· Capítulo 3 ·
-Di-disculpame... no quise asustarte- susurró él.
-¿Cómo?- preguntó Serena, quitándose los auriculares.
-Que no era mi intencción asustarte, sólo te vi a lo lejos y...- Darien intentaba ser lo más natural posible, ya había eliminado por completo la semejanza de la mujer con Mina, pero ella aún seguía desnuda frente a él, con una actitud tan natural que lo perturbaba.-Mi nombre es Darien, Darien Chiba- le extendió la mano amigablemente, evitando el contacto visual.
De repente Serena reaccionó, se levantó de golpe y se envolvió en su pareo. Intentó cubrir con sus manos su rostro, rojo como un tomate, pero sabía que era imposible.
-Yo... yo...eehm...- tomó aire profundamente para tranquilizarse –Serena, Serena Tsukino- le extendió su mano y lo miró a los ojos ahora.
Pasaron instantes que fueron eternos para ambos, nuevamente se perdían en la profundidad de los ojos del otro.
-No sos de acá, ¿no?- preguntó Darien, intentando romper el momento de incomodidad que había surgido.
-No, soy de New York. Vine de vacaciones, estoy parando en el hotel Milenio- Serena se sorprendió de su propia respuesta, en general era más reservada con la gente que acababa de conocer.
-Yo tampoco soy de acá, soy de Melbourne- Darien inspiró profundamente y el perfume de ella se filtró en sus pulmones- ¿Cuánto tiempo llevás en este paraíso?- quería saber más de ella, ¿cómo no la había visto antes?
-Exactamente doce días- Serena suspiró con tristeza- y sólo me quedan tres más... al menos por este viaje, me prometí a mí misma volver.
-Yo igual... nunca creí que un solo lugar podía darme la paz que buscaba- dijo Darien con total sinceridad –Pero heme aquí, metiéndome en un crédito hipotecario por tener un pedacito de Grecia para mí.
Los ojos de Serena brillaron, con las pocas palabras que intercambiaron, había encontrado muchas cosas en común con ese hombre. –Quién no quisiera tener un pedacito de Grecia propio.
La sonrisa sincera de ella lo deslumbró, realmente quería compartir un poco más de sí mismo con ella –Aparentemente la persona que me vendió su porción- dijo él haciéndola reír.
-Mis abogados lo están intentando- respondió ella abatida –Pero no es fácil encontrar un vendedor.
-Yo te puedo ayudar- expresó Darien convencido.
-¿Si?
-Sí... pero con una condición.
La sonrisa de Serena se borró de golpe. ¡Hombres! Siempre quieren algo a cambio.
-Nonononono- Darien había entendido su descepción –No es lo que pensás. Sólo quería invitarte a pasar el día conmigo mañana. Me dio la sensación que podíamos pasar un buen rato.- suspiró, la verdad podría funcionar.
»Es que... acabo de conocerte y me siento tan cómodo que creí que podía disfrutar al menos uno de los días que me quedan acá con vos.
Las mejillas de Serena se colorearon suavemente, no sabía si por la vergüenza de haber pensado que él tenía otras intenciones o por las palabras que Darien le había dedicado. Le sonrió y le extendió la mano -¡Trato!
-Trato- tomó su mano y depositó un suave beso en ella. Encantado de sentir la delicada piel rozando la propia.-Mañana a las 9 en el lobby del hotel. No necesitás traer nada, yo me encargo de todo. Bah... si querés quizá una bikini.- Le guiñó el ojo produciendo que la sangre se acumulara una vez más en el rostro de Serena.
Para cuando reaccionó, él ya no estaba allí, había desaparecido entre la vegetación tan de repente como había aparecido.
Miró el lugar donde él había apoyado los labios y sonrió, estaba convencida que pasaría un agradable día con él. Quizá más de uno.
Y rogaba que él cumpliera su palabra de ayudarla.
Miró alrededor buscando algún otro par de ojos atrevidos mirándola. No veía a nadie alrededor, pero de todas formas se vistió y se quedó sentada un rato más escuchando música y escribiendo algunas palabras en su cuadernito, antes de emprender el camino de regreso.
Quería estar descansada, el día siguiente, pintaba prometedor.
•·•
No podía dejar de mirarla, se insultó a sí mismo por haber pensado que se parecía a Mina. Recién cuando ella juntó sus cosas y se fue, él logró salir del ensueño en el que estaba.
