No tengas miedo a vivir

Acto tres

El suegro Himura

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Kaoru y su padre decidieron comer un pastel que él había traído. La joven fue a buscar un par de platitos y casi los soltó cuando escuchó un fuerte golpe al otro lado del muro.

-¡Qué rayos te está pasando, Tomoe?. ¡Qué te hice que ni siquiera me soportas?

El grito de Kenshin llegó claro a los oídos del padre y la hija. Intercambiaron una mirada y Kojiro la llamó a su lado. Ella cogió unas cucharitas por el camino y se sentó junto a él frente a la tele.

-No sé qué pasa al lado, pero no debemos meternos ni pensar demasiado en ello. Sólo esperemos que puedan resolver su problema.

Kojiro subió el volumen del televisor, pero Kaoru siguió percibiendo la voz de Kenshin durante algunos segundos, aunque no sabía lo que decía.

Durmió inquieta y preocupada por sus amigos. Ella no quería que tuvieran problemas, porque a su modo de ver, Kenshin, que arriesgaba su vida todos los días por los demás necesitaba de alguien que lo cuidara, y Tomoe… bueno, se merecía tener a Kenshin a su lado, porque era un gran hombre.

Al día siguiente fue a la florería y eligió un ramo pequeño, pero muy bonito, para el invitado de su padre. Flores blancas estaban bien para obsequiar a un amigo.

-No creo que a mi suegro le gusten las flores.- dijo Tomoe, apoyada sobre el mostrador.

-Yo estoy segura que sí. Nos pareció a mi padre y a mí un señor muy especial. ¿Vendrás al almuerzo?

-No estoy segura.

-Bueno, te estaremos esperando.- dijo la joven, y se fue a su casa. Llegando a la escalera, encontró al padre de Kenshin a los pies, listo para subir.-¡Hola, señor Himura! ¿Le ayudo?-

Shinta miró a Kaoru y correspondió a su saludo.

-Fíjese, señorita, que no necesito su ayuda, porque fuera de mi rodilla, todo lo demás me funciona muy bien (como la otra pierna). Sin embargo… soy el tipo de hombre que piensa que nunca se debe perder la oportunidad de tomar del brazo a una joven.-

Kaoru sonrió y ambos llegaron al pasillo donde Kojiro había preparado unas sillas y una mesita para aprovechar la brisa que anticipaba la primavera.

-Mi hijo me comentó que ustedes son vecinos. Debe vivir cerca de aquí.-

-Vive al lado.- dijo Kojiro invitándolo a sentarse. Kaoru entonces le mostró las flores como su obsequio.

Kaoru recordó el comentario de Tomoe cuando Shinta se quedó mudo, con una expresión que no pudo descifrar. Quizá había sido una mala idea lo del regalo, y buscó la mirada de su padre para confiar.

-Mi esposa… -dijo Shinta emocionado.- amaba las flores blancas. Planté una camelia para ella de ese color en nuestra casa, y ella la cuidó mucho tiempo… -

La voz de Shinta tembló ligeramente. Y luego se repuso.

-Muchas gracias. Jamás olvidaré este gesto. ¿Las puedes poner en agua? Quiero que sigan frescas cuando me las lleve. Las pondré en su altar.

Mientras Kaoru hacía caso, Kenshin apareció en el pasillo. Quizá iba a bajar a comprar algo, o a ver a Tomoe, pero lo cierto es que al ver a su padre quedó estático.

-¿Qué rayos haces aquí?-

Cuando Kojiro le dijo a Shinta que su hijo vivía al lado, éste pensó que sería muy cerca, en el edificio del lado, por ejemplo. Pero no en la puerta que seguía. Se rió.

-Pues vine a ver a un nuevo amigo y a ser muy bien atendido.-

Kaoru apareció con un florero que puso en una mesita redonda en el pasillo.

-¿Ves a lo que me refiero, hijo? Esta niña me regaló flores… y me ha hecho muy feliz. Kojiro, el hombre que se lleve a tu hija será muy afortunado. Es bonita y es buena.-

-Espero que ese día no llegue nunca, Shinta. Kaoru es el más grande tesoro que tengo.-

Kaoru se ruborizó un poco y bajó la mirada. Sin embargo, de algún modo pudo sentir los ojos de Kenshin clavados en ella.

