ESTA YA NO ES ADAPTACIÓN, ES HISTORIA MÍA PROPIA, COMENTEN SI LES HA GUSTADO EL FIC


Despertó enredada en los brazos de Silver mientras intentaba recordar qué había pasado la noche anterior. Sintió de golpe una herida punzante en su cabeza y después, de golpe, recordó todas y cada una de las sensaciones que tenía rodeando su cabeza y a su estómago, sensaciones que pudieron haberla hecho morir por el asco y la tristeza. Vio sus dedos caérseles de la palma, lo escuchó gritar y pedir ayuda, se le había partido el alma… aunque ella sabía que llevaba tres días de muerto, el video fue demasiado para su mente. Intentó dormir nuevamente a la espera de que los fuertes brazos de su acompañante le sirvieran para despejar su cabeza, pero no fue así. Volteó a verlo, dormía implacable y no podía destruirle ese sueño tan delicado que sabía que tenía. Respiró un par de veces y entonces ella se acomodó de manera que quedó su rostro a centímetros del de ella, entonces, cambió su semblante a uno triste… desolado.

-Te quiero… -susurró mientras se acomodaba bajo la barbilla de su anfitrión, entonces se sintió ligeramente mejor, un poco más protegida, pero no lo suficiente como para asegurar que estaría él mejor al lado de la gata. Salió ésta de la cama sin despertarlo y se quitó la parte superior de la pijama: un pequeño top de color blanco que dejaba su espalda desnuda de cara a Silver y sus senos frágiles enfrente de la ventana, que irradiaba una luz que la separaba ligeramente del resto del muro. Los rayos del sol alcanzaron los ojos miel del erizo y entonces la vio, la contempló como si fuera muñeca de porcelana. Ella se quedó mirando a la ventana mientras recibía la luz, esperando que eso volviera a deshacer el nudo que se le había creado mientras dormía, porque, sabe perfectamente que no durmió y por lo mismo, seguía cansada. Se puso una bata de baño y salió a la ducha. Entonces Silver se levantó de la cama y se decidió a seguirla.

La agarró en el pasillo de la cintura y le dio el beso de los buenos días, ella seguía sin mirarlo a la cara, sólo pensaba en su hermano y en el dolor que le provocaba.

-Hola –dijo sin ánimos, esto no pasó desapercibido para el plateado.

-Te conozco –empezó a decir, pero ella sólo levantó una ceja –algo te pasó en la noche.

-¿Por qué lo supones? –preguntó confusa, pero él no dejó de mirarla.

-Te desmayaste y fui a verte. Entonces fui a tu cuarto y te cuidé –dijo sonrojado, ella esbozó media sonrisa -¿qué te pasó? No me podrás engañar.

-Nada… -mintió y él lo notó. Ella le esquivó para entrar al baño, mas él se interpuso en su ruta –déjame entrar.

-No hasta que me digas la verdad.

La verdad… ella sabía lo difícil que le era hablar de eso, hablar sobre la "leucemia" de su hermano con Silver no era la mejor opción y tampoco quería que fuera la única. ¿Qué diría él? Llegaron muchos pensamientos a su mente en ese instante y se decidió por evitar el tema. Sus ojos empezaron a lagrimear mientras buscaba la manera de rodearle y entrar al baño.

No había modo alguno.

Lo tacleó de manera que él no pudo evitar preguntarse qué le había ocurrido para que tomara esa actitud y esos modos, decidió seguirla, pero ella había cerrado la puerta con un golpe y de paso le había pasado el seguro.

Se recargó en el muro mientras jadeaba y las lágrimas le salían rápidas y recorrían sus pómulos hasta llegar a su cuello. Escuchó un puñetazo del otro lado del muro, seguramente a Silver le había llegado un ataque de Cólera e inmediatamente, escuchó el forcejear de la manija y al seguro desactivarse. Entonces recurrió a la última opción que tenía: se quitó la bata rápidamente, quedando completamente desnuda y se posicionó en perfil, mostrando una figura que sus ropas holgadas y su actitud, en ocasiones machorra, hubieran confundido y deslumbrado a cualquiera. Silver entró de golpe y, en cuanto la vio enfundada sólo en su piel, sonrojó notablemente, ella parecía no haberle visto, por lo que la miró por un muy largo minuto hasta que no pudo evitarlo la gata y sonrojó, presa del pánico y el elogio que le causaba que la mirara con tal admiración, pero lo que más le llamó la atención fue su rostro, pues éste estaba marcado con la ruta de las lágrimas y los ojos estaban hinchados de sobremanera e inyectados en mucha sangre "¡Oh, Blaze!" Pensó en cuanto cerró la puerta y se dirigió de nuevo a su cuarto, pensando en qué diablos había hecho mal para que ella se entristeciera de esa manera. Lo que él quería era que ella fuera feliz, sin importar nada.

Hizo el desayuno para dos y de inmediato comió su parte y empezó a hacer la tarea del día. Blaze llegó ya vestida con sus ropas normales y se dirigió a la mesa para empezar a desayunar. Cuando terminó, empezó a ayudar a Silver son sus deberes, pero no podía concentrarse.

-No me tienes confianza –dijo Silver. Blaze subió la mirada, la que había maquillado para que no se viera que había llorado –no me quieres decir lo que te pasa… siendo que nos contamos todo.

