Konnichiwa!! Aquí he vuelto. Me ha costado más de lo que pensaba, ya que estoy disfrutando mis vacaciones al máximo xD Me paso el día haciendo el vago, lo reconozco, pero mi imaginación ha trabajado mucho en este fic y tengo muchas ideas para él. Por fin las musas me acompañaron (últimamente me tienen abandonada --U). Bueno, espero que les guste, he disfrutado mucho escribiéndolo. Los reviews, al final.
Capítulo 2: Canciones.
El sol tocó los párpados de la kunoichi poco después de amanecer. Se negó a levantarse aún y se tapó la cabeza con la almohada en señal de protesta.
Pero alguien no la iba a dejar descansar.
El despertador comenzó a sonar, y el timbre de la puerta acompañó al estrépito.
No, no la iban a vencer tan fácilmente. Alargó la mano hasta la mesilla y cogió un kunai, para clavarlo en el despertador. A los pocos segundos, con la mano aún en el arma homicida y sobre los restos del aparato se dio cuenta de que tendría que cambiar de método para apagar el despertador. Ya había roto tres en ese mes. El timbre ya no insistía.
Victoria.
Por poco tiempo. Escuchó como la puerta acristalada del balcón se abría en el salón y alguien entraba haciendo ruido. Genial, había tirado el jarrón de flores. Recién compradas en la floristería Yamanaka. Hasta su habitación llegaban los quejidos del intruso.
Por lo visto se lamentaba por "haber destruido la existencia de una vida claramente perfecta y sutil, acogedora en su jarrón de ensueño decorado con gusto exquisito".
Madre, menuda patochada. Al fin decidió levantarse antes de que derribara la casa entera. Pero sus músculos estaban entumecidos, no respondían a sus impulsos nerviosos.
Por fin el inoportuno dejó de quejarse y lloriquear y se dirigió con paso ágil hasta la habitación de la chica.
No, no, no. Por favor, no.
Se tapó hasta la cabeza con todas las mantas que había sobre la cama, dispuesta a parecer más muerta que dormida con el fin de que la dejaran descansar en paz.
La puerta se abrió de golpe.
-¡Hikari-san! ¡¿Por qué no me dijiste que te marchabas?! -se abalanzó sobre el bulto de la cama y lo abrazó.- ¡¡Eres mala, Hikari-san, no puedes dejarme así en este momento, ahora no!!
-Cállate, Lee.
El chico dejó de abrazar las almohadas amontonadas bajo las sábanas y siguió a la bella durmiente hasta el salón comedor.
Ella mientras atravesaba el pasillo se desperezaba con un bostezo y se subió los pantalones cortos que la llegaban justo por debajo de las nalgas. La camiseta de tirantes y una melena enmarañada terminaban de conformar su pijama.
Entró en la cocina y se sirvió un vaso de leche. Cerró el frigorífico y miró al ninja de mayas verdes que aún seguía sorbiéndose los mocos y sus ojos saltones resplandecían de lágrimas bajo sus pobladas cejas.
-¿Puedo saber qué tripa se te ha roto, Lee?
El otro la miró mientras dejaba el vaso en el fregadero.
-¿Cómo que..? ¡¿Te vas de misión y no pretendías despedirte de mí?!
-Lee, volveré en dos semanas. Por favor, no me montes el numerito.
-¡¡Dos semanas!! ¡¡Me dijeron que era una!!
-Pues mal dicho, son dos. Y eso, claro, si todo sale bien.
El shinobi saltó y se sentó en el sofá enfrente de la kunoichi.
-¿Cómo que "si todo sale bien"? –Citó.- ¿Es peligroso?
La chica suspiró exasperada.
-Lee, tan solo tengo que llevar unos pergaminos.
El ninja bajó la vista y la clavó en la mesita.
-No me engañas, he oído los rumores.
La chica se arrellanó en el sillón y cruzó las manos sobre el abdomen.