El pelirrojo se acercó al jazmín y sacó la maceta con la camelia, y se la mostró a su padre.

-Mira, cuidó la semilla de mamá y ya tiene dos hojitas.-

Shinta entonces miró a Kaoru de un modo muy intenso y raro, y del mismo modo, a su hijo. Luego, se concentró en la plantita.

-Siempre he creído… que hay algo muy bueno en las personas que ayudan a brotar la vida. Mi esposa era así.

-Mi madre, también, señor. Ella plantó ese jazmín ahí.-

Shinta sonrió. Kaoru no había entendido. No era lo mismo plantar un arbolito o flor ya crecido, que lograr que brotara de la misma semilla.

-A lo largo de los años, el Dios de los cristianos mostraba su preferencia por alguna persona, como un sacerdote para su pueblo, por ejemplo, haciendo brotar con almendros la vara que ellos usaban para mostrar autoridad. Por otro lado, hay una historia que cuenta que tres hermanos fueron acusados injustamente de un crimen, y para demostrar su inocencia, a cada uno le dieron un arbolito que debían plantar con las ramas como raíces, y las raíces al aire. La gente del pueblo argumentaba que sólo Dios sabía si en verdad eran inocentes, en cuyo caso se produciría el milagro de que los árboles no se secaran.-

Kenshin y Kaoru miraban muy interesados a Shinta.

-Finalmente, al día siguiente, los árboles no sólo no habían muerto. Las raíces se habían llenado de hojitas. Los hermanos quedaron libres y fueron felices por siempre. Pienso que Dios demuestra su afecto por algunas personas regalándoles ese don.

Shinta se sabía miles de cuentos y ni hablar de Kojiro que aportó con lo suyo. A la hora de almuerzo Kojiro habló con Kenshin.

-Dígale a su mujer que se apresure, porque nos iremos a comer al restaurante de la calle 40, para que nos acompañe.-

Kenshin tomó el celular, pero desechó la idea de llamar y prefirió ir a la florería. Miró a Kaoru que se reía de un chiste de Shinta y le pidió que lo acompañara, con el fin de que Tomoe hiciera caso a la muchacha, porque imaginaba que no querría salir con él.

-Vamos a comer.- dijo Kaoru.- Ya es hora de cierre, y no tendrás que trabajar haciendo almuerzo porque te invitamos con mi padre.-

Tomoe sonrió como un ángel.

-Me siento agotada de estar toda la semana aquí, y preferiría llegar a casa a ponerme algo cómodo y quedarme allí.-

-Pero tendrás que cocinarte algo. Por favor, acompáñanos. Será un honor tenerte como invitada. Señor Himura, por favor, dígale que venga.-

Kenshin miró a los ojos de su mujer y recordó la respuesta que aún no le había dado. No quería renunciar a bomberos, y sabía que no sería bueno verbalizarlo.

-Tomoe, acompáñanos. Mi padre te espera.-

Cinco minutos después, Tomoe cerró su tienda. Saludó muy cortésmente a Shinta y corrió a cambiarse de vestido.

-¿Dónde estaba Tomoe que no venía?- preguntó el caballero.

-Tiene una florería que atiende ella misma.- dijo Kaoru. Sin embargo, un gesto de Kenshin le indicó que había metido la pata.

-Ya veo. Tiene un trabajo. ¿Y va todos los días?-

Kaoru miró a Kenshin y decidió no contestar. El pelirrojo suspiró.

-Trabaja jornada completa, padre. Y hoy medio día.-

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Ya en el restaurante, pidieron un apartado. Shinta quedó a la cabeza, Kojiro y Tomoe enfrentados, Kaoru y Kenshin enfrentados.

Shinta se dedicó a comer y disfrutar. Kojiro le había explicado que si bien Kaoru cocinaba, sus habilidades no daban para agasajar a un amigo como él. Además, ese restaurante era muy bueno y ellos conocían a los dueños y tenían un trato preferencial.

