/En casa de los Sawada/
Un moreno se patillas rizadas se encontraba sentado en un sillón tomando se un expresso. Estaba rodeado por una intensa aura oscura por lo que los demás inquilinos de la casa eran incapaces de hacercarsele. Se notaba que estaba inmerso en sus pensamientos cosa que sorprendería a todo el que lo conoce ya que el azabache NUNCA bajaba la guardia.
-"¿Cómo se atreve ese mocoso a volverse ha acercar a Tsunayoshi?"-Se decía molesto por lo ocurrido en la mañana.-"Es su culpa que Tsunayoshii sea asi..."

FLASH BACK.
Un bebe vestido con un traje negro y un chupete amarillo colgado en su cuello se encontraba sobre un poste de la luz. Llevaba más de 2 meses vigilando a un pequeño niño de 8 años de mirada dulce y sonrisa encantadora con aspecto de niña. Su jefe, además de los padres del niño, le habían pedido que lo vigilase y que lo protegiese en caso de ataque. En esos dos meses había sido capaz de ver lo noble y amable que era el pequeño, además de lo optimista y cariñoso. También había notado que había chicos que lo molestaban por, según ellos, verse como una chica. Pero siempre había un chico que lo salvaba. Desde que había llegado fue capaz de ver que esos dos eran muy amigos y que estaban siempre juntos pero hacía algo así como una semana que ya no los veía juntos y el pequeño que siempre tenía una sonrisa encantadora y amable en su cara había dejado de tenerla para, en su lugar, tener una de profundo dolor y tristeza. El niño ya no salia tanto de casa como antes hasta que llegó el momento en el que se pasó una semana entera sin salir. El bebe que se suponía que solo podía intervenir en caso de emergencia decidió ir a ver que le ocurría. Por extraño que sonase estaba preocupado por ese pequeño y tenía que saber la razón de tan drástico cambio.
Se acercó a la puerta y llamó al timbre, esperó unos minutos y al ver que no abría decidió irrumpir en la casa, después de todo, no era su estilo el tener que ser paciente. Entró a la casa y buscó por toda la planta baja sin encontrar señales de vida. Subió las escaleras y buscó por todas las habitaciones de la planta superior, solo le faltaba el cuarto del pequeño. Irrumpió en esta pegando le una patada a la puerta y tirandola abajo. Pasó su mirada por toda la habitación pero no lo encontró. Iba a salir cuando notó que en la esquina mas alejada de la cama se movía un pequeño bulto. Dirigió su mirada a ese pequeño bulto enfocando la para ver algo, ya que debido a la oscuridad de la habitación no se podía distinguir casi nada. Se acercó a la ventana y abrió la cortina llenando el cuarto de luz. Fue ahí cuando lo vio. El pequeño Sawada Tsunayoshi se encontraba sentado en una esquina de su cama, tapado con una manta y aferrandose a sus rodillas. Tenía la cabeza entre estas por lo que no podía ver su rostro.
-Tsuna...-Pronunció en voz baja el arcobaleno del sol. El pequeño pegó un respingo al escuchar que lo llamaban. Lentamente levanto su cabeza hasta quedar mirando a los ojos al bebe de cabellos azabaches.
Su rostro se notaba consumido de no comer y sus ojos hinchados de llorar. Su piel estaba pálida y con aspecto enfermizo. Pero lo peor de aquel aspecto no era todo lo anterior. Lo peor era que su tipica expresión alegre, amable y encantadora había desaparecido hasta no dejar rastro alguno de que existió. Sus ojos se veían opacos y sin vida a tal extremo que Reborn se estremeció por el estado del pequeño.
-No...-Dijo después de unos minutos mirando fijamente al bebe.
-¿Eh?-Preguntó el bebe sin entender.
-No me llames "Tsuna"...Nadie...Nunca más...¡NADÍE ME PUEDE VOLVER A LLAMAR "TSUNA"!-El bebe se sorprendió de la reacción del pequeño. En los dos meses que lo llevaba observando nunca le había levantado la voz a nadie, ni siquiera a los que lo hostigaban.- No quiero...Que me vuelva ha hacer daño.-Dijó antes de empezar a gimotaer.
-Pues entonces hazte fuerte y evita con tus propias manos que lo hagan.
