Cincinatti, Ohio.

-¿¡Por que!? ¿¡Por que!? —El hombre adulto lloraba y gritaba lleno de cólera, cubierto de sangre, sin saber si le pertenecía o no, abrazando los dos cuerpos que tenia encima de él— ¿¡Que te hicimos, mal nacido!?

No respondió, de manera tranquila simplemente apunto su arma con silenciador hacia la cabeza del hombre en el armario con ambas puertas abiertas. El pobre diablo aún tenia cosas que decir.

-¡No eres nada! ¿¡Me oyes!? ¡Nada! ¡No perteneces a ni un lugar! ¡No eres nadie! ¡Jamas seras alguien! ¿¡Quien te has creído que eres!? ¡Solo eres un bastardo! ¡Un maldito desgraciado! ¡Moriras! ¡Moriras!

No disparo, bajo el arma y dirigió su vista hacia la televisión, que aun se encontraba encendida con caricaturas para niños. El sujeto armado cogió el control de la cama y comenzó a cambiar los canales hasta llegar a un noticiero.

-¡Solo eres una escoria humana! ¡Un error! ¡Nunca seras feliz! ¡Moriras de una manera dolorosa! ¡Cerdo!

El sujeto volvió a apuntarle a la cabeza.

-¿Ves eso? —Inclinó la cabeza un poco en dirección a la televisión encendida— Lo he hecho yo solito. ¿Que mierda haz hecho tú?

Y jaló el gatillo.

Era un trabajo simple, matar a una familia de un empleado por negarse a ocultar el caso de corrupción que se encontraba involucrado con un alcalde que permitía el narcotráfico. La paga era buena y aceptó de inmediato. Lamentablemente, se negaron a pagarle. El Alcalde era poderoso y tenia mucha seguridad, así que, ¿que podía hacer? ¿Entrar a su hogar protegido por fuerzas policiales y liquidar a todos los testigos?

Como si esas cosas fuera posibles.

Él era mucho más listo, simplemente le envió una carta en un sobre, y el alcalde se hizo un corte en el meñique al tratar de abrirlo. Pocos días después, murió. Es tan fácil infectar una herida agregándole unas cuantas cosas a la fibra del sobre. Pero más que nada, esto fue suerte. En caso de que la infección fallase, el plan B era ingresar a su casa por las cloacas.

Toronto, Canadá.

El frío en esas épocas del año era insoportable, nadie podría aguantar más de diez segundos sin un abrigo allá afuera. El Bar en el que se encontraba ahora tenia calefacción así que era una sensación satisfactoria sentir el cambio de clima, y por otro lado, necesitaba una cerveza. El lugar no se encontraba muy lleno, y los pocos sujetos que habían ya ni siquiera podían mantenerse de pie. Mientras tomaba un largo sorbo de su bebida, observaba atentamente la televisión, buscando alguna información de su próxima víctima.

Estaban pasando un reportaje sobre el asesinato de una pareja en un hogar, sospechando de la ex del varón. Esto era una ventaja, nadie mencionaba a Lori Loud, lo que no la hacia un personaje muy importante en ese país, al menos, no aun.

Confiaba en que los forenses tendrían un ego tan grande que no le dirían nada a la familia hasta que descubrieran si en realidad fue un accidente, jamas se enterarían de que en realidad se trataba de un asesinato. Claro, eso era solo una exageración.

Luego de terminar de beber, dejó algo de dinero sobre la mesa y se retiró del bar, aun había un largo camino que recorrer para llegar a Winnipeg y la fabrica donde construían los productos que eran distribuidos por la empresa en la cual Lori trabajaba.

Durante su camino a pie a una parada de autobús, y en plena mitad del día, se encontró con un par de hombres que se interpusieron en su camino, con claros motivos de hacerle daño.

-Hey, ¿a donde vas amigo? —Le preguntó uno de ellos. El sicario intentó rodearlos, mas los sujetos solo se ponían delante de él.

-¿Por que tanta prisa? —Se veían amenazantes, y él no se intimidaba.

