Mi nombre es Damon Salvatore
Capitulo 3 "Secretos Revelados"
Amanecí en una habitación más pequeña, cubierto de un leve polvillo. Se notaba que no había sido limpiada por unos cuantos años. Pronto descubrí los ojos dorados de cinco vampiros, tal y como había sucedido en la sala hace unos minutos.
Mi cabeza aun tenía vagas imágenes de lo que había sucedido. Nicole, Henrich, revolución de vampiros, ¿Qué quería decir todo esto?
-Y le dicen buen cazador- Rió uno de ellos. Lo reconocí enseguida. Era Gabriel, su acento latino era evidente. Seguramente se estaba acostumbrando.
-Me pregunto si esto servirá de algo- Susurró una de las mujeres, sus pasos retumbaban dejando un leve temblorcito en el suelo. No pude voltear para mirarla, aún tenía el cuerpo adolorido.
-Si que le dio fuerte- Comentó otro
-¿Qué es todo esto?- Pregunté. Recibí la mano de un hombre, que me ayudó a levantarme. Tenía un bigote cruzándole su labio superior y un aroma a perfume francés. Por su rostro, él debía ser Vince.
-Aquí es donde esperamos durante el día, para salir en las noches.
Había repisas, llenas de libros y diferentes estanterías con curiosos objetos. La sala de antes parecía un interrogatorio comparada con esta. Aquí habían bebestibles en pequeños refrigeradores, alfombras caras y cuadros que tal vez había pintado un hombre interesante.
Mi sorpresa fue clara, Vince rió y los demás se mantuvieron serios al verme de pie. Parecían disgustados, pero la verdad era que yo no había dicho nada aún.
-Mi cabeza…-Me quejé entrecerrando los ojos
Las dos chicas intercambiaron miradas. Una de ellas era rubia, con cabello largo y onduladas las puntas. La otra tenía piel más oscura, con un tatuaje sobre su hombro izquierdo. Sus ojos eran intensos como una tormenta.
-Es el vínculo- Dijo con un hilo de voz la más alta y morena.
¿El vínculo? Me sonaba a cosa de brujas… ¿Cómo un vampiro como Nicole podía llegar a utilizar magia?
Todos enmudecieron, esperando mi respuesta.
-¿De qué hablas?
Un hombre ancho y de mirada firme me dirigió la palabra.
-Hiciste mal en venir, Salvatore. Como dijo Liza, Nicole no es un vampiro común y corriente.- Bajó la voz con cautela- ella es capaz de vincularse a nosotros a través de la brujería.
-¿Quieres decir que… ese era el latido de corazón que yo escuchaba?- Todo comenzaba a adquirir sentido después de todo.
Vince asintió.
- Su padre era Claude West y su madre una bruja poderosa. Cuando ocurrió la formación del ejército hace muchos años, su padre decidió convertirla como experimento. No sé como, pero funcionó. Nicole pasó a ser mitad humana y vampira, debido a que sus poderes de bruja no se fueron del todo. Continuaron vivos en ella- Vince se detuvo por unos segundos, divisó a sus compañeros.
-¿Cómo es que lo hace para beber sangre? No tiene todos las facciones de un vampiro, ¿O sí?- Demasiada información, mucho que aprender en tan poco tiempo. Los sentía nerviosos, o quizás esperaban una reacción que no se iba a dar en mi. Algo que apreciaba era la indiferencia que podía demostrar pese a estar hirviendo por dentro.
-Ahí es donde entras tú, Damon.- Respondió Katya de brazos cruzados.
Asentí sarcásticamente.
Uno de los vampiros que estaba tomando un vaso lleno de ron se nos acercó. No había hablado antes, pero sí se mantenía expectante.
-Cualquier cosa que sientas, lo sentirá ella también. Es parte del plan. Necesitaban a un cazador ya que robar sangre de los hospitales ha hecho que la gente comience a sospechar. Tú bebes sangre humana, ella sentirá que lo hace también. Esta le da aún más poder del que tiene, por alguna razón desconocida.
- Jake tiene razón- Liza otra vez.- Y tu les diste una buena razón para elegirte, sabes asesinar sin problemas.- Me sonrió.
