DISCLAIMER: Los personajes de "Buffy The Vampire Slayer" no me pertenecen, son propiedad de Joss Whedon y Mutant Enemy Productions. Yo solo me atrevo a tomarlos prestados algunas veces para inventar con ellos para mi entretenimiento y el de otros fans, historias sin fines de lucro, en especial románticas sobre Buffy y Spike, porque adoro a esos dos.

¡Gracias por leer!

Capítulo III: Realización

Pasaban los días y continuaba sintiéndose vacía, aun estando rodeada por sus amigos o por mucha gente, necesitando en su interior una chispa vital que la reviviera de las cenizas, que le recordara que su tiempo no se había acabado y que si estaba allí era porque los Poderes Superiores se lo habían otorgado limpiamente después de todo. Una nueva oportunidad de vivir.

Y curiosamente con el único que podía conversar sobre esas inquietudes, era con quien alguna vez hubiese repelido siquiera intercambiar unas cuantas palabras…

La Tierra había girado en el tiempo en el que se fuera y ahora al regresar, de pronto Spike se había convertido en quien mejor la comprendía, por lo que se refugiaba a menudo en su compañía aun cuando no estaba convencida en realidad de pertenecer a las sombras como él le decía.

Aquella noche, tres después de la última vez en que se vieran, fue a buscarlo a la cripta para charlar un rato antes de comenzar a patrullar, sólo que en un principio no lo encontró.

-¿Spike?- le llamó sin obtener respuesta luego de ingresar sin tocar como hacía siempre, dándose cuenta de inmediato gracias a sus instintos de Cazadora que no se hallaba allí, más no se preocupó pensando en que con probabilidad no tardaría en volver. Por ello mientras esperaba, decidió entretenerse un rato curioseando alrededor, considerando que con eso no hacía ningún mal, aparte de que le era una oportunidad única para poder conocer más acerca del super vampiro del que se contaban miles de historias, y de develar alguno de sus secretos, de los misterios que guardaba.

La poca luz proveniente de las luminarias de conexión clandestina que él instalara sin embargo, no le ayudaban mucho en la tarea, pero fue su tesón por satisfacer su interés lo que le llevó a fijar la vista en algún momento sobre un cartón encima de una vieja mesa apostada contra una pared, y sin pensarlo dos veces se dirigió hacia allí, sin tener idea de la sorpresa que se llevaría al descubrir su contenido.

La caja estaba llena de dibujos suyos, perfectos. Montones. Tales como los que le viera adornar el pequeño altar que había creado por ella, la vez en que se le declarara hacía tanto tiempo ya. En un inicio le repugnó, considerando en que rayaban en lo obsesivo y se reclamó enseguida a sí misma la desfachatez de haber estado confiando en él cuando era obvio que jamás iba a cambiar su terrible forma de ser, más la belleza de las imágenes pronto le hizo prestarles atención, dándose cuenta de que eran escenas que describían situaciones vividas por ella, algunas que inclusive no recordaba pero que él por lo visto las había conservado en su memoria para preocuparse después de grabarlas en papel. Enfrentamientos de ella con diversos vampiros o monstruos, lidiando con apocalipsis, o simplemente imágenes que la mostraban desprevenida en circunstancias cotidianas, como una chica normal (…como tanto anhelaba ser). Algunas junto a Dawn, otras junto a los Scoobies o por último junto a él. E inclusive para terminar de hacerlas más especiales, había algunas cien por ciento imaginadas; sobre las maneras en que le había mencionado que en sueños la salvaba o de ella con la apariencia de un ángel en el paraíso, o vestida de novia y hasta una, que fue la que más le llamó la atención, de los dos entrelazados haciendo el amor, la cual no encontró ofensiva sino hermosa con sus trazos cuidadosos y sombreados, y que le permitió comprender al final de cuentas que aquella enfermiza fijación que un día le demostrara, había terminado transformándose en algo cargado de un sentimiento real y profundo.

Muchos de los dibujos contenían para variar poemas escritos en la parte posterior, como aquel que tenía en la mano entonces y que embelesada no podía dejar de mirar. Poemas de amor firmados por W. Pratt. La inicial de William, el nombre verdadero de Spike y el apellido que tuviera en vida, según alguna vez leyera en uno de los libros de Giles, cuando buscaba empaparse de información sobre él en los tiempos en que era de sus enemigos acérrimos, para poder matarlo.

"Sé que nunca me vas a amar pero al menos me tratas como un hombre…" recordó de repente la frase que le había dicho antes del enfrentamiento final con Glory, antes de ella morir, durante el momento que había constituido prácticamente su despedida y entendió así también que era la parte humana de Spike que le dedicaba poesía, la parte humana de William, el Sangriento, no más que un dulce poeta del siglo XIX, como se documentaba.