-No hace mucho que he estado en la roca, y allí las noticias se transmiten mediante pulsaciones en el suelo que se pueden captar si te descalzas y colocas los pies y las yemas de los diez dedos de las manos en el suelo y te concentras.
-Es más fácil un doton.
-No todos tenemos tus habilidades, Hikari-san. Además, por muy ridículo que parezca, el método funciona.
La chica enarcó una ceja. Escuchar de labios de Lee la palabra "ridículo" era demasiado… ridículo.
-El nido de la serpiente.
Bingo. Había dado en el clavo.
-Así que lo sabes…
El ninja se levantó con una exclamación.
-¡¿Cómo demonios puedes aceptar una misión así?! ¡Es lo más estúpido que he oído en toda mi vida!
La chica sonrió de medio lado, burlonamente.
-Te recuerdo que no hace más de cinco minutos le estabas pidiendo perdón a una planta.
-No cambies de tema, Hikari, esto es serio.
El chico tenía razón, y que alguien más aparte de ella y la Hokage supiera el verdadero peligro de la misión la ponía de los nervios. Sobretodo si ese alguien era Lee.
-El nido de la serpiente… –Repitió, suspirando.- Hikari, puede que no vuelvas viva.
-Son tonterías, Lee. –Le sonrió, aunque ni ella estaba muy segura de lo que decía.- No me van a pillar ni nada por el estilo. Soy buena camuflándome, y escondiendo el chakra. Estaré bien.
Sonrió ladeando la cabeza. Lee se estremeció y se sonrojó. Se removió incómodo en el asiento, y tras levantarse y dar un par de vueltas por la sala volvió a mirarla.
-No dejes que te pase nada.
Ella se levantó y sonrió burlonamente de medio lado. Aquella sonrisa provocaba que sus ojos se oscurecieran, su pelo se movió sobre su rostro, alzó una ceja. Un escalofrío recorría la espalda del shinobi cada vez que ella le miraba de esa forma… resultaba sobrecogedor.
-Orochimaru no me da miedo.
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Dio otra vuelta a la leche con la cuchara y antes de beber el último sorbo bostezó de nuevo.
-Te veo muy cansada… ¿No has dormido bien?
La pelirosa se levantó y llevó su tazón y el de su compañero hasta la pila de fregar.
-No, es solo que llevo una semana de perros.
Naruto rió por lo bajo.
-Si Kiba te oyera…
Ambos rieron. Sakura se encaminó hacia el sofá y allí se derrumbó.
-¿Y tú? Hace mucho que no te mandan ninguna misión, vives a cuerpo de rey…
-Ya, bueno. –El rubio se sentó al lado de su amiga y se hizo con el mando a distancia del televisor.- Precisamente ése es el problema. –Cambió de canal, desechando la idea de pasarse la mañana entera viendo un programa de cotilleos.- Estoy hasta las narices de pasarme el día metido en casa, ¡no me jodas, voy ha echar raíces! –Sakura rió mientras le arrebataba el mando, cambiando de nuevo para ignorara el documental de turno.-
-La verdad es que tienes razón. En vez de pasarte el día metido en casa podrías salir más, no sé…
-Ya salgo, Sakura-chan. Voy todos los días a entrenar.
-No me refiero a eso –Frunció el ceño, mirando a su compañero.- Me refiero ha hacer vida social, Naruto.
-Mi vida social es perfecta como está. Además de entrenar, algunos días voy con Sai a la biblioteca. –Infló los mofletes en un gesto infantil.-
Sakura suspiró.
-¿Cuánto hace que no te vas a comer con los chicos, Naruto?
Silencio.
-¿Y con nosotros al río?
Más silencio.
