Sentimiento: Emoción

Palabras: 265

Adiós amigos

Continuando con su viaje hacia las puertas del Hades Lavi se sentía culpable, esa culpa desgarraba su alma, hacía que se retorciera de dolor, ¿o era porque estaba muriendo? Ya no tenía importancia en realidad. Más imágenes pasaron por su mente, algunas demoraron más en irse que otras, pero los rostros de las personas que habían muerto por la imparcialidad requerida en un Bookman se mantenían allí, observándolo, juzgándolo. Las lágrimas no tardaron en hacerse presentes en el rostro del pelirrojo. Sollozó pidiendo perdón, anhelando otra oportunidad, por un momento hasta pensó en no ser más un Bookman, pero se retractó en seguida, eso y era parte de él. Si... la culpa lo carcomía por dentro, pero ella había estado desde la primera misión. Había sobrevivido hasta la número cuarenta y ocho con esa culpa a cuestas y no permitiría que ahora lo debilitara. Si iba a morir, lo haría como un digno exorcista de la orden negra. Luchando.

Se incorporó, casi inconsciente. Puso un pie delante del otro con extrema lentitud, en un intento torpe de caminar hacia el enemigo.

—Este... no es... el fin...— se dirigió hacia el Noé.

—Claro que lo es, exorcista. Ya no tienes tu inocencia, estas rodeado y solo, y aunque me fuera en este momento morirías de igual forma. Pero como soy misericordioso, acabaré con tu sufrimiento ahora.

Acto seguido, el brazo del Noé atravesaba el pectoral izquierdo de Lavi, atravesando su corazón. El pelirrojo miró su pecho, sin entender lo que sucedía... ¿era el verdadero fin después de todo? Todo se volvió negro... y dejó de respirar.