Semanas después se enteró del por que de la actitud de Tsuna y se juró que nunca perdonaría a "esa persona" ni dejaría que le volviese a hacer daño al castaño.
FIN DEL FLASH BACK.

-"Pero ese bastardo esta volviendo a intentar acercarse le".-Pensaba molesto mientras le daba un sorbo a su expresso.
-¡Reborn! ¡Lambo-san tiene hambre! ¿Dónde está Tsu-niichan?-Preguntaba un pequeño de 5 años vestido con un trajecito estampado de vaca, moreno, con el pelo afro y ojos esmeralda.
-¡Cállate vaca estúpida!-Gritaba molesto por ser interrumpido cuando estaba pensando.-¡Te digo lo mismo todas la tardes! ¡Vendrá cuando haya tenido su momento de descanso!-Le gritó. Pocas eran las veces en las que el sicario se alteraba pero ese pequeño mocoso realmente lo sacaba de sus casillas.-"Tsunayoshi, vuelve rápido o va ha haber una masacre".-Pensaba mientras intentaba calmarse.
/En el despacho del Comité Disciplinario/
Tsuna se encontraba sentado en su cómoda silla siendo aprisionado de piernas y manos.
-¿Qué demonios haces aquí?-Preguntaba mientras miraba a su atacante con una mirada fría.
-Tengo que hablar contigo.-Decía el agresor.
-Pero yo no tengo nada que hablar contigo Hibari Kyoya así que vete.-Sentenció con una mirada asesina en sus ojos.
-Hmn. Lo siento por ti pero yo si tengo que hablar contigo así que de aquí no te mueves.-Respondió mientras apretaba el agarre en las muñecas.
-¿Qué es lo que quieres?-Preguntó con voz fría y monótona.
-¿Quién demonios era el tío de esta mañana?-Preguntó molesto al recordar como había sido capaz de ponerse tras suya y apuntarle con una pistola a la cabeza sin que se diera cuenta.
-Reborn.-Contestó simplemente.
-¿Qué hacía aquí hoy?-Preguntó insatisfecho con la contestación anterior.
-...Buena pregunta. Yo tampoco lo se. Se lo preguntaré cuando llegue a casa.-Dijo en voz alta apuntandoselo mentalmente para recordarlo al llegar a su hogar.
-A...¿Casa?-Volvió a preguntar incrédulo por lo que acababa de escuchar. El castaño se quedó callado maldiciendose por dentro por haber dicho algo que no debía. Ahora el moreno no lo dejaría en paz hasta que le respondiese a todo lo que quería .-Tsuna...¿A qué te refieres cuando dices "a casa"?-Preguntó el moreno comenzando a impacientarse por el silencio del menor. Por su parte el ojimiel estaba asimilando lo que acababa de escuchar.
-No...-Susurró el castaño pero su voz se quebró.
-¿Eh?-Contestó confundido por el repentino cambio del menor.
-No me vuelva a llamar Tsuna...Perdiste ese derecho hace 7 años.-Dijo con una voz que sonaba triste y dolida.
El ojigris se impacto por el tono de voz del pequeño, realmente sonaba dolida. Soltó una de los agarres y llevó su mano hasta el mentó del castaño para levantarle el rostro y ver su expresión. En su cara se veía una mirada de profunda tristeza que le cayó como mil agujas en el corazón.
-Tsu...-No pudo terminar de hablar ya que el menor lo cortó.
-¡TE ACABO DE DECIR QUE NO ME LLAMES ASÍ!-Le gritó apartando la cara.-"¡Cálmate! No le des el lujo de que te vea llorar".-Se decía así mismo conteniendo las lágrimas.
Hibari se quedó en shock. Si su vista no lo engañaba pareciese que el menor estaba a punto de llorar y eso le partía el alma en dos. Lo que menos deseaba, era hacerlo llorar nuevamente. El pequeño seguía inmóvil con la vista baja y ,por lo que se podía apreciar sin llegarle a verle el rostro, estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar. Al cabo de unos minutos al fin se escucho la voz del castaño.
-¿Cuánto tiempo pretendes quedarte sobre mi? Pesas ¿lo sabias?-Decía en un duro y frío tono . En ese momento, finalmente, el moreno reaccionó.