-Realmente, esta comida tiene un toque hogareño. Está muy buena.- dijo Shinta tomando unos fideos con los palillos.- Pequeña Kaoru, espero algún día probar algo preparado por su mano.

-Pues el pescado le queda buenísimo, papá.- dijo Kenshin con entusiasmo, olvidando que era un secreto lo de la noche anterior. Tomoe miró a Kaoru y ella sonrió haciéndose la loca.

Kojiro era de lo mejor y Shinta reafirmó su impresión inicial de ser su amigo. Distraído, paseó su vista por los demás. Tomoe sólo tenía ojos para su plato, pero su hijo, al parecer, estaba viviendo una verdadera experiencia culinaria junto a Kaoru.

-Y eso que todavía no prueba estas.- le decía Kaoru mostrándole un pocillo con una ensalada de algo. Kenshin le dijo que ella era lo que no sabía nada si no reconocía que los onigiris de ese lugar eran algo que no tenía competencia. Kaoru finalmente le rebatió que esperara al postre y se la pasaron pasándose pocos de comida que el otro tenía que probar.

-Muy bien, pediré ese pescado que me sugirió, señorita Kamiya. Pero usted tendrá que ayudarme, porque no me queda mucho espacio.-

El mozo le trajo a Kenshin un poco de pescado con su acompañamiento respectivo y el par casi no habló por dedicarse a comer.

-Yo también quiero probar de eso que pidieron.- dijo Shinta estirando el brazo hasta alcanzar una porción, queriendo participar de eso que ellos tenían. Después de comer y comer, decidieron dar un paseo por un parque cercano y al rato volvieron a casa. Luego del tecito de rigor, Kojiro le enseñó unos casetes que tenía a Shinta y ya no se despegaron hasta que oscureció.

En algún momento de la tarde, Tomoe se metió a su casa.

-Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto.- dijo Shinta.- y me siento muy afortunado de haberlos conocido. Pero creo que la mayor fortuna es que sean vecinos de mi hijo, porque me hace pensar que está en buenas manos. Él es un buen hijo y se merece esas cosas.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

El hombre se despidió de sus amigos y esta vez fue Kenshin quien lo ayudó a bajar la escalera, y Shinta le pidió que lo acompañara hasta su casa.

-Debí venir a visitarte antes, aunque claro, no podía salir con esta rodilla que dolió mucho el invierno. Me impresionó saber que vivías tan cerca de mí. Por eso te era tan fácil ir seguido a verme.

-No te preocupes, papá. Tú sabes que yo no podría enojarme contigo por esas cosas. Ya viniste, aunque no a verme a mí.

Andando un poco lento, Shinta sonrió.

-Me gusta esa niña Kaoru. ¿La viste? Estuvo todo el tiempo al lado del padre. Y me regaló estas flores. Es muy amorosa.

-Es cierto.

-Yo entendería que pudieras sentirte confundido hacia ella si tu mujer sigue con su actitud.

Kenshin se detuvo un milisegundo, y siguió andando. Suficiente para que su padre lo notara.

-¿Por qué no me habías contado que trabaja?-

-Lo lamento.-

-Y ya creo que lo lamentes. Ella no debería estar en una florería a menos que trabajes tú ahí día completo. ¿Quién te atiende en la tarde cuando llegas? ¿Quién te ayuda a quitarte el cansancio? ¿Quién te contiene? En nuestro trabajo a veces se ven cosas horribles. Te puedo recitar de memoria el nombre de todas las personas a las que no alcancé a llegar, o las que murieron frente a mis ojos. Después de tu madre me contuviste tú a mí, ¿pero a ti, hijo?

Kenshin no quiso responderle que sin saberlo, Kaoru se llevaba su carga. Incluso divisar su jazmín desde la calle lo aliviaba antes de llegar a su casa.