-Parece que tenemos a un valiente. ¿Eres nuevo por aquí verdad? —Comenzaron a darle empujones, obligándolo a retroceder. Seguía sin responder y su actitud indiferente no cambiaba.

-Basta de patrañas, danos todo lo que tienes mari... —El hombre sacó un arma, una pistola que casi le apunta en el torso a la supuesta víctima. Casi. La reacción fue extremadamente veloz, casi inhumana. No le quito el arma y le amenazó con dispararle, no lo atacó primero y dejo inconscientes a ambos para que alguien viniese a despertarlos, no sacó su arma el primero y les disparo a ambos. Él era listo.

Simplemente sujeto el arma del sujeto con fuerza, sin quitársela de las manos, y se la apunto al compañero disparándole con el dedo del ladrón. El cuerpo cayó como un saco lleno de objetos pesados. El sabandija se sorprendió e intentaba zafarse del agarre, pero él no se lo permitía. Ahora, giraba el cañón de la pistola en dirección hacia la cabeza del mismo ladrón. Lo iba a obligar a matarse. Intentaba forcejear y pelear, mas la desesperación lo dominaba. Cuando el cañón apuntaba directamente entre sus ojos, sólo escuchó la voz del sicario antes de jalar el gatillo. La primera bala ya se tendría que haber oído, así que tendría que actuar rápido.

-Hombre mata a su amigo y después se suicida. Suena creíble para mi. —Y una ráfaga salio del cañón.

Tuvo que tomar varios buses para llegar hacia su destino, un gran edificio de unos veinte pisos quizás donde cualquier persona podría perderse si no conocía su interior.

Winnipeg, Canadá.

El sitio era una central donde llegaban las producciones de la empresa a la que pertenecía: Cámaras de seguridad, vidrios a prueba de balas, candados que aguantan ataques de misiles, puertas de hierro, entre otros objetos que todo amante a la seguridad debería tener. Y claro, para demostrar que en realidad eran una gran empresa de seguridad, cada uno de los vidrios era a prueba de balas, en cada una de las esquinas habían cámaras siempre vigilantes ante cualquier peligro, por cada piso habían tres guardias, habían alarmas puestas en puntos clave por si algo salia mal, y en caso de que todo eso fallara, el edificio tenia un sistema de emergencia que sellaría todas las salidas impidiendo al intruso salir del interior. Todo siempre controlado desde un lugar remoto afueras de la ciudad. Claro, necesitaban algo más que eso para impresionar a Lori Loud.

Desde muy temprano había llegado al aeropuerto de la ciudad y había sido recogida para quedarse en un hotel hasta que la reunión con los encargados del supuesto nuevo proyecto que le daría muchas ganancias a la empresa en !a que trabajaba comenzase. Durante el resto del día solo se paso en su celular, mensajeando y haciendo llamadas importantes hacia los diversos socios que tenia; los días mensajeando con su novio durante su adolescencia sirvieron de algo. Se preguntaba porque aún no había recibido algún mensaje de Leni, esperaba que estos le llovieran hablando de su exitoso desfile ayer, pero nada le llegó. Seguramente que anoche se había pasado de copas y se levantó con resaca, aunque ella no era así exactamente, siempre hay una primera vez.

Cuando le tocó asistir a la reunión, tuvo que subir hasta el último piso, en una sala de conferencias donde se llevaría a cabo la junta. Siempre trasladada por un miembro de seguridad, el cual la dejó en la puerta de su destino para que ingresase a la sesión privada.

Muchos desconocían lo que se decían en esas reuniones, un rumor había sido dado de que ella lograba cerrar sus tratos recurriendo a sus "encantos", mas nada fue confirmado ya que lo que se hacia en esos cuartos jamas salía de ahí. Claro que todo esto era una mentira inventada por aquellos quienes desesperadamente deseaban a Lori, la edad sí !e favoreció mucho, aunque conservaba una actitud fuerte sin dejarse intimidar por nadie.