-¿Ves? –Alzó los brazos, y apagó el televisor para que Naruto la prestara atención.- A eso me refiero, Naruto. ¡Comprendo que tengas que entrenar, que buscar información, o tener un tiempo a solas en casa, pero tienes amigos ¿sabes?! ¡Y te echamos de menos cada vez que salimos! ¡Siempre pones excusas tontas cuando te pedimos que vengas con nosotros! –Naruto la miraba de reojo con gesto ausente.- Nos gustaría que vinieras a divertirte de vez en cuando, por favor.
El shinobi se levantó y enfiló la dirección al pasillo, ignorando a la kunoichi, que se levantó detrás de él y le siguió. Naruto se giró una última vez a mirarla antes de entrar en su cuarto, y con la mano ya en el pomo y la mirada baja respondió:
-Tengo cosas más importantes que hacer que pasar un rato con mis amigos.
Abrió la puerta y cruzó el umbral, pero la mano de Sakura le retuvo. Ella tenía la mirada perdida en la mano que sujetaba la muñeca de Naruto, y tras unos pocos segundos le miró directamente a los ojos.
-Sé lo que te pasa. –El chico desvió la mirada- Tsunade-sama me ha dicho que has pasado muchos días buscando información sobre las guaridas de Orochimaru. –Naruto cerró los ojos, abatido.- Comprendo tu preocupación, y la comparto. Hace mucho que no tenemos noticias suyas, ni de… -La kunoichi frunció el ceño. Aún la costaba pronunciar ese nombre sin que algo se removiera dentro de ella.- ni de Sasuke-kun. Pero, de verdad, Naruto, que no deberías estar así.
Naruto se zafó del agarre de su amiga y se dirigió con paso lento hasta su cama. Cogió la foto del antiguo equipo 7 y la miró con una sonrisa triste y la mirada nostálgica.
-El único miedo que tengo en esta vida es perderos, Sakura-chan. –La kunoichi entró en el cuarto y se sentó a su lado, conmovida.- Y siento que a él le estoy perdiendo. Se marchó, y yo no pude detenerle. Te prometí que le traería de vuelta, y sé que no podré divertirme hasta que haya cumplido esa promesa. Quiero estar preparado para cuando llegue el momento. ¡Y cada día que pasa tengo más miedo de que el bastardo ése se haya apoderado del cuerpo de Sasuke!
Sakura se estremeció al imaginar a Sasuke con la mirada de Orochimaru, pero sacudió la cabeza y se centró de nuevo en Naruto.
-Escucha, Naruto. –Le miró seriamente, captando su atención. La pelirosa no pudo evitar que su mirada se desviara un instante a la fotografía que Naruto sostenía entre sus manos, pero en seguida volvió a los ojos del jinchuuriki.- Ahora estás más cerca de perder a tus otros amigos que a Sasuke. –El chico pegó un bote, asustado. Sakura sonrió.- ¡Vamos, es una broma! Son incapaces de olvidarte tan fácilmente. –Naruto suspiró, aliviado, y se llevó una mano al pecho. De repente, una idea asaltó a la mente de Sakura.- ¡Eh, tengo una idea! –Naruto la miró, expectante.- ¿Por qué no te vienes esta noche con nosotros? Hemos quedado para ir a cenar al karaoke y despedirnos de Hikari.
Naruto sonrió, pero de pronto puso cara de asco y se abrazó reprimiendo las arcadas.
-No sé yo, Sakura-chan… La última vez que estuve con vosotros en el karaoke Lee subió a cantar, y aquello fue un espectáculo lamentable…
Sakura rió divertida.
-¡Vamos, anda! De todos modos no creo que Neji le deje subir. Se lo tiene prohibido.
-Mmmm… Sigo sin decidirme… ¡Ah! ¿Y si canta Kiba? ¡Los perros de toda la aldea estarían dando la lata toda la noche!
Sakura se derrumbó sobre el colchón del ataque de risa. Naruto no aguantó la tentación y se lanzó sobre su compañera para hacerla cosquillas.
-¡Ja ja ja ja ja! ¡Na-Naruto! ¡Para! –Las lágrimas ya saltaban de sus ojos.- ¡Se me está revolviendo el desayuno!
