Adiós compromiso

Bella POV

Me senté donde el doctor Cullen me había indicado que tomara asiento, no pude evitar seguirlo con la mirada.

Para ser un hombre de edad madura, ¡era muy guapo!

-Bueno, Isabella…

-Solo, Bella- corregía.

-Ok, "solo-Bella", podríamos empezar por tus síntomas.

Enumeré cada uno de los síntomas que había tenido y vi que en la cara del doctor se insinuaba una sonrisa.

-Bella ¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones sexuales?-preguntó el doctor, entre divertido y confundido.

-¡Soy virgen!-exclamé.

La cara del doctor fue de película. Sus ojos de color azul se abrieron desmesuradamente y su boca tomo la forma de una "O" perfecta.

-Lo siento, pero es que tu sintomatía me dice que podrías estar embarazada.- se disculpo.

Yo asentí levemente y murmuré un simple no hay problema.

-Te haré unos exámenes de sangre, tu expediente dice que vives en Forks, bueno, los resultados estarán por la tarde, tal vez puedas verlos hoy mismo.- el doctor garabateo algo obre una hoja de color rosado claro, unida a un pequeño sujetapapeles, como los de las camas de hospital.

Pasé a hacerme los exámenes a la clínica y apenas me sacaron la sangre y tomaron unas muestras de mi orina salí corriendo a una cafetería. Necesitaba comer y despejar mi mente. Mientras comía le di vueltas a una revista sobre automóviles que había comprado al salir del hospital, la verdad era que durante el trayecto a Seattle estuve de acuerdo con Charlie en que mi pick-up podía ser algo difícil de domar. Se volvía más viejo cada día.

Vi un lindo Audi A3. Me gustaba el color plateado y el color arena-dorado. LA verdad solo me faltaban mil dólares para completar la suma necesaria. Exageré al pensar en un Ferrari…

Continué viendo la revista, consiente de que en realidad no veía nada, lo que había pensado el Doctor aun me inquietaba.

Edward POV

Corrí, prácticamente volé a la oficina de Carlisle, consiente de que era demasiado tarde para encontrar a quien buscaba. Eran casi las seis de la tarde, y normalmente a esa hora, la consulta había terminado.

-¿Edward?- Carlisle no preguntó más, esperaba una explicación de mi entrada barrida sobre su impecable alfombra.

-Puede que te parezca absurdo, pero si ordenaste análisis para una chica llamada Isabella Swan, tengo que verlos.-dije con toda la rapidez posible.

Carlisle me miró, más confundido aun.

-El laboratorio de fertilidad parece haber cometido una equivocación, y al parecer inseminaron a esa chica con mi esperma.- dije.

Carlisle casi se cayó. Abrió un cajón de su escritorio y comenzó a rebuscar. Yo sabía, que él sabía que ambos sabíamos que eso era solo para abrirse con el paciente, pero esto era más que necesario. Abrió el sobre con los exámenes y me tendió los resultados. Los recite en voz alta.

-No tiene anemia- al parecer comía bien…

-No padece ningún tipo de enfermedad- era sana…

-Tiene cuatro semanas de gestación…-y si, estaba embarazada.

Carlisle POV

-Tiene cuatro semanas de gestación- y Edward cayó de espaldas al suelo. No pude evitar que a mi cabeza viniera esa frase de mi padre "y azotó la res…".

-¡Edward!- tomé el florero que Esme me había mandado llevar a la oficina. Necesita un poco de color, mi amor había dicho. Y bañe a Edward con el contenido del florero, flores incluidas. Edward se levantó de inmediato, medio ahogado por las flores y el agua helada. Me miró con los ojos verdes llenos de confusión y de preguntas. No tenía idea de que hacer por él. Mi hijo estaba en un verdadero problema.

-¿Qué puedo hacer Carlisle?-preguntó con la voz quebradiza, entre la histeria y el coraje, cosa que no entendí.

-Bueno, debes de hablar con Bella. Ella me pareció muy razonable hijo.

-No toda la gente es razonable cuando le dices que tendrá un hijo de un desconocido-contradijo Edward.

Sonreí a mi pesar. Tomé el teléfono que había en mi escritorio y le dije unas órdenes a mi secretaria.

-Isabella Swan tiene otra cita para las ocho de hoy, Edward; si quieres puedes venir, de todas maneras hay mucho que explicarle.

Bella POV

Entré al hospital y fui directo al segundo piso. El doctor Cullen no iba a atenderme en la consulta, si no en su despacho. Fui al elevador, me aterrorizaba, pero era mejor que subir las escaleras.

Caminé por los amplios pasillos del hospital, casi del todo vacíos y finalmente encontré la puerta que tenía una placa metálica con el apellido del doctor.