-Vaya, veo que descubriste el baúl del tesoro- le escuchó decir entonces a él de súbito desde el umbral de la puerta a sus espaldas, haciéndole voltear con un ligero respingo, pues al haber estado tan concentrada en el fisgoneo se había desconcentrado de tal forma al punto de casi no poder advertir su presencia, aunque estimaba que no había estado allí mucho tiempo porque de lo contrario los cosquilleos en la parte posterior de su cuello le hubiesen resultado más fuertes al indicarle de su proximidad.

-Spike yo no quería…- comenzó a tratar de explicarse, aunque cualquier labia de autodefensa resultaba inútil después de ser pescada con las manos en la masa –…Lo siento- admitió al fin dejando caer los brazos avergonzada porque no había otra salida, para total sorpresa de él –No debí ponerme a hurgar en tus cosas-

Y esta vez fue Spike quien bajó la mirada durante unos segundos mostrándose azorado

-Adelante… son tuyos- indicó, en tanto pasaba de largo a la sala luego de cerrar la puerta –…Cada uno fue creado inspirado en ti. Esta demás decir que te pertenecen-explicó luego, arrimándose a la tumba que había decorado como cama, más palideció enseguida (si es que podía decirse más dentro de su apariencia) al notar cual tenía ella entre las manos, creyendo quizá que iba a reclamarle. Por eso sin ser un cobarde, decidió mencionarlo él mismo.

-Disculpa si encuentras aquel subido de tono, yo… estaba pasando por una época muy difícil…- profirió señalándolo.

Más Buffy tan solo movió la cabeza en respuesta, dejándole saber que no hacía falta que le brindara excusas, comprendiéndole, segúntodo lo que Dawn le había contado.

-No te preocupes, es bueno… al igual que los demás y los poemas- elogió con sinceridad, logrando que él aliviado levemente sonriera.

-Si tú mi musa lo dices, me lo creeré- profirió entonces de manera coqueta, contemplándola con esa intensidad que era capaz de hacerle temblar las piernas aunque jamás lo reconociera. Provocándole un sonrojo y ganas de retirarle la mirada.

-¿Por qué?- no se contuvo al fin de consultar y él supo de inmediato que se refería a la razón por la cual la había elegido como fuente de inspiración.

-Porque tenía miedo de empezar a olvidarte- no dudó en responderle -Tu rostro, tus gestos… Cuando eres humano, el dolor de perder a la persona que amas mengua con el tiempo pues la aceptación de la propia muerte al final hace más llevadera la tristeza, sin embargo un ser inmortal tiene toda la eternidad para recordarla- había dolor en sus palabras y tristeza en su mirar que no eran fingidas. Ante aquello Buffy impresionada no supo que contestar, tan solo pestañeó varias veces para alejar las ganas de llorar que aquella confesa devoción le ocasionaba y poder reprimir además a su vez el impulso de querer caminar hacia él y besarlo en los labios de nuevo, tal como hiciera en otra ocasión en ese mismo lugar, en agradecimiento por no revelar la identidad humana de su hermana, también ante Glorificus, prefiriendo que lo torturaran a ello.

Le gustaba, realmente le gustaba y en ese mismo instante cayó en cuenta… le gustaba aunque no debía.

-Gracias Spike… por todo- profirió en voz baja y aquello iba aparte de por su arte, debido al cumplimiento de su promesa, por su protección hacia su hermana, su lealtad y su lucha a su lado. Él sin proferir más, tan sólo mirándola a los ojos, lo entendió.

-Debo irme- expuso ella así decidiendo que era mejor aparentar frialdad y apartarse, y lo puso en práctica enseguida, consciente de que era lo más adecuado. Por ello sin más, con seriedad se encaminó hacia la puerta… pero tal como suponía, no tardó en escucharlo manifestarse en contra.

-¿Qué? ¿Ya te vas? ¿Tan rápido?-

Tengo que empezar a patrullar- expuso ella

-Pero si me anticipé a hacerlo primero por ti para despejarte el trabajo y dejarte la noche libre. ¿O de dónde crees que vengo?- explicó y replicó él

-¿No tengo que responder a eso último, verdad?- con su habitual sarcasmo ella le atajó

-Buffy…- Más la alcanzó al llegar a la puerta, atreviéndose a detenerla con suavidad del brazo.