Naruto dio por terminada la tortura contra su compañera, y ella se levantó y se colocó el pijama.
-Kiba solo canta cuando intenta impresionar a alguna chica. Y se ha empeñado en que su próxima víctima será Hinata.
Sakura salió del cuarto de su amigo con una sonrisita en los labios. Sabía que no tardaría mucho en reaccionar. Tres, dos, uno…
-¡¿QUÉ?!
Naruto había salido corriendo de su cuarto y no había tardado en alcanzar a Sakura en el pasillo. Miraba a su amiga con los ojos desorbitados y jadeando.
Sakura rió por lo bajo.
-Hombre, Hinata es una chica muy guapa. Pensé que no te sorprenderías. Además, Kiba no es su único pretendiente. –Miró de reojo a Naruto, sonriendo pícaramente.-
-¡¿QUÉ QUE?!
Naruto estaba furioso sin saber por qué. Sentía que de un momento a otro podría estallar con el chakra de Kyuubi y arrasar la aldea hasta dar con Kiba y matarle de la manera más cruel, sangrienta y dolorosa posible.
Algo se había revuelto en su estómago al escuchar las intenciones del chico-perro, y no era su desayuno. Ni el zorro.
-Tranquilízate, Naruto. Verás como la única que canta esta noche será Hikari.
Naruto abrió los ojos mucho.
-¿Hikari canta?
Sakura abrió la puerta de su dormitorio y antes de entrar se giró hacia el rubio.
-Como los ángeles. Ya lo verás. Esta noche vas a irte a la cama deseando que te cante una nana al oído.
Dicho esto cerró la puerta, dejando a Naruto imaginan do a la chica subida a un escenario micrófono en mano. La idea parecía interesante.
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La puerta del baño se abrió por fin y Sakura se dirigió hacia la puerta de la casa, donde la esperaba Naruto.
-Madre mía, Sakura-chan. Estás deslumbrante.
La chica se sonrojó y repasó una vez más su vestimenta. Una camiseta granate sin mangas ni tirantes, sujeta únicamente a su cuello por una fina tira de seda del mismo color y una mini falda que le había prestado Ino, de color negro.
-¿Te gusta? La falda es de Ino.
-Pues te queda mejor a ti.
La chica sonrió y se calzó los zapatos de tacón apoyándose en Naruto. Al levantarse se colocó de nuevo la diadema roja que sujetaba su pelo en lugar de la bandana y miró a Naruto escrutándole.
-Pues tú vas hecho todo un Romeo, ¿se puede saber dónde tenías guardado ese atuendo?
Naruto vestía unos pantalones vaqueros y una camisa azul clara de manga corta que hacía juego con sus ojos.
El chico soltó una carcajada y le alcanzó un pequeño bolso de mano marrón a su compañera, con las llaves de casa, la cartera, y unos cuantos utensilios más.
La chica sacó una barra de labios y se giró hacia un pequeño espejo que había sobre el mueble de la entrada. Naruto la miraba reflejándose en el cristal mientras pasaba el pintalabios por el contorno de su boca.
-Te queda bien ese color.
Sakura se giró y le plantó un besó en la mejilla a Naruto, que, sonrojado, se limpiaba la prueba del delito con el dorso de la mano mientras Sakura guardaba el arma homicida de nuevo en el bolso.
-Y a ti te queda bien la gomina. Deberías peinarte más a menudo.
Naruto rió sarcásticamente y le abrió la puerta a Sakura.
-Después de la señorita.
Sakura salió de la casa y Naruto tras ella, cerrando la puerta. La casa se quedó en silencio después de que las risas de los muchachos se extinguieran al final del pasillo exterior del bloque de pisos, camino de las escaleras.