-Hasta que me digas que a que te referías con "cuando llegue a casa".-Respondió en un tono seguro dandole a entender que hasta que no le respondiera no se levantaría.
-Sigh.-Suspiró el ojimiel dandose por vencido. En ese aspecto, el moreno no había cambiado desde que era pequeño.-Eres endemoniadamente terco.-Dijo con una pequeña sonrisa que borro en el mismo instante en el que se dio cuenta de que la ponía. Pero fue demasiado tarde ya que el ojigris la había visto.
-Hmp...¿Y qué si lo soy?-Respondió igualmente con una sonrisa divertida.-Aún sigo esperando una respuesta.-Decía con una sonrisa de superioridad, realmente le había alegrado el haber conseguido hacer sonreír al castaño.
-Sigh...Reborn, el tipo de esta mañana, es mi tutor suplente.-Respondió cansado ante la actitud altiva del moreno.
-¿Tutor suplente?-Pregunto el moreno interesado.
-Es el que se encarga de cuidarme mientras que mi tutor legal, mi abuelo, no esta presente.-Aclaró al ver que el mayor no se enteraba.
-Tu abuelo...¿Y tus padres?-Pregunto confundido por lo dicho por el menor. En ese momento una sombra oscureció la mirada del castaño.
-Eso no te incumbe.-Dijo con una voz fría y lúgubre.-Si ya estas contento fuera de mi camino, me esperan en casa.-Y dicho esto, se removió hasta que consiguió quitar al moreno de encima. Salió de la sala tras haberle echado una mirada tan fría que congelaría hasta a el más apasionado (Dícese Ryohei).

/A la mañana siguiente en el apartamento de Gokudera/
Un hermoso chico de pelo plateado se encontraba acostado sobre una cama se matrimonio. Por lo que se podía distinguir bajo la sábana de seda roja, estaba desnudo, ya que estas delineaban su figura y resaltaban su pálida piel.
La luz entraba a través de las cortinas blancas dando le en la cara. La luz comenzaba a molestarle así que, resignando se, abrió sus orbes esmeraldas que rápidamente entrecerró debido a la claridad. Suspiró y se sentó en la cama. Pasó sus dedos por su cabello para quitarse lo de la cara y después se levantó dirigiendo se a la ducha. Su cuerpo de veía fuerte y bien formado, de piel pálida y aparentemente suave, y aunque sus abdominales se marcaban, no lo hacían mucho quedando en perfecta armonía con su aparente aspecto frágil.
Entró en la ducha encendiendo el agua caliente y dejando que las gotas húmedas y calidas corriesen por todo su cuerpo. Tras terminar, se vistió y desayuno.
-"Las 8 a.m, voy bien de tiempo".-Se decía a si mismo antes de salir de su apartamento.
Caminó por las calles en silencio. Había poca gente, solo algún que otro estudiante y oficinista retrasado. Se estaba tranquilo y hacía una brisa fresca. Cualquier otro estudiante odiaría levantarse temprano y, la verdad, es que el también pero siendo el vicepresidente del comité disciplinario y teniendo a Sawada Tsunayoshi como presidente era imposible. La mayoría de las personas lo tomaban por una persona fría y sin sentimientos pero para él, el presidente del comité, era una persona noble y amable que daría hasta la vida para cuida a su "Familia". Si bien era cierto que no lo demostraba muy a menudo pero ¿no todo el mundo acogería en su casa a tres niños que no tienen ninguna relación sanguínea con el, no?
Gokudera estaba tan metido en su monologo de adoración a su queridísimo Décimo que no se dio cuenta de cuando chocó con alguien. En el proceso agarró a la persona con la que chocó por la chaqueta tirando de el y haciendo que también cayera.
-"¿Deja vú?"-Se pregunto a si mismo recordando que algo parecido le había pasado el día anterior.
-¡Ouch!-Escuchó quejarse a la persona sobre él.-¿¡Pero qué demo...!? ¡Oh! ¡Eres tú!-Decía con una sonrisa radiante Yamamoto.
-¡Tú!-Decía furioso recordando lo dicho por el moreno el día anterior.-¡Friki del baseball!
-Jajajajaja, Me alegro tanto de volverte a ver.-Decía el de ojos cafés mientras abrazaba al peliplateado que se encontraba bajo él.
