Hola a todos, por fin traigo un nuevo capítulo, siento haber tardado en actualizar pero estoy con exámenes y no tengo mucho tiempo, en cualquier caso ya os dejo con el capítulo
Disclaimer: Ni Sword art online ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 3: Sueño, enfados y espadas
Caballerizas del palacio real de Aincrad
Asuna tenía sueño, mucho sueño. Era tan pronto que ni siquiera se había presentado el pájaro para despertarla, no entendía las prisas de su padre por que se fuera, el viaje iba a durar varios días, no importaba lo pronto que saliera. Sin embargo el se había empeñado en ello y a Asuna no le quedo más remedio que aceptar. Así que allí estaba, medio dormida intentando encontrar una postura cómoda para dormirse dentro del agosto carruaje. Mientras tanto Sachi la miraba intentando contener la risa, aunque después de un rato ya no pudo más y solto una carcajada plenamente audible. Asuna la miró maravillándose como su amiga no parecía nada dormida.
-Deberías incorporarte, Asuna- le recomendó su amiga.
-Déjame en paz- le respondió ella fingiendo enfado- ¿Cómo puedes estar tan despierta?
-Las sirvientas madrugamos normalmente así que estoy acostumbrada- dijo Sachi con una sonrisa.
-¿Qué es lo que llevas de equipaje, Sachi? Pesa como un demonio- dijo desde fuera Klein.
En principio no estaba previsto que viniera al viaje pero Asuna se había empeñado en seguir con sus clases de esgrima. Klein había aceptado ante las súplicas de su alumna, no es como si pudiera decir que no a una preciosidad como Asuna así como así. Ahora él se encontraba ayudando a los soldados a cargar el equipaje. El de Sachi consistía solo en una bolsa pero por la cara de esfuerzo que tenía el profesor debía de pesar lo suyo.
-Son…eeeeh…cosas de chicas, ya sabes…-respondió algo nerviosa Sachi.
-Oh claro, perdón por preguntar- se disculpo Klein y terminó de cargar la bolsa- Bueno eso era lo último. ¡Estamos listos!- gritó a los soldados de la escolta mientras montaba en su caballo.
Poco a poco la comitiva compuesta por unos cincuenta guardias, todos a caballo, y el carruaje salió de palacio y recorrió las calles vacías de Aincrad mientras se dirigían a la puerta norte de la ciudad. Durante todo el trayecto Asuna no dejo de notar una extraña sensación de nostalgia, como si ya echara de menos su hogar, sin embargo no podía dejar de estar emocionada por este viaje. "Quien sabe lo que podría pasar" fue lo que pensó cuando echó una mirada a la ciudad por última vez antes de que desapareciera detrás de una colina.
Tres días después, comitiva diplomática.
Asuna estaba furiosa, ya era la tercera vez que discutía con el comandante de los guardias sobre el mismo tema. El asunto es que varios guardias no paraban de acosar a Sachi, ya fuera con comentarios poco apropiados o con intentos de cortejo penosos. La primera vez Asuna se lo hizo saber de inmediato al capitán pero simplemente no la creyó, la segunda y solo después de haber oído el testimonio de Klein, quien lo había presenciado todo dijo que daría una reprimenda sus hombres. Sin embargo había vuelto a pasar y esta vez Sachi había resultado herida con un moratón en sus mejillas que recibió después de rechazar a uno de los guardias. Cuando vio la lesión Asuna dejo a Klein cuidando de su amiga y salió como un huracán hacía la tienda del capitán, portando consigo una de las espadas que usaba en sus clases. Esas espadas eran solo de entrenamiento y carecían de filo pero eran igual de mortales si las clavabas.
Llegó a la tienda y entró de golpe, el comandante, un hombre de mediana edad, con un evidente problema de sobrepeso se levantó de golpe al ver la cara de la princesa.
-¿Ocurre algo, princesa?
-¿Qué si ocurre algo? ¡Sachi ha vuelto a ser atacada y esta vez el asunto es mucho más grave! Quiero que traiga ahora mismo aquí al soldado responsable de esto, tengo entendido que su nombre es Kuradeel.