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Los dos shinobis comenzaron a escuchar el atronador ruido de la música minutos antes de llegar a la puerta del establecimiento. Era un local no muy grande, con un pequeño escenario para las bandas que tocaban allí y que el resto de noches estaba reservado a todos los valientes que se atrevieran a subir a entonar unas notas. Era una discoteca, por llamarlo de alguna forma, a la que únicamente podían asistir jóvenes de entre dieciséis y veinte años de edad. Encima del marco de la puerta destacaba el letrero fluorescente de "Yonaka". Una buena forma de acabar un día y un sitio perfecto para cualquier celebración.
Atravesaron la puerta flanqueada por dos porteros un metro más altos que Naruto y que saludaron a Sakura con una sonrisa, que ella correspondió.
Al entrar, las luces de todos los colores provocaron que el rubio entrecerrara los ojos hasta acostumbrarlos al lugar. Cuando consiguió distinguir bien todas las figuras y sus oídos se habían aclimatado a la melodía, buscó con Sakura a sus amigos.
-¡¡Sakura-san!!
La voz de Lee se hizo audible por encima del estruendo y Sakura y Naruto se dirigieron hacia la mesa apartada en la que estaban sentados todos.
Ino sonrió al ver que Sakura lucía su falda. Todos se concentraron en abrir mucho los ojos (y algunos incluso la boca) al ver quién seguía a la kunoichi. Ambos tomaron asiento con una sonrisa.
-¿A qué vienen esas caras? –Naruto se estaba divirtiendo de lo lindo. Su entrada había sido triunfal. La sonrisa se borró de sus labios al ver a kiba sentado al lado de la sonrojada Hinata.-
-Hacía mucho que no te pasabas por aquí. Creímos que te habías encerrado en tu casa para hacer huelga contra la injusticia que es que el ramen valga tres ryos más que el año pasado.
Todos rieron la broma de Kiba al recordar cómo el rubio se había puesto hecho una furia al ver los precios de verano de su alimento favorito, y si no fuera por Sakura, su único alimento.
Naruto también recibió su sorpresa al ver a Shikamaru entre Ino y Chouji.
-Vaya, no esperaba verte aquí, Shikamaru. Pensaba que esto sería demasiado problemático para ti.
El aludido se cruzó de brazos y miró a otro lado sonrojado.
-Digamos que tiene buenos recuerdos de este lugar… -Ino le miró por el rabillo del ojo y le dio un codazo.-
-Mendokuse…
Todos rieron. Un camarero se acercó y Sakura y Naruto pidieron unos refrescos de naranja que no tardaron en llegar.
-Ahora que me fijo, ¿dónde está Hikari?
Alrededor de la mesa estaban sentados Neji, con su pantalón negro ajustado y camisa blanca con los tres primeros botones desabrochados, cosa que provocaba que muchas de las féminas del local se quedaran mirando fijamente la mesa; Tenten, con un bonito conjunto con bordados chinos, en colores rojo y dorados y sus ya típicos chonguitos; Lee, indiscutiblemente con su malla verde; Ino, vestida con lo último en moda juvenil: una blusa escotada violeta y una falda más corta incluso que la de Sakura en color amarillo; más a la derecha Shikamaru, con unos vaqueros y una camiseta sin mangas verdes; Chouji, con una chaqueta azul oscura y unos pantalones negros; Shino embutido en su impermeable; Hinata con un conjunto blanco y azul clarito que resaltaba sus formas; y por último Kiba con un pantalón pirata marrón y una camisa negra. A su lado, bajó la mesa, estaba tumbado Akamaru.
-Dijo que tenía que terminar de preparar las cosas para su misión… -Lee miró directamente a Sakura y a Naruto. Seguidamente sonrió.- Pero estoy seguro de que no tardará mucho más.
Todos se quedaron callados unos minutos, hasta que Naruto rompió el hielo.
-Por lo visto yo era el único que no conocía a Hikari.
Todos sonrieron.
