Kagome Pov
Las lágrimas volvieron a comenzar a caer de mis ojos, Jakotsu intentaba consolarme, pero sus intentos eran en vano.
No puedo dejarlos ir tan fácilmente, ellos son mis amigos, quienes me aceptaron como soy. Pero...esta vez ya no es lo mismo. Muchas veces Inuyasha me ha dejado por Kikyo, pero esta vez es inaceptable; una cosa habría sido que nunca me haya dicho que me amaba, pero lo hizo, solo estuvo jugando conmigo. Siempre lo hizo.
-Vamos, Kagome, no puedes llorar por una bestia como él- Seguía intentando Jakotsu- Lo que menos merece ese perrucho es que esas amargas lágrimas caigan de tus ojos.
-No es tan fácil…
-Entonces piensa en esto, ahora estamos contigo- miró a sus hermanos, quienes apartaron la mirada- o al menos yo estoy contigo.
-*Sniff* Lo intentare.
-¡Así se habla!
Seguimos caminando por el denso bosque, el sol ya comenzaba a ocultarse, pero nuestra caminata no cesaba. Fue entonces cuando comenzamos a acercarnos a un área algo conocida para mí.
-Bien- Dijo Bankotsu- Por ahora dormiremos aquí, mañana al amanecer partiremos.
-Kagome, ¿por qué no te remojas un poco? Cuando veníamos vi unas aguas termales. Además, si sigues así te saldrán arrugas.
-Jaja, está bien- Esa risa a kilómetros de distancia se notaba que era forzada, pero Jakotsu no dijo nada.
Comencé a alejarme de ellos, comenzando otra vez a caminar. Eso era lo que necesitaba, soledad. Miraba al cielo, intentando buscar algo que pudiera sacarme una sonrisa, pero nada. Tal vez algún animal, o simplemente una pequeña brisa, que apaciguara el dolor que crecía cada vez más en mi pecho.
¿Qué pasaría ahora? Algún día, tendré que enfrentarlos, enfrentar mi destino. Todavía, tengo un trabajo que hacer en esta época, recolectar los fragmentos de la Perla de Shikon. Aunque...ahora sería más difícil de lo que había planeado.
Llegué a las termas, las cuales solo eran alumbradas por la luz de la luna menguante. El vapor se elevaba por el frío aire, que de alguna forma, era algo tranquilizador para mí. Sin tener otra opción, simplemente comencé a desvestirme, dejando mi piel expuesta a la fría noche y a los rayos de la luna. Cuando el frío se hizo presente, lo más rápido posible inunde mi cuerpo en esas aguas, que se encontraban a una agradable temperatura.
-Y ahora… ¿qué haré?- Apoyé mi espalda en una roca de gran tamaño, una de las tantas que cubrían las aguas que ahora se encontraban algo más calientes.-Podría volver a mi época, o ir a alguna aldea. También podría volver con la anciana Kaede… No, esa no es una opción, me encontraría con él demasiado seguido. ¿Cómo podré verlos a los ojos luego de esto? Aunque pasen los años, ellos no me perdonaran.
-¿Y por qué debería perdonarte ellos a ti?- Mi primer instinto fue taparme con los brazos mis pechos, y flexionar mis rodillas, quedada echa un pequeño ovillo- Tampoco es para tanto, ni que fuera un violador.
-¿Bankotsu?- Reconocí su voz, pero, ¿él que hacía aquí?
-¿Quién más?
-¿Q-Qué quieres?
-Literalmente, Jakotsu me mandó a patadas para que te trajera tu mochila o lo que se suponga que sea esto- En sus manos traía mi mochila, pero su mirada estaba centrada en algún otro punto del bosque. No sé por qué, pero algo de él me inspiraba confianza, pero tampoco era tan fuerte como para mostrarle mi cuerpo.
-D-Déjala allí.
-Bien, aunque un gracias no estaría mal de vez en cuando.
-Gracias. Ahora, adiós.
-Desagradecida- Dio la vuelta, y volvió por donde supuestamente había llegado. Pero que esto pasara también ha sido mi culpa, ni cuenta me había dado de que no llevaba mi mochila.
Ya nada se podía hacer. Termine de refrescarme y salí del agua, para que el frío aire chocara contra mi cuerpo. Mis manos buscaron mi mochila, y saqué una toalla lo suficiente grande como para poder secarme; mejor prevenir que curar, decía mi madre.
Al terminar de secarme, busque la ropa que me pondría, aunque tampoco es que tenga muchas opciones. Saqué la única prenda de repuesto que tenía, la cual consistía en unos shorts cortos, una remera manga corta, con un pequeño gato chibi comiendo una galleta (?) y unas convers negras. Me vestí, y fui de vuelta a donde se encontraba el grupo de los 7 guerreros.
Charlaban entre ellos, ninguno había notado mi presencia, o eso creí. Mi mirada se cruzó con la de Bankotsu, que me miraba, pero, al notar que yo también lo hacía, rápidamente la apartó y fingió que nada había sucedido.
-Kagome, ven. Estamos contando historias de terror.- Jakotsu me tomó del brazo e hizo que me sentara en el suelo. Las horas pasaron volando, hasta que, por lo que creía, debía ser medianoche.
-Bien, todos a dormir, no quiero retrasos mañana.
-P-Pero…- exclamó Jakotsu.
-Pero nada.