Ya tenía pensado qué hacer y dónde. No recordaba la últina vez que se había sentido así. El día que pasaría con ella tendría que ser único.
Quizá no fuera sólo uno, pensó y deseó con todas sus fuerzas que ella lo acompañara en el poco tiempo que le quedaba allí.
°O(¯'·.•·•.·'¯)Oº
Repasó mentalmente el contenido de su mochila por última vez.
Su segunda mejor bikini para cambiarse, la mejor la llevaba puesta. Un saquito, en caso que volvieran tarde, aunque… los brazos de Darien parecían bastante buenos para abrigarla. ¡Tonta! Apagá tus hormonas un ratito Serena. Darien parece ser más que sólo un envase con unos maravillosos ojos azules, su amplia espalda, abdominales bien marcaditos, labios para el pecado... ¡Malditas hormonas!... Bronceador, cámara de fotos, cuadernito, reproductor de música por las dudas... Darien había dicho que se encargaría de todo.
Se había levantado muy temprano aunque ya había dejado todo listo desde la noche anterior. Estaba ansiosa. Todavía no se decidía si era por la posibilidad de comprar un terrenito o porque pasaría el día con él.
Su aura la intrigaba, hacía que quisiera saber más. Había algo en él, una mezcla de tristeza y seguridad, descepción y optimismo. Deseos de no olvidar jamás y de seguir adelante al mismo tiempo.
Sus experiencias habían dejado marcas en él y ella quería descubrirlas.
Volvió a pensar en poseer finalmente un terreno en ese lugar y con eso en mente escribió un mail a Haruka, informándole acerca de la posibilidad de un contacto y salió de su habitación rumbo al comedor. Necesitaba energías para poder enfrentar, o controlar, sus impulsos corporales.
Había comido como si no hubiera mañana, pero no alcanzó. Cuando lo vio en aquel rincón, mirando las olas formarse y reventar; sabiendo que la esperaba a ella, le pareció más atractivo que nunca, su cuerpo reaccionó solo.
Ya estaba a su lado cuando logró contener sus deseos. Sin darle tiempo a reaccionar, él le quitó la mochila de las manos –Permitime.
Como respuesta sólo pudo asentir, por la media sonrisa que se formó en el rostro de Darien imaginó que se había sonrojado. Lo siguió y aceptó su mano como ayuda para subir a la lancha.
El viaje hasta la isla estuvo acompañado de un cómodo silencio, ambos miraban el horizonte.
Reconoció en seguida el muellecito donde amarraron. La ayudó a bajar pero esta vez no se ofreció a llevarle la mochila. Él tenía una propia y una gran canasta.
La guió hasta un claro entre la vegetación con una mesa improvisada con un pedazo de tronco.
Se paró en el centro del claro y miró a su alrededor fascinada. El lugar era perfecto, la sombra aliviaba el agobiante calor, los rayos de sol colándose entre las hojas de los árboles iluminaban, bañando de oro todo el espacio, la vista era sublime.
Más allá de la distancia se escuchaba el murmullo de las olas reventando sobre la orilla.
-Bienvenida a mi humilde morada – la voz de él la sacó de un ensueño para sumergirla en otro.
-Es hermoso – logró murmurar.
Cuando Darien comenzó a sacar las cosas de la canasta, Serena le preguntó si le había robado el bolso a Mary Poppins. Carcajadas incesantes siguieron a su comentario. Definitivamente había sido el primer rompehielos.
El segundo fue al terminar la primera botella de vino.
Luego de una larga caminata, regresaron al claro muertos de hambre y sed. Habían estado sentados en la lona que Darien había llevado charlando de nimiedades y cuando él quiso levantarse a buscar la segunda botella perdió el equilibrio y casi cayó. La conclusión: estaban borrachos.
El ataque de risa hizo que terminaran ambos acostados y enfrentados, tan cerca que podían sentir la respiración del otro sobre la piel. La cercanía los hizo detenerse, mirarse a los ojos.
Darien acarició el cabello de Serena con una de sus manos, se sentía tan suave. No sabía si era ilusión suya o trucos del vino pero la boca de Serena le rogaba que la besara. Deslizó sus dedos por toda la extensión del mechón que sostenía, y cuando éste escapó de su mano, se separó lentamente de ella sin dejar de mirarla a los ojos.
