VIENTRE SUBROGADO

Capítulo 1.

- "De todos los lugares del mundo en donde puedes realizar tu proyecto de Frankenstein..."

- "Mmm"

- "¿Tenías que elegir Boston?"

- "¿Qué tienes en contra de Boston?"

- "¿Sabías que en California también hay clínicas de reproducción de buen nivel?"

- "No tenía idea de que estuvieses al pendiente sobre ello"

- "Es mi cuerpo del que estamos hablando, no olvides que estás viajando con un médico"

- "Entonces la doctora sabrá que para una futura madre es poco ético llamarle a su hijo con el apodo de Frankenstein"

- "Mientras esa cosa esté en mi barriga, le llamaré como me dé la gana"

- "Discutiremos eso en cuanto subamos al avión"

En estos momentos nos encontramos en el aeropuerto de Narita, donde abordaremos el avión que nos llevará directamente al aeropuerto internacional de Logan en la ciudad de Boston. Naturalmente reservé estos vuelos con antelación, dos boletos de primera clase, puesto que el viaje será largo y cansado. Esperé que Natsuki terminara su carrera para poder empezar con el proceso de fertilización en el hospital con el que he tenido contacto en los últimos tres años. Elegí ese lugar por dos sencillas razones, la primera es que la doctora especialista en la materia es una ex condiscípula mía y la segunda es que los Fujino tenemos acciones en él.

- "Disculpe señorita, ¿cuánto falta para Boston?"

- "Abróchese el cinturón por favor, el vuelo tendrá una duración de dieciséis horas con cincuenta minutos"

- "¡Pero eso es toda una vida!" - Kuga - "¡Shizuru! ¿Sabías eso?"

- "Natsuki, me estás avergonzando"

Desde que el vuelo empezó Natsuki no ha parado su incesante letanía de quejas, al parecer hasta mi respiración le molesta a esta mujer. Kuga era una niña cuando la conocí, pacientemente he esperado este momento en donde su cuerpo y su mente se encuentran ya más adultos...

- "Caramba, mi primer viaje fuera del país y tuvo que ser en un lugar tan aburrido como ese" - Aunque al parecer sólo su cuerpo creció.

- "Boston es una ciudad muy bella y muy parecida a Kioto" - Mi ciudad natal.

- "Pfff" - Odio cuando actúa como niña - "Al menos tienen el Fenway Park"

- "Y la universidad de Harvard, no comprendo cómo una persona como tú, tuvo la osadía de estudiar una carrera universitaria" - Sobre todo una carrera tan seria como lo es medicina.

- "¿No viste mis calificaciones?"

- "El trato era soportar tu manutención por tres años, si terminabas o no la carrera poco me importó"

- "Entonces, ¿no me vas a dar un premio por haber acabado con el promedio más alto de mi generación?"

- "Vas a parir a mi hijo"

- "Idiota"

Después de un viaje que Natsuki se encargó de hacer 'insufrible', arribamos al aeropuerto internacional de la ciudad de Boston, Massachusetts; a las 20:47. En el avión nos habían dado de cenar pero Kuga insistió en que tenía hambre, así que le prometí que cuando estuviésemos en el hotel descansando le pediría algo para comer. El problema con Natsuki es que tiene una tendencia a comer pura basura, su adicción a las comidas rápidas y/o con altos contenidos en grasa, la hacen candidata perfecta para morir joven; es en este punto donde discernimos generalmente.

- "¡No voy a comer ensalada!"

- "Es importante que cuides tu cuerpo"

- "¿Entiendes que mi bello y escultural cuerpo, se inflará cual Zeppelin, verdad?"

- "Estás exagerando, estoy segura de que si cuidamos bien lo que te llevas a la boca, sólo aumentarás el peso del bebé"

- "Frankenstein"

- "Kuga"

- "Puedo morir de hipoglucemia si llevas mi dieta de esa manera estando gestante"

- "No te preocupes por tu salud, en cuanto Sagisawa-san confirme que el producto es viable, estarás bajo el estricto control de un nutriólogo que..."

