Capítulo 2: Entre la espada y la pared
Que Edward Cullen fuera a interpretar a mi Azrael era un potencial desastre.
No, no estaba exagerando.
Eso era exactamente lo que sentía esa noche y lo que me impedía conciliar el sueño.
Sabía perfectamente que Peter iba a estar enojado mañana. Y que seguramente Edward Cullen no me contaría entre sus amistades. Pero no me importaba
No había nada que pudiera ayudarme a digerir la ira, la decepción y la creciente impotencia que dominaba mi pecho.
De nuevo, me sentí una marginada y una incomprendida. ¿Era tan complicado entender lo que esta historia significaba para mi? ¿Y lo importante que era que su versión cinematográfica fuera fiel y sincera a lo que yo había concebido?
Supuse que si. Pero eso no significaba que iba a rendirme.
Al otro día, me presenté al estudio en la tarde, de acuerdo a la cita que Peter y yo habíamos establecido. No estaba contento de verme. De hecho, me saludó con un seco "Bella" y me indicó con la cabeza que me sentara. Peter jamás había sido tan frío conmigo.
"Hola Peter" contesté como si nada hubiera sucedido.
Me miró durante lo que me pareció una hora, aunque tal vez fuera tan sólo un minuto. Nunca lo había visto arrugar el ceño durante tanto tiempo. Estaba empezando a creer que jamás hablaría cuando su voz rasposa me llegó a los oídos.
"Lo que hiciste ayer, Bella, fue lo más descortés que he visto en muchos años. Y creeme, conviviendo con estrellas, he visto muchas cosas"
Era una frase fuerte con la que comenzar una charla. Pero yo había venido preparada para este tipo de oración introductoria y tenía mi arsenal preparado.
"Tan descortés como ocultarme que contrataron un actor para hacer de mi protagonista sin consultarme" rematé indignada.
Peter suspiró y enterró la cabeza entre las manos en un gesto de total exasperación. O tal vez fuera cansancio.
"Bella, el estudio me avisó de la contratación ayer a la tarde, cuando Edward ya estaba citado para firmar el contrato. No hubo nada que pudiera hacer. Me quejé y planteé mis argumentos. Pero nada funcionó" me dijo con un hilo de voz. No estaba muy segura de creerle, por lo que aguardé en silencio.
"Esta es mi película también. Una por la que apuesto mucho. Y a mi tampoco me gusta que me impongan condiciones o actores con los que trabajar. Pero el estudio fue claro: o es con Edward Cullen o la película no se hace" insistió Peter.
Solté un gritito ahogado. ¿Era eso un ultimátum?
"A decir verdad Bella, nos podría haber ido mucho peor" continuó Peter. Lo miré sin entender. "Podría habernos tocado un galancito novato sin ninguna cualidad. Al menos Edward es un actor talentoso. He visto varios de sus trabajos".
"Estoy de acuerdo en eso, Peter. No es algo personal contra él. Pero tu y yo sabemos que Edward no tiene el aspecto físico que buscamos. De hecho, es justamente el estereotipo contrario" dije. Peter asintió levemente.
"Y es un gran actor, pero no tiene el porte ni el carácter de Azrael. Nunca podrá darle la esencia necesaria. No hay nada oscuro en Edward Cullen. Es justamente todo lo opuesto" continué.
"Lo sé, Bella" me contestó.
"Entonces, ¿por qué? ¿Qué está pensando el estudio al traerlo?" me quejé.
"Está pensando en que las salas se llenarán con su sola presencia en la película" me respondió.
"¡No me interesa que los espectadores vayan a ver la película por una cara bonita!" exclamé exasperada.
"Lo sé, Bella. Te juro que lo sé. Pero el estudio fue claro. Con Edward o nada. Y yo quiero hacer esta película" me dijo mirándome seriamente a los ojos. "Y la quiero hacer contigo. ¿Tu que quieres?".
Nos miramos a los ojos durante un tiempo interminable. Finalmente, suspiré y dije:
"Quiero hacer esta película. Y también quiero que sea contigo".
"Estamos de acuerdo en esto entonces" sonrió Peter. "Tendremos que esforzarnos un poco más, eso es todo. Y lo primero que necesito, es que hagas un trabajo especial".
"¿Un trabajo especial? ¿Qué trabajo?" pregunté intrigada.
"Necesito que entrenes intensivamente a Edward para que capte completamente el papel de Azrael" me dijo.
"No se si pueda hacerlo. No soy entrenadora de actores. No se nada de actuación" le respondí.
"Lo que Edward necesita no son clases de actuación. Le sobra talento. Lo que él necesita es imbuirse de la esencia de esta historia y de este personaje. Y nadie conoce esa esencia más que tu" me indicó Peter.
No pude negar que estaba en lo cierto. Y de algún modo, quería hacerlo. Si no tenía más opción que trabajar con Edward Cullen, al menos trataría de sacar lo mejor de él. Iba a hacer todo lo posible por convertirlo en alguna versión de Azrael. Aunque no fuera la mejor versión o la que yo hubiera querido.
Justo en ese momento la secretaria de Peter nos anunció que Edward había llegado. Unos segundos más tarde estábamos los tres sentados en la oficina. Pude adivinar por el modo en que evitaba mis ojos que Edward no estaba muy feliz de verme.
"Bella y yo hemos estado conversando sobre la situación, Edward" dijo Peter ceremoniosamente. "Y hemos acordado que todos tenemos que trabajar juntos por el bien de esta película".
"Estoy de acuerdo" respondió Edward y giró para mirarme a los ojos por primera vez desde que entrara. "Espero no decepcionarte, Bella. Sé que no me quieres para el papel, pero realmente quiero hacerlo. Y creo que puedo. Estoy dispuesto a dar todo de mi".
No pude evitar darle una pequeña sonrisa. No era que él no me agradara, era solo que no era el adecuado. No importaba cuanto trabajáramos en ello.
"¡Perfecto!" festejó Peter. "Edward, quiero que pases la mayor cantidad del tiempo posible con Bella para que te instruya en este papel. Nadie mejor que ella conoce las motivaciones y vaivenes de este personaje"
Ambos asentimos.
"Mañana son las audiciones. Nuestro objetivo ahora es encontrar a la protagonista perfecta" continuó Peter. "No se trata solo de alguien que tenga el talento actoral o el aspecto físico solicitado. Necesitamos que haya química, que al verlos juntos en escena no sepamos diferenciar la línea en donde la realidad se separa de la ficción"
"Quiero que comiencen a trabajar hoy mismo para poder estar listos para mañana" siguió Peter, levantándose de su asiento y caminando hacia nosotros. Se paró entre Edward y yo, y pasó sus brazos sobre nuestros hombros sonriendo. "Confío en ustedes y en lo que podemos lograr juntos. Vamos a encontrar a la perfecta Noel mañana"
Ambos asentimos nuevamente.
