Notas de autor: ¿Cuánto tardamos en actualizar? No tengo ni la menor idea xDDD en realidad, mi querida Sora y yo no nos poníamos de acuerdo para actualizar, pero aquí nos tienenC:.
Disclaimer: Digimon no nos pertenece, el fic sí. En realidad solo le pertenece a Len porque yo no hice nada más que subirla porque fanfiction me quiere más C:
In fraganti
Capítulo III: ¡MIS OJOS!
—¿Matt?
—¿Sí?
—¿Qué haces aquí?
El rubio río por lo bajo, casi como burlándose de su amiga pelirroja. —¿En serio me haces esa pregunta? Sora, es obvio, ¿no?
Cierto.
Era sábado, por ende, tarde de chicos, bares y alcohol.
El rubio la observaba intrigado desde el otro lado de la puerta. Sora sólo se dedicaba a verlo con la mirada distante, pensativa. Arqueó sus cejas.
—¿Sora? —nada.
Por su parte, ella no sabía cómo reaccionar.
Su vida casi se había dividido entre "Antes de la Bestia" y "Después de la Bestia", y es que había causado gran impacto a ella haberse enterado de tal modo.
Además, revivía aquel fuerte momento todo el tiempo. No podía ver tranquilamente a su novio a la cara sin recordar. Y ahora, además de ello, tenía a Matt —hermano mayor de la Bestia sexual— frente a ella…
Así no se puede.
—¡Sora!
—¿Ah?
—¿Puedo pasar o prefieres que espere a Tai afuera?
—¡No! Lo siento, pasa… Tai aún no llega.
—OK.
—Siéntate… —habló ella. Y antes que terminara de ofrecerle asiento, él ya se había acomodado plácidamente en el sillón, viéndola con una sonrisa de suficiencia.
—Ya lo hice —sonrió él —¿Tienes cerveza?
La pelirroja alzó una ceja y volvió su vista hacia él. —Vas a beber después.
—¿Y?
Matt sonrió ante la exasperación de su amiga, sin embargo, había algo extraño en ella.
—¿Estás bien?
—Sí… ¿por qué?
—No sé. Estás rara… creo.
Intentó hacerse la normal por unos instantes, mas no pudo. Entre los enredos de su mente y la constante mirada acosadora de Matt, no pudo evitar sentirse como un libro completamente abierto.
Necesitaba hablar con alguien, y Matt era la única persona que tenía más a mano.
Su novio, Tai, obviamente NO era una opción para comentarle lo que la preocupaba. Posiblemente, Matt tampoco lo era, pero no podía seguir cargando con aquel trauma a cuestas.
Suspiró. —Está bien —habló resignada —no lo soporto más, tengo que decírselo a alguien.
—Bueno… No es que me guste mucho que la gente me cuente sus secretos, pero si eso te ayuda, pues adelante. Dime.
—Tengo un problema… Bueno, en realidad —corrigió — no es que yo tenga un problema, más bien es algo que supe y que me altera demasiado —le explicó —es algo realmente importante.
—¿De qué se trata?
Suspiró. —No se lo puedes contar a nadie, por favor, Matt, prométemelo.
—¿Qué? Ah, no…
—Pero…
—No, Sora… No quiero saber nada. —dijo él rápidamente levantándose del sillón y alejándose hacia el ventanal. Sora lo siguió en medio de cuestionamientos, pero él volvía a alejarse de la pelirroja, en una caminata por toda la habitación.
—Pero Matt… Yo creo que en realidad sí quieres saber, en serio, esto es algo muy importante.
—No me importa… Ya estoy harto de ser el tipo al que todos le piden guardar sus secretos. No. —negó nuevamente agitando sus manos delante de él.
—¿Qué?, ¿Qué secreto? Dime.
—¡NO!
—Anda, vamos… OK, mira, yo te cuento el secreto que tengo, y luego tú me cuentas el tuyo, ¿está bien?
—No, Sora… No tengo ninguna intensión de enterarme sobre lo tuyo, y tú tampoco tienes por qué saber el secreto que yo guardo. Así que nadie dirá nada. ¿Está claro?
La pelirroja entrecerró sus ojos. Le molestaba haberse quedado con aquella carga en su conciencia, pero más le molestaba que Matt no le contara el secreto que él estaba guardando.
Matt sabe.
No iba a dar su brazo a torcer
—Bien.
Si quiere guerra, pues guerra tendrá.
Finalmente Matt se volvió a sentar en el mismo sillón donde se encontraba anteriormente, mientras que Sora tomó asiento en aquel el dispuesto diagonalmente, se cruzó de mierda y apoyó su mentón sobre su mano derecha empuñada para poder doblegar al rubio con propiedad.