- "¡Basta!" - Aporreó la mano en la mesa - "Ya sabía yo que esto iba a ser un fastidio"

- "Dímelo a mí, que tendré que aguantarte por nueve meses más"

- "¿No podríamos adelantarlo por un mes?" - Esto es increíble - "Me provocas el parto antes y..."

- "No Kuga, lo vas a parir en tiempo"

La cita en el hospital estaba programada a la una de la tarde, apenas y la alcanzamos debido a que me costó mucho trabajo hacer que Natsuki se levantara de la cama. Una vez ahí, la especialista en el tema platicó con ambas sobre el proceso al que tendríamos que someternos y nos exhortó a que preguntáramos si es que nos quedaba alguna duda. Para mi sorpresa Kuga no se comportó como la idiota que es, tampoco hizo mayor comentario sobre el asunto, supongo que estaba tan acostumbrada a la idea que para ella no era novedad. Quizás haya subestimado a mi receptora, es probable que Kuga se haya dedicado a estudiar cuidadosamente el procedimiento en cuanto se reincorporó a Todai con mi ayuda.

En estos momentos la que tenía muchas dudas era yo, por lo que Sagisawa Yohko quien era la especialista en la materia y jefa del programa de reproducción asistida, decidió dedicarme tiempo extra sólo a mí. Natsuki salió de la oficina dejándonos a ambas para discutir el proceso a solas. Tenía muchas dudas, lo más curioso es que he leído una y otra vez el procedimiento y aún no estoy muy segura de que se lleve a cabo con éxito; después de todo, mi futuro depende de ello.

- "¿Qué pasa Shizuru?" - Interrogó mi condiscípula - "Hemos hablado miles de veces de esto" - Horas y horas de llamadas de larga distancia, para ser exactos.

- "¿Cuántas probabilidades hay de que no funcione?" - Insistí.

- "Shizuru por favor, relájate. Lo hago todos los días"

- "¿En serio?"

- "Parejas que vienen de todas partes del mundo, acuden para que les ayudemos"

- "Pero Kuga no es mi pareja"

- "Por cierto" - Oh, oh - "Dijiste que era joven, pero no tan joven..."

- "Tiene más de 21 años, está entre los parámetros recomendados"

- "Te dije que contamos con mujeres especialmente dedicadas a esta labor" - Se quitó los lentes para limpiarles el polvo - "No entiendo tu empeño en que esta pobre niña sea tu receptora"

- "Preferiría que fuese alguien que yo conozca para estar más segura"

- "Dirás para que controles y manipules a tu antojo"

- "Me ofendes"

- "Te conozco bien" - Se los colocó nuevamente y prosiguió - "¿Qué es lo que has hecho?"

- "Nada y si me disculpas prefiero que retomemos el tema de la extracción de mis óvulos nuevamente"

- "Ya te lo he dicho miles de veces" - Se sobó las sienes - "Tienen que estar al menos un mes en el país hasta que todo esté listo"

- "¿Puede Natsuki abortar si viaja de regreso a Japón?"

- "Puede abortar hasta por estornudar, Shizuru tu insistencia me está volviendo loca"

- "Este es un tema muy delicado, es importante que todo sea perfecto"

- "La perfección es mi lema, sin embargo sabes que siempre existe la posibilidad de que tu receptora no sea apta para aguantar el proceso"

- "Natsuki es una mujer sana, le han practicado muchos estudios y..."

- "Es una niña"

- "No es ninguna niña, ni siquiera es virgen"

- "¡Shizuru!" - La doctora se alteró - "Lo que estás haciendo compromete a las políticas del hospital"

- "Hospital que resulta ser mío..."

- "Déspota"

- "Deja el drama para tu mujer o para cuando te relajes leyendo esas estúpidas novelas de Anne Rice"

- "¿Por qué siempre me echas en cara a Midori?" - Se levantó y comenzó a dar vueltas por su oficina - "¿Tienes que recalcar mi homosexualidad cada diez segundos?"

