Chapter 2: Castigado.
¿Qué se necesita para poder regresar en el tiempo?... ¿Me lo podrían decir? Porque ahora es lo que yo más necesito, ¿Qué es?, ¿Dinero?... eso yo lo tengo, pero es lo que menos me importa, lo único que me importa ahora es ella.
Soy Shaoran Li, estudiante de cuarto año de secundaria, vivo con mi madre, mi tío Wei y mis cuatro hermanas, mi padre falleció cuando tenía 13 años, tengo un mejor amigo que se llama Eriol Hiraguizawa, mejor dicho, el único amigo que tengo, los demás no me hablan, no los culpo, no he sido amable con nadie… la única que me hacía ser amable con las personas era ella, mi carácter siempre ha sido tosco y cruel, pero con ella yo podía ser la persona más amable y dulce del mundo, pero ya que ella ya no está… no necesito a nadie más, excepto a Eriol que desde que nos conocimos se me pegó y no lo he podido apartar de mí.
La vida se me ha vuelto muy monótona, siempre es lo mismo, de la casa al colegio y del colegio a la casa. Siempre he deseado que todo cambie, que esa parte de mi vida en la que fui inmensamente feliz regrese, pero lamentablemente no existe una máquina del tiempo a la mano… no hay nada ni nadie que logre que todo cambie, sé que esto no terminará, sé que seguiré así por un largo tiempo.
El viento interrumpe mis profundos sentimientos y me encuentro ahora solo, caminando al colegio.
Entro, llego a mi salón y…. totalmente vacío, siempre llego primero que todos.
Me acerco a mi carpeta y me siento a esperar a que al menos alguien aparezca.
Alguien entra por la puerta y es… Eriol.
-Un poquito más y te gano- entra sacándome la lengua, gesto que me arranca una sonrisa.
-Si tú lo dices…-agrego con voz burlona.
-¿Cómo le haces para llegar tan temprano?-me pregunta extrañamente interesado.
-Número uno…-le digo levantando uno de mis dedos- No me quedo hasta tarde en el Facebook, hablando con Tomoyo Daidouji.
-¿D-De qué hablas?- agrega escandalizado, no me lo puede negar, su cara está totalmente roja.
-jajajajajaja- solo río, me encanta molestarlo.
-¿Cuándo piensas hablar con ella?- me agarra desprevenido y no sé qué contestarle.
-Esperaré un poco más, no creo que esté lista- logro decir al fin
-No, Shaoran, ¿qué estás esperando?, llevas diciéndome eso todo el año, ¿acaso no entiendes que el que tiene que hablar eres tú?, ¿no te alegra que haya regresado? Sabes perfectamente que habías perdido toda clase de esperanzas, pero al regresar ella, ¿acaso no deberías retomarlas?-Sé que tiene la razón, pero no es tan fácil, no quiero hablar con ella y darme con la sorpresa de que ya ni se acuerda de mí, sería un golpe muy bajo para mí.
-¿Acaso crees que es fácil, Eriol?, sabes perfectamente lo especial que es ella para mí, pero a pesar de eso, no es fácil hacerlo, y no es que sea un cobarde es que…-logro articular algunas palabras pero no estoy seguro de lo que estoy diciendo.
-Ni siquiera puedes decir algo para contradecirme, Shaoran, atente a las consecuencias de tu destino, ella se marchó, ¿acaso la buscaste?... no, no lo hiciste, ahora debes atenerte a que posiblemente te haya olvidado, pero aquí el único culpable eres tú, deja tus miedos, lo único que hacen es limitarte y es lo que menos necesitas ahora-Se oye tan fácil cuando él lo dice…
-Perdón, por haber dicho un montón de tonterías, tengo miedo, eso es lo único que me pasa- le digo mirando al suelo, no me atrevo a mirarle a la cara, él se oye tan maduro y yo como un niño pequeño que recién comienza a caminar.
-No tengas miedo, ella te escuchará… te lo aseguro y no creo que se haya olvidado de ti, solo confía en eso – Sí, eso haré… lo prometo- Tómate tu tiempo, pero que sea antes de que este año termine.