-No voy a convertirme en el mesero de nadie- Dije con dureza. A Jake pareció causarle gracia.
-No hay vuelta atrás
Todo se había vuelto un poco más misterioso. Al menos conocía la verdad acerca de Nicole, pero algunas cosas no estaban del todo claras…
-¿Y qué hacen ustedes? ¿También poseen vínculos?- Pregunté, dirigiéndome a Gabriel que se había mantenido al margen de toda la conversación acerca de Nicole.
-Claro que no- Dijo él alzando sus cejas rubias y mostrando sus colmillos, uno de ellos poseía una pequeña rasgadura.- Mientras que tú le sirves a tu jefa, nosotros eliminamos a cualquier vampiro de la zona.- Miró a Jake lentamente- Sin piedad. Ah claro, y obligamos a los humanos a seguir nuestras ordenes, o les espera un cruel destino.- Sonrió
- Lamento defraudarte, pero creo que sus planes son bastante descabellados. ¿Cuál es su fin? ¿Hacer que pase lo que sucedió en 1912?- Katya se abalanzó sobre mí, gruñendo y alzando una garra que podría haber perfectamente despedazado mi rostro. Este se había golpeado directamente con el suelo de madera, estaba aturdido.
La puerta se abrió de golpe.
-¡Katya!
Era Henrich. Caminó hacia la vampira, que se paró de manera culpable y se escondió tras Vince.
El hermano de Nicole tomó su cuello entre sus manos y le susurró al oído al frente de todos.
-Sabes lo que te sucederá si no sigues mis órdenes. Deja de atacarlo.
-Se burla de mi familia, de nuestras familias.
Henrich me miró con los ojos ardiendo de ira. Yo intentaba mientras comprender a que se debía todo esto.
Él la soltó y caminó hacia la puerta, cerrándola en un estruendo rápido. No volvió a aparecer.
Mi cabeza había sanado rápidamente, lo percibí al tocarla. Katya tomaba el brazo de Vince con fuerza, aferrándose para, seguramente, no saltar nuevamente y matarme.
Claro, el vínculo.
-Cualquier cosa que te hagamos, le sucederá a Nicole.- Liza respondió al notar mi desconcierto.
-Podríamos asesinarlo y ya- Katya inhalaba aire para detenerse a sí misma.
- Sabes que él acabaría con nosotros.- La tranquilizó Gabriel.
Un silencio fugaz recorrió la habitación, Jake bebió el ron que le quedaba y me habló directamente a mí.
-Necesitas entender con quién te estás metiendo. Esto no es un asunto simple y la revolución de la que habló Henrich es verdadera. Somos todos descendientes de aquellos vampiros que murieron hace cien años y venimos por la venganza. Tal vez estés obligado a ayudarnos, pero quiero advertirte solo una cosa. No nos subestimes, ya que hemos hecho cosas que no has visto en tus pesadillas, Salvatore. Bastante revuelo causaste ya con venir a París y asesinar a treinta personas.
Así que era cierto. Querían un ejército al igual que hace un siglo. Iban a ir con todas sus fuerzas contra los humanos y se dedicarían a gobernar la ciudad. Con una persona como Henrich al mando, dudaba de que todo esto fuera a base de la democracia. Estaban locos, lo hacían para vengar a sus familiares, padres, abuelos tal vez. Y yo, había sido elegido con solamente una tarea, mantener viva a su bruja-vampiro la cual no me caía nada de bien. ¿Cómo podía un sentimiento ser tan poderoso que los mantenía a todos bajo las órdenes de un vampiro común?
Miré por la ventana, la ciudad se despertaba lentamente.
-La noche será interesante, tu primer día- Vince sonrió, su bigote hizo un movimiento bastante peculiar.
-No me digas
Caí en la cuenta de que todo esto estaba sucediendo después de todo. Me encontraba con cinco desconocidos, en una sala, planeando una revolución en la que no creía. Era su prisionero por ahora. Iba a darle sangre a una mujer sobrenatural, o hacerla sentir que lo hacía. Y para hacer la situación aún peor, estaba vinculado por lo que no podía ir muy lejos.
Estaba encerrado, pero algo me alegraba.
No podían hacerme daño.