- "Aparentemente la única que tiene en cuenta que es lesbiana, eres tú"

- "Ahí vas de nuevo" - Se dejó caer en el sillón con poca elegancia.

- "Pero sí, debo reconocer que traje a colación el tema adrede"

- "¿Qué quieres?"

- "Tu hija, ¿cómo dijiste que se llama?"

- "Al grano Shizuru, pretender interés en mi vida familiar no va contigo"

- "Si no mal recuerdo, Midori parió a la hija de las dos"

- "Así fue"

- "Los óvulos fueron tuyos"

- "Ajá" - Su ceño se frunció, sabe a dónde quiero llegar.

- "¿Quién fue el padre?"

- "Shizuru" - Volvió a pararse mientras se restregaba las manos en los ojos - "Hemos discutido esto muchas veces"

- "Sí, pero no recuerdo que hayas dicho que transferiste semen en la fecundación in vitro"

- "Sí lo hice"

- "No lo hiciste"

- "Te dije que hacerlo de la otra manera es imposible"

- "No, me dijiste que no era ético"

- "Shizuru tú quieres un hijo, ¿qué más te da que la otra carga genética sea de un hombre?"

- "No tengo ningún problema con eso" - Respondí con franqueza - "Pero no conozco al donador"

- "Puedo garantizarte que nuestros donadores de esperma son gente..."

- "Abandona el sermón para tus clientes con poco intelecto"

- "¡No puedes manipular los genes así como así!"

- "Yo no, tú sí"

- "¿Entiendes que me estás pidiendo cometer un delito?"

- "Será un bien para la humanidad, un mini clon mío"

- "No, esto es demasiado"

- "Escuché por ahí que el consejo directivo está deliberando la revocación y cambios del organigrama del hospital"

- "¡Dios, eres una manipuladora!"

- "No cariño, soy una mujer que sabe lo que quiere"

- "Espero que esto no te salga contraproducente, como la última vez"

- "Todo está perfectamente controlado"

- "Dile a tu niña que pase, vamos a realizar los trámites para que esta locura acabe lo más pronto posible"

- "Será un placer"

En cuanto los papeles estuvieron listos, Yohko nos llevó al laboratorio del hospital para que nos practicaran unos análisis a Natsuki y a mí. La intención era de que por medio de una muestra sanguínea nos mantuvieran en constante monitoreo para asegurarse de que nuestros ciclos estuvieran sincronizados, de tal forma de que en cuanto mis ovarios hayan producido óvulos suficientes para comenzar con el proceso de fertilización in vitro, el útero de Natsuki estuviera listo para recibir la implantación del embrión.

Durante quince días estuvimos bajo tratamiento hormonal, el cual fue auxiliado por diversos estudios que nos practicaron a las dos para tener la certeza de que todo estuviera en tiempo. En cuanto Yohko extrajo la cantidad de óvulos suficientes para continuar con el siguiente paso del proceso, le recordé que los genes que utilizaría serían los míos y de nadie más. Al hacer esto, el embrión con seguridad se convertiría en un producto de sexo femenino al no tener el par Y, sino un doble XX.

Finalmente el clímax del procedimiento llegó y éste consiste precisamente en la implantación del embrión que Yohko seleccionó genéticamente para convertirse en el futuro heredero de la familia Fujino. La transferencia se realizó en una sala especial en donde Natsuki no pareció tener ninguna molestia, a la distancia, contemplé mi obra satisfecha.

- "Nunca me dijiste el por qué de tu decisión de ser madre ahora" - Cuestionó la doctora mientras releía los papeles de nuestro contrato.

- "Ara, ¿acaso no crees que mi reloj interno lloraba por ello?"

