Hi there~! Bueno, prometi que actualizaría el viernes pero decidi adelantarme un dia -w- ~!
He aquí el capítulo 3, juzguenlo por su cuenta :D! Solo diré que todo será el nombre del amour :3, jujuju!
Axis Powers Hetalia y sus personajes no me pertenecen, son la obra maestra de Himaruya Hidekaz ^0^! Si fuera mío, USA x UK sería totalmente explicito :3!
Bueno, sin más que agregar les dejo en capítulo ~! Espero sea de su agrado x3!
Dedicado a Midna onee-chan -w-
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Capítulo 3
Los rayos de sol entraban por su habitación, anunciando el comienzo de un nuevo día. Normalmente el inglés ya se hubiera despertado mucho antes de que los rayos del sol pudieran llegar a su habitación pero se encontraba peculiarmente cansado y apático a levantarse ese día… aún así tenía que hacerlo, pero había algo que estaba mal, o más bien era anormal.
- ¿Pero qué…? –
Moviéndose en su cama sintió un cálido cuerpo acostado al lado suyo. Se talló los ojos, enfocando mejor su vista en aquella presencia que dormitaba en su lecho junto a él. Rubios cabellos, con un mechoncito curioso levantado, más alto que él… vistiendo solo sus bóxers y sonriendo mientras seguía en los brazos de Morfeo.
"¡¿América?!..."
Si se hubiera visto al espejo, Arthur hubiese descubierto que tenía un gran sonrojo en sus mejillas y que, a pesar de esa reacción de vergüenza, no dejaba de mirar al chico que era ajeno a todo lo que ocurría a unos centímetros de distancia.
"Siempre me he quejado porque come demasiado y algún día eso lo hará engordar pero… no sabía que estaba en tan buena forma… en realidad nunca me había puesto a pensar en ello y… ¡¿Por qué diablos estoy pensando en eso?!"
De repente la mirada azul del estadounidense empezó a revelarse, denotando que estaba despertando torpemente. El europeo solo atinó a desviar su mirada y fingir que recién había despertado también… sería lo mejor para no inquietar al "pequeño" americano.
- Arthur… - dijo con tibia voz, tallándose los ojos para poder enfocar mejor su vista, emitiendo un ligero bostezo después – Buenos días – agregó, sonriendo infantilmente
- Ah, Alfred… Buenos días para ti también – tímidamente – Perdón por la pregunta pero, ¿qué haces aquí? –
Y, como si le estuviera regañando o algo, el rubio de ojos azules se abrazó a su alguna vez colonizador, apoyándose en su pecho y negando con su cabeza varias veces.
- Es que… estaba en la habitación que me diste, tratando de dormir un poco pero… de repente escuchaba ruidos muy raros y la casa daba miedo estando tan oscura… me salí de la cama y empecé a caminar por la casa, quería saber de dónde venían y ser valiente como los héroes, pero se escuchaban más fuertes y al final no encontré de dónde provenían… - hace una pausa, mirando directamente al inglés – así que ya no podía dormir solo y por eso vine a dormir contigo… perdón por no haberte pedido permiso, pero es que cuando te vi dormir parecía que estabas sonriendo y no quise despertarte por eso –
Arthur escuchó con atención lo que el estadounidense le decía, concluyendo que los ruidos a los que él se refería posiblemente habían sido a causa de sus adorados amigos y como el de ojos azules no los podía ver, por eso creyó que eran fantasmas… o esa era la mejor explicación que el de ojos verdes podía dar.
- Tranquilo, no estoy enojado porque no me hayas pedido permiso – inquirió, palmeándole la cabeza – Y no te preocupes por esos ruidos, posiblemente eran de fuera de la casa -
- Está bien, Inglaterra – asintiendo con algo de pena, agachando la mirada, murmurando algo que el europeo no pudo escuchar bien
- ¿Dijiste algo, Alfred? -
- ¿Eh?... No, no dije nada – volviendo a verle a los ojos con ese aire infantil que, por alguna extraña razón, seguía cuadrando con su apariencia adulta
- Bueno, baja a la cocina y pide que preparen algo para desayunar. Yo iré a bañarme… - notó que la mirada de la nación menor transmitía algo de desacuerdo – Te prepararé algo después de desayunar, ¿está bien? -
- ¡Ok! No te tardes mucho, ¿sí? –
"Es increíble el poder que está teniendo sobre mí… Ni siquiera cuando ocurrían esos días recuerdo que pudiera ser tan influyente en mí…"
El inglés asintió, viendo al estadounidense partir hacia la cocina pero… apenas pasaron algunos treinta segundos y cayó en cuenta de algo importante…
- ¡Alfred, espera! ¡No puedes andar en ropa interior por la casa! –
Y se levantó presurosamente, olvidándose de que estaba en ropa de dormir por ir persiguiendo al americano por la casa para obligarlo a ponerse algo 'decente' para andar en la casa.