-Nunca he sido más machista que el resto, pero creo que hay ocasiones en que el hombre debe darse a respetar. No debes preguntarle a Tomoe si quiere o no quiere, ella DEBE estar en casa cuando llegas, porque ya debería sentirse inmensamente agradecida de que la dejes trabajar. Tú sabes que eso no es bueno en una mujer. No del modo en que ella lo hace. Tu madre siempre estuvo ahí para mí, por amor, por compromiso y finalmente por deber. Es el deber de la esposa estar en casa. Además… ¿Por qué la Camelia de tu madre la tiene Kaoru?-

-Tomoe se la obsequió.-

-¿Y lo consultó contigo?

-No, papá.

El semáforo dio rojo y Shinta y Kenshin miraron los autos pasar frente a ellos sin decirse nada. Cuando dio verde, reanudaron también su conversación.

-Mira, hijo. Los matrimonios deben estar unidos. El uno debe saber lo que hace el otro. Sólo así podrán apoyarse mutuamente y serán fuertes. No habrá espacio entre ellos. No habrá lugar para otra persona entre ellos.

-Papá… -

-Es un compromiso hasta la muerte. Debes dar tu mejor esfuerzo para no fallar en él. Hijo, Kaoru será una excelente compañera para quien la sepa apreciar… pero tú ya elegiste. No debes olvidar eso.

Consternado, Kenshin recordó su sueño de la noche anterior.

-Kaoru… papá, no la conoces aún…

-No hace falta conocerla demasiado para entender que ella es del tipo que será fiel hasta la muerte si le muestran cariño. Pero por lo mismo… tú ocúpate de tu esposa y matrimonio. No hagas nada que pueda perturbar a esa niña.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Kenshin salió temprano a su trabajo y se encontró con Kaoru en la esquina, que se abrochaba un cordón del zapato. Recordó el consejo de su padre y trató de pasarla, pero cuando ella se levantó, no la pudo ignorar. Caminaron juntos un par de cuadras comentando el día anterior, y se separaron deseándose un buen día.

El trabajo para Kenshin empezó duro. Un accidente carretero, una fuga de gas en un edificio y un suicida en el metro que quedó atrapado y vivo. Hubo un niño que cayó dentro de una cámara de aguas servidas y a Kenshin le tocó quitarse parte de la ropa para caber en el espacio de la cámara y poder sacar al chico. Fue un poco duro devolverle el niño a la mamá y ver a esta golpeándolo en vez de abrazarlo y darle consuelo.

Llegó a casa cerca de las seis de la tarde, luego de pasarse por el médico para que le inyectara algo por lo de la contaminación del agua servida en la que se sumergió. Sabía que Kojiro llegaba como a las siete, pero se metió directo a su departamento y frustrado por no ver a Kaoru de nuevo, decidió ir a la florería para no tentarse de tocar su puerta.

Tomoe parecía un hada entre tantas flores.

-Ya es tarde.- dijo Kenshin.- Vamos a casa. Tengo hambre y podemos preparar algo.

Su mujer lo acompañó muy callada, como siempre, y llegó a instalarse a su cocina. Kenshin, un poco torpe, la ayudó en lo que pudo antes que ella lo mandara a la mesa.

-Este no es lugar para ti.-

Kenshin le preguntó por su día y ella le habló de que las flores duraban menos con el calor, y que debería ir más seguido a comprar, aunque en menor cantidad.

Se quedaron a ver una vieja película y Tomoe se fue a acostar media hora antes del desenlace. Kenshin se quedó solo en su sofá, tratando de no pensar.

Así pasaron varios días. Una tarde, Kenshin se sintió mal en el trabajo. Al parecer se había agarrado una buena gripe y con fiebre y mareado era de alto riesgo tenerlo en la cuadrilla. Regresó a casa temprano y antes de entrar se le ocurrió mirar a la calle. Le pareció que Kaoru venía con un muchacho, pero no estaba seguro. Recordó, como entre una neblina, algo de un chico que la pretendía.

-Espera aquí… - le dijo la chica a Enishi, cuando corrió a casa a cambiarse de ropa para salir con él. Al llegar al pasillo, vio a Kenshin intentando insertar la llave en su puerta, pero había algo raro en él. La joven se acercó a preguntarle algo y él lentamente se desvaneció.

