Después de ese sueño extraño fue imposible no sonrojarse al ver a Bucky entrar por la puerta de su cuarto al día siguiente, quien sabe… quizá el hecho de que a sus 17 años aún no había tenido sexo o algún contacto íntimo con otra persona influía en eso, fue bochornoso, extraño y le hizo un nudo en el estómago, no solía tener esa imaginación en sus sueños al menos no de esa clase, fue algo demasiado extraño. Nunca fue un chico demasiado hormonal como aquellos de su ex escuela, incluso esos niños llevaban revistas de chicas desnudas al salón, era algo ajeno para él, jamás tuvo verdadero interés en verlas, él prefería quedarse dibujando en los marcos de las ventanas, de cierta manera encontraba la belleza en esas mujeres y a primera vista no las visualizaba de manera erótica.

Alejándose de sus pensamientos y volteando la vista hacia arriba, logró visualizar unos largos dedos que se asomaban sobre la pasta del libro abriendo las hojas hasta encontrar la indicada, el sonido de la piel sobre el papel era relajante y siendo todo oídos se dispuso a escuchar de nueva cuenta al castaño

''Capítulo VI

Una tarde, un mes después, Dorian Gray estaba recostándose en un sillón lujoso de la pequeña biblioteca de la casa de lord Henry en Mayfair. A su manera, era una habitación encantadora, con sus altos paneles revestidos de manera de roble…''

La tarde transcurría rápida con él… y la suave y gruesa voz del señor James le calmaba de sobre manera, tenía una forma muy bonita en remarcar las ''s'' y acentuar cada punto final. Al escucharlo podía sentirse dentro del libro, podía imaginarse en medio de la sala con Dorian a su lado, era un libro algo complejo, pero de cierta manera Bucky lograba hacer las escenas tan claras que no necesitaba explicación o una re lectura. A este paso terminarían rápido el libro y así fue

Los días pasaron tan rápido como simples segundos, habían pasado ya casi dos semanas desde que Bucky soñó con Steve, se sentía raro al verle recostado esperando su llegada, algo remolineaba ferozmente en su estomago cada vez que se acercaba a darle un abrazo de saludo o despedida, lo extrañaba al dormir, lo extrañaba por las mañanas, le había tomado demasiado cariño en tan poco tiempo y eso le asustaba mucho más de lo que admitiría.

Pero era imposiblepara ambos mantenerse a raya, para Bucky aquel rubio y escuálido chiquillo era agradable, siempre mantenía el tema de conversación, siempre le recibía con una enorme sonrisa e incluso parecía alegrarse de una manera acogedora cuando se veían, eso le hacía sentirse como en casa… le hacía sentir con vida de nuevo.

Habían charlado de todo tipo de temas, desde sus colores favoritos hasta los lunares que tenían en el cuerpo, la semana se les había pasado volando, ya era viernes y justo en ese momento fue cuando recordó que tenía una cita con el doctor Banner y el señor Stark, él se sometería a un proyecto a prueba, un brazo biónico que le ayudaría en su vida diaria, su prótesis era rígida y no era my cómodo andar con ella así que un mes atrás hizo un par de pruebas y fue el candidato perfecto, menuda suerte se cargaba.

No le contaría nada a Steve, quizá sería algo que no le importara y bueno… no era algo que se mencionara a todo el mundo, así que solo lo dejó pasar por alto, habían pasado una semana increíble como para decirle algo así, él ya tenia suficiente con que preocuparse lidiando con su enfermedad, como para que el llegara con su pequeño problema personal, nada mas serian dos días de reposo… según le habían dicho y Steve no se preocuparía por él.

Cerrando cuidadosamente el libro, lo dejo sobre la pequeña mesita del cuarto del hospital y se acercó a la camilla dando largos pasos hasta Steve y tomándole suavemente de la barbilla depositó un beso en la frente del otro, fue un momento raro, Steve no supo qué hacer y Bucky no supo porque lo hizo pero fue algo que nació de él… simplemente quiso hacerlo, pero aun que fuera un gesto amable y amistoso Steve no pudo evitar el sonrojo en sus pálidas mejillas, era increíble que su corazón pudiera latir tan rápido y el aire se escapaba de su cuerpo más rápido de lo normal pero esta vez no tenía nada que ver con sus pulmones dañados, se sintió bien.

Se susurraron un pequeño ''hasta pronto'', Steve se mantenía con las piernas cruzadas sobre la cama observando hacia la puerta, y dedicándole una sonrisa ladina Bucky salió de la habitación, bajo por las escaleras y salió del hospital, ael aire le golpeó el rostro haciendo que el castaño automáticamente se escogiera, afuera estaba helando,¡maldición! el clima había estado perfecto hace tan solo unas horas… se subió el cuello de la chaqueta de cuero y camino hacia el laboratorio de el doctor Banner, no estaba lejos, tan solo unas cinco cuadras hacia el centro de la ciudad, y realmente no tenía prisa por llegar, estaba oscureciendo tan rápido como su nerviosismo aumentaba y tenía miedo.

