Capítulo 3: Entrenamiento.
Después de una breve siesta, Zeno volvió a levantarse, insistiendo en que ya se encontraba mejor y no le gustaba estar inactivo sin necesidad.
Yun y Yona habían intentado hacerle cambiar de opinión, pero no tuvieron éxito. Sin duda no había perdido lo cabeza dura que era junto con sus recuerdos, ¿y a pesar de todo les había dicho que nunca había conseguido ganar a Hiryuu en una discusión? Entonces, ¿qué tan terco era Hiryuu? Sin embargo finalmente no le dieron más vueltas al asunto y lo dejaron estar.
Así llegó la hora de la rutinaria práctica de espada de Yona. Ella y Hak se alejaron un poco del grupo para comenzar la lección.
Zeno les miró curioso para después preguntar:
-¿Está aprendiendo a manejar la espada, princesa Yona?
-Sí, Hak me está enseñando, aunque no es muy buen profesor – reconoció ella con una sonrisa burlona.
-Oye – se quejó Hak.
-¿Qué? Es verdad.
Zeno les miró intensamente durante su breve intercambio de bromas, hasta que finalmente habló:
-¿Podría unirme a vosotros?
-¡¿Qué?! – exclamaron todos impactados ante su repentina petición.
-¿Por qué? – atinó a preguntar finalmente Yona, aún impactada. Zeno nunca antes había demostrado interés por sus clases de espada.
-Porque quiero aprender a luchar, quiero ser útil – la respondió Zeno con tono solemne -. Yo no soy un buen guerrero y siempre termino quedándome atrás en las batallas. Por eso quiero aprender.
-¿No te están enseñando tus hermanos los dragones originales? – le preguntó Kija confundido.
-No. El rey Hiryuu se lo prohibió – reconoció el rubio levemente avergonzado y abatido.
-¿Se lo prohibió? ¿Por qué?– inquirió Yun, aunque ya se estaba haciendo una idea de lo que pasaba.
-Eso no lo sé exactamente. Me imagino que es porque el rey Hiryuu es muy amable y no quiere que resulte herido. A pesar de que parece que sano bastante rápido… Aunque creo que en realidad tiene miedo de que pueda morir de alguna herida grave – se explicó Zeno, ante lo cual todos hicieron una leve mueca escépticos. Por lo menos Hiryuu debería haber sabido cuál era exactamente el poder de Zeno, ¿no? ¿Ni siquiera le había dado una pista al respecto? Las siguientes palabras del rubio corroboraron sus sospechas -: Por cierto, ¿cómo lucha vuestro Ouryuu? ¿Ha llegado a descubrir algo más sobre el poder del dragón amarillo?
-La verdad es que nuestro Zeno no suele luchar. Más bien se queda animándonos en la retaguardia – admitió Jae-ha de forma evasiva.
-Ya veo – El rubio parecía un poco decepcionado.
-Pero eso no es malo – se apresuró en decir Kija -. Él siempre hace lo mejor por apoyarnos. Siempre tiene una sonrisa o una buena palabra para nosotros. Su sola presencia es de gran ayuda para nosotros. Estoy seguro de que tus compañeros dragones originales piensan lo mismo de ti.
-Gracias, Hakuryuu – le agradeció Zeno, aunque su leve sonrisa era obviamente forzada.
Hak se le quedó mirando durante unos segundos con expresión pensativa, hasta que pareció tomar una determinación.
-Está bien, entrena con nosotros – accedió la bestia del Trueno.
Todos se sorprendieron por sus repentinas palabras, y los ojos de Zeno brillaron de emoción.
-Hak, espera – comenzó a decir Yona, no muy segura de que esto fuera una buena idea.
Si Zeno resultaba herido en el proceso podría ser problemático, pero Hak parecía haber pensado ya en ello porque enseguida añadió:
-Sin embargo, entrenaremos con palos en vez de con espadas – aclaró.