Kaoru lo atajó con su cuerpo y pudo percibir el calor que emanaba. Llamó a Enishi para meter a Kenshin en la casa de ella y el joven se apresuró.

-Será más fácil cuidarlo allí, porque sé donde guardo el botiquín.-

Enishi se quedó con el enfermo, poniéndole paños fríos en la frente, mientras Kaoru corrió a ver a Tomoe.

-El señor Himura está muy enfermo. Se ha desplomado. Por favor, ve a cuidar de él, y yo me quedo aquí.

-¿Pero qué tiene?-

-Fiebre, mucha fiebre… no sé qué más porque sigue dormido.-

Tomoe evaluó sus posibilidades. Recordó escucharlo respirar con dificultad en la noche.

-Puedo cuidar mañana a Kenshin, porque viene mi ayudante, pero ahora me es imposible salir de aquí. Ve a verlo tú… cuídalo.-

-Pero, Tomoe… es tu marido, te necesita. Si no quieres que me quede, ¿No puedes cerrar por un rato? Debes cuidar a tu esposo. Yo tengo que salir.

Tomoe no respondió, pero entró un cliente y luego dos más. Kaoru comprendió que no iría y corriendo, regresó a casa, a decirle a Enishi que no podrían salir ese día.

El joven se retiró y Kaoru se dedicó a cuidar a Kenshin toda la tarde.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Las mejillas del pelirrojo regresaron a su color sonrosado y sano al caer la noche. Lo primero que vio fue la cara de Kaoru.

-Gracias al cielo que abrió los ojos. Me dio un susto tan grande… -

Kenshin miró en rededor sin comprender. Kojiro apareció.

-Parece que lo que le inyectó el médico le hizo efecto.-

Como Kenshin no despertaba y Tomoe no dio indicio de lo que él pudiera tener, Kaoru llamó a su padre y él envió a su médico de cabecera. El caballero tomó los signos de Kenshin, lo auscultó y le inyectó lo que bajó su fiebre.

-No es necesario llevarlo al hospital, pero seguramente está muy cansado por algo, asi que dormirá un rato más. Déjenlo descansar.

Tomoe lo había visitado y al hablar de moverlo a la casa, Kojiro dijo que no sería bueno sacarlo de allí.

-¿Tiene hambre? El médico dijo que tenía que tomar harta agua.- dijo Kaoru tratándolo como un niño. De pronto él recordó a su mamá. Trató de decir algo, pero se sentía exhausto.

Perfecto. Kenshin se había tomado todos los turnos que era humanamente posible hacer para no verla, y ahora estaba atrapado bajo sus cuidados.

Kaoru le preparó una limonada endulzada con miel. Kenshin bebió un poco.

-¿Tomoe?- dijo con cierta dificultad.

-Vino a verlo y se retiró. Mañana ella lo cuidará. Yo tengo escuela, es mi último día y toca sacarse la foto.-

Un poco mareado, Kenshin recordó al chico.

-Venías con un amigo. Parece que lo llamaste para ayudarme.

-Así es. Enishi.-

Kaoru durmió en un futoncito para las visitas en la sala y Kenshin permaneció en su cama. Durante la noche, el pelirrojo sintió la mano de la chica en su frente. Quizá tanteaba en busca de fiebre.

-Parece que está bien.- murmuró ella. Pero Kenshin la tomó de la muñeca. Kaoru dio un salto, pero él no la soltó.

La joven no quería llamar la atención de su padre, que dormía en la pieza del lado y no dijo nada, pero intentó suavemente retirar su mano. Kenshin no se lo permitió.

Normalmente él usaba toda su energía para ir en dirección opuesta a Kaoru. Pero ahora, cansado y enfermo no podía resistirse. Repentinamente, supo que la necesitaba a su lado, que no quería seguir solo. Abrió la boca para decirle esas cosas, pero Kaoru no lo dejó hablar.

-Shhh… tranquilo, tranquilo. Esto va a pasar, ya verá. En un par de días seguirá salvando gente.

Le acarició la frente con una mano suave, apartando su cabello.