-Confieso – Exclamó Darien levantando su mano derecha e inclinando su cabeza hacia abajo a modo de chiste.
Serena apenas lograba reaccionar del momento anterior, habían estado tan cerca. Por un lado estaba asustada porque no sabía qué haría Darien y por otro estaba expectante, por la misma razón. Lo miró confundida, qué querría confesar.
-Soy fotógrafo profesional, vivo de eso- explicó Darien, Serena no parecía entender. –Ayer, cuando te vi, descubrí que aquella podía ser la fotografía estrella de mi próxima muestra. Ayer, en aquella playa –Darien señaló el lugar donde se habían conocido el día anterior.
El rostro de Serena se puso bordó. Darien se dio cuenta que estaba entendiendo y prosiguió.
-Por eso te invité a pasar el día conmigo…Baah, no sólo por eso, pero sí es el motivo principal. Quiero pedirte permiso para exponer esa foto en mi próxima muestra y venderla, no voy a hacerlo sin tu permiso.
Ella no respondía, no decía nada, sólo lo miraba.
-Es la mejor fotografía que tomé en años. Y va a ayudarme a pagar buena parte de la hipoteca que tuve que pedir para comprar este lugar.
La expresión de Serena cambió de repente, ya no era tan suave. Y el severo tono de voz con el que habló la acompañó.
-Así que de esto se trataba –resopló –De que la casualidad del mundo hizo que yo estuviera ahí para ser TU foto perfecta y para que VOS pudieras tener TU pedazo de Grecia –estaba enfurecida –Y ahora querés pedirme permiso, ¿para qué? Podrías haber sacado la foto, alejarte, venderla y yo jamás me hubiera enterado. Pero no, tenías que ilusionarme con la posibilidad de MI pedacito de Grecia y luego verme destrozada.
Las lágrimas caían de sus ojos sin poderlo evitar, sabía que el alcohol exageraba sus sentimientos y sus reacciones pero realmente se sentía decepcionada. No lo conocía mucho, pero dentro de ella esperaba algo más de él.
Darien se acercó velozmente a ella, le tomó el rostro con las manos y con sus pulgares limpió sus lágrimas.
-Sí, podría haberte sacado la foto y vos nunca te hubieras enterado… Pero como decía mi ex, tengo demasiado sentido de la moral y no puedo hacer algo así. Además, ¿acaso no prometí ayudarte a tener TU pedacito? –La miraba a los ojos profundamente –Cuando yo prometo algo, lo cumplo.
Hizo que apoyara la cabeza en su pecho y la abrazó para calmarla, era tan pequeña. Apoyó el mentón sobre la dorada cabellera de ella, aspirando nuevamente su dulce perfume, hasta que ella se hubo calmado.
-¿Sabés por qué me acerqué y te invité a pasar el día conmigo en vez de esconderme?
-¿hmm? –Serena no se movía de la posición en la que estaba, se sentía protegida, más relajada.
-Porque me pareciste, no sólo hermosa, sino extremadamente enigmática. Habías llegado sola a la isla, por lo tanto sabés navegar. Habías visto la lancha en el muelle… sabías que no estabas sola y así y todo no tuviste ningún problema para entregarle todo tu cuerpo a los rayos del sol. Sin complejos. –Darien suspiró, confesándole y confesándose a sí mismo la verdad –Quería conocer qué había detrás de esa mujer en la playa.
Serena se separó un poco de él para mirarlo. –Y qué descubriste de momento además de que soy una histérica.
Darien rió fuertemente, la potencia de su voz la hizo estremecerse. –Hasta ahora muy poco, sólo que te dañaron y estás intentando salir adelante. Pero me gustaría conocer mucho más.
-Mmm… Estás cerca… ¿y cuál es tu historia? ¿De qué escapabas cuando viniste a Grecia? –el interés de Serena era sincero, pudo verlo en sus ojos.
-Historia larga… Te cuento botella de vino de por medio…- le extendió la mano para ayudarla a acomodarse nuevamente.
•·•
-Bueno… media botella de vino, prácticamente media historia de mi vida… Tu turno.
-Preguntá y yo respondo – Serena levantó su mano derecha –Prometo decir la verdad.
-¿Qué te trajo a Grecia?
-¿Literal o en sentido figurado?
-Aparentemente hay respuesta para ambas… me gustaría saberlas.