Zeno hizo un leve monín de contrariedad, pero los demás suspiraron aliviados. Si era así, entonces los riesgos disminuían drásticamente y no tendría por qué ocurrir nada comprometedor. Como por ejemplo que Zeno terminara con algún miembro amputado por error y fuera testigo de cómo este volvía a unirse a su cuerpo como si nada. Sin duda podría ser traumático para él en su estado y ellos se verían obligados a dar un montón de explicaciones. La verdad era que ahora podían entender, al menos en parte, por qué Hiryuu le había prohibido agarrar un arma.
-¿Con palos? – inquirió Zeno con el ceño fruncido, como si quisiera asegurarse de que había oído bien.
-Así es. Lo tomas o lo dejas – declaró Hak, dándole a entender que solo aceptaría con esa condición.
El mohín contrariado del rubio se profundizó, pero finalmente suspiró resignado.
-Está bien. Con palos – accedió a regañadientes.
Después de eso buscaron unos palos rectos y con la longitud adecuada y comenzaron el entrenamiento. Los que no iban a participar se sentaron cerca para mirar, ya que tenían curiosidad por cómo se desenvolvería Zeno. Sin embargo fue un completo desastre. Era obvio que el rubio no tenía ningún talento para el arte de la espada. Su postura estaba completamente mal y no hacía correctamente ningún movimiento. En realidad lo único en lo que se podía decir era bueno era esquivando, porque había que reconocerle que a pesar de sus torpes movimientos no había llegado a recibir ningún golpe.
Hak frunció el ceño mientras intercambiaba golpes con Zeno. La verdad era que le molestaba lo inútil que estaba demostrando ser el dragón amarillo para esto. Sobre todo porque, si tenía la agilidad suficiente para esquivar, también debería tenerla para atacar, pero sus torpes ataques eran totalmente ineficaces. Le cabreaba tanto que comenzó a presionar más de lo necesario, haciendo que el rubio tuviera auténticos problemas para manejarlo, obligándole a retroceder varios pasos para esquivarle.
-Hak, te estás excediendo – le advirtió Yona, que había estado practicando movimientos por su cuenta mientras ellos combatían.
Sin embargo la bestia del trueno no hizo caso de sus palabras, presionando al dragón amarillo aún más. Éste trastabilló mientras retrocedía otros cuantos pasos, casi cayéndose al suelo.
-Deja de huir, Zeno. Los combates no se ganan defendiendo – le reprendió Hak con una mirada fulminante sin dejarle descanso -. Ataca. Sé que puedes hacerlo mejor que esto.
El gesto del dragón amarillo se endureció, a la vez que apretaba los dientes y daba un paso al frente para golpearle. Pero Hak lo esquivó fácilmente y consiguió darle al rubio un golpe en el costado con el palo. Zeno jadeó sorprendido por el dolor, aunque no cayó.
-Te falta determinación – le reprochó Hak, volviendo a atacarle sin descanso -. No debes vacilar al atacar a tu adversario. ¿Acaso vosotros los dragones no peleáis para proteger a vuestro maestro? Así no podrás proteger a nadie – le dijo buscando provocarle, y por el brillo de los ojos azules del rubio y la forma en la que redobló sus esfuerzos lo había conseguido. Hak sonrió de lado satisfecho, pero aún dominando el combate sin problemas -. Eso es. Ven a mi como si realmente quisieras eliminarme.
La determinación de Zeno solo aumentó ante sus palabras, porque se lanzó nuevamente al ataque. Su intercambio de golpes era cada vez más frenético y caótico.
Todos comenzaron a preocuparse por el giro peligroso que estaban tomando los acontecimientos, y Yun se sintió en la obligación de intervenir.
-Hak, es suficiente. Detened esto ya – exigió el joven genio, levantándose del sitio en el que había estado sentado para comenzar a acercarse hacia los contendientes.