—¿Sabes? —habló ella llamando vagamente la atención del rubio —en lugar de sólo ir Tai y tú a un bar de mala muerte, podríamos ir a beber algo a tu departamento. Como antes, ¿recuerdas? —Matt asintió de mala gana —¡Listo! Yo le aviso a Mimi.
Sora se levantó rápidamente de su asiento con todas las intenciones de aparentar que llamaba a la castaña para poner en marcha el plan.
Matt abrió sus ojos de par en par y se levantó también con rapidez. —¡NO! Eh… —tenía que inventar algo rápido. Sora empezaba a sospechar, y así le hacían ver sus ojos abiertos, sus cejas arqueadas y sus labios torcidos. —Lo que pasa es que… no… no he ordenado. Eso. Mi departamento está echo un desastre, no querrán ir…
—Siempre está igual. ¿Cuándo te ha importado eso?
¡Mierda!
Sora sabe.
Entrecerró sus ojos, aún manteniendo su mirada fija en ella. —¿Sabes algo?
—¿Tú sabes algo? —contraatacó rápidamente ella, tomando la misma predisposición que Matt.
Ambos volvieron a sus asientos sin quitarse los ojos de encima. Era una guerra de miradas. Uno tendría que caer primero.
—Quizás…
—Quizás yo también.
El rubio torció levemente sus labios y pasó su mano derecha por su barbilla ante la contestación de Sora.
—¿Qué sabes? —preguntó él.
—No puedo contarte, ya me dijiste que no querías que te contara nada.
—OK, entonces yo tampoco te contaré nada.
—Muy bien.
—¡Bien!
Sora desvió la mirada de su amigo por unos instantes. Intentaba comprimir sus enormes ganas de gritar lo que la atormentaba, pero debía controlarse. Después de todo, tarde o temprano, Matt terminaría contándole todo, o confirmándole…
En tanto, Matt no le quitaba la vista de encima, veía como los la mirada de la pelirroja vagaba por los distintos rincones de la habitación, como mordía sus labios constantemente, movía sus dedos y torcía su cabello en ellos.
Sonrió de lado.
¡Sora no sabe nada!
Porque si efectivamente, Sora supiera, ya se lo habría dicho a Tai, y el mundo como lo conocían ya no existiría.
Era sólo un juego de ella. Posiblemente su secreto era tan burdo como que Tai en realidad no es el semental del que se jacta ser, o cualquier otra cosa igual de ridícula que esa. Y sin dudas, no tenía la misma importancia que el secreto que le había encargado guardar su hermano.
El talón de Sora había comenzado a golpear rápidamente, una y otra vez el piso del departamento, mordía con suavidad la uña de su pulgar, luego mordió su labio inferior, alzó la vista, la volvió hacia Matt, la alejó nuevamente. Suspiró. Empuñó ambas manos y se levantó firme.
—¡Kari y TK se ven a escondidas en tu departamento! —explotó.
—¡¿Qué?!
—¡Yo sé que esos dos están juntos!
—¿Cómo te enteraste?
Sora volvió a suspirar. —El otro día fui donde los padres de Tai y los escuché hablando por teléfono. Y ahora que recuerdo, TK dijo que había hablado contigo, es decir, que tú sabes todo y les estás tapando su secreto. ¡Por eso es más que obvio que se ven en tu departamento! ¡Y sé también que son BESTIAS SEXUALES!
OK, eso él no lo sabía.
Que horror.
—Sora, no puedes decirle a nadie… En especial a Tai.
—¿Me estás pidiendo que se lo oculte a mi novio?
—¿Sabes acaso cómo reaccionará?
—¡Lo sé, por eso no quiero decirle nada! —pasó ambas manos por su rostro, para luego volver a ver a Matt— ¿Hace cuánto lo sabes?
—No hace mucho, pero, ¡Mierda! Aún no lo asimilo.
—Tampoco yo. Especialmente lo de las bestias —realizó una mueca de desagrado igual que el rubio—. ¿Cuánto tiempo llevarán juntos?
—No sé… Creo que unos tres meses.
—¡Tres meses! Wow… es mucho tiempo… Mucho tiempo ocultándolo, en realidad. Necesito más detalles —habló ella—, ¿Quién habrá iniciado esto? ¿TK o Kari?
Matt la vió. —No lo sé.
Sora torció sus labios. —¿Estarán enamorados o sólo será un juego pasajero? Digo, como para que tengan que ocultarlo…
—No sé.
—Es que sino, nos lo hubiesen dicho, ¿verdad?
—No sé.
Suspiró exasperada. —¡No sabes nada!
—Tampoco es mi intensión andar de metiche por la vida, preguntando cosas que en realidad no me interesan.