-E...¡Estúpido!-Gritaba sonrojado el menor mientras se revolvía en los brazos del otro.-Su...¡SUELTAME!-Gritó finalmente a la vez que empujaba al moreno soltandose del agarre y levantandose rápidamente. Se iba a dar la vuelta para irse corriendo hacia la escuela pero una mano lo detuvo y lo aprisionó contra una pared.-¿¡Qué demonios haces!?-Preguntaba enfadado y sonrojado (no se sabe si por la vergüenza, por tanta cercanía, o por la ira).
-¿Qué hago?, ¿Es que no lo ves?-Preguntaba divertido y al ver que el otro no le respondía prosiguió.-Robarte un beso.-Respondió antes de juntar sus labios con los de el de ojos esmeraldas. El roce fue breve pero intenso. Se separaron y se quedaron mirandose fijamente a los ojos. Uno hipnotizado por los profundos ojos esmeraldas antes él y el otro por el shock provocado por el repentino beso.
Se escucho de fondo el timbre de la entrada a clases y eso hizo que Gokudera reaccionara. Este empujó a Yamamoto sacandolo del medio.
-¡Mierda!-Exclamo el peliplata mientras empezaba a correr hacia la escuela.-¡El Décimo me matara!-Se le escucho lloriquear.-¡Estas me la pagaras Yamamoto Takeshi!-Grito antes de doblar la esquina.
El moreno apoyó la espalda contra la pared y se fue deslizando por ella hasta quedar sentado en el suelo. Tenía la mirada perdida mientras se rozaba con los dedos los labios y recordaba cuando se besaron. Sonrió triunfa y exclamo:
-¡Juro que te haré mio cueste lo que cueste!-Se prometió a si mismo.

/En la entrada de Nami-Chuu/
Como todas la mañanas, Tsuna se encontraba en la entrada de la institución vigilando la entrada de los estudiantes y que no causaran ningún disturbio. Pero esa mañana no era normal ya que el prefecto se encontraba distraído algo que ocurría pocas veces. Era casi igual de raro que ver a Yamamoto Takeshi serio.
La conversación que había tenido el castaño con su tutor la había dejado pensativo...

FLASH BACK
El ojimiel entró por la puerta de su casa y se dirigió al salón, seguramente su tutor se encontraría allí tamandose un expresso. Justamente como lo imaginó ahí estaba, sentado en el sofá tomandose un expresso. Iba ha acercarsele cuando tres pequeños se pusieron en el camino saltandole encima.
-¡Bienvenido Tsu-niichan!-Exclamaron alegres tres niños de ver a su hermano.
-Estoy de vuelta.-Dijo simplemente con una sonrisa. Esos tres niños eran los únicos de hacer sonreír abiertamente al castaño.
-¿Que tal tu día Tsu-niichan?-Preguntó un pequeño rubio de ojos cafés, Fuuta.
-¿Por qué tardaste tanto?-Preguntó una pequeña de origen chino, de pelo moreno recogido en una trenza, I-pin.
-¡Tengo hambre!-Exclamó Lambo.
-Vale niños, ahora mismo no puedo responderos tengo algo importante de lo que hablar con Reborn, pero después os prometo que os responderé.-Dijo sonriendo.-Y os daré de comer.-Añadió al ver que Lambo iba a protestar.-¿De acuerdo?-Preguntó mientras les daba un beso en la frente.
-¡Hai~!-Respondieron al unísono antes de irse a jugar.
El castaño vio a los pequeños irse y en el momento en el que los pequeños salieron por la puesta sus sonrisa desapareció.
-Reborn.-Llamó el castaño al azabache.
-Caos.-Contestó el ojinegro que había estado observando al menor desde que había llegado a la casa. Realmente los únicos capaces de sacarle una sonrisa al menor eran esos tres pequeños.
-Vamos al grano.-Dijo serio mirando directamente a los ojos al moreno.
-Hunm...Está bien.-Dijo serio.
-¿A que has venido hoy a mi escuela?-Preguntó mientras hacía una mueca al recordar lo ocurrido en la mañana.
-Fui para informarte de que "esa persona" salió del hospital y ya viene de camino desde Italia...

CONTINUARA...