Los tres dragones que estaban de espectadores también se levantaron, preparándose para intervenir de ser necesario.
-Hak – le volvió a llamar Yona, tratando de llamarle la atención también, pero ambos continuaron intercambiando golpes cada vez más furiosamente.
En un momento dado, Zeno pareció perder el equilibrio tras esquivar un golpe y comenzó a caerse de espaldas hacia atrás. Hak supo ver la oportunidad y se dispuso a golpearle, pero se sorprendió cuando el rubio, aun en medio de su caída, se las arregló para levantar una pierna y quitarle el palo de las manos con una contundente patada.
Hak parpadeó desconcertado por el repentino giro de los acontecimientos y quedarse desarmado, al igual que los demás, pero no le dio tiempo a reaccionar antes de el rubio se volviera a incorporar de un salto nada más caer al suelo de espaldas, como si se tratara de un resorte, para luego lanzarse sobre la bestia del trueno con semejante impulso que consiguió tirarle al suelo. Zeno quedó sentado a horcajadas encima de la caída bestia del trueno.
Fue entonces cuando Hak se dio cuenta de algo. La expresión de Zeno, que le miraba fijamente desde su actual posición de superioridad, se había vuelto completamente salvaje. Le miraba como un depredador a su presa, sin ningún rastro de raciocinio o reconocimiento en sus ahora fríos ojos azules, y eso perturbó tanto a Hak que la sangre se le heló en las venas y se vio incapaz de reaccionar para defenderse cuando el impasible dragón amarillo levantó el palo que aún sostenía fuertemente en un claro gesto amenazador, a punto de golpearle.
El palo ya estaba descendiendo en un rápido movimiento cuando Jae-ha intervino agarrando el brazo de Zeno, cortando en seco su movimiento. Era increíble lo rápido que había conseguido actuar el dragón verde, seguramente gracias a su pierna de dragón, pero de todos modos había llegado justo a tiempo porque el palo se había detenido a pocos centímetros de la garganta de Hak. El dragón amarillo se había lanzado a atacarle en un punto vital sin siquiera pestañear.
Sin embargo, ahora que le habían interrumpido bruscamente, Zeno pareció salir de su extraño trance. Porque después de que parpadeara un par de veces, claramente sorprendido, el raciocinio pareció volver a sus orbes azules.
-¿Qué? – murmuró el rubio mientras miraba a su alrededor, sintiéndose claramente desorientado.
-Zeno-kun, ¿estás bien? – se atrevió a preguntar Jae-ha preocupado, aunque aún manteniendo firmemente agarrado al dragón amarillo por si acaso.
-¿Ryokuryuu? -. El rubio giró la cabeza para mirarle por encima del hombro. Aunque parecía confundido pareció reconocerle -. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me estás sujetando así?
Jae-ha suspiró aliviado, junto a todos los demás que también habían estado conteniendo el aliento preocupados y expectantes, y finalmente le soltó de su agarre.
-Bienvenido de vuelta, Zeno-kun – murmuró el dragón verde como toda respuesta, sonriendo levemente y dándole un toquecito en la frente -. No nos vuelvas a asustar así, ¿quieres?
El dragón amarillo soltó un leve quejido de dolor por el golpe y le miró pareciendo aún más confundido.
-¿Bienvenido? ¿Asustaros? ¿Qué…? –. Su siguiente pregunta quedó inconclusa porque al parecer se percató de la posición en la que se encontraba, con la paralizada y desconcertada bestia del Trueno aún debajo de él -. ¡Hak-kun! – exclamó conmocionado a la vez que se apresuraba en levantarse y quitarse de encima de él-. ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¿Estás bien? Lo siento… Yo… - comenzó a balbucear tropezando con sus propias palabras.
Claramente Zeno ignoraba cómo había terminado en su situación actual. Eso hacía que los últimos acontecimientos fueran aún más preocupantes, sin embargo Hak se obligó a sonreír despreocupadamente.
