Anaranjado

El segundo indicio algo andaba mal entre ellas debió darse al día siguiente en el gran comedor.

Hermione no la miró como si no existiese nada más bonito y colorido que ella en el mundo, aún cuando la visión del universo de Pansy era monocromática, de hecho la castaña no le dirigió ninguna mirada. Incluso cuando se dirigía a la salida. Y, aquello parecía anunciar mudamente el principio del fin.

Inclusive cuando trabajaron juntas en la clase de pociones, Hermione ni una vez se detuvo a cruzar su mirada marrón con la verdosa de Pans. Y la indiferencia dolió tanto como un día sin sol. Dolió tanto que Pansy creyó que el mundo era más gris.

Si Pansy no notó que las cosas entre ambas se estaban hundiendo a cada segundo, las dos veces que la castaña se comportaba de manera extraña, entonces debió notarlo cuando Hermione no trató de entrelazar sus dedos por debajo de la mesa o cuando no le tarareó una bonita melodía mientras buscaban los ingredientes necesarios para elaborar su poción o en lugar de corregirla o ayudarla ella simplemente la ignoró.

También debió notar el abrutpo cambio en el trato de Hermione hacia ella cuando al finalizar las clases del día, la mujer no le susurró el mismo "En donde siempre, Pans. Te quiero".

Pero Pansy era demasiado egoísta para notar que Hermione se iba de su lado, buscando a alguien que le diese fin a su infinito atardecer o en su defecto alguien que amase los tonos anaranjados del fin del día.

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— ¿Qué les pasó? — le preguntó Harry angustiado al rubio a su lado.

Este con el rostro contraído de dolor, negó con su cabeza.

—No lo sé. Ni Pansy lo sabe— dijo deslizando la yema de sus dedos por la suave piel de las manos del moreno, después de una pensativa pausa agregó —. Incluso, apostaría a que Pansy ni siquiera lo ha notado aún.

— ¿En qué nos afectará esto a nosotros? — preguntó con las lágrimas acumuladas en sus cuencas.

—No nos pasará nada, Harry. Los Weasley entenderán... nos entenderán.

Harry negó.

—Ellos te odian. Cuando les contara sobre tu y yo tenía la maldita esperanza que el golpe fuese menor para ellos porque Herms también era novia de una Slytherin.

Draco entrecerró los ojos y arrujó el entrecejo.

—Idiota. Tu amigo, está enamorado de una Slytherin ¡No nos pueden sacar en cara la casa a la que pertenezco!

—Tu padre...

—Yo no soy mi padre— le cortó con indiferencia.

—Pero... — se cayó y justo en ese momento cayó en cuenta de lo que Draco había dicho anteriormente —. ¿De qué Slytherin según tú está enamorado Ron?

—De Pam.

Esta vez, fue el turno del moreno de fruncir el ceño.

—Ron no está enamorado de ella... digo si lo estuviera, tanto Ron como Hermione tendrían algo así como una riña

El rubio rió con ganas. Y Harry, aún en la seria situación en la que se encontraban se permitió mirarlo embelesado y con detenimiento. Entonces, cuando observó sus ojos brillar pensó que las estrellas brillaban más cerca de él.

— ¿No te has dado cuenta que últimamente ella no le dirige mucho la palabra? Aunque, si él no está enamorado mínimo siente una atracción física fuerte.

Luego de un tiempo en silencio, Harry paseó sus manos por el sedoso cabello del rubio y depositó un pequeño beso allí e inmediatamente después, lo atrajo hasta sus brazos y Draco habló.

—No importa lo que pase con ellas— dijo bajito —. No importa que la manada de pelirrojos no nos acepten. No importa que mi familia no nos acepte. Lo único que me importa es que aún cuando el mundo nos de la espalda tú estés ahí, porque yo estaré aquí contigo. Aquí donde pertenezco.

Y Harry creyó firmemente en la severidad de aquellas palabras.

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Hermione se encontraba en la torre de astronomía mirando el estrellado cielo, medio perdida.

Recordó todas las noches en las que Pansy convocó un cielo idéntico al de ese momento y le habló de todo y nada. Pasando horas enteras en las que, solo observó el apasible rostro de la morena.

Se aferró con fuerza a sus extremidades inferiores y soltó los primeros sollozos agudos de la noche.

Enterrando sus dedos en la carne de sus piernas... cantó.

—Ima wo ikiru tame no kizu sae

Usui haru no iro wo te ni shite

Nigedashitai yoru ni nagamete

Koe wo furuwase nagara tachidomaru*.

(Aún cuando esta herida es necesaria para vivir.

Se logran conseguir finos colores primaverales.

Me detengo a mirar figamente la noche.

Mientras escapo con mi temblorosa voz).

Así la encontró Fred.

Con el rostro acurrucado entre el hueco de sus rodillas entonando una mélancolica melodía.

Y, sin saber porque aquella triste imagen, le caló hasta al alma.