-Yo la conocí en el hospital. Un día Tsunade-sama le pidió que me ayudara, ya que yo sola no daba abasto. –Todos miraron a la kunoichi interrogantes.- Una oleada de gripes.
-A nosotros nos la presentó Gai-sensei. –Tenten habló por primera vez.- Estuvo una temporada haciendo misiones con nosotros, ya que estaba aprendiendo taijutsu.
Neji y Lee asintieron.
-Tiene un don especial para ello, lástima que lo dejara… -Lee hizo unos pucheros, y colocó un puño cerca de la barbilla. Neji habló antes de que su compañero comenzara su discurso sobre la llama de la juventud.-
-También se interesó por la forma de pelea de los Hyuuga, y por eso estuvo entrenando conmigo algunas semanas.
Hinata sonrió e intervino.
-Nii-san me la presentó uno de esos días. En seguida entablamos una grana mistad, y yo se la presenté a Shino-kun y a Kiba-kun.
Se escuchó un ladrido bajo la mesa. Kiba rodó los ojos con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón e Hinata soltó una risita que hizo estremecerse a Naruto.
-Y a Akamaru.
Todos miraron al equipo restante. Shikamaru suspiró.
-Me ayudó a organizar algunos informes del examen de chunin. Es muy lista. Casi me alcanza en coeficiente intelectual. Les hablé de ella a Ino y a Chouji y se empeñaron en conocerla. La invité un día a comer con mi equipo y se conocieron.
Naruto enarcó una ceja.
-¿Y a mí por qué no me la había presentado nadie?
-Si hubieras venido más a menudo la hubieras conocido antes. La verdad es que ya deberías conocerla, porque también ha estado bajo la tutela de Kakashi-sensei y de Jiraiya-sama. –Sakura le sonrió a su amigo.-
Naruto pegó un bote en el banco.
-¿Ero-sennin?
-Ese viejo pervertido me enseñó un par de técnicas. –Todos saludaron a Hikari, que acababa de llegar y se había colocado frente a Naruto. La kunoichi vestía una camiseta negra cuya manga la llegaba hasta los codos y dejaba al descubierto los hombros y las clavículas y un pantalón vaquero rasgado en una rodilla. En la cintura llevaba un cinturón de color naranja con una hebilla en forma de sol. Su pelo estaba sujeto por un orquilla en forma de media Luna.-
Naruto se apartó un poco para dejar espacio para la kunoichi.
-No te molestes. –Tomó en vaso de refresco de Naruto y lo apuró de un trago. Le miró y le guiñó un ojo, provocando que los colores subieran a las mejillas del shinobi.-
Se perdió entre el gentío que bailaba en la pista de baile.
-¿Dónde va? –inquirió el rubio, aún sonrojado.-
El resto le sonrieron misteriosamente, pero ninguno respondió.
Naruto les miró a todos y a cada uno, pero no halló la respuesta.
El sonido de la música se extinguió y todos dirigieron su vista al escenario.
Un chico joven, de unos diecinueve, había cogido el micrófono. Detrás de él, unos chicos se colocaron para comenzar a tocar. Uno se situó tras la batería, y otro en los teclados. Un tercero y un cuarto aparecieron con una guitarra eléctrica y un bajo respectivamente.
-Vamos a comenzar la noche de karaoke –el público aplaudió.- con una chica que estoy seguro todos estabais esperando. ¡Un fuerte aplauso para la Luna de Medianoche: Hikari-san!
Todas las luces cambiaron al color azul y la enfocaron en cuanto apareció en el escenario. Estaba deslumbrante agradeciendo los aplausos de la gente, que la miraban extasiados.
La banda comenzó a tocar suavemente. La gente fue tomando pareja y se arremolinaron en el centro de la pista de baile.
-"Vaya" –pensó Naruto.- "Una balada"
Y Hikari comenzó a cantar. Sus manos se aferraban alrededor del micrófono como cualquier bebé se aferra a su madre. Sus caderas se movían al son de la música, y mientras sus labios se movían entonando una dulce melodía la letra de la canción invadió a Naruto.