-No te preocupes, Zeno. Ha sido culpa mía por presionarte demasiado – le excusó la bestia del Trueno, levantándose también del suelo.
-Cierto, te has pasado de la raya – le reprendió Kija.
-Ya te dije que te detuvieras, idiota – le echó en cara también Yun.
-Zeno, ¿de verdad que estás bien? – preguntó Yona acercándose al rubio, ya que este se había llevado una mano a la cabeza con un gesto de dolor.
-Sí, estoy bien princesa – aseguró el rubio con una leve sonrisa -. Solo es este dolor de cabeza que ha vuelto a empeorar.
-Te dije que no convenía que te forzaras. El entrenamiento se terminó para ti – sentenció Yun, con un tono que no aceptaba réplicas.
-Pero…
-¡Pero nada! – le cortó tajante, y Zeno hizo un leve mohín de disconformidad.
-Haz caso a nuestra madre, Zeno-kun – intervino Jae-ha con tono conciliador.
-¿Madre? – volvió a inquirir el rubio confundido, por segunda vez en el día.
-¿Qué te dijimos sobre esa bocaza que tienes, Jae-ha? – le reprendió Kija indignado a la vez que Yun volvía a golpear al dragón verde en la cabeza.
-En serio, ¿qué es eso de "madre"? – insistió Zeno, claramente intrigado.
-¡No es nada! ¡Te dije que no hicieras caso a este idiota! – espetó Yun por toda respuesta.
Hak siguió viéndoles discutir, un poco alejado, mientras no apartaba la mirada de Zeno. Aún tenía la piel de gallina por la experiencia anterior, hacía mucho tiempo que no sentía a la muerte respirarle en la nuca con tanta claridad. Realmente había llegado a creer que había llegado su hora. Esa certeza y el terror frío que le invadió le habían impedido reaccionar. Creía que ya había superado ese sentimiento al haber arriesgado ya su vida tantas veces en el campo de batalla, pero el terrible y paralizante sentimiento que le había invadido ahora… ¿Qué demonios había sido eso?
-Hak – le habló Yona, sacándole de sus pensamientos. Él se giró a mirarla para ver su rostro de preocupación -. ¿Estás bien?
-Sí – la respondió Hak, después de un segundo de vacilación. Porque, aunque aún sintiera fría la sangre que corría por sus venas, la verdad era que había resultado ileso.
-¿Qué ha sido eso? ¿Qué le ha pasado a Zeno? – inquirió la chica en un susurro, mirando al rubio de reojo para asegurarse de que no les estaba prestando atención.
-No lo sé – declaró sinceramente, con el mismo tono bajo -. Pero no me ha gustado nada. Esa mirada en sus ojos… - hizo una pausa a la vez que volvía a recorrerle un escalofrío al rememorar esa fría mirada depredadora -. Fue como si algo le poseyera. No parecía él mismo – concluyó finalmente, sin saber de qué otra forma explicarlo.
-Me preocupa – admitió la chica, aún mirando al dragón amarillo que sonreía mientras seguía hablando despreocupadamente con sus compañeros -. ¿Crees que estará bien? ¿Podría volverle a pasar?
-Eso tampoco lo sé – admitió Hak frunciendo el ceño -. Pero no hay nada que nosotros podamos hacer ahora al respecto. Solo esperar y mantenernos ojo avizor.
La chica se limitó a asentir, porque tampoco se le ocurría otra idea mejor a su pesar.
La bestia del trueno le dio una palmadita en el hombro a la chica, en un gesto que pretendía ser reconfortante, y luego se volvió a fijar en Zeno. El rubio seguía sonriendo brillantemente mientras veía como Kija y Jae-ha discutían entre ellos, probablemente por alguna tontería de las suyas. Se obligó a fijarse bien en sus ojos azules chispeantes de vida, esforzándose por borrar la mirada depredadora que le había dirigido antes de su mente. Porque ahora que lo volvía a pensar, si tuviera que darle a un nombre a lo que vio en lo profundo de sus fríos ojos azules en ese momento, lo llamaría locura.