El nuevo proyecto que le presentaron se supone que revolucionaria el mundo de la seguridad en casa: Una cámara que podía identificar intrusos en la oscuridad y lanzar una alarma a las autoridades. Funcionaba de manera sencilla: La cámara registraría los rasgos faciales de los residentes del hogar y sus latidos del corazón, puesto a que cuando alguien comete un robo se puede determinar si esta nervioso y esto rápidamente dispararía la alarma. Claro que aun tendrían que buscar una solución en caso de que haya visita en el hogar.

Durante su reunión se discutieron varios puntos: El costo de producción, el material necesario, la mano de obra, entre otros asuntos. Lo único que le faltaba al contrato era la firma para iniciar con el proyecto y tenerlo listo para el próximo año, los dos hombres que se encontraban en la reunión con ella hablaron elogiando este prototipo y casi suplicando de forma indirecta de que aceptase. No obstante, esto era algo demasiado arriesgado. Sí les daban permiso e ingresos para continuar con este proyecto y algo salia mal, ella cargaría con toda la responsabilidad. Por otra parte, el proyecto era revolucionario y quizás alguien más le gustaría costearlo, no se pueden dejar pasar oportunidades así. Aun tenia que pensarlo.

-Necesito privacidad. —Les pidió a ambos. Ni siquiera se negaron, accedieron inmediatamente y le dejaron un lapicero negro en caso de que decidiera firmar el contrato. Las grandes ventanas que dejaban ver el exterior del edificio y todo el panorama de la ciudad era increíble, se puso delante de estas admirando el paisaje y despejando sus ideas un poco. Revisó su celular buscando mensajes de Leni, suponía que ya debía haberle llegado alguno, ella jamas dejaba de comunicarse.

Nada.

Entonces, oyó la puerta abrirse.

Un hombre de mediana edad entró al cuarto, llevaba un traje de conserje y una escoba en un bote de basura que empujaba. El hombre la saludo con la cabeza.

-Perdone señorita, no sabia que estaba aquí, volveré más tarde.

-No, no se preocupe, puede continuar con su trabajo. —Contestó de forma indiferente, Lori.

El empleado le agradeció y comenzó a barrer el piso, mientras Lori seguía pensando. Estuvo varios minutos debatiendo consigo misma, quizás necesitaba relajarse un poco. En la mesa había una jarra con agua y un vaso. Dejó su móvil en la mesa, se sirvió un poco del líquido y lo tomó rápidamente. Luego le dirigió una mirada al conserje que seguía limpiando.

-Respondame una pregunta, señor. —El sujeto se sorprendió al ver que la muchacha le hablaba— ¿Si usted tuviera que elegir una oportunidad única en la vida, pero con riesgo de fracasar, la tomaría?

La expresión del señor cambio a una cálida sonrisa, y sus ojos apuntaban al suelo.

-La verdad, es que si estuviera en una situación así, tendría miedo. Tendría mucho miedo. Pero, ¿sabe? Quizás el miedo podría ayudarme a elegir cual sería la decisión correcta. —Dicho esto, sacó de su bolsillo trasero un arma contra las bacterias, un pañuelo amarillo. Al parecer había una mancha que no se quitaba del suelo.

-Supongo que tiene razón... —Volvió su vista hacia la ventana, ahora un poco más calmada. Este tipo de decisiones no se toma a la ligera, necesitaba pensarlo un poco más, necesitaba más tiempo. Lamentablemente, ya no tenia nada de eso.

Por un segundo se le ocurrió pensar en Lisa, ella era la más lista de los Louds y quizás podía darle un consejo sobre que decisión tomar, o Lincoln, quien siempre tenia un plan que aun cuando no salia del todo bien, conseguía salirse con la suya, en algunas ocasiones. Al pensar en esto comenzó a divagar un poco. ¿Cuanto tiempo había pasado desde la ultima vez que los vio en persona? ¿Año y medio? ¿Cuanto habrían crecido? No podía hacer eso ahora, tenia que centrarse en el trabajo. Y aun así... Sintió un gran aire de nostalgia.