—¡Pero es tu hermano!
—¡¿Y qué me importa?!
—¡Debería importarte mucho, tiene una relación!
—¡Allá él si quiere andar de bestia con quien se le de la gana! ¡HEEEEEY!
—¡YEEEEEI!
Gritaron Matt y Sora al mismo tiempo que Tai entraba al departamento. Habían estado tan involucrados en aquella discusión que ni siquiera habían notado cuando el moreno abría la puerta.
Frunció el ceño y los vio divertido. —¿Hey?, ¿Qué les pasa, por qué están tan entusiasmados? —preguntó sonriendo.
—Lo que pasa es que…
—¡Sora vendrá a beber con nosotros! ¡HEEEEEY!
—¡Eso! ¡Wiiiiii! —celebró ella, agradecida de que Matt inventara algo.
—¿En serio? ¡Genial! —animó el moreno— Hace tiempo que no salimos los cuatro solos, desde la última vez en tu departamento, ¿recuerdas?
Matt tragó saliva. —S-sí. —sonrió.
—¿Y si organizamos algo aquí? —sugirió Tai y luego sonrió al notar que su amigo alzaba sus cejas y abría enormemente sus ojos, dejando ver una extraña sonrisa. Empuño ambas manos y alzó sus pulgares. Lo tomó como un signo de aprobación por parte de Matt. —Bien. Díganle a Mimi que venga, por mientras me iré a duchar. Vengo muerto. —habló.
Caminó por la habitación hasta su novia para saludarla como corresponde, la abrazó, además de proporcionarle un dulce beso en los labios y dedicarle una sonrisa, para posteriormente dirigirse a su dormitorio y luego al baño.
Tras escuchar como se cerraba la puerta de la última habitación, tanto Matt como Sora suspiraron aliviados.
Tai no podía enterarse… No aún.
—Nadie viene aquí… —dijo refiriéndose a la azotea del edificio—Y la verdad, no lo entiendo, tiene una vista hermosa a todo el campus.
—Mejor —habló esta vez Mimi—, así nadie nos molestará —suspiró—. No lo entiendo… ¿Será que hice algo mal?
—¿A qué te refieres?
—Ya van tres semanas desde la última vez que Matt me ofreció dormir en su departamento. Ya no lo hace más… ¿Crees que me esté ocultando algo?
La pelirroja tragó saliva. —¿Algo como qué?
—No sé… ¿Se estará viendo con otra chica?
—No, Mimi. ¿cómo crees?
—Es que —suspiró— no lo sé… Me parece muy extraño. Antes me quedaba todo el fin de semana con él, y ahora dice que los sábados va a beber con Tai, podía invitarnos también, ¿no crees?
—Mimi, te invitamos… No pudiste ir.
—¡Estaba enferma!
—Entonces no te quejes.
—Pero Sora… —chilló— Es extraño. Entiéndeme… Siento que me oculta cosas.
—Mira… Puede que sí te oculte algo, pero no debe ser nada importante. Matt te adora, no haría nada que te causara daño.
Suspiró. —Sí, tienes razón…
Decidió dejar atrás sus inseguridades para recargar su cuerpo apoyando ambos brazos sobre el barandal de la azotea. Sora hizo lo propio, pero recargándose sobre su espalda, se cruzó de brazos y luego comenzó a ver unas cosas en su teléfono celular.
La castaña dejó a su mirada y pensamientos divagar libremente. Desde allí arriba tenía una amplia visual de gran parte de la universidad, hasta de aquellos jardines hermosos con altos árboles. Notó dos personas, conocidas. Sonrió.
—Mira, Sora —le habló tocando su brazo para llamar su atención—. Son Kari y TK.
Desde su perspectiva, se veían serios, aunque tampoco podía notarlo muy bien puesto que estaban alejados de ella.
—¡Chicos! ¡EEEY! —gritó agitando su brazo derecho para llamar la atención de ambos. —¡KARI!, ¡TK! —suspiró resignada. —No escuchan. Estamos muy lejos.
Sora logró divisarlos, pero rápidamente volvió su mirada a su celular. Por un buen tiempo no quería saber nada de esos dos… Ya los había escuchado, no quería tener un trauma visual además.
—Que lindos. —comentó sonriendo la castaña viendo a la pareja de amigos que hablaban amenamente.
Sonrió con ternura mientras los contemplaba. Pero conforme avanzaron los hechos, su mueca tierna se desfiguró y mutó hasta pasar a un semblante complemente horrorizado.