- "Por favor"

- "Yohko, me ofendes"

- "Necesito que no estreses a Kuga-san en los siguientes días, en cuanto el test de embarazo resulte positivo quiero que te largues de aquí y no vuelvas llorando como la última vez"

- "Volveré si las cosas salen mal"

- "Si algo sale mal te aseguro que no será culpa mía"

- "En ese caso, nos veremos en 12 días"

Pero por supuesto que tuve diferencias con Natsuki durante todo ese periodo, la muy estúpida pretendía largarse al parque de beisbol de Boston para asistir a un partido contra el equipo de New York. ¡Pero qué demonios pasó por su cabeza! Arriesgarse al tumulto, a los golpes, a la gente... Casi la estrangulo en el hotel, de no ser porque el hacerlo ponía en riesgo a mi futuro vástago, le rompía la cara sin ninguna contemplación.

La serie de los Yankees contra las Medias Rojas de Boston terminó, a Kuga le tomó dos días superar su episodio de berrinche. Ni siquiera sé si está embarazada y ya actúa con la histeria de una, si ésta va a ser mi vida por nueve meses tendré que asegurarme de pasármela con tranquilizantes. Compadezco al idiota que se case con Kuga algún día y tenga que agüantarla por el resto de sus días. En un vano intento por aliviar la tensión que se estaba dando entre nosotras, decidí llevarla a dar un paseo al Museo de Bellas Artes de Boston, actividad que resultó en un completo fracaso debido al escaso interés de mi receptora en la cultura en general. En cuanto noté que el plan fue un rotundo fracaso, cambié la ruta al Acuario de New England, un lugar para niños que pareció enloquecer a Natsuki por alguna extraña razón.

- "¡Mira Shizuru!" - Gritó entusiasmada - "¡Pingüinos!" - Como si nunca en tu vida los hubieses visto.

- "Mmm" - A pesar de no denotar interés alguno en su fascinante descubrimiento del mundo oceánico, el ímpetu de Natsuki no se vio mermado.

- "¡Tortugas! ¿No son lindas?"

- "Asadas, claro"

- "¡Qué cruel eres!" - Reí con cinismo - "¿Acaso no hay algún animal acuático que te guste?"

- "Por supuesto, siempre he tenido un particular interés en las medusas"

- "¿Medusas?" - Se ajustó la gorra de Boston que tuve que comprarle para que me volviera a hablar - "¿No son las que se conocen como agüa mala?"

- "Sí, también escuché de una especie cuyo veneno puede matar en minutos a un ser humano"

- "Shizuru, tu lengua puede matar la pasión del momento en cuestión de segundos"

- "Ara, tanto interés en mi lengua me hace pensar que Natsuki se me está insinuando" - Su rostro fue único - "Tal vez sea el embarazo que está afectando a..."

- "Eres de lo peor"

Natsuki se paró frente a mí para darme a entender que lo que estaba diciendo no era de su agrado. En cuanto lo hizo, me distrajo el hecho de que no había notado que había crecido en comparación de la primera vez que le vi. Natsuki medía exactamente lo mismo que yo y aunque su mentalidad no ha cambiado en lo absoluto, su rostro es mucho más maduro. Supongo que me he vuelto vieja sin darme cuenta. Notar estos cambios era algo que a la edad de Natsuki, no hacía.

Para terminar nuestro breve argumento, le sugerí a Kuga que comiésemos algo en el café del segundo piso, propuesta que aceptó gustosa. Pedimos la comida y nos sentamos a la mesa con vista a la costa. En completo silencio contemplé el puerto de Boston, cuestionándome si sería correcto llevar a Natsuki a dar un corto paseo por el ferry. Le iba a preguntar si le interesaba el viaje, pero noté que Natsuki tenía la mente clavada en otro sitio. En una mesa no muy lejana de la de nosotras, una mujer departía a la mesa con un niño como de seis años. El pequeño parecía compartir el mismo gusto de Natsuki por los pingüinos, puesto que jugaba con un pingüino de peluche, el cual aventaba en dirección al techo en repetidas ocasiones.