-Literal: Haruka, mi cuñada, mano derecha y mejor amiga… Ella planificó todo el viaje, es más, planificó cada día de mis vacaciones. Gracias a ella me conociste ayer acá.
-Le debo una grande –Darien guiñó el ojo.
-Yo le debo más de una… ella juró que me iba a encontrar a mí misma acá, que iba a descubrir cosas que en casa nunca hubiera podido ver, quizá por falta de tiempo, ¿o por falta de valor? –y mientras lo decía, supo que la última pregunta era más que eso, era simplemente una afirmación. Volvió a hablar sintiéndose más relajada- Mis vacaciones podrían llamarse "La búsqueda de mi autoestima".
-Jaja…
-Creo que ya respondí la primer pregunta… ¿algo más que quieras saber?
-Tantas… tantas cosas
La profundidad con la que Darien la miró la hizo sonrojar. Ella no decía nada, él volvió a disparar.
-No me imagino como una belleza como vos puede tener problemas de autoestima… contame de eso…
-Ay Darien… los hombres y las mujeres somos tan distintos. Ustedes creen que la autoestima está acá afuera- deslizó su mano por su cuerpo señalándolo- A los quince, tal vez. Pero a mis veintinueve años sé que todo es debido a experiencias.
-¿Malas?- preguntó Darien ante la nueva revelación.
- De todo un poco. Pero en mi caso, la mayoría, malas.
- ¿A qué te dedicás en New York?
- Soy la presidenta de una empresa de alquiler de transportes, con y sin chofer. Una de las más populares de Estados Unidos- estaba orgullosa, había creado esa empresa a partir del dinero de la herencia de su padre y ésta había florecido y agrandado exponencialmente en los últimos años. -Hoy en día abarcamos todos los ámbitos, terrestres, fluviales y aéreos.
- ¿Tenés casa propia?
- Sep
-¿Amigos?
- Pocos, pero que realmente valen la pena.
- Entonces… sos exitosa, tenés casa y amigos… ¿Dónde están las malas experiencias, los fracasos?
Serena suspiró –En las relaciones de pareja…había llegado a la conclusión de que no servía para eso. Hasta con mi mejor amigo lo intente ¡tonta, tonta!
- ¿Nunca nadie te dijo que si una relación de pareja no funciona, la culpa es de los dos? …Y te lo digo yo, que la pasé mal este último tiempo.
-Sí, Haruka miles de veces… pero cuesta absorberlo y adoptarlo como idea. Aunque Grecia ayudó bastante. –Serena sonrió con frescura, ya casi que se la creía. –Igual eso no es todo… no sé, soy un caso de internación creería.
Darien no rió con el chiste -¿Por qué creés que es tan grave? Con un poco de terapia se gana, al menos un poco de autoestima.
-Para ser sincera…-Darien asintió, deseaba que fuera sincera, que se abriera como él lo había hecho momentos antes, contándole su desdichada ruptura con Mina.- es como si no me conociera a mí misma.
»Haruka dice que ella ve una Serena distinta a la que veo yo. Y yo no puedo entender cómo es que ella sabe cuál es la imagen que tengo yo de mí misma… pero lo creo, creo que lo sabe y que por algo me lo dice. Quiero descubrir a esa Serena, encontrarla…
Darien admiraba la pasión con la que Serena decía esas palabras y le tomó la mano y le dijo suavemente instándola a seguir. -¿Y qué crees que va a pasar cuando la encuentres?
-¿Voy a ser feliz?- suspiró- O al menos voy a tener una herramienta para poder serlo. No recuerdo la última vez que me sentí feliz… quizá de pequeña con algún regalo, una muñeca. Situaciones efímeras.
»Quiero, alguna vez en la vida, sentirme única.
-Única- repitió Darien en un susurro –Yo creí que así la hacía sentir a Mina, única y especial.
-Si no era así, es porque no se lo merecía. Si hay alguna persona en el mundo que pueda hacerme sentir de esa manera, le estaría eternamente agradecida.
•·•
El sol comenzaba a descender, juntaron las cosas y regresaron a la lancha en silencio. Un silencio cómodo, familiar y agradable.
Al llegar al hotel, Serena agradeció a Darien por la hermosa tarde que había pasado y huyó a refugiarse en su habitación antes que él pudiera decirle nada.
Se sentía rara, distinta.