-Pero princesa, comprenda que los soldados son hombres pasionales con…
-¡Cierre la boca y haga lo que le he ordenado!- gritó Asuna a la vez que apuntaba su espada al gordo cuello del oficial- A no ser que desee morir aquí.
-Ssssi… princesa Asuna, ahora mismo- después salió como un rayo de la tienda. Poco después volvió a entrar junto con dos soldados que sujetaban a un tercero.
Asuna se colocó delante de este último y le miró a los ojos.
-¿Cuál es tu rango, soldado?
-Sa..Sargento, mi señora.
-Desde ahora y como castigo por tus acciones serás degradado a soldado raso.
-¡¿Qué?! Pero princesa… yo-intentó decir Kuradeel mientras intentaba controlar su ira.
-Ni una palabra, soldado.
Dicho esto Asuna salió de la tienda y se encaminó a la suya propia. Pasaría el rato con Sachi hasta la cena y después se aseguraría de que su amiga durmiera en la misma tienda que ella, no quería dejarla sola esa noche.
Tienda del capitán, segundos después.
Kuradeel no se creía lo que acababa de pasar, había perdido su rango, algo que le había costado años ganar por una…una…Estaba a punto de sacar su espada e ir a matar a esa chica cuando
-Kuradeel-lo llamó el capitán- No pierdas los estribos, esta noche es el momento, ya lo sabes. Cumple tu parte del plan y todo irá bien.
Kuradeel consiguió tranquilizarse y asentir a su superior antes de salir hacía su tienda para prepararse. "Esta noche pasarán muchas cosas" pensó mientras una malévola sonrisa se dibujaba en su cara.
Poco después de la cena, exterior de la tienda de la princesa.
"Que bueno estaba todo" pensó Klein mientras se recostaba un poco, la cena de aquella noche había sido magnífica, al igual que el vino. "Quizá me he pasado un poco con la bebida" pensó el profesor de espada mientras la cabeza de daba vueltas.
-Eh Klein, unos amigos y yo vamos a catar un estupendo sake ¿vienes?- le propuso un soldado con el que había hablado un par de veces. Lo lógico hubiera sido negarse pero el sake era el sake, así que finalmente aceptó y se levantó para seguir al soldado.
-¿No pesa mucho esa espada tuya?, Klein, quizá deberías dejarla.
-No, la llevo siempre, es una cuestión profesional- respondió el profesor algo extrañado.
Comenzaron a caminar y poco apoco se fueron alejando del campamento y adentrándose en el bosque.
-¿Dónde dices que están esos amigos tuyos?- preguntó Klein
-Un poco más adelante, ¿ves la hoguera?
Unos cincuenta metros más adelante había un claro, en el se veía un resplandor lo suficientemente grade para tratarse de una fogata. Sin embargo cuando finalmente llegaron, no había nadie sentado cerca del fuego.
-¿Y donde se supone que está ese sa…- decía Klein antes de ver el resplandor de la espada del soldado provocado por la hoguera. Entonces una espada corto el aire frio de la noche y de un tajo acabó con la vida de un hombre.
Interior de la tienda de la princesa, poco después de irse Klein.
Asuna se encontraba sola, Sachi acababa de salir a buscar algo que la abrigara más. Ambas habían pasado el día juntas, Asuna había estado atenta a su amiga por si lo sucedido la había afectado más de lo que aparentaba. Pero su amiga era más fuerte de lo que parecía.
Mientras pensaba en esto Asuna notó unos ruidos que provenían de fuera, se levantó y caminó hacía la entrada de la tienda. En ese momento una sombra entró y la tiro al suelo. Asuna cayó y noto como un peso enorme la oprimía, cuando abrió los ojos se encontró con el capitán de la guardia encima suyo mirándola fijamente.
-¿Qué significa esto capitán?- preguntó Asuna mientras intentaba quitárselo de encima inútilmente dado el peso del soldado.
-Buenas noches princesa-dijo el con una voz tenebrosa sin hacer intento de quitarse de encima- He venido a jugar un poco con vos- siguió mientras pasaba un dedo por la mejilla de Asuna.