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Un rato después, esa misma mañana. Ambos anglosajones estaban a punto de salir. Arthur creyó conveniente que si quería que Alfred recobrase su memoria lo más antes posible debía hacer que su mente se despejara lo suficiente y por eso decidió llevarlo a recorrer su amada y vieja Londres.
- ¡Quiero conocer toda la ciudad hoy, Arthur! Tu siempre me decías que Londres es hermosa, pero yo nunca la he visto… así que quiero ver toda la ciudad hoy -
- Pero Alfred, eso es imposible. Londres es demasiado grande como para recorrerla en un solo día. Apenas y alcanzaremos a ver hoy el centro -
- ¿Es donde está esa torre gigantesca con el reloj enorme? – mirándolo ilusionado
- No, aunque no esta tan lejos de ahí, y se llama Big Ben* – respondió – Bueno, si nos quedamos más tiempo aquí, no alcanzaremos a recorrer ni siquiera el centro completo –
Y ya entusiastas estaban a punto de partir ambos, cuando de repente…
- ¡Mon amour! – Exclamó una voz muy conocida, sobre todo para el inglés, cuyo portador entraba a su morada como si nada - ¡Tanto tiempo sin verte, vida mía! ¿Acaso no extrañaste al dulce y sensual Francis Bonnefoy? –
- ¡Por supuesto que no te extrañe, wine bastard! – Inquirió molesto el británico, incrementándose esa reacción al percibir que el francés le estaba abrazando - ¡Suéltame maldito campesino débil! -
- Si fuera débil, ya te hubieses liberado – riendo confianzudo
Y, de un solo movimiento, el inglés consiguió liberarse del agarre del francés luego de haberle podido golpear en el estomago, sacándole el aire.
- Arthur… -
Eso hizo voltear a ambos europeos, viendo que el americano había atestiguado todo lo ocurrido hace unos momentos. Estaba muy quieto y algo impresionado… Francia e Inglaterra se miraron a sí mismos, uno con extrañeza y el otro con algo de pánico, volviendo a ver a la nación menor.
- ¡Sigues siendo más fuerte que Francia! – musitó alegremente, aplaudiéndole al inglés por su fortaleza – A pesar del tiempo sigues pudiendo patearle el trasero como lo hiciste antes… ¡Yo quiero ser así de fuerte! -
- Inglaterra… ¿qué diablos significa…? -
- Es una historia algo larga de explicar – emitiendo un suspiro
- Descuida, mon amour, soy todo oídos después de todo… y como sé que me extrañaste tanto como yo a ti, me quedaré contigo todo el día -
- Ya te dije que yo no te… -
Pero, de manera inesperada, el estadounidense se interpuso entre los dos, mirando de forma retadora al francés.
- Deja en paz a Arthur – mencionó de forma decidida
- Alfred, déjalo… así nos llevamos él y yo, no es que no me esté molestando pero no es para tanto… -
- Pero Arthur… - viendo al inglés con aire preocupado
- Descuida, Alfred. Puedo defenderme solo cómo pudiste ver hace unos momentos – ofreciéndole la mejor de sus sonrisas al norteamericano, volviéndose hacia el francés un poco después – Me arrepentiré pero acompáñanos, wine bastard, igual necesito hablar contigo -
- Sabía que no te resistirías a mis encantos, amor de mi vida ~ -
- Cállate si no quieres que te lastime algo más que tu débil estomago –
Francis rió, yéndose al lado del inglés mientras que el americano iba al otro lado, con la mirada un tanto agachada y haciendo un extraño silencio durante todo el camino… cosa que el francés notó de inmediato, pero no quiso comentar nada al respecto, al menos no en ese momento.
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Después de un buen rato, bastantes horas más bien, en las que habían recorrido la zona céntrica de la ciudad de Londres, al fin habían terminado su recorrido yendo, a petición del norteamericano, al palacio de Westminster… a donde se encuentra el Big Ben.