Hermione dejó de cantar pero, volvió a tararear la misma melodia.

Dejándolo estático en la entrada. Nuevamente la quebrada voz de la mujer comenzó a oírse y Fred, casi creyó que reconocía el tema.

—Shi wa naze otazureru?

Doko ka de fureta kotoba

Kasaneru kotae ga

Hazura ni furasu ame.

(¿Por qué llega la muerte?

Luego de haber dejado las palabras en algún lugar.

Las respuestas siempre se reunen.

Desbordándose como gotas de lluvia.)

Fred, avanzó dos pasos hasta ella y de cerca la escena era aún más dolorosa para su pecho.

— ¿Que pasó? — preguntó suavemente el hombre interrumpliendo los tarareos de Hermione.

—Tal vez... tal vez el mundo si es monocromático.

Fred no lo entendió. Al menos, no de momento.

— ¿Qué?

Y ella le explicó todo lentamente. Tan lentamente como su voz quebrada era capaz de hablar.

Entonces, al finalizar, si dejar que el de cabellos rojizos la interrogase continuó con su canto.

— Kimi yo... — Y no continuó. Porque la invadió un llanto aún más fuerte que el anterior.

Aquella parte de la canción era tan malditamente suya que le dolía tanto cantarla. Tanto. Puesto que, era plenamente consciente que solo el día anterior había renunciado a tener a Pansy a medias.

—Sayonara— le ayudó el. Mientras las manos de Hermione golpeaban el piso con fiereza. Y, nuevamente, Fred sintió algo doloroso invadirle el pecho.

—Kimi yo sayonara.

furikaeranai hitomi

Omoi kogareta

Seseragu toki mimi wo sumasu.

(Me despido de ti.

Cerrando mis ojos sin mirar hacia atrás.

Deseé amar apasionadamente

Escuchando cuidadosamente esos susurros.)

—Yo— dijo entrecortadamente —. Yo la amo, Fred.

—Lo sé.

—Estúpidamente pensé que podría quedarme a su lado sin pedir mucho a cambio. Y al comienzo estaba bien... todo estaba bien si ella estaba ahí. Pero, al fin del día el mundo necesita color... Yo necesitaba color y ella era tan monocromática... todo era tan negro a su alrededor que acabé por destruirme pero me quedé ahí, esperando que algún día su mundo comenzase a cambiar pero nunca ocurrió.

—Lo sé. A veces con el amor nos volvemos autodestructivos

—Ella era como una especie de agujero negro que me succionó y me destruyó.

—Es irónico— dijo Fred susurrando cerca de la oreja de la castaña, que aún permanecía estrechando sus pies contra su pecho.

— ¿Qué cosa? — Interrogó con la voz amortiguada en el hueco de sus rodillas

—Sus mundos— espetó toqueteando deliberadamente el largo y espeso cabello de la mujer —. Ella vive en un eterna noche y tu vives en un eterno atardecer.

La castaña asintió.

— ¿Sabes que es lo que ambas necesitan? — preguntó entre leves susurros —. Tú necesitas a alguien que te traiga la noche, que te traiga la calma y que el sol pueda ocultarse de una vez. En cambio ella necesita alguien que le paso al sol, alguien que le alborote la vida y que empiece a brillar.

— ¿Que le alborote la vida?

—Que le haga entender cosas de la vida que tú no pudiste.

—Pero yo...

—Tú no, Herms. Tú ya hiciste mucho y el sol nunca salió. Ambas necesitan cosas diferentes. Ella necesita más color y tú jamás pudiste colorearla. Ahora... canta.

—Kanaerarenai yume ni

Owari wo kakushiteta kara

Kono hi ga subarashiki hi de arimasu you ni

Dakara

Ashita mo furitsumoru namida wo nugui tori

Ashi wo tomezu mukau saki de aeru kara

For more one day.

Mou kotoba mo todokanai kimi wa Pansy** koko wa? — cantó con la voz ahogada producto de los sollozos que querían salir, haciendo a la melodía aún más triste de lo que debía ser.

(Mis sueños no se hicieron realidad.

Quedaron cubiertos con el final.

Tuve la esperanza de que este sería un maravilloso día.

Así que.

Secaré estás lágrimas que regresarán nuevamente mañana.

Avanzando sin detenerse, nos encontraremos por el destino.

Por un día más.

¿Puedes alcanzar las demás palabras que están aquí, Pansy?)

Cuando acabó la canción Hermione volvió a repetirla un par de veces más mientras Fred paseaba sus dedos libremente por el cabello de la castaña; relajándola.

Ninguno de los dos notó que el sol en el mundo de la mujer estaba a punto de esconderse.


*La canción que canta Hermione es Vanitas de Dir en grey, canción que le dio el título al Fanfics y, lo que está en cursiva y entre paréntesis es la traducción al español de la misma.

**El nombre en la letra original es "Alice".