En una de esas, el muñeco cayó a los pies de Natsuki quien no pareció reaccionar ante la voz del crío quien le pedía su juguete. He sido yo quien le devolvió el pingüino a su dueño y saludé a la distancia a la joven madre, quien regañaba a su hijo por haber cometido el desfalco. Al notar que Natsuki no reaccionaba aún, decidí hablarle para tratar de sondear que era lo que le molestaba ahora.

- "¿No tienes hambre o acaso quieres que te compre uno igual?"

- "No..."

- "No qué" - Pregunté sorprendida de que no hubiese reaccionado con violencia ante mi comentario.

- "Shizuru, voy a ser mamá"

- "Claro que sí, de eso se trata todo este asunto" - Respondí algo exasperada.

- "No" - Negó con la cabeza - "Es decir, en verdad voy a serlo"

Al principio pensé que se intoxicó con la comida o que finalmente tanta grasa se le había subido al cerebro para causarle un bloqueo neurológico. Pero cuando medité bien lo que dijo comprendí su inquietud. Tiene miedo.

- "Hasta hace algún tiempo yo era como él"

- "Natsuki"

- "¿Qué se supone que debo hacer ahora?" - Pánico, de hecho - "Shizuru yo no sé nada de..."

- "Natsuki" - Jalé su rostro en dirección al mío para que me escuchara con atención - "No estás sola"

- "No Shizuru" - Se arrebató - "Estoy sola en esto" - No comprendo - "Completamente sola"

Finalmente pasaron los doce días, tal como Yohko me garantizó, Natsuki estaba embarazada, la fertilización fue un éxito. Ahora regresaríamos a Japón para continuar con el paso siguiente de acuerdo a mi plan. Pasado el tiempo, Natsuki pariría a mi hija y luego me la entregaría para que yo la reconozca como mía. Una vez concluido con el papeleo, le retribuiría una cantidad extra de dinero a Kuga, como una compensación por el desgaste de la gestación. Aunque todavía no me decido si retenerla un tiempo más por la lactancia.

- "¿Qué pasa, no es esto lo que esperabas?" - Cuestionó la doctora mientras terminaba de maquillar el papeleo.

- "Sí"

- "No te ves como una madre feliz"

- "¿Debería?"

- "Shizuru, todas las mujeres que vienen aquí y saben que tendrán a su hijo en nueve meses, pegan brincos de emoción"

- "¿En serio?"

- "Este hijo tuyo..." - Me miró suspicaz - "¿No tendrá algo que ver con la enfermedad de la vieja Fujino?"

- "¿Cómo sabes tú de eso?"

- "Reito me lo contó" - Por supuesto, quién más sino él - "Tiene cáncer"

- "Está controlado"

- "Dime que no estás arruinando la vida de una niña sólo por el simple hecho de que deseas poseer toda la fortuna de la abuela"

- "Me ofendes, sobre todo por lo de arruinarle la vida a una mujer" - Natsuki no es una niña - "De hecho le estoy haciendo un favor, al evitarle el penoso futuro de encontrarse amarrada a un hombre que no ama pero que tuvo que aceptar porque no tuvo más opción" - Orgullosa continué con mi discurso - "Rodeada de hijos y bajo las órdenes de algún pobre ignorante, soñando despierta con una vida que no pudo ser"

- "Aquí la única que está soñando despierta eres tú" - Se paró - "Estamos a tiempo de parar esto, recapacita"

- "Veo que contigo no se puede razonar con argumentos justificados"

- "Shizuru, tener un hijo no es como tener una mascota" - Me tomó por los hombros y me habló seria - "¿Qué vas a hacer con tu hija en cuanto Natsuki te la entregue?"

- "Pagarle a alguien para que se encargue de ella, mientras trabajo como loca todo el día y le invierto a la bolsa"

- "Debería mandarte presa tan sólo por escuchar lo que estás planeando"

- "Todos nos veremos beneficiados, Natsuki, la niña, inclusive tú" - Arqueó una ceja - "No me veas así, sabes que el consejo estará más que complacido en cuanto hable con ellos sobre tu trabajo"

- "A mí no me metas en tus chingaderas"

- "Ara doctora, cuide su lenguaje"

- "Contigo no se puede discutir" - Se dio la media vuelta y se sentó - "Espero que para cuando te des cuenta del error que has cometido, no se te ocurra empeorarlo más"

- "¿Puedo irme doctora?"