Y es que no estaba tan informado acerca del procedimiento, sabía que implicaba una larga y costosa operación, pero a fin de cuentas el no pagaría nada… todo corría por cuenta del multimillonario sarcástico, así que no le dio por preguntar demasiado, le prometieron una recuperación rápida pero justo ahora había olvidado incluso los riesgos de la operación… ¡pero al carajo! Si recuperaría su brazo no importaba.

La fachada del consultorio era totalmente común, de ladrillos, puerta de cristal y en grandes letras ''Laboratorios Banner'' las palabras brillaban, se veía simple, pero era gigante por dentro. No se detuvo a tocar, abrió la puerta y paso de largo a la rubia encargada de turno en aquella amplia recepción y entro directamente a la oficina de Banner que ya conocía tan bien.

-Parece que has llegado un poco tarde James… ¿estabas algo ocupado?- murmuro el doctor Banner detrás de unos cuantos papeles y sin siquiera dirigirle la mirada.

-Sin ofender, eso no es de su incumbencia doctor, tenía un asunto importante el cual atender, mis disculpas si no llegue a la hora acordada, tenía que resolver algo.

-Oh un asunto importante… ¿se podría saber cuál? No creo que algo sea más importante que la posibilidad de recuperar tu brazo ¿no soldado?- Bruce hacia un poco de juego entre palabras, cosa que no agradaba a Bucky, se encogió de brazos y le dejo hablar.

-Le repito que no es de su incumbencia pero solo estaba en un asunto muy importante, con una persona con la cual debía estar, ahora continuando con el propósito… ¿podríamos comenzar ya?

-Oh que entusiasta, me agrada esa actitud tuya... vamos, te presentare al señor Stark, el patrocinara tú operación, esto podría ayudar a miles de personas, debes estar orgulloso de ti James.

Bruce dirigió al castaño por la puerta trasera de su oficina, ésta a su vez llevaba a un pasillo de cemento gris muy extenso y luminoso, al final de él había una gran habitación blanca con un par de sillones y unas cuantas puertas, junto a una de ellas había un gran espejo de cristal, y dentro de esa habitación había una camilla, doctores, enfermeras y una cosa grande… cubierta por una sábana blanca, la adrenalina corría por sus venas, las habitaciones eran demasiado blancas y pulcras, eso le mareaba un poco.

Escuchó pasos y sintió una presencia a su lado mas no giró la cabeza en ningún momento, no tenia el menor interés en voltear.

-¿Algo impresionante no? Con el chasquido de los dedos recuperaras la movilidad de tu brazo, eso corre por mi cuenta… literalmente hablando, yo soy dueño de esto y de tu grandioso futuro, soy Tony Stark un gusto Barnes.

Bucky giro su rostro encontrándose con un hombre bajito, castaño con un buen traje (seguramente muy caro) de no más de 1.70 de altura y con algo de barba, tenía la mano extendida hacia él con una sonrisa algo arrogante, Bucky frunció un poco el seño pero le dio la mano de todas maneras con un gran apretón.

-James Buchannan Barnes, su nuevo conejillo de indias.

-Bueno soldado… te explicare rápido, supongo que ya sabes el proceso pero lo diré de todas maneras… ya sabes, protocolo, el doctor Banner te administrara anestesia, trataremos de recupera lo que podamos de sensibilidad y movilidad de tu brazo o lo que queda de él, los conectaremos al brazo inteligente y en un par de días de reposo podrás moverlo con facilidad, comerás hamburguesas con ambas manos y serás muy feliz, claro, claro será algo complicado, por que eres y serás la primera persona en utilizar esta tecnología, pero eres el afortunado candidato,¡felicitaciones!, agregando que tengo al mejor equipo de doctores de los Estados Unidos justo aquí.

-¿Están seguros de lo que hacen cierto?- las palabras prácticamente salieron por si solas, no pudo contener su nerviosismo y se limitó a mirar hacia otro lado mientras ocultaba su sonrojo

-Estamos seguros y capacitados, trataremos de hacer lo mejor posible. - Tony le regaló una cálida sonrisa y le guiño el ojo, aun que eso no ayudara en nada al otro.

El ambiente se sentía algo tenso para Bucky y no sabía decir si era por el engreído y millonario hombre que le daría un brazo nuevo o solo los nervios… probablemente solo eran los nervios, quería terminar con esto de una buena vez.

-Está bien, hagámoslo, les confiare mi vida, no me fallen.

Y así como las palabras fueron dichas la sonrisa de Tony se ensanchó, le subministraron una bata de hospital al castaño y le llevaron a la amplia sala de la ventana de cristal, después de recostarse una mascarilla fue puesta en su rostro y se desvaneció por completo.

