su contenido-.

La maga examinó en silencio y con desconfianza la carta, no podía fiarse de las palabras del otro, después de todo la había atacado sin razón y de manera demasiado agresiva. Esa carta podía ser un truco sucio para dañarla de nueva cuenta. Mewtwo se giró y comenzó a retirarse del lugar, captando de nueva cuenta la atención de Rosalina.

-No explotara, si eso es lo que piensas-. Dijo, sin girarse a verla.

Se detuvo en el mismo donde había llegado. Y frente a él se formó aquel mismo portar, Rosalina observó detenidamente cada movimiento que realizaba el pokémon, Mewtwo ingresó al portar, y este se cerró detrás suyo, en ningún momento se giró a ver a Rosalina de nueva cuenta. El portal desapareció, sin dejar rastro. La rubia lanzó un largo y cansado suspiro. La barrera mágica que había creado para que sus hijos no bajasen se rompió, ya no podía sostenerla más. Cayó de rodillas, y todos los destellos que había presenciado todo el enfrentamiento bajaron alterados y asustados.

Rosalina les sonrió a sus hijos, quienes estaban en pánico al verla de esa manera. La rubia levantó la vista y vio a la carta aún flotando ahí, frunció las cejas en un gesto de curiosidad y desconfianza. ¿Qué significaba esa carta? Eso no era importante ahora, tenía que irse a su habitación y descansar, estaba tan cansado y adolorida que no podría mantenerse despierta ni un minuto más.

Se levantó con sus fuerzas restantes y les dijo una vez más a sus destellos que se encontraba perfectamente. Tomó la carta con sus dedos índice y pulgar, como si fuese a quemarle la piel y fue a su habitación, asegurándoles a sus hijos que se encontraba bien. Una vez estuvo en su habitación y con la puerta cerrada, avanzó hasta su cama y se dejo caer. El cuerpo le dolía horrores y sentía ganas de llorar. Esa noche Rosalina no salió de su habitación y durmió profundamente.

A la mañana siguiente, despertó con el cuerpo adolorido, pero eso no le impidió pasar la mañana entera con sus hijos; lo que menos quería era preocuparlos, así que no demostraría lo adolorida que estaba. Tampoco comentó de la carta que le fue entregada y la cual descansaba en su buro. La carta estaba boca abajo, mostrando solo su pálido toldo. Rosalina no volvió a su habitación en toda la mañana ni en la tarde.

A pesar de actuar con normalidad, no evitaba volver la vista de manera disimulada a donde había aparecido aquel extraño ser. Esperaba que se volviese a aparecer de nuevo, para seguir atacándola o mínimo para que le explicase el porqué de su actuar. Lamentablemente eso no sucedió, el tiempo siguió pasando y en ningún momento reapareció. En todo ese tiempo la carta seguía en su buro, en la misma posición.

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Había acabado de contarles el cuento a los destellos y estos ya se habían ido a dormir, así que ella haría lo mismo. Entró a su habitación y se sentó en la mullida cama, lanzó un suspiro. Dejó su varita en el buro y la carta captó su atención, torció la boca. Ya había pasado unos meses después de eso, estaba curada y el recuerdo de esa cosa parecía una jugarreta de su imaginación, pero la carta que descansaba cerca de su varita le decía lo contrario.

-¿Cuándo planeas abrirla?-.

La voz de Polari, su compañero y confidente la tomó por sorpresa. Volvió la vista a la carta y el destello negro se acercó a ella y también dirigió la vista a la carta. Rosalina le contaba todos y cada uno de sus problemas y por tanto le había contado de la curiosidad que la carcomía por saber que decía aquella carta, pero no se atrevía a abrirla.

-Yo… No sé si deba abrirla-. Confesó la rubia. –Después de todo lo que paso, no me puedo fiar de que esto sea inofensivo-.

-Cierto-. Afirmó Polari. –Si no la abrirás, creo que lo más conveniente es deshacernos de ella-.

Rosalina afirmó con la cabeza y ambos permanecieron en silencio, observando la carta una vez más. Podría estar en lo cierto y no fiarse de esa carta, sin embargo algo le decía que era importante su contenido. Tenía la impresión de que la información que contenía la carta podría responderle algunas dudas, o en el peor de los casos crearle más.

Se mordió el labio inferior, insegura, sabía que debía deshacerse de esa carta cuanto antes; antes de que decidiera abrirla. Polari dejó de ver la carta y miró a su amiga, Rosalina sin duda tenía curiosidad y no lo iba a negar, él también estaba curioso sobre el contenido del sobre misterioso, sin embargo no podían arriesgar al resto de destellos y al planetario. Suspiró.

-Creo… que podríamos abrirla en el jardín-. Dijo, viendo de nuevo la carta.

Rosalina levantó la mirada y observó a su compañero. Pues sí, podrían ir al jardín; todos los destellos estaban dormidos así que el jardín se encontraba solo, si sucedía algo en el peor de los casos ella sería plenamente capaz de proteger a Polari y a sí misma. Aún con cierta duda tomó su varita y la carta. Salió de su habitación, seguida del destello negro.