- "Y no vuelvas por acá"

Discutir con Yohko siempre me ha causado la misma sensación, en la preparatoria era exactamente igual. Ambas fuimos condiscípulas desde que éramos niñas, los padres de Yohko eran médicos muy reconocidos en el gremio, ambos padres ganaban muy bien y naturalmente, querían lo mejor para su hija. Yohko estudió en los mejores institutos de Kioto y por ello, coincidimos en nuestra educación muchas veces. Cada mes competíamos en el cuadro de honor del grupo y cada año era la eterna rivalidad por saber quién representaría al colegio en los concursos locales.

Ella siempre fue brillante pero no sólo porque tenía buena retentiva, Yohko siempre ha sido un genio, alguien diferente al resto. Hablar con ella era tener una plática a otro nivel, razón por la que prefería su compañía a la del resto de los compañeros. El problema era ese, nuestras mentes bordeaban extremos completamente opuestos, nuestra metodología era siempre opuesta. Solíamos tener horas y horas de discusiones en los concursos de oratoria y por alguna extraña razón, ella los ganaba todos. Mi frustración siempre ha sido esa, nunca pude sacarme la espina de no haber logrado ganarle en una discusión.

- "¿No estás gastando demasiado dinero en ropa?"

- "No" - Deja de molestar, tengo que comprar algo o enloqueceré - "Pruébate este otro" - Le aventé un nuevo vestido a Kuga quien ha permanecido en el probador unas dos horas.

- "¿Sabes que en unos cuantos meses por más que quiera no me lo podré poner, verdad?"

- "Cállate y póntelo" - Me vale, sólo quiero gastar.

- "Shizuru" - Salió del probador y me regresó la ropa - "Si tanto quieres gastar tu dinero, preferiría que mejor comprases ropa de maternidad o cosas para el bebé"

- "Una idea brillante" - Le reconocí - "Pero de todas formas me llevo éste, éste y éste" - Le dije a la vendedora que nos atendía.

Esa noche salimos a cenar para celebrar la buena noticia, reservé una mesa para dos en el restaurant más exclusivo de la ciudad, en donde pedí expresamente que fuera la mesa más íntima que había. Una vez sentadas en la mesa, ordené la cena y Natsuki comenzó a formular una serie de preguntas sobre cómo procedería el plan de ahora en adelante.

- "Nos mudaremos a Kioto"

- "Otra ciudad aburrida"

- "El bufete de abogados se encuentra ahí, necesito que estés cerca para que esté al pendiente de ti"

- "Eso significa que..."

- "Viviremos juntas" - Tomé un sorbo de mi copa y continué - "Renté el piso de un departamento donde viviremos nosotras tres"

- "¿Mai también?" - Se sonrió ampliamente.

- "Naturalmente, ella te cuidará cuando yo no esté"

- "Shizuru" - Se puso seria - "¿Vives con alguien?" - En tres años que llevo de conocerla nunca me había preguntado sobre mi vida privada.

- "Nadie sabe mis planes contigo, por lo tanto jamás llevaré a alguien a la casa" - Por si te lo estabas preguntando.

- "Ah"

- "Espero que tú no te hayas involucrado con nadie de tu facultad, recuerda que eso era parte del trato"

- "No te preocupes por eso" - No confié en ti y te investigué por cierto.

- "¿Ni siquiera esa chica de la facultad de agricultura?" - Kuga abrió los ojos como platos, no pensó que me hubiese enterado de ese romance - "Te gustan las mujeres y sólo te permití ese desliz por el simple hecho de que no perjudicaba en nada a mi plan" - Sorbí de nuevo el vino - "Pero no puedes relacionarte seriamente con nadie"

- "No lo he hecho" - Frunció el ceño, supongo que sí había algo entre esas dos.