- ¡Es enorme! – inquirió el americano, mirando hacia la cima de la torre del reloj - ¿Podemos entrar, Arthur? -
- Pues… - emite un suspiro, realmente estaba cansado y el francés igual, le sorprendía que el americano conservase energías para querer ir al Big Ben cuando ya habían explorado muchos sitios de su amada Londres – Supongo que si podríamos entrar -
- Inglaterra, estoy cansado, ¿no le puedes decir al "mini" que lo dejemos para mañana? -
- Desde un principio pudiste haberte negado a venir con nosotros… ahora te aguantas -
- Bueno, igual me gusta pasar el tiempo contigo y con el "mini" – sonriendo apaciblemente
- Deja de hacer eso… - mirándolo con algo de enfado
Los tres se acercaron hacia uno de los custodios del palacio de Westminster, explicando el inglés su identidad y el mínimo deseo de subir por la torre del reloj para ver la panorámica. A fin de cuentas no es como si el custodio pudiera haberse negado, después de todo Arthur le había presentado suficientes pruebas para creer en su identidad como "representante" de su nación. Así que los tres entraron a la torre del reloj, adelantándose el americano para subir por la misma hasta donde estaba la caratula del reloj y la campana que sonaba exactamente cada hora.
- Aprovechando que no puede escucharnos… ¿Podrías terminar de explicarme qué está pasando con él? -
- Lo resumiré lo mejor que pueda – tomando una bocanada de aire – Tuvo un accidente y perdió su memoria; lo curioso es que no la perdió totalmente… más bien es como si hubiera tenido una regresión -
- Ya entiendo, por eso te trata de esa forma… porque de tener todos sus recuerdos, ni remotamente estaría aquí contigo -
- Gracias por recordármelo, campesino -
- Solo estaba siendo honesto, mon ami – haciendo una pausa - ¿Y cuando piensas contarle la verdad? -
- No lo sé… - admitió, agachando la mirada
- Escucha Arthur, normalmente yo no soy nada razonable pero… entiende que no puedes acostumbrarte a lo que vives ahora mismo con Alfred. Si él recupera sus recuerdos y tú te has encariñado con él… va a ser igual o más doloroso que cuando ocurrió la guerra de independencia –
"Ya lo sé… ¡Maldita sea, ya lo sé! Pero no puedo evitarlo…Todos mis recuerdos llegan de golpe y… quisiera que Alfred se quedara así para siempre… ¡Me siento tan bien como en aquellos días pensando en que sería maravilloso si pudiera quedarse de esa forma! Que se quedara a mi lado para siempre…"
- ¡Arthur, Francis! – Exclamó la voz del americano que ya estaba a medio camino con respecto a su trayecto a la cima de la torre - ¿No van a subir? – mirándolos extrañado
- Claro que si, Alfred~ Iggy estaba descansado un momento pero en seguida te alcanzamos –
El norteamericano asintió, continuando su trayecto mientras que los europeos empezaban a subir aunque a paso un poco más lento.
- Solo mantén eso en mente, por más doloroso que sea… - haciendo una pausa – mientras más rápido recupere sus recuerdos, menos doloroso será para ti… -
Como respuesta, solo recibió un asentimiento por parte del británico, sonriendo para sí mismo al ver en los ojos del inglés algo que iba más allá… algo que quizás el propio británico desconocía pero él podía identificar muy bien.
"Por su propio bien… mientras más pronto Alfred vuelva a ser el mismo, mejor para los dos… jujuju~"
Luego de un buen rato ambas naciones mayores lograron llegar a la cima de la torre, pudiendo ver a través de un compartimento la panorámica que ofrecía la capital inglesa. Alfred se abrazó al inglés, interponiéndose entre él y el francés a su vez, contemplando juntos aquel paisaje.
- Tenías razón, Inglaterra… Londres es enorme. Me pregunto si mi casa será así de grande en realidad… -
- Créeme que si lo es, América – menciona, recordando lo enormes y bulliciosas que son las principales ciudades de Estados Unidos
Francis se apartó un poco, dejando a los anglosajones en soledad relativa. Sonreía para sí mismo, algo pasaba por la mente de aquel hombre con respecto a los dos chicos de habla inglesa. Pero, por el momento, tales pensamientos se quedarían como tentativas ideas dentro de su cabeza.