-Lo sé, prometo que lo haré- le digo sonriendo.
Él también me sonríe y toma asiento al lado mío.
Una mancha de alumnos comienza a llegar, pero ella aún no aparece, sonrío al recordar su dulce y linda impuntualidad.
Últimamente solo me contento con verla todos los días… aunque no me hable, aunque no me sonría, aunque nada sea como antes.
Derrepente la puerta se abre y la veo, sus mejillas están sonrojadas, seguramente debido a la carrera que hizo para llegar a tiempo.
Es hermosa… Ella… mi perdición.
Ella… Sakura Kinomoto, ella resume todo en mi vida, ella es la única capaz de hacer brillar mis días con su sonrisa…. Sonrisa que hace ya mucho tiempo que no es dirigida hacia mí, pero como dijo Eriol, yo soy el culpable, simplemente… no la pude proteger.
Nos conocimos a los cinco años, yo había perdido mi carrito, lo estaba buscando por todo el parque y de pronto una niña de mi edad se acercó a mí, ella lo había encontrado, me lo devolvió, se lo agradecí, jugamos hasta el atardecer y antes de irme se lo regalé, le dije que lo cuidara mucho y que esperaba verla pronto. Afortunadamente al siguiente día, también la encontré y desde ese día nos volvimos inseparables.
Ella estuvo a mi lado cuando me enteré de la muerte de mi abuelo, algo que me chocó mucho, ya que era como mi padre… ella se quedó conmigo, solo observándome mientras yo lloraba y sufriendo en silencio conmigo.
Por cosas del destino o qué sé yo, mi padre nunca la quiso, siempre me prohibía que saliera con ella o que me viera con ella, no soportaba verla, en cambio, mi madre, mi tío y mis hermanas la adoraban, un día me escuchó confesarle a mi madre que me había enamorado de ella, e irrumpió en la habitación y me gritó ahí, frente a mamá, diciendo que me alejara de ella y que si no lo hacía, él se encargaría de desaparecerla de mi vida… tuve miedo e hice lo posible para alejarla de mí, pero no podía. Un día logré mi cometido, fue el día más infeliz de mi vida, nunca me perdoné el ser el causante de sus lágrimas, le dije puras tonterías, luego me alejé, la dejé ahí parada junto al lago mientras ella lloraba desconsoladamente. Luego ella se marchó, no la vi más.
Este año vi florecer mis esperanzas pues ella ha regresado, está aún más hermosa que antes, y lo que más me duele es no poder estar con ella ahora que nada me lo impide, pues mi padre falleció hace 2 años.
Desde que ha llegado me he dado cuenta que este amor va creciendo cada vez más en mí y que esta vez no estaba dispuesto a perderla.
Las clases han terminado, aún no me quiero ir a casa.
Salgo del salón, y veo que ya todos se han ido, deambulo un momento por los salones y lo encuentro… El salón de música instrumental.
Veo el piano perfectamente enfrente de la única ventana que tiene este salón, me acerco, me siento, levanto la tapa sobre los teclados y comienzo a tocar.
Definitivamente esto es lo que más me gusta hacer, recuerdo esta canción… Sakura me la enseñó, se llama First love de Utada Hikaru, una hermosa melodía que mágicamente me transporta a todo lo que he vivido con ella.
Creo que eso sonó cursi, jajaja no importa por ella puedo ser todo, hasta cursi.
Observo por la ventana, todo está oscuro, creo que es hora de irme.
Voy al salón por mis cosas, antes de ir a la salida paso por el patio, y veo una pelota que han dejado olvidada, me acerco a patearla para llevarla donde el conserje pero pateo muy fuerte y la pelota sale volando muy alto y se estrella en el parabrisas de un carro afuera de la dirección.
Noooo, por favor, que no sea el carro del director.
Planeo huir antes de que me encuentren pero me entretengo al ver al director salir despavorido gritando "Mi auto, Mi auto" que no logró escapar al fin.
Y él me encuentra tratando de escabullirme.
¡Señor Li!- Lo oigo gritar.
Ohhhh no, me metí en serios problemas.