La complicada operación duro más de dieciocho horas, dos cambios de cirujanos, 3 administraciones fuertes de anestesia y mucho… mucho sudor. Fue difícil, la cicatrización llevaba años, y casi no quedaban partes funcionales de músculo de su brazo, tan solo el hombro, pero la operación fue un exito, Tony sonreía con entusiasmo desde el otro lado del cristal, esto sería una maravilla.

-Al paciente se le indujo al coma provincial debido a la complejidad de la operación, si despertase antes de dos días el dolor sería insoportable y cualquier movimiento en falso podría dañar irreparablemente su salud- Tony y Bruce escucharon atentamente a la cirujana y ascendieron con la cabeza sin replicar.

Seis días después Bucky despertó del pequeño coma inducido, no sanaba tan rápido como esperaban así que la única opción era inducirlo en coma, la anestesia no seria tan fuerte para el insoportable dolor, pero mágicamente a los seis días y con mucho medicamento su brazo estaba sanando.

Lo primero que sintió fue un intenso dolor en su brazo izquierdo, trató de levantarse pero una voz frente a él le detuvo.

-Tranquilo, todo irá con calma, el dolor desaparecerá y te enseñaremos a usar tu brazo mediante terapias, la operación fue todo un éxito, solo estarás unos cuantos días más internado y comenzaremos tu terapia.

-¿Días?... ¿cuánto tiempo llevo aquí?

-Casi una semana… no sanaste tan rápido como lo habíamos esperado y tendrías mucho dolor, pero fue una buena operación, todo salió de maravilla.

Oh no… ¡Steve! La sangre se fue directamente a sus extremidades… o al menos a tres de ellas, ¿cómo no le comentó nada a Steve? ¡Estaría malditamente preocupado! Y maldición, llevaba una semana dormido… lo mataría, seguro el pequeño lo mataba.

Pero Bucky estaba tan equivocado al menos respecto al enfado… Steve estaba preocupado, tanto que la belleza que habían cobrado sus ojos desapareció al tercer día, Bucky jamás hubiera imaginado tal cosa, pero es tan solo que jamás le había fallado a Steve, ni un solo día, estaban casi por acabar el libro, un par de hojas era lo único que les faltaba, lo había visto a diario que realmente le extrañaba, una pequeña lectura cada día y Steve era feliz,se moría por saber el final, pero Bucky no regresó.

Steve no se atrevió a seguir leyendo, las paginas parecían no obedecerle si Bucky no estaba cerca, sus pensamientos le abrumaban tanto que ni siquiera terminaba una frase y se daba por vencido, realmente no podía mantener la concentración, le extrañaba muchísimo, y por alguna razón el dibujo había mantenido a flote su alma vagante, todos los días terminaba un dibujo a carboncillo y todos eran de él, el extraño soldado que se convirtió en su amigo.

Volvió a sentir dolor, sus ataques eran diarios y su salud empeoraba, los medicamentos le hacían dormir mas no descansar, las ojeras se adueñaban de sus ojos azules, opacando su mirada, se sentía de nuevo como si hubiera perdido a sus padres, por esa razón se volvió hostil desde chico, odiaba la sensación de alguien dejándole.

Ahora el libro era su único compañero, se sentaba en el cuadro de la ventana mientras esperaba un día más, la ciudad era bonita pero estaba lleno de niebla, sus dedos se movían sobre el papel dándole vida a un retrato nuevo, esta vez no era solo Bucky… eran dos chicos besándose y al darse cuenta de lo que estaba dibujando Steve soltó la libreta de golpe, el grafito golpeo el piso quebrándose en pedacitos y el solo pudo taparse la boca de la sorpresa.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas, no tenía idea por que lloraba, no tenía idea de por qué había dibujado eso, solo podía pensar en Bucky, su ser no dejaba de implorar por el… pero esto estaba mal, no podía pensar así de otro hombre y menos de alguien que le superaba en seis años, ¡él ni siquiera era mayor de edad!

Pero lo quería, sudaba frio al verlo, se sonrojaba al tocar su mano sin intención y las maquinas registraban su corazón latiendo rápido, cosa que alarmaba a las enfermeras y a bucky de cierta manera pero ellos no lo sabían… no tenían idea de que ese hombre le hacía eso, deseaba que ese último y primer beso que el castaño le brindo hubiera sido en sus labios.

Solo podía cerrar sus ojos y pasar las puntas de sus dedos por los labios e imaginar que aquel hombre lo besaba, era algo que había pensado por días pero desechaba la idea de inmediato… le asustaban sus sentimientos pero lo sentía… ojala Bucky no se hubiera ido.

Con el rostro empapado resguardo el libro entre sus brazos y se fue a recostar, observando los dibujos que había hecho y que mantenía en las paredes… observando los fríos y calculadores ojos de Bucky, porque nada se le comparaba, el era especial algo se lo decía, y con ese pensamiento vagando en su cabeza el rubio al fin se quedó dormido.

Chicas espero disfrutaran el capítulo! Muchas gracias por leer