-A esta hora le toca un nuevo analgésico. Déjeme ir, para traerle agua. Le prometo que volveré.

Despacio, Kenshin la soltó. Le dolía todo el cuerpo… ciertamente el analgésico le vendría bien.

Media hora después, Kaoru lo vio quedarse dormido. Con mucho cuidado quitó la mano que Kenshin insistió en atrapar y se levantó del borde de la cama lentamente. Le dio un poco de pena pensar que al parecer, a Tomoe le importaba bien poco su marido. Si Kenshin fuera de ella… pero no lo era y no debía imaginar esas cosas.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Kaoru salió para la escuela y pasó a ver a Tomoe para dejarle la llave de su casa y que cuidara de Kenshin. Kojiro ya se había ido.

-Está muy débil y a mediodía le toca este antibiótico y este analgésico. Debes cuidar que no se te pase la hora.

El celular de Tomoe sonó y contestó.

-¿Qué?... no, señor Murakami. Pero… desde luego que entiendo. Claro que tengo en stock. Creo que puedo a las cuatro de la tarde. ¿Está bien?-

Al cortar, Tomoe miró significativamente a Kaoru.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Shinta estaba iniciando su día con una meditación, muy temprano por la mañana. Llevaba unas semanas probando la autosugestión para mejorar su rodilla enferma. Después de eso se preparó un tecito.

Alguien golpeó a su puerta y al abrir, se encontró con Kaoru. Le recordó a su esposa cuando se conocieron en el instituto, con su uniforme escolar. Pero claro… su esposa nunca tuvo los ojos arrasados en lágrimas.

-Por favor… por favor… vaya a mi casa y cuide al señor Himura… yo no puedo ahora, tengo mi último día de clases y me tengo que sacar una foto y no puedo faltar y … y ya voy tarde.-

Shinta reparó en el maletín de Kaoru. La quiso hacer pasar para calmarla, porque su alteración era evidente, pero ella no quiso. Le explicó lo de la gripe de Kenshin.

-Anoche le subió la fiebre un par de veces… y… y… -

No había tiempo que perder. Shinta tomó un taxi en cuanto Kaoru le pasó las llaves de la casa y le dio las indicaciones del analgésico. Le pagó un taxi a la muchacha para llegar a la escuela y le agradeció su enorme preocupación.

Y había tenido razón. Cuando Shinta llegó, Kenshin iba bordeando los 39, 5 de fiebre. El caballero le fue a cambiar las sábanas, pero se dio cuenta que al parecer, Kaoru ya lo había hecho, a juzgar por un montón que había en una esquina y el olor rico que tenían éstas.

-Siempre has sido un hombre fuerte, Kenshin, pero desde niño que estas gripes te botan a la cama.- dijo. Le puso paños fríos en la cabeza.- Con tu mamá nos amanecíamos cuidándote. Por suerte estas cosas te pasan una vez cada dos o tres años. Tuviste mucha suerte que esa muchacha se hiciera cargo de ti.

Al mediodía le administró los medicamentos y media hora después, llegó Kaoru corriendo.

-¿Ya te sacaste la foto?-

Notó que la chiquilla venía levemente maquillada, y seguramente el apuro que cogió para llegar le desarmó lo que era un magnífico peinado.

-Sí. Con mis compañeros ahora tendremos una convivencia en el gimnasio, y me dieron media hora para venir.

Shinta se levantó. Era quizá uno o dos centímetros más bajo que Kenshin, y un poco más grueso. Kaoru lo veía sumamente tranquilo, pero algo la inquietó en él.

-Perfecto. Yo necesito apenas la mitad de eso para hacer algo. Quédate, que regreso pronto.

Kaoru se instaló al lado de Kenshin y cuando estuvo segura que Shinta se había ido, le acarició el cabello. Este despertó y se sonrieron.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

La florería estaba con un par de clientes que elegían ramos o arreglos. Una joven de aspecto agradable salió a atenderlo.

-Busco a Himura Tomoe.

La aludida se encontraba en una esquina del lugar, recortando puntas y espinas de rosas. Sobre una mesa, había varios ramos.