- "Bien"

- "¿Qué hay de ti?" - Si se refería a si estoy con alguien o si yo puedo estar con alguien, fue un punto que no pude aclarar, ya que fuimos interrumpidas por una persona poco oportuna.

- "Shizuru, Kuga-san. ¡Qué agradable sorpresa!" - Reito.

- "Buenas noches Reito-san" - Saludó con cortesía Kuga - "¡Qué coincidencia encontrarnos aquí!"

- "Verdaderamente" - Se sentó sin que lo invitase, a punto estuve de tirarle mi copa encima de no ser porque estaba vacía - "Mesero por favor, sírvanos de ese buen vino que mi hermana degusta"

- "Perdón Reito-san, yo no puedo beber" - Se excusó Natsuki.

- "Y eso por qué" - Preguntó con una sonrisa misteriosa.

- "Está tomando medicamentos" - Intervine a tiempo, ésta es tan idiota que es capaz de contarle a Reito sobre mi plan.

- "Oh, espero que no sea nada grave" - Le lanzó otra sonrisa a Kuga.

- "¿Qué te trae en esta parte del mundo, a esta hora del día y en mi mesa, Reito?" - Pregunté sonriente pero con ganas de estrangularlo al mismo tiempo.

- "Relájate Shizuru-chan" - Odio que me llame así - "Vine con la abuela para que le hagan un chequeo médico en el hospital" - La vieja está aquí.

- "Ella..."

- "Está descansando en el hotel"

- "¿Se encuentra bien?" - Preguntó Kuga, apuesto a que no sabe ni de quién estamos hablando.

- "Sólo fue un chequeo de rutina" - Respondió sonriente.

- "Lamento que tengamos que retirarnos Reito, pero el día de hoy ha sido muy ajetreado y quisiera descansar" - Me levanté y Natsuki me imitó, entendiendo la orden de 'vámonos antes de que me encabrone más'.

- "Entiendo perfectamente" - Me miró de una manera extraña, cosa que no me gustó para nada.

- "Kuga-san" - Ayudó a Kuga a ponerse su abrigo - "Le he hablado a la abuela sobre ti"

- "¿En serio?" - Respondió Natsuki nerviosa, casi igual que yo.

- "La abuela quisiera conocerte"

- "¿Le has hablado a la abuela sobre Natsuki?" - Cuestioné - "¿Y qué le has dicho?"

- "Le he dicho que conocí a la mujer más hermosa de este planeta" - Oh Dios, aquí vamos - "Pero que es de Shizuru" - ¿Qué?

- "¿Eh?" - Kuga quedó atónita - "No, espera..."

- "Natsuki adelántate con el chofer, les alcanzo luego" - Kuga asintió y se dirigió a la salida, no sin antes ser detenida por Reito.

- "A la abuela le gustaría el desayunar todos juntos" - Sugirió.

- "Pero creo que hemos pasado demasiado tiempo en Boston y tanto Natsuki como yo, debemos regresar a Japón" - Intervine.

- "Es una lástima"

- "Reito, hablaremos cuando estemos en Japón"

- "Hasta entonces"

El muy idiota no perdió la oportunidad de cogerle la mano a la estúpida de Natsuki para besársela, tal y como hiciera en su fiesta de graduación. Natsuki no lo rechazó, ni siquiera se inmutó, no se dio cuenta de que Reito hace eso sólo para fastidiarme la vida. Déjenme decirles que lo hace muy bien, puesto que en cuanto se sonrió con toda la malicia de su ser, lo empujé y me llevé a Natsuki fuera del lugar lo más rápido que mis piernas me permitieron. Sin perder la compostura, claro está. No perdí la oportunidad de reclamarle a Kuga su actuación de hace unos minutos en el camino al hotel.

- "¿No se supone que eres lesbiana?"

- "¿Cómo?" - Fingió inocencia.