No 'distinta' como algo malo, era un 'distinta' desconocido, que en parte la descolocaba y fue por eso que se escapó. Esa sensación adormecía sus sentidos y no podía estar así frente a él porque no sabía cómo reaccionaría.
Culpó a esa Serena desconocida por ello mientras llenaba la bañera y echaba sales relajantes en ella. Se metió dentro y a cada centímetro que se sumergía, más pensamientos eliminaba de su cabeza. Ese proceso, era su cable a tierra.
Más tarde pidió una cena liviana para comer en la habitación y decidió bajar a uno de los bares del hotel a tomar algo. Necesitaba estar en un lugar con gente, con el ruido suficiente para callar a su cabecita por un rato.
Se puso un vestido de crepe strapless color coral y se levantó el cabello, para despejar sus hombros y espalda, con un broche con una flor a tono. Sandalias y cartera plateados y salió de la habitación que la atormentaba con su silencio.
°O(¯'·.•·•.·'¯)Oº
Estaba molesta, tiesa, se había despegado del respaldo del sillón. Se acomodó lo más al borde que podía, dispuesta a levantarse y escapar corriendo en cuanto fuera necesario.
En la mesa estaba la copa de vino que ella había pedido vacía y el trago que ese tipo le había comprado, intacto. No quería ni saber qué decía la nota que el mozo le había dejado junto con el trago. Ahora él se acercaba a ella como si fuera a reclamar lo propio, como si ella le hubiera dado algún indicio de interés.
Estaba por levantarse cuando las yemas de los dedos de su mano derecha se estremecieron y a continuación, sus delicados dedos sintieron una brisa suave y agradable.
Le parecía que la expresión del sujeto que se acercaba había cambiado, de posesión a desafío, pero nada de eso importaba. Algo en sus manos llamaba más su atención que las intenciones de ese imbécil de arruinarle la noche.
Se llenó de sorpresa cuando al bajar la vista descubrió un par de manos masculinas danzando hipnóticamente con las propias, no se tocaban, apenas si se rozaban. Las caricias que sentía eran más producidas por el aire que se movía, que por el contacto de sus pieles.
El hombre de la barra se detuvo en seco y volvió sobre sus pasos, ahora ya nada interrumpiría la magia que la rodeaba. No era necesario voltearse para saber quién era el dueño de esas caricias, reconocía su aroma.
•·•
Llegó un punto que creyó que ya no podían existir sensaciones desconocidas para ella, pero un roce en su oreja izquierda le erizó por completo la piel y un escalofrío recorrió su cuerpo.
Suave seda la envolvió aplacando el frío.
Fue en ese momento que entendió lo que sucedía, él había ocupado el espacio que ella había dejado detrás suyo, la envolvía con todo su cuerpo, convirtiéndose en su nuevo respaldo. Quiso girar el rostro para mirarlo pero él se lo impidió acariciando con sus labios la línea de su mandíbula.
Cada fibra nerviosa de su cuerpo se había activado para sentirlo, un leve roce de la áspera gabardina de su pantalón en la pantorrilla, la delicada tela negra de su camisa acariciando su espalda desnuda, las manos de él que seguían jugando con las propias.
El perfectamente afeitado rostro de él se deslizó sobre su hombro y en susurros le dijo lo hermosa que se veía, la envolvió suavemente con sus brazos y la instó a relajarse sobre su pecho. Serena se permitió liberar su mente de todo excepto de los sentimientos y sensaciones. No podía evitarlos, eran muy fuertes, desconocidos y brotaban de ella cual agua de una fuente.
Se sentía finalmente libre, sin fantasmas ni miedos atormentándola. Las nubes frente a sus ojos se esparcieron y se vio como la mujer exitosa que era, vio y sintió a la verdadera Serena, aquella que Haruka le había guiado a buscar, descubriendo trazas de a poco. Pero hasta ese momento, no había tenido la imagen completa.
Inclinó la cabeza hacia atrás, apoyándola en el pecho de Darien que aún la abrazaba y se sintió completa, única, feliz. Quería quedarse así, descubriéndose, conociéndose.
Darien la acarició suavemente y ella volvió de su ensueño, gran parte de la gente ya se había ido del bar. No supo cuánto tiempo pasó, podría haber sido una eternidad y a ella no le hubiera importado.
Se levantaron del sillón juntos, en un movimiento tan armónico y sincronizado, que parecían uno.