Pasaron de charlar y mantener distancia, a pegarse casi como lapas. El rubio tomó a Kari por la cintura, alzándola entre sus brazos y avanzando con ella hasta pegarla al tronco de un árbol y acercar su propio cuerpo al de ella. Por su parte, ella rodeó la cadera del chico con ambas piernas, mientras sus manos vagaban por su cabeza, logrando que sus dedos se entrelacen con sus rubios cabellos. Todo ello sin despegar ni por un instante sus labios de los de otro.
Mimi comenzó a balbucear un sin fin de cosas sin sentido y cohesión, al mismo tiempo que alzaba su brazo y torpemente apuntaba hacia los amigos —que ya, claramente, no eran—.
—Ah… No… Eh… ¡AH! —gritó impactada, llamando la atención de Sora que se había desviado hacia su teléfono celular— ¡TK Y KARI!
—Ay, no…
—¡TK Y KARI!, ¡TK Y KARI!
—Mimi, cálmate. —pidió la pelirroja en un inútil intento de calmarla.
—¡TK Y KARI! —volvió a gritar ella. Pero una cosa era verlos besándose, y otra cosa eran aquellas manos de ambos que recorrían sus cuerpos mutuamente. —¡AY, NO!, ¡AAAH!, ¡MIS OJOS!, ¡MIS OJOOOOOS! —gritó espantada, llevando ambas manos a su rostro para cubrir sus ojos ante aquella escena.
—¡Mimi! Tranquila, está bien.
—¡NO ESTÁ BIEN! —respondió en un grito Mimi. —Se están besando y… ¡SE TOCAN!
—¡Lo sé, lo sé! —suspiró— Yo lo sé.
—¡¿Lo sabías?!
—Sí, los escuché hablando por teléfono.
—¡Y NO ME DIJISTE NADA!
—¡No me incumbe decir nada! Además, deberías solidarizar conmigo, nos enteramos de la peor manera posible…
—Sora… TK le tocó las pompis a Kari… —dijo aún impactada… Y Kari su cosita…
Mimi volvió a gritar con horror al mismo tiempo que agitaba ambas manos y volvía a cubrir su rostro.
—¡¿Están bien?! —preguntó Tai intentando recuperar el aliento. —Escuché gritos…
Mimi y Sora lo miraron por unos instantes que parecieron eternos, y sin acordarlo, ambas comenzaron a saltar, agitar sus brazos y gritar.
Tai las miró aún más preocupado. —¿Qué les pasa?
—¡Estamos muy emocionadas! —gritó Mimi con falsa alegría.
—¡Sí! ¡PORQUE GANÓ EL ARSENAL!
—¡WIIIIII!
—¡YEEEEEEIIII!
—¡VEN A CELEBRAR CON NOSOTRAS! —Pidió Mimi sin dejar de saltar al igual que su amiga.
Tai, aunque entendía bien poco, no dudó mucho tiempo en unirse a las chicas y comenzar a saltar, gritar y festejar con ellas.
Se unieron en un fuerte abrazo sin dejar de saltar, y ellas tuvieron la precaución de que el moreno quedara dándole la espalda al acto pasional que estaba llevando a cado su hermanita con TK.
—Vaya, no tenía idea… —habló Tai, recuperando el atiento luego de su efusivo festejo— He estado tan ocupado últimamente que no me he preocupado mucho de las noticias.
—¿Y qué hacías por aquí? —se le ocurrió preguntar a la castaña.
—Estaba buscando a Sora, creí que podían estar aquí así que subí. Luego escuché unos gritos y pensé que podía haber un ladrón aquí o algo malo les pudo haber pasado. Me preocupé mucho, así que no vuelven a subir solas, ¿OK?
—Aww… Si se preocupa por nosotras… —comentó Mimi en un tono meloso.
No había sido su intención apenar a Tai, pero lo había hecho. El moreno sonrió de lado y abrazó a su novia.
Agradecimientos a: andrethefavorite16, Saorii Milkovich, alita210100, Fairy Scarlet, Jell Brown, Kimi Deathberry y a la hermosa Pia, que aunque no conozca su rostro quiero saludarla y decirle que me alegra de todo corazón saber que está bien, que espero poder hablar con ella un día de estos, como en los viejos tiempos en que me contabas cosas de la bestia sexual de Len xDDDD y usábamos eso en los fics. xDDDDD ¡Te mando un abrazo! espero que este capítulo te guste, Len lo hizo con amor y yo publiqué con el mismo amor xDDD
Soy una vaga.C:
Sora y yo tenemos problemas y es que dice que la abandoné por Fairy Tail pero le informaré que dos personas que nos dejaron review hacen referencia a mi nuevo fandom XDDD C: ¡Saludos Saori y Fairy Scarlet C:!
Besines.
¡Saludos a Marta, espero que te logres desaburrír con ésta!