- "¿Tienes que actuar como idiota cada que él te bese la mano?"

- "Cielos relájate mujer, se trata de tu hermano" - ¡Precisamente por eso! - "Aparte no hizo nada malo"

- "¿Por qué no duermes con él entonces?" - Reclamé con voz fuerte - "Ya que te gusta tanto"

- "Porque me lo tienes prohibido" - Respondió quitada de la pena.

- "¡O sea que de no ser por el embarazo lo harías!"

- "Te di mi palabra Shizuru, me he mantenido en abstinencia desde el día que acordamos este tonto contrato tuyo"

- "Ese tonto contrato te pagó la universidad"

- "Y te lo agradezco infinitamente" - Sonrió con ironía, me va a salir con una estupidez - "Pero ahora que el embarazo está confirmado, supongo que dormir con alguien de vez en cuando no le hará mal al pequeño Frankenstein"

- "Zorra majadera..." - Alcé la mano, le propinaría una bofetada tan fuerte que seguro azotará esa cabezota llena de telarañas con el cristal de la ventanilla, pero Kuga me cogió de la mano y me jaló hacia ella.

- "Yo no hablaba sobre dormir con alguien más" - Me robó un beso y se rió - "Sino contigo"

En la calle State, en dirección al hotel Marriot, un auto de lujo recorría el camino para llevar a sus pasajeras a descansar después de un día lleno de sorpresas. La temperatura no subía de los cinco grados centígrados, con una humedad del 96% y vientos moderados que sólo hacían el clima más helado de lo que ya era. En esta calle principal, dos mujeres compartieron un beso que finalmente terminó en una sonora bofetada. La gente del hotel, aseguró haber visto a una joven japonesa durmiendo en el pasillo del sexto piso, con tan sólo una cobija y un juguete de peluche.


N/A: Básicamente el capítulo quedó listo desde el sábado, tomó mucho tiempo porque la autora ha hecho un descubrimiento sumamente importante, la vejez le ha llegado. Para empezar estoy viendo la serie del caribe desde que inició y aunque me gusta el beisbol, no suelo dedicarle el mismo tiempo que mi progenitora. Detesto las telenovelas y en las tardes pierdo miserablemente media hora de mi valioso tiempo por estar viendo una que recién inició... Déjenme decirles que la venezolana está muy buena y vale la pena perder el tiempo en esta nueva actividad. ¿Pero no se supone que debería estar hablando de la historia? Por eso decía que estoy muy vieja.

A manera de resumen, les he descrito superficialmente lo que implica un proceso de maternidad subrogada gestacional. En teoría no es un procedimiento doloroso, sin embargo tengo mis dudas sobre ello. ¿Alguien recuerda el caso Dolly? ¿La supuesta primera criatura clonada del planeta? Eso es lo que Shizuru está planeando en este fic, como deben saber nosotras aportamos la mitad de los cromosomas en los óvulos y en los espermatozoides se encuentra la otra carga. En ausencia de espermatozoides, existe un técnica por ahí que está prohibida, en donde se usan las células somáticas (tejidos), para aportar la otra carga genética. Esto es lo que se conoce como clonación. ¿Se entendió? No importa, no tiene mayor relevancia con la historia.

Una disculpa si les pareció muy complicado o aburrido el capítulo, para mí fue un tedio hacerlo y utilicé el perfil de Shizuru en esta ocasión tratando de explicar el proceso desde su punto de vista. Usar a Shizuru es sinónimo de seriedad excesiva y aunque me es más cómodo usar el perfil de Natsuki, siempre se me ha facilitado el lado manipulador de Shizuru que es probablemente, la parte de ella que más me gusta. Por otra parte, la autora está algo extrañada por el excesivo soporte de sus lectores, el tema para mí es por de más estúpido y en su momento revelaré el por qué, sin embargo parece ser que ha llamado la atención pese a ser un tema de viejos. Les suplico, NO esperen seriedad de mi parte, les dije que no soy normal. Hasta entonces, Ja ne!