Antes de tocar, escuche unas voces dentro de la habitación. Me quedé en completo silencio y escuché con atención, no era muy de mi estilo hacer algo así, pero, ¿Cuántas veces te cita el médico por la noche para darte los análisis de unos estudios?

Me llegaron los fragmentos de una conversación ahogada y abrí la puerta sin tocar. Lo olvide casi por completo.

El Dr. Cullen estaba sentado en su sillón de cuero negro y había un hombre que me daba la espalda pero era quien hablaba con él. Tenía el cabello de un raro color cobre y su voz me parecía de lo más suave y acariciador que había escuchado.

-¡Bella!-dijo el dr. Cullen con sorpresa.-Llegas a tiempo.

-Buenas noches Dr. Cullen.

El buen médico sonrio y continuó:

-Te presento a mi hijo, el Dr. Edward Cullen.- Y Edward si que volteó hacía mí. Había una mirada que no supe descifrar en sus ojos, esos ojos de un impactante color esmeralda. Bien, era mucho para la primera mirada. Salude de mano a Edward y tomé asiento como me pidió el su padre. Sus miradas se enconraron y el Cullen de mayor edad fue quien habló en primer lugar.

-Los resultados de tus exámenes hace un par de horas que estan listos, Bella.

La noticia me animó. –Pero hay un problema con el que nadie contaba.

Ok, todo el animo al suelo.

-¿Qué es lo que anda mal?-pregunté.

-Bueno, no se bien como explicarlo, Isabella- noté que Edward estaba sudando, y más desconcertada aun esperé por la respuesta de Carlisle Cullen.- Al parecer los laboratorios de fertilidad se tuvieron un error de papeleo, y hace un mes, cuando viniste para tus análisis de rutina, te practicaron una-tomó aire y terminó-…una inseminación artificial. Tienes cuatro semanas de gestación, poco más poco menos.

Parpadeé un par de veces y luego ladeé la cabeza, como si no entendiera lo que ocurría. Lentamente los engranes de mi cerebro se movieron con más rápidez y caí en cuenta de lo que estaba ocurriendo.

¡UNA INSEMINACIÓN ARTIFICIAL!

Hasta yo que no era muy buena con todo lo de la medicina más aya de un Tylenol sabía lo que eso significaba.

Un bebé.

¡¡¡¡¡¡POR DIOS UN BEBÉ!!!!!!

-¿Co…Como?

Esta vez, Edward puso una mano sobre el hombro de su padre, y cerró los ojos con fuerza, como si quisiera despertar de una pesadilla.

-Se cometió un error en el laboratorio dado que mi prometida y tú se apellidan de la misma forma. Durante los papeleos, sus ordenes de exámenes se confundieron- Edward hizo una pauda trago saliva y continuó.- Antes de que tomes una desición sobre lo que quieres hacer, te pido que me lo digas. El, el niño que esta en tú vientre también es mi hijo.

-Yo…yo no, no se que decir- balbucee. Y de verdad no sabía, ¿Qué podía hacer una chica, de veintitres años, futura desempleada y madre?

-Por favor, no quiero presionarte, lo juro, pero si no lo quieres, yo puedo quedarme con él, siempre y cuando decidas terminar el embarazo.- dijo

-¡NO! ¡Claro que lo quiero!-exclamé, aunque no tardé un segundo en llevarme ambas manos a los labios y taparlos, como si hubiera blasfemado.

Bueno, la verdad como no querer un niño, un bebé en sí. Los niños siempre daban alegría y esas cosas, pero esta no era la situación adecuada.

Ambos Cullen me estaban observando sorprendidos por mi reacción. Me levanté de la silla con rapidez, tal vez demasiada, por que de inmediato me maree y se me nublo la vista. Antes que cayera, Edward me sostenía precariamente. Tiró de mi brazo y envolvió mi cintura mientras me mantenía levantada.

-Eso fue peligroso- dijo agitado.

-Yo soy peligrosa- dije con una risa nerviosa- me caigo tantas veces al día que me extraña no ir siempre con un brazo en cabestrillo o con muletas.

La expresión de Edward cayó como diciendo "Ella es un peligro para nuestro hijo"

De pronto reparé en lo que yo misma estaba pensando, desde cuando mi bebé, era nuestro bebé. Bueno, no es que hace mucho que lo supiera… ¿Acaso cinco minutos? Pero bueno, era mi desición.

Pero la verdad Edward Cullen empezaba a contar justo en este momento…


Hola!

Estoy super contenta por la aceptación que ha tenido este fic. La verdad no se bien como expresarme con el humor, pero todas las opiniones son aceptadas, sin importar que digan. (Si critican haganlo a consiencia, duele a veces)

De mientras agradesco a todas y todos los chics que dejaron reviews.

Los adoro, me dan a saber lo que opinan y si debería seguir con el drama y la cocina. (creo que cocino bien..)

Con cariño

Andree