El planetario se encontraba en silencio, cosa bastante difícil de conseguir, pero no imposible. Una vez llegaron e ingresaron al jardín, se aseguraron de que no había nadie en el lugar y avanzaron hasta estar a una distancia prudente de la puerta. Rosalina volvió la vista al sobre y lo giró, observando por primera vez el sello de cera rojo.

Sin remitente, estaba tan pulcro como la parte trasera. Separó cuidadosamente el sello del papel y sacó la hoja interna, donde venía el contenido real. La hoja estaba doblada a la mitad. La abrió, el texto estaba escrito con una letra simple, tragó con dificultad y procedió a leerla.

"Estimada Rosalina.

Por la presente tengo el honor de informarte que has sido seleccionada como una de las nuevas participantes del torneo Super Smash. No todas tus dudas las podre responder aquí, pero sin duda algunas lo serán.

Super Smash es un torneo donde héroes, villanos y aquellos que han dejado su esencia humana, se enfrentan para ponerse aprueba, para saber a que son capaces de llegar. No todos son luchadores expertos, he de afirmarte.

Sin duda tus capacidades como maga han captado mi interés, me encantaría ver tus capacidades al máximo. Aunque no creas que permito que cualquiera ingrese a este torneo.

Para estar seguro de quien ingresa a mi torneo es capaz de sobrellevarlo realizó una prueba antes, el que poseas esta carta es prueba de que has alcanzado, o superado, las expectativas.

No mentiré, este torneo es peligroso, aunque puedo asegurar que si has logrado hacer frente a un veterano, serás capaz de superar esto.

Te ruego que medites tu respuesta, ya que esta es una decisión importante, y no un mero juego. Tus otras preguntas las responderé en persona, si decides aceptar.

Para acceder al lugar del torneo, toma el sello de cera y rómpelo, reconocerás la entrada al verla.

Atentamente.

Master Hand"

Un silencio los invadió, Rosalina leyó una y otra vez la carta, ¿luchadora? ¿Ella? Eso debía ser una broma, una muy mala broma. Polari, quien leía con lentitud de nueva cuenta la carta, habló sin despegar la vista del papel que aún sostenía Rosalina.

-Héroes… ¿Está mal suponer que nuestro viejo amigo, Mario, se encuentra entre estas personas?-.

La maga lo miró y el destello a ella, existía una gran posibilidad de eso… ¿podría estar Mario y Luigi ahí? Aunque si eso fuera afirmativo, ¿no significaría que Bowser también lo estaría? Rosalina volvió la mirada a la carta, aún indecisa. Ella no era peleadora, apenas y había sido capaz de devolverle un solo ataque a aquel que le hizo la prueba. Si todos eran así de fuertes, lo mejor sería negarse.

-Quien escribió esto, Master hand, sin duda tiene expectativas puestas en ti-. Comentó Polari, leyendo el último renglón. –¿Qué piensas hacer?-.

-No lo sé…-.

Apretó el fino papel y se mordió el labio, no podía dejar a sus pequeños solos para irse a una batalla sin cuartel donde seguramente saldría perdiendo. Sería una tremenda estupidez hacerlo. Polari, quien la observaba se colocó frente a ella. Captando su atención.

-Nadie te recriminara nada, Rosalina-. Dijo con voz reconfortante. –Es tu decisión, y nadie te la reprochara-.

¿Estaba siendo egoísta? Se preguntó en el momento en el que le dijo a Polari que iría, si se retractaba lo único que esperaba es que la dejasen volver a casa. Sabía que ella no era capaz de sostener una batalla de gran calibre, pero sin duda el conocer gente de diversos universos había captado su atención, además algo muy dentro de ella, algo profundo, le empujaba a probarse a si misma, ser capaz de superarse y poder defender a sus hijos de cualquier peligro, no volver a ser tan débil como cuando luchó contra Bowser.

Esa noche preparó las maletas y a la mañana siguiente se despidió de todos y cada uno de sus hijos, prometiéndoles volver lo antes posible; los destellos, sin comprender el porque repentino viaje, apoyaron con dulzura a su madre. Polari no rechistó a la hora de quedar a cargo. En el mismo lugar donde vio llegar a aquel extraño ser, tomó el sello de cera rojo y rompió a la mitad, lo dejó caer al suelo.

En cuestión de segundos, el mismo circulo de colores neón apareció frente a ella, los destellos comenzaron a gritar de sorpresa y emoción mientras flotaban detrás de Rosalina. Poco a poco una silueta comenzó a salir del portal, alertando a la rubia, esperaba no tener que pelear de nuevo, todos los destellos estaban muy cerca. pero no hubo necesidad de pelear, una mujer con vestido rosa le sonrió a una sorprendida maga.

–Soy la Princesa Peach, y seré tu guía, sígueme por favor-.


No debí poner a Mewtwo contra Rosalina... LOL No mentiré, me costo mucho este cap.