"Todo sea el nombre del amor~"
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Ya en la noche, en la casa del inglés se encontraban solos Alfred y Arthur ya que Francis decidió partir apenas hubo descansado cuando mucho dos horas en la casa de su "rival".
- Alfred, estoy cansado, iré a dormir ahora mismo -
- Pero Arthur… aun no has cenado – parpadeando varias veces
- Lo sé pero… realmente necesito descansar ahora mismo – comentó, emitiendo un largo suspiro
- Lo dices porque ya se fue Francis, ¿verdad? –
Bien, esa pregunta jamás se la hubiera esperado. El inglés miró a la nación menor con el ceño fruncido, prácticamente preguntándole con la mirada algo como "¿De qué demonios estás hablando?"
- A pesar de que son enemigos y te molesta, aun así dejaste que viniera con nosotros y que te estuviera abrazando – cruzándose de brazos
- Bueno es que no todo el tiempo nos odiamos, también hemos sido buenos amigos desde… -
- Entiendo… - dijo al fin el menor, interrumpiendo lo que decía su antiguo colonizador – Está bien, lo siento Arthur… Ve a descansar, ¿está bien? –
Hizo unos momentos de silencio, pero al fin el inglés entendió un poco cómo se sentía su "pequeño hermano menor" y decidió ir a donde él, tomándole de la mano para llevarlo consigo.
- Vamos a dormir, Alfred -
- Pero es que yo no… -
- Descuida, comiste mucho cuando estuvimos fuera, ¿no es cierto? – El americano asintió para responderle – Además, también tú necesitas dormir –
Alfred asintió tímidamente, yendo junto con el inglés hasta su habitación, lo cual le pareció extraño porque normalmente Arthur solo lo dejaba dormir a su lado cuando tenía miedo… aunque a veces solo usaba ese pretexto, sin realmente sentir miedo de algo, para poder dormir al lado de su "hermano mayor".
- Pero, ¿por qué…? – Todavía un tanto confuso
- Deje que Francis estuviera conmigo todo el día, así que dejaré que duermas a mi lado esta noche para compensarlo – dijo sencillamente, sonriéndole ampliamente luego de haber comentado aquello
- Bueno… ¡Está bien entonces, Inglaterra! –
El menor se sentía contento por ello, de alguna manera u otra dormir con Arthur le traía mucha paz y una sensación reconfortante la cual aun no descifraba del todo… pero siempre estaba ahí, latente, dentro de su juvenil corazón.
"Creo que he empezado a descubrirlo… y más que nada a entenderlo. Aun así es muy arriesgado, pero vale la pena intentarlo… Alfred, yo…"
Y con ese pensamiento se acostó en su cama y se durmió sin siquiera cambiar sus prendas, no tenía las energías ni siquiera para ello. Por su parte el menor volvió a quedarse en interiores para dormir al lado del inglés, abrazándose a él como acostumbra cuando tiene la oportunidad de descansar a su lado.
- Arthur… -
Dijo en voz baja, antes de apoyar su cabeza en el pecho del inglés y quedarse dormido de a poco. En el regazo de Arthur siempre tenía la sensación de que nada ni nadie podría hacerle algún daño… la sensación de no querer apartarse nunca jamás de esa persona.
"Nunca me separaré de ti, Arthur… y un héroe nunca rompe sus promesas"
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Bueno, ese fue el capítulo 3!... Les gustó? Espero que si!... Por favor, dejen reviews, siempre son bienvenidos :3!
Como adelanto, solo diré que el capítulo 4 será el más decisivo de toda la trama por venir... asi que esperenlo con ansias, onegai desu ^_^!
Subiré el capitulo el fin de semana... la fecha, no estoy segura, pero espero tenerlo ya listo para el sábado ^_^!
Gracias a quienes han leido el fic hasta ahora, se los agradezco muchisimo y espero la historia siga siendo de su agrado!
Atte. Elle Crimson
P.D. Debo decir que este fue uno de los capitulos más dificiles que he hecho... * se soltó buscando un mapa de Londres para hacerlo más realista * -w-
P.D.2 Big Ben = Aunque es comun denominar como Big Ben a la torre del reloj, este nombre solo refiere a la campana en su interior :P ~ Eso es algo que ni yo sabía, por eso lo agregué nwn~