Eso hizo sentir culpable a la púrpura, quien bajó de nuevo la mirada y se concentró en su libreta, suspiró y escribió de golpe lo primero que se le ocurrió. Entonces, guardó su libreta y se acercó a Silver, quien no la vio moverse.

-Gracias por preocuparte por mí –le susurró al oído y le besó la mejilla, Silver no supo cómo actuar, pero no se dejó atontar.

-Eso no resuelve nada, Blaze –le dijo tajante, pero la gata evadió el tema y regresó a su cuarto.

Ahí empezó a recordar cómo había ido a visitar a su hermano, quien había argumentado necesitarla en ese mismo instante, que no podía hacer absolutamente nada de lo que requería solo. Salió entonces de la ciudad y abandonó a Silver, quien empezó a caer en depresión, pues no se llevaba mucho con los residentes de Mobius. Sonic le parecía divertido, pero sostener con él una plática era impensable dado que no siempre se prestaba a ello; el zorro, Tails, siempre parecía estar ocupado con sus artilugios y esperando a Sonic para probarlos; Knuckles sólo vivía para cuidar esa esmeralda maestra y de vez en cuando ahuyentar a Rouge, quien se le veía feliz de molestar al equidna; Amy, si no estaba platicando con Cream y su familia, perseguía a Sonic de tal manera que llegó a compadecer al erizo azul; la conejita convivía con su madre y su chao y vez en cuando hacía sola coronas de flores y Shadow… Shadow no se aparecía en ningún lugar, así que se quedó infinitamente solo cuando su amiga le informó que tenía que partir y no sabía si iba a volver.

"Blaze llegó a Seaside Hill, donde se encontró a su hermano en una reunión con sus amigos, gente raza quienes se dedicaban a contar fajos de billetes y le daban al familiar de la gata su parte correspondiente.

-Gracias por el parito, bro –le decían los mismos perros del vídeo –ahí te contratamos de nuevo para los trabajitos.

-Cuando quieran, sólo den el pitazo –respondió Burn, quien recibió a su hermana con confusión, no la esperaba tan pronto -¿qué haces aquí?

-Tú me mandaste llamar –respondió, recordándole la llamada de la semana anterior -¿Qué ocurre?

-Ocurre… ¡que ya no puedo con esto! –dijo implorándole a su hermana, quien lo miró extrañado -¡Sácame de aquí!

-¡Olvídalo! –respondió secamente –tú te metiste en ese embrollo cuando decidiste enlistarte y ahora lo tienes que superar.

-Tienen pruebas… -aquello alarmó a Blaze, quien ya sabía de qué hablaba –pruebas contundentes al parecer y… si me descuido, me darán cuello pronto.

Ese era el asunto, él necesitaba a alguien que le ayudara a tener coartadas, a lo que ella accedió sin pensarlo dos veces, argumentando que si no podía sacarlo del problema, al menos iba a cubrirle las espaldas.

-Vendrán mañana otra vez, el jefe de éstos y necesitaré que me cubras cuando esté en la comisaría.

-¿Y qué quieres que les diga? –le preguntó mientras le veía con incredulidad e impaciencia –¿Qué estás en el baño o algo así?

-Tú irás conmigo y me esperarás en el parque –explicó con paciencia –y si te encuentras a alguno de estos grandulones –le mostró fotografías de frente y de perfil de los perros –les dices simplemente que he ido a la tienda de la esquina y, si te dejan recado, me lo haces saber y por favor lleva una cámara.

-¿Así de grave está este asunto? –preguntó sin poder creerle palabra alguna –sabes que si me descubren…

-Haré lo que sea para protegerte, hermana –le dijo, pero esto no la tranquilizó en absoluto –y recuerda, si me desaparezco misteriosamente, estoy en el hospital muriendo de leucemia…

-¿Leucemia? –preguntó, recordando la enfermedad que se le había diagnosticado a su hermano cuando eran muy pequeños sin embargo, ella no sabía si de verdad se había curado o si seguía enfermo.

-Sí… esa será la clave, para ti y para mí en caso de que intenten culparnos de cualquier cosa…"

Odió ese momento con todo su ser… no sabía en lo que se estaba metiendo al haber accedido a estar con él en ese instante, pero no replicó y cumplió las órdenes al pie de la letra, argumentando a favor de su hermano cuando se le acusaba de cualquier cosa, pues ella era una pieza fundamental en sus juegos. Desde ese momento hasta el día en el que regresó a Green Hill zone han pasado cinco años.

Entró Silver a su habitación, esperando a que ella le diera una explicación decente de todo lo que había ocurrido, pero en lugar de eso, ella se le colgó al cuello y se limpió las lágrimas.

-¿Qué mosca te ha picado? –le preguntó con extrañeza al ver sus cambios de actitud tan repentinos.

-¡Lo siento, lo siento, lo siento! –imploró con fuerzas mientras le besaba los labios con pasión y bastante remordimiento –No quiero que peleemos, ni mucho menos que nos distanciemos, pero he pasado por tanto que…

La calló con el dedo y chitó, ella sólo lo miraba confundido.

-Soy yo el que lo siente… -empezó a decir, dejándola a ella aún más confundida –no debo presionarte a nada… te quiero.

-Por eso mismo no te cuento nada, ¡porque te quiero a ti! –duraron abrazados un momento bastante largo, sin emitir palabra alguna. Sus corazones iban al mismo ritmo y éste avanzaba más… les quedaban seis horas para entrar a clases, por lo que decidieron aprovechar el tiempo y des-tendieron la cama…


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