Caminaron abrazados a través del bar, la terraza externa y el lobby del imponente hotel. Cuando pudo darse cuenta estaban en la puerta de la habitación 402, su habitación, mirándose frente a frente.
-¿Querés…?- comenzó a hablar tímidamente Serena, mientras abría la puerta.
Pero Darien la interrumpió sin dejarla continuar – Mañana… misma hora, mismo lugar- se acercó a ella lentamente y la besó con dulzura y suavidad, deslizó una de sus manos desde la parte más baja de su espalda hasta la nuca y la sostuvo a la vez que profundizaba el beso.
Se esforzó tanto por mantener dentro de sí esa sensación que no notó que Darien ya no estaba allí y que su mano sostenía un sobre.
Entró a su habitación y cerró la puerta. Se dejó caer abruptamente sobre el sillón y abrió el sobre, adentro había una fotografía. Era aquella que Darien le había mencionado, de ella desnuda en la playa, era realmente excelente.
Cerró los ojos apretándolos y los abrió bruscamente, como si todo fuera una ilusión que desaparecería, pero no fue así. Necesitaba pensar sobre lo que había pasado, pero al mismo tiempo no quería. Sólo quería sentirlo.
Seguía su lucha interna "pensar vs. sentir" cuando vio que al dorso de la fotografía había algo escrito.
Lo prometido es deuda…
Tziolis, Alejandro (dueño del terreno en la isla)
Ya hablé con él, lo tiene reservado para vos,
sólo restan los arreglos -
Muchas gracias por hoy.
Y mañana… mañana será otro día
Wenas wenas!!
Sé que me tardé más de lo planeado, claramente con excusas. En este caso mi cuerpo atentó contra mí y me tuvo casi un mes sin hacer nada… un bajón realmente.
Y encima ahora se me viene la pila de finales que tengo que rendir… las buenas noticias? (además de haber terminado el chap) me queda sólo una semana de clases. Y no hablo de este año… hablo de la carrera. SIIIIIIII!!!! Termino de cursar, sólo me quedan miles y miles de finales acumulados a lo largo de los años (sistema de mierda que tiene mi facultad) pero ya no tener que ir a diario a ese edificio a estar 5 hs sentada escuchando a alguien hablar, es simplemente GENIAL!!
Resulta que la semana pasada, me volvió brevemente la inspiración (en un sueño) y escribí el final del chap… y cuando lo estaba pasando a la compu, me inspiré otra vez y salió el pedacito que unía lo que ya tenía escrito con el final.
Para el próximo capítulo no les prometo nada… hasta fines de diciembre estoy con exámenes y a eso tengo que dedicarle mi tiempo… después escribiré el capítulo que le falta a este fic.. sisi, sólo uno más y se termina. Era un minific… se los dije, no?
Tengo un oneshot a medio escribir en un cuaderno, que con el tiempo iré puliéndolo y pasándola y alguna vez, quizá, vea la luz… o encuentre sus ojos jeje.
En el capítulo anterior, después de publicarlo me di cuenta que no había respondido a los reviews y me dio bronca debérselos.
Pero se los voy a seguir debiendo porque si me pongo a responderlos, no publico más. Así que les dejo un BRUTAL agradecimiento a todos los que me dejaron review, a continuación sus nicks/nombres. (el x2 es que me dejaron review en ambos chaps ^_^)
Suyi, mi gran editora y actual licenciada y tía por segunda vez!
Acron
Hehra x2
NeoReina-sailormoon x2
mairethchiba
Patty Ramirez de Chiba
Lady Tortoise x2
SereyDarien x2
lerinne x2
emeraude serenity x2
PrIncEsS MoOn-LigHt x2
Angie Bloom
midmoon
MileniodePlataSYD
alexmorales
yumi kamagatha
liebende Lesung
sailor lady
Carmen
RiniAndHelio
sailor mercuri o neptune
Bueno, espero que les haya gustado y me uno a Suyi en su campaña
YO LEO Y DEJO MI REVIEW
Apoyando a todos los escritores que leemos para darles ánimos para seguir deleitándonos con sus historias y delirios!!!!
El rincón del chivo
Como no tengo mucho tiempo para leer, me quedo con lo que venía siguiendo y les cuento que salió el chap nuevo de Hechizo de Luna
.net/s/4233068/1/Hechizo_de_Luna
Muacks
« Jënn¥ §ø£ »