Su tacto le produjo a ella un destello eléctrico y se giró observando su punto de unión, él soltó el agarre despacio, lamentando el haberse excedido. Las miradas de ambos se encontraron entonces con timidez, cargadas de sentimientos, y de los ojos cayeron a los labios haciendo irresistible la tentación de un encuentro, provocando así que saltaron a los brazos del otro.

Ella no supo bien en que momento ocurrió, sólo que de repente sucumbió a sus instintos y al instante siguiente estaba apretada al recio cuerpo de Spike en un fuerte abrazo, con sus labios fundidos contra los suyos en un beso profundo… y contenta de poder probarlos de nuevo.

No tardó en percibir su júbilo al igual que su desesperación dentro del montón de sentimientos que le demostraba (como no creía que un ser sin alma pudiera tener), conmoviéndola y fascinándola, por lo que dejó de tal modo que la envolviera por completo en su pasión de desahogo y que la arrimara a la puerta con su hambre de ella que le transmitía la desolación de su tristeza por creer alguna vez que la había perdido y al mismo tiempo el regocijo indescriptible de haberla luego recuperado. Spike solo rompió el beso en cuanto se percató que como humana que era empezaba a faltarle el aire pero aun así permaneció aferrado a su cuerpo un rato más, con el rostro hundido en su hombro, como no queriendo soltarla jamás.

-Oh Dios, Buffy… No permitiré que nada malo te vuelva a ocurrir nunca Pet, te lo juro por mi condenada existencia-

Le susurró al oído con su voz sensual pareciendo de pronto tan vulnerable y aunque no le habló de nuevo directamente de su amor, las lágrimas que ella sintió caer en la base de su cuello le sirvieron como una prueba innegable de aquello, como una íntima confesión, por lo que le acarició despacio la espalda para que se calmara. No obstante, debido a sus propios miedos, en cuanto se separó de ella y le vio extender la mano para acariciarle el rostro, ahora con un halo de esperanza dentro de su otrora triste mirada, como buscando comprobar si era real, si de verdad estaba allí y lo que acababa de acontecer no era tan solo un sueño; decidió que era el momento indicado para huir… o de lo contrario no podría hacerlo.


Esa noche resolvió no patrullar. Igual él ya lo había hecho como le dijera y el ambiente tranquilo alrededor se lo comprobaba, aunque eso no le libró de toparse en el camino con un par de vampiresas buscapleitos envidiosas y luego con un monstruo pegajoso que no dudaron en intentar sacarla de sus casillas, sin tener idea que se enfrentaban a su peor pesadilla.

Gracias a sus afinadas habilidades de pelea logró deshacerse de ellos sin mayores complicaciones y para eso de las diez estaba de vuelta en el 1630 de Revello Drive, no muy cansada en esa ocasión pero sí confundida respecto a las sensaciones y sentimientos que le provocaba cierto revoltoso pero sexy vampiro con el look de Billy Idol.

La había seguido indudablemente, lo había sentido observarla de lejos durante todo el trayecto a la casa, acompañándola con sigilo entre las sombras o detrás de los árboles, pendiente quizás de si lo necesitaba, con los templados nervios de un cazador listo para atacar a cualquier enemigo de ser necesario, aunque ella con destreza y rapidez en su desenvoltura se había encargado de demostrarle antes de que pudiera hacerse presente, de que todavía podía bien sola... como esperaba hacerlo siempre.

Y así mismo, aunque se controló para no voltear a verlo, le percibió llegar junto a ella a la casa y ocultarse después detrás del gran roble del jardín, como hacía siempre, por lo que se apresuró a ingresar antes de que pudiera interceptarla… aun sabiendo que como enamorado antiguo esperaría allí afuera pacientemente la oportunidad de volver a verla, así fuera durante unos pocos instantes, esa noche.

Y ella se lo permitió, pero después de merendar, tomar una ducha y antes de acostarse, en cuanto ya todos los demás en la casa parecían dormidos y no corría el riesgo de ser descubierta. Rodó entonces un poco la cortina de la sala y se asomó a través del vidrio, descubriéndolo de inmediato arrimado a un costado del árbol y fumándose con tranquilidad un cigarrillo, sin tener nada más que hacer que gastar de buena gana parte de su eternidad en esperarla, ante lo cual Buffy no pudo evitar sonreír moviendo la cabeza, ya que de algún modo andar con él le contagiaba de no dejarse aplastar por ninguna de sus preocupaciones y hasta le hacía parecer que todo era más fácil, como si no hubiese nada que fuese imposible de encontrarle solución.

Él la vio entonces y la cara se le iluminó con una sonrisa, y a ella no le faltó abrir la puerta o escucharlo para entender de sus labios que le decía:

-Te amo-


Continuará…