Todos se fueron a dormir, pero yo solo me quede allí, alejada de ellos. Mis pies se movieron solos y se dirigieron a una pequeña montañita. Me senté y miré al cielo, lanzando al aire la misma pregunta que me rondaba por la cabeza desde hace dos días.
-¿Por qué lo hiciste, Inuyasha?
Inuyasha Pov
-Maldita sea…
-¿Cómo pudo hacernos esto?
-Todo debe tener una explicación, Sango.
-¿Una explicación? ¡Cómo quieres que esto se solucione, Miroku! ¡Ella nos traicionó!
-Pero Sango, solo piensa un poco- Miroku intento tocarla, pero ella golpeó su mano con brusquedad.
-¡No me toques! ¡¿De qué lado estás, monje?!
-¡Ya cállense!- Grité. Me miraron, y Sango bajó la mirada.
Me alejé de ellos, dejándolos solos frente a la fogata. Solo caminé, sin rumbo alguno, no importa a donde mirara, siempre su figura estaba frente a mí, su sonrisa, sus ojos marrones, pero que aun así conservaba ese brillo característico de ella. Todo me recordaba a ella.
"-Mira, Inuyasha, es una hermosa noche, ¿no?"
Su voz resonó en mi cabeza, ese día nunca lo olvidaría.
Flash Back
-¡Inuyasha!- Kagome corría hacia mí, moviendo su mano, con esa sonrisa que me segaba de tan solo mirarla.
-Kagome, ¿lista?
-Siempre que esté contigo estaré lista.
-Vámonos entonces.
Comenzamos a caminar, alejándonos de la aldea a la que habíamos parado para que ella descansara por la noche. Sango había ido a su aldea, ya que el Hiraikotsu se encontraba en malas condiciones, según ella. Y como siempre sucedía, el monje la acompañó.
Esta vez estábamos buscando a Koga, por petición de Kagome, ¿para qué quería su ayuda, teniéndome a mí? No lo sé, y nunca lo sabré.
-¿Puedes recordarme por qué buscamos al lobo rabioso?
-¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
-Las que sean necesarias.
-Ahh...Ya que estamos con algo de tiempo libre, le llevaré algunos bocadillos de mi época a él y a sus compañeros.
-¿Por qué simplemente no me los das a mí y nos ahorramos el trabajo de buscarlo?
-Porque yo no soy como tú.
-¿Cómo yo?
-Sí, a mí me enseñaron a compartir.
-Pues no se nota.
-Inuyasha…- paró en seco, y yo sabía lo que eso significaba.-¡ABAJO!
Mi cara se estampó contra la tierra, y escuché como ella se alejaba. El día pasó lo más "normal" posible. Nos encontramos con el perro rabioso, no faltó nuestra típica disputa, otra vez Kagome dijo las palabras mágicas, haciendo que me estampara otra vez contra el suelo, mientras escuchaba al lobo reír. La noche llegó, y esta vez dormimos en un pequeño prado. Ella como siempre que estábamos solos, preparó la cena, para ella y para mí, hablamos un rato, y luego, solo se alejó de mí y se tiró en el suelo, viendo las estrellas.
Me acerqué a ella, y me tiré a su lado.
-Mira, Inuyasha, ¿no es una hermosa noche?
-Sí, aunque…- me posicioné sobre ella y me acerqué a su rostro.-No es tan bella como tú.
-I-Inuyasha…
-¿Sabes algo, Kagome? Lo he estado pensando y quería preguntarte algo.
-¿S-Sí?
-¿Te gustaría pasar el resto de tu vida, a mi lado?
-¿Q-Qué dices?
-Me explicaré mejor. Cuando todo este tema de Naraku termine, y ya haya paz, ¿Serías mi mujer?
-I-Inuyasha...yo...Sí.
No lo soporté más, y la bese. Ese fue un beso que Kikyo nunca podría igualar.
Unos días después, Cuando Kagome había tenido que volver a su época, Me enteré de una noticia me causó una gran felicidad.
-Inuyasha.
-¿Kikyo? ¿Qué haces aquí?
-Vengo a darte una noticia.
-¿?
-Aquí- apoyó mi mano en su vientre-está nuestro hijo.
Fin Flash Back
Miré al cielo estrellado y dije.
-No importa lo que pase, aún me perteneces.
.
¿? Pov
Saltamos frente a esa sacerdotisa, recibiendo una mirada apagada. Mi "hermana" y yo nos miramos, y asentimos.
-Creo que ya sabes para qué estamos aquí.
-¿Qué quiere esta vez?
-Reclamar lo que es suyo- dijo mi hermana.
-Reclamar a su mujer.
Continuará…
-oOo-
WAAAAAA! ¡GOMEN! Lo siento mucho de verdad.
Esta vez lo único que puedo decirles es la verdad, pe han estado matando en la Secundaria y además me olvide no solo la contraseña de mi cuenta, sino también la de mis redes sociales y hasta la de mi correo.
Me hago cargo de todo, y por cierto.
Este mensaje va para Andrea y para Yesi: Si lo sé, las dejé abandonadas, lo siento. Pero, les propongo un trato. Para disculparme, en los comentarios, ambas pongas su pareja favorita y su época prefería, y los mas rápido posible, les escribiré un One Shot a cada una. ¿Ok?
Espero que con esto ambas me perdonen.
La semana que viene tendrán el nuevo cap seguro, Adiós!