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Hasta aquí este nuevo capítulo, en el que ya toco el escabroso tema de la estabilidad mental de Zeno.
Siempre he creído que debajo de esa apariencia alegre y despreocupada se esconde la locura que ha debido provocarle el hecho de vivir durante tantos años y toda la desesperación por la que ha tenido que pasar. El mismo Zeno ha reconocido en el manga que ha pasado épocas de auténtica locura en las que incluso se automutiló y de las que ahora apenas puede recordar nada, obviamente por la locura que le invadió durante esos periodos.
Ahora que está con Yona y su grupo parece que finalmente ha entrado la paz consigo mismo y su condición inmortal, pero en este fanfic en el que le va a tocar ir rememorando todo puede que el firme control que ha mantenido sobre la locura que aún debe tener en su interior flaqueé. Lo de este capítulo ha sido solo un aperitivo, solo ha perdido un poco el control al verse en una situación "extrema", según Zeno vaya recordando más y más cosas a ver cómo afecta a su estabilidad mental. ¿Volverá a peligrar la integridad de algún miembro del grupo? Pues tendréis que esperar a los próximos capítulos para saberlo (insertar risa maquiavélica aquí).
Pero ahora en serio. Tenía ganas de analizar un poco la locura de Zeno y con este fanfic tengo la oportunidad perfecta. Bien es cierto que también tocaré el tema en mi fanfic "DESDE MÁS ALLÁ DEL CIELO", cuando llegue el momento, y también en algún otro de mis fanfics, pero será interesante tratar de imaginarme cómo el Feliz Grupo de Hambrientos manejará a Zeno cuando rememore los peores momentos de su vida. De todos modos el próximo capítulo tengo planeado que sea más cómico que otra cosa. Tendré que aprovechar para meter situaciones cómicas mientras Zeno esté en el estado anímico adecuado para ello (antes de que esta maquiavélica autora le haga recordar y lo mande todo al demonio XD).
Bueno, ya corto aquí que otra vez me estoy enrollando demasiado. Solo me queda volver a deciros que si se os ocurre alguna idea para este fanfic que queráis compartir conmigo no dudéis en hacérmela saber en vuestros comentarios.
Por último quería adelantaros que no sé qué publicaré el próximo sábado exactamente. Tenía pensado publicar un extra de los que había prometido de mi fanfic "GUERRA" (tengo varias ideas para interacciones entre Mundok y Hak de bebé XD), pero también hay un fanfic que estoy escribiendo relacionado con los últimos acontecimientos del manga y que me gustaría publicar antes del día 20 que sale el siguiente capítulo. Seguramente mañana mismo publique el primer capítulo de este nuevo fanfic que se llamará "TORTURA". Seguro que solo por el título ya os hacéis una idea de la temática, ¿no? De todos modos si sentís curiosidad ya hay un pequeño adelanto de lo que será este fanfic publicado como mi tercera aportación al reto del foro "El feliz grupo de hambrientos" en mi fanfic "Lluvia de amaneceres", por si os queréis pasar a leerlo. En cualquier caso, no sé qué orden llevaran mis publicaciones durante la siguiente semana, así que si os interesan alguno de estos proyectos estad al pendiente.
En fin, tengo demasiadas ideas y tiempo insuficiente para escribirlas todas, eso sin contar con los fanfics largos que tengo empezados como este que tengo que continuar. Pero en fin, ya veré lo que hago.
También, antes de que se me olvide, muchas gracias por todos los reviews. Me alegro de la gran aceptación que está teniendo "AMNESIA", prometo que seguiré trabajando duro en ello.
Nos vemos en alguno de mis próximos fanfic o traducciones.