O quizás era el pequeño ardor en el estomago, y el sentir su lengua secarse. Comenzó a sudar, mareos atacaron su cabeza, y su cuerpo comenzaba a temblar. Un calor intenso invadía su organismo, las nauseas incrementaban, las rodillas no soportaban su peso. No lo entendía, algo sucedía y tenia que pedir ayuda. Pero la voz no salia. Intentó alcanzar su celular que seguía en la mesa y llamar a emergencias, ya era muy tarde. Su corazón palpitaba con fuerza, como si intentara salir de su interior; su boca se llenaba de espuma; sus manos se sacudían involuntariamente. No podía ser una especie de ataque epiléptico, ella se cuidaba y acudía al medico regularmente. Era como si algo que haya tomado le hubiera hecho algún mal.

Como si...

Como si la hubieran envenenado.

Su teléfono comenzó a sonar, alguien la llamaba. Lori solo alcanzó a levantar la vista un poco y vio a quien estaba segura que ocasionó todo esto se acercaba a ella y de paso contestaba el móvil, el conserje. El adulto que antes parecía tener una actitud amorosa y amigable ahora había cambiado a una expresión seca e insensible. Solo observaba a Lori y actuaba como si esto fuese algo normal. Como si acabara de sacar a un pez fuera del agua.

-Fuiste tú... —Dijo Lori débilmente, el sujeto ya había contestado el móvil y lo puso en altavoz.

-¿Señorita Lori Loud? —Se oyó al otro lado del auricular, el acento del remitente denotaba que era extranjero.

-La señorita Lori no se encuentra disponible, pero pronto podrá atender su llamada. ¿Quiere dejar algún mensaje? —La voz era insoportablemente indiferente, ni siquiera era burlona, era como si le diera igual que muriese.

-Digale que contacte conmigo lo más rápido posible.

Lori no podía pensar, ya no, el veneno mataba su conciencia, solo escuchaba.

-Es sobre su hermana, Leni.

Le dieron varias convulsiones fuertes e incontrolables que hizo su cuerpo moverse como un muñeco de trapo siendo violentamente sacudido. Y después de unos segundos, dejo de hacerlo. Simplemente, murió.

El Sicario jamas se iba a enterar si estaba consciente de lo que sucedía mientras moría, simplemente contestó la llamada como un ultimo acto de compasión quiso que se hiciera una idea de lo que le sucedió a su anterior hermana, así quizás podría aliviar un poco su sufrimiento. Dejo el cuerpo ahí y se retiró sin levantar sospechas. Eventualmente lo encontrarían y se darían cuenta del envenenamiento, y era exactamente lo que quería.

Esto no era un accidente, era un asesinato. ¿Dos hermanas, una muerta por accidente y otra por envenenamiento? ¿Dos días seguidos? Demasiada coincidencia, y la policía se lo advertiría al resto. Claro que no fue lo más cauteloso que pudo hacer, mas era lo necesario, si se acercaba al resto de la familia, una de las más listas podía sobrevivir. Así que se tendría que deshacer de las escurridizas primero.

Esto, a su vez, le cerraban sus puertas. Ahora la policía y los Loud estarían alerta, alguien los estaba cazando. Pero a pesar de eso, él sabia muy bien que a pesar de que una amenaza se presentase, había alguien que haría lo que fuese para que el show continúe.

Objetivo — Lori L. Loud: Eliminado con éxito.
Testigos: No, aun.
Causa de muerte: Envenenamiento
Recompensa: 11 millones de dolares asegurados en la cuenta bancaria, 22 millones en total.
Promedio de tiempo en que el resto de hermanos se entere del fallecimiento: 8 horas.

Próximos objetivos disponibles:

-Luna L. Loud.
-Luan L. Loud.
-Lynn L. Loud.
-Lincoln L. Loud.
-Lucy L. Loud.
-Lana L. Loud.
-Lola L. Loud.
-Lisa L. Loud.
-Lily L. Loud.