Eres la fontanera de mi vida...

Veinte de abril de 1988

Querido Lincoln:

Desde el día en que confesé mi amor hacia ti, han sido los mejores días de mi

vida Linky.

Recuerdo cuando, me ayudabas a arreglar a Vanzilla, eras bien torpe para

reconocer algunas herramientas, nos manchabamos de grasa de auto, a

diferencia de otros chicos a ti no te molestaba mi forma de ser.

Ser ruda, sucia, brusca, con unos hábitos que serían raros para la mayoría, no

te molestaba, es más, me apoyabas, me decías que eso me hacía alguien única,

solo sonreía.

Como olvidar las veces que tuvimos que arreglar la cañería del lavamanos del

baño, casi siempre la misma rutina, yo movía la cañería con una llave, el chorro

de agua salía disparado a ti, era gracioso ver cómo te mojabas.

Recuerdas cuando en tus clases de biología, un día les tocaba diseccionar ranas,

me enteré y te dije que debíamos salvarlas, al final las logramos salvar, apesar

de que la clase te detesto por quitarle lo divertido a la vida, tú me decías:

hiciste lo correcto Lana.

Recuerdas cuando yo tenía doce años y tú diecisiete, fue cuando decidimos

poner nuestro negocio de fontanería, carpintería, albañilería y muchas cosas

más llamado: "Repara Loud"

Así como Luan tenía su teléfono de Negocios Graciosos, nosotros teníamos uno

también en forma de estuche de herramientas y una palanca, nuestro número

era: 555-5555.

Recuerdo nuestra primera llamada, fue a la casa de unos señores de los

suburbios.

Al entrar a la casa, a los señores les pareció adorable verme vestida así, yo

solo les agradecí el cumplido.

Después te miraron a ti de forma extraña, a decir por sus rostros, pensaban

seguro que explotabas a tu propia hermana para ganar algunos dólares.

Tú eras el mejor asistente del mundo, tantos años arreglando las averías de

nuestra casa, nos hizo expertos en detectar alguna falla en las casas.

Recuerdo cuando nuestras hermanas se pusieron celosas de que ahora pasábamos

mucho tiempo juntos, pero tú les decías que era porque teníamos cosas en

común.

"Cosas en común", casi nunca una frase me deja sorprendida, en trance y varias

cosas.

Yo desde hace tiempo, sentía un amor hacia ti, pero era un amor que

sobrepasaba el amor de familia, era como el de una chica hacia un chico sin

lazos de sangre.

Al decir eso, trajiste de vuelta ese sentimiento.

Recuerdo cuando en las siguientes reparaciones que hacíamos en las casas, yo

me distraía mucho mirándote de reojo, a veces casi destruimos más de lo que

íbamos a reparar.

Me decías en que pensaba, yo te decía que quizás podamos agrandar el negocio,

tenía que mentir, tú me sonreías y me decías que me concentrara en el

presente, que las cosas buenas vienen con el tiempo.

Recuerdas el San Valentín del 83'? Nunca olvidaré ese día, en la preparatoria

todas mis amigas recibían cartas en sus casilleros, menos yo, no era tan

femenina, los muchachos me veían como un chico más, era triste ser ignorada

ese febrero.

Mientras caminaba por el parque presencie algo más triste que lo mío, ver cómo

Paige rechazo tu ardilla de peluche, una caja de bombones y un ramo de flores.

Cuando ella se fue, tú solo te sentaste en una banca, con un rostro que decía

que esperabas que termine este día.

Te observé casi como diez minutos, me acerque lentamente, recién me di cuenta

que estabas llorando, solo me senté a tu lado y te abrace, no fue necesario que

me miraras, conocías mi olor, mis brazos, mis pasos.

Te levantaste y me abrazaste, pusiste tu cabeza en mi hombro y lloraste.

Yo solo hice lo que considere correcto y te besé, en ese instante, tú solo

abriste los ojos y de ahí los cerraste, pero no te despegaste de mis labios, duro

como treinta segundos.

Sólo me miraste de forma tierna y me dijiste que eso lo necesitabas desde hace

mucho, no fue necesario indagar más, él sentía lo mismo que yo, pero desde

cuándo, pues desde que pasamos tiempo juntos, desde que se dio cuenta que yo

era muy especial, única, alguien así es díficil de encontrar, me conocía desde

siempre, sabía todo de mí, yo todo de él, le fascinaba lo que me gustaba.

Entonces me diste lo que le ibas a dar a Paige, yo me emocione mucho, tanto

así que te tumbe al pasto y te llene de besos en todo tu rostro.

No hace falta decir que meses después nuestra familia se enteró de nuestro

amor, nos expulsaron de casa.

Las únicas que no estaban de acuerdo con la expulsión eran Leni y Luna.

Recordar lo que pasamos para sobrevivir, es una experiencia valiosa.

Todo para llegar a Connecticut y empezar nuestra propia vida ahí.

Pusimos otra vez nuestro negocio de Repara Loud, nos fue de maravilla, no solo

eso, me dijiste que estudiara mecánica, lo hice pero hubo un costo, tú solo te

ibas a dedicar a trabajar, yo te insistí en que no hicieras ese sacrificio, pero no

soportarías verme sin cumplir mis sueños.

Pasaron algo de tres años y me volví una buena mecánica, trabajaba en una,

cerca a donde vivíamos.

Te acuerdas el aniversario de este año, nos fuimos a un bosque a mirar las

estrellas, mientras llevábamos cosas para un picnic nocturno.

Luego lo que vino, solo diré que fue un momento que quedara en la memoria de

los árboles, las estrellas, la luna y nosotros dos.

No hubo instante en que no me sientiera en las nubes, en que no pudiera tocar

el cielo con las manos, la primera vez siempre es única.

Y así pasaron los meses y llegamos a principios de abril.

Un día que estabas trabajando en la Cafeteria, yo pedí permiso a mi jefe para

ir al médico, me sentía mal.

Al llegar me hice unos análisis, paso más de una hora, el médico me dijo que

pasara al consultorio.

Lo primero que me dijo fue felicidades usted está esperando un bebé.

Grité de emoción, a mis veintiún años eso me alegraba, me dijo que de aquí a

dos meses me hiciera una ecografía para saber el sexo del bebé.

Es por eso que actuaba raro estos días Linky, cada vez que quiero decirtelo

frente a frente, tartamudeo o me olvidó, por eso te escribo esta carta, para

decirte que vas a ser padre, también pienso enviarle una carta a Luna y Leni

para que sepan, ya ellad deciden si le dicen al resto de nuestra familia.

Por eso Lincoln, quiero agradecerte por estar en mi vida, por dejarme ser la

madre del bebé que tengo en mi vientre, Te Amo...

Pdta: Dirígete a la cocina que he preparado un desayuno para ambos, waffles

con miel y jugo de naranja.

Firma la fontanera de tu corazón.