¿Estáis loco? Quitaos de encima-ordenó Asuna aterrorizada.
-No no no, princesa, acabamos de empe...- en ese momento la repugnante expresión del soldado se congeló. Como si hubiera aparecido de la nada una punta metálica asomaba del pecho del hombre. Súbitamente la punta desapareció de nuevo en el cuerpo al vez que este se desplomaba. Detrás de él se encontraba Sachi, empuñando una espada bañada en sangre. La cabeza de Asuna daba vueltas pero se obligó a calmarse.
-Asuna ¿Estás bien?- le pregunto Sachi mientras le ofrecía su mano para incorporarse- Hemos de darnos prisa en salir de aquí.
-Si…si…no, espera ¿Qué significa esto?- preguntó Asuna señalando la espada de Sachi en su mano derecha.
-No aquí y no ahora, tienes que confiar en mi Asuna.
Asuna dudo un segundo antes de contestar:
-Vale, confió en ti, ¿Cómo salimos de aquí?
-Sígueme y no…
Una espada hendió el aire. Un momento después Sachi se desplomo con una gran mancha de sangre cubriéndole la ropa. La persona que empuñaba la espada lucia una expresión lunática en la cara. Esa persona no era otra que Kuradeel, quien no paraba de reír mientras miraba la sangre de Sachi brotar de su cuerpo. Entonces dirigió su mirada a Asuna, la cual estaba todavía en shock por lo que acababa de pasar. Sin embargo las palabras de su amiga la devolvieron a la realidad.
-Asuna, hu…huye de aquí…corre- le suplicó se amiga.
-Sí, huye, eso será más divertido para mi princesa- rio Kuradeel mientras levantaba su espada.
Sin embargo Asuna no huyó sino que cogió la espada de Sachi y encaró a Kuradeel. El no hizo más que reírse.
-¿Pensáis enfrentaros a mí, princesa?
-No, voy a matarte- respondió ella decidida
Kuradeel embistió con todas sus fuerzas intentando acabar todo de un golpe pero Asuna esquivo su ataque y clavó fácilmente su espada en el costado de su oponente. La expresión de Kuradeel al ver su sangre brotando no daba crédito a lo que sucedía. Estaba tan furioso que embistió de nuevo una y otra vez mientras Asuna le esquivaba y contraatacaba hasta que al final se desplomó en el suelo moribundo. Asuna se dispuso a darle el último golpe cuando otra vez su amiga la devolvió a la realidad.
-Asuna-la llamó Sachi. Asuna se dio la vuelta de inmediato y corrió hasta su amiga. Su voz era muy débil y tenía sangra por todo el cuerpo, Asuna la abrazó intentando contener las lágrimas. En ese momento una figura armada apareció en la tienda, se trataba de Klein, quien tenía una herida sangrante en una de sus costados.
-Klein ¿Tú también estas herido?
-Me recuperaré, ¿Cómo estáis…?- En ese momento reparó en la chica tendida en el suelo- Oh dios santo, dejadme ver-pidió a Asuna pero Sachi los interrumpió
-No hay tiempo, escuchadme. Los refuerzos estaban cerca, id hacía el sur y los encontrareis.
-¿Los refuerzos? ¿De qué hablas?- preguntó Asuna.
-Solo hacedlo, confía en mi Asuna
-Está bien, pero tú vienes con nosotros-accedió Asuna
Klein cogió a Sachi y Asuna empuño la espada lista para defender a su amiga de cualquier ataque. Juntos salieron de la tienda, para encontrase con todo el escuadrón de soldados rodeándolos. No había escapes ni opciones, solo quedaba luchar, era una lucha suicidada pero Asuna iba a defender a su amiga. Klein depositó con cuidado a Sachi en el suelo y desenvainó su propia espada.
-Estate atenta Asuna y recuerda mis enseñanzas- le recordó su maestro- A la de tres, uno..
-Dos…
Entonces la oscuridad cayó sobre el mundo.
Bueno y hasta aquí este capítulo, espero que os haya gustado y que me dejéis un comentario si os apetece.
Bye bye