"Volviendo a encontrarme
Frente a tus ojos inciertos
Recuerdo cada momento.
Aquellos días que hoy parecen tan lejanos,
Y tú cada vez estás más lejos.
Solo quiero recordarte
Que una vez fuiste mi amigo.
Compartimos risas y alegrías,
Que lloramos juntos en tantos momentos.
Ambos compartimos el mismo sueño,
Ambos luchamos por nuestros deseos.
Y ahora que te alejas de aquí,
Yo te recuerdo y pienso
Que algún día volverás a mí.
Si supieras todo lo que siento
Si pudieras ver este sentimiento.
Estoy seguro de que un día
Tu sonrisa volverá a mi vida.
Te quiero recordar
Que la distancia no me detendrá.
Viviré solo para buscarte
Y no pararé hasta encontrarte."
Naruto no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que Sakura le abrazó desde la espalda.
Seguía sin poder apartar la mirada de Hikari, que se movía sobre el escenario, con el micro en la mano. De verdad ella disfrutaba con aquello. Se la veía feliz. Y el rubio sonrió, agradecido. De alguna forma sentía que aquella canción se refería a él.
Se secó las lágrimas con el dorso de la mano, y se giró hacia Sakura, que le sonreía mientras lloraba.
Advirtió una mirada más sobre él. Reencontró con los ojos perlados de Hinata y con su sonrisa, y se la devolvió.
Se dio cuenta entonces de que Hikari le estaba mirando desde el escenario.
"Estoy seguro de que un día
Tu sonrisa volverá a mi vida."
Naruto sonrió, mientras la banda tocaba los últimos acordes. La gente comenzó a aplaudir, enfebrecida.
Hikari saludó y se volvió a llevar el micrófono a los labios.
Naruto movió los labios en un inaudible 'gracias', y Hikari volvió a sonreírle.
El rubio cerró los ojos e intentó ver ese lazo invisible que le uniría a aquella kunoichi por mucho tiempo.
Notas: El nombre de la discoteca, "Yonaka", significa "Medianoche". De ahí que a Hikari la llamen "Luna de Medianoche".
La letra de la canción es totalmente mía. La escribí hace bastante tiempo, y estaba deseando ponerla en un fic. Y si les ha gustado, tranquilos, no será la única. Quizá algún día me atreva y la cante, para colgarla por internte xD. Si es así, os pondré el link en mi perfil, no os preocupeis.
Vamos con los reviews:
Mikai: Gracias por tu review, me alegro que te gustara x3 Espero que Hikari te soiga cayendo bien, es una chica maravillosa. L.I.T.: ¡Wiii, gracias por leerlo, amiga! Espero que este capítulo sea de tu agrado, de verdad que me hacen mucha ilución tus comentarios. Loveless-Akemi: Muchas gracias Sí, extraño... algún día Hikari tendrá que contarnos cuál es su secreto para comer tanto y no engrodar nunca xD Espero que te haya gustado este capítulo, espero tu review º El ángel de la oscuridad: Wii, gracias por leerlo Me animó mucho tu review, de verás. No eres el único al que no le entra en la cabeza eso de que Hikari coma tanto xD Bueno, espero que te haya gustado
Quiero saludar desde aquí a mi Nee-chan (Kumi-Strife). ¡No me dejaste review del primer capítulo! Bueno, tranquila, no pasa nada Con que lo leas me es suficiente.
El siguiente capítulo espero tenerlo pronto. A ver si cuando acaba esta semana he escrito hasta el 4 por lo menos, porque una vez que vuelva a empezar las clases voy a tener menos tiempo. Pero tranquilos, ¡Esto sigue adelante!
¡Déjame tu opinión! ¡Es muy fácil! Solo dale al botoncito de "Go" de aquí abajo. Matta Ne