Ver la cara que traía su suegro no le hizo mucha gracia. Era ver la cara de un Kenshin de ojos y cabellos castaños.

-En este momento te levantas y vas a cuidar a tu esposo.- dijo Shinta. Años siendo jefe de cuadrilla le habían ayudado a cultivar una autoridad en su voz que era incuestionable.

Tomoe dejó sus tijeras y rosas sobre la mesa y se acercó a él.

-Ya está siendo cuidado.

-Tú eres la esposa.

-Pero no su enfermera.- dijo Tomoe casi dulcemente.

-Olvidas que llevas mi apellido.- dijo Shinta empezando a levantar la voz.- Que fue una tremenda gentileza de mi parte liberar a mi hijo y a ti de la obligación que tienen de cuidarme y mantenerme. Que es una tremenda gentileza que mi hijo te deje trabajar. Lo irás a cuidar, y como he entendido que esa muchacha es tu empleada, que ella se haga cargo del local.

-Tengo una responsabilidad con una empresa que ha confiado en mí el día de hoy.- dijo Tomoe.- No puedo.

-Tu primera responsabilidad es con mi hijo.- dijo Shinta de un modo peligroso.

Incómodos, los clientes salieron del lugar. Shinta elevó su bastón y comenzó a empujar con él los ramos y bouquets de los mostradores. Al caer, las flores perdían varios de sus pétalos.

-¡Pero qué hace!-

La empleada de Tomoe corrió a detener al hombre, pero éste sólo la miró para plantarla en su sitio.

-Hago lo mismo que me haces a mi. Porque es claro que prefieres tus flores a mi hijo, asi que las destruyo, como tú lo haces con él al dejarlo a su suerte.

Shinta se puso más agresivo y no se detuvo hasta que el suelo se cubrió de pétalos. Tomoe y su empleada acabaron abrazadas tras el ataque de furia del hombre.

Al terminar, Shinta salió muy tranquilo.

-Cárgalo a mi cuenta. Y cierra, porque hasta donde veo, ya no tienes nada que vender. A ver si ahora vas a ver a mi hijo. Te espero en casa en media hora.-

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Kaoru ayudó a Kenshin a levantarse para ir al baño y tal como prometió, Shinta se apareció para relevarla.

-No hay como el aire puro, chiquilla.-

Kaoru acabó de acomodar a Kenshin en el sofá y le puso almohadones para que quedara cómodo. Luego se despidió de los Himura a vivir su último día con sus compañeros.

-Te cuida como si fueras de porcelana fina.- observó Shinta.

-Es muy amable.-

-Dijo que anoche te subió la fiebre un par de veces.

De eso, Kenshin ni se había enterado.

-Ella fue a buscarme a casa, a rogarme para que no quedaras solo. No sé qué bicho le picó a tu mujer que delegó sus responsabilidades en ella. Creo que… hijo, esto no está bien.

-Lo sé.- dijo Kenshin, reparando en el pijama a rayas espantoso que traía. De seguro era de Kojiro.

-Kenshin… escucha, no sé qué vayas a decidir o hacer, pero por favor, que tu prioridad sea proteger el corazón de Kaoru.

Tomoe no llegó, pero Kaoru lo hizo cerca de las cuatro. Shinta y Kenshin habían jugado naipes y otras cosas, y se enteraron mediante la tele de la vida de varios actores. Les preparó algo sencillo y esta vez fue Shinta quien cayó bajo su hechizo. Al verla atender a su hijo, deseó por un momento que fuera su nuera. En una de esas, con un poco de suerte, unos cuantos cuidados se los dedicaba a él. Después de todo era muy solitaria la vida que había elegido y quería vivir nuevamente lo que era una familia.

-¿Quiere bollitos?- le preguntó Kaoru al pasarle un plato con bocaditos rellenos de manjar. Shinta la miró un poco sonrojado y descubrió a su hijo comiendo de los mismos.

-Seguro. Muchas gracias.

Cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cc cC

Fin acto tres

El suegro Himura

Enero 15, 2012

Notas:

Lamento la tardanza, sigo de vacaciones.