espero que les guste creo que tarde un poco menos que un mes


A la mañana siguiente todos empezaron a salir poco a poco de las cabañas algunos de la cabaña de Hermes salieron quejándose de lo incomodo que había sido con la nueva gente que había llegado y se había quedado ahí

Con nueva gente poder entrar al baño a darse un buen baño había sido un completo caos hasta que llego Quirón a solucionarlo

Percy se dirigía al pabellón del comedor estirándose un poco

Percy puedo hablar contigo un momento –dijo una voz atrás de el-

Claro Paul –dijo deteniéndose y volteando a ver a Paul-

Quería hablarte de esto hace mucho pero es un tema muy difícil de tocar para mí –dijo Paul-

Sucede algo malo Paul –dijo viendo cómo se ponía nervioso-

No veras cuando tu madre me dijo que los dioses griegos vivían en New York –dijo suspirando- yo ya lo sabia

Como –pregunto Sorprendido-

Tomando en cuenta en que nos encontramos actualmente en el año 2006 hace 13 años conocí a una mujer muy inteligente estuvimos saliendo por un tiempo pero de un día a otro desapareció –dijo Paul viendo a Percy-

Esa mujer era una diosa no es así –dijo Percy viéndolo fijamente-

Exacto –contesto tranquilo- algunos meses después apareció frente a la puerta de mi apartamento una cuna dorada

Athena –pregunto sorprendido-

Paul solo asistió

Eso explicaría porque ayer te le quedaste viendo un momento –dijo Percy- y que paso con ese niño

Lo crie solo cuando cumplió 5 años lo empezaron a atacar los monstruos y durante la noche siempre se quejaba de que las arañas lo atacaban –dijo serio- así que desde esa edad lo empecé a mandar aquí todos los veranos y todo fue tranquilo durante 5 años cada verano lo traía y cada final yo venía a recogerlo pero un día cuando tenía 10 años me dijo que había visto a su madre le había dado una moneda y que lo había mandado a seguir una marca

Mando a un niño de 10 años a seguir esa marca –dijo Percy con una mezcla entre sorpresa y disgusto-

La verdad nunca supe a que se refería pero yo no quería dejarlo ir pero no me hizo caso nos peleamos ese día durante la noche él se fue y nunca volví a saber de el –dijo con unas lágrimas- todos los días le rezaba a Athena para que lo guiara y cuidara pero meses después tuve un sueño y cuando desperté tenia esto en mi mano –dijo sacando un collar con 5 cuentas- y supe que había muerto

Lo siento mucho –dijo tranquilo- mi madre lo sabe

Si un par de días después que me dijeran que eres un mestizo y me arme de valor para decirle que por tu collar lo supe –dijo guardando nuevamente el collar- pero sabía que tenía que decirles la verdad a tu madre y a ti

Paul no fue tu culpa que el muriera hiciste lo mejor que pudiste para criarlo si Athena lo mando por esa marca fue muy impulsivo pensar que con tan solo 10 años podría contra el mundo supongo que no le importan mucho sus hijos –dijo sonriéndole a Paul- vamos a desayunar y a tratar de convencer a mi madre que no me castigue por hacer tonterías porque créeme que cuando terminen estos libros estaré en el libro de los records Guinness por el chico con el mayor castigo de la historia

Después de desayunar el cual también había sido un desastre por el exceso de gente el cual fue solucionado poniendo más mesas que por petición de los romanos una por cada corte y la de Hermes la hicieron más alargada lo que permitió que los indeterminados pudieran comer ahí y después pasaron a la fogata para poder seguir leyendo en la cual Hefestos terminaba de poner lo que parecía una pantalla

Que es eso –pregunto Apolo-

Las Moiras me lo pidieron –dijo Hefestos sin apartar la vista de lo que parecía un celular- aquí pondremos las hazañas de Heracles y las del chico Percy –cuando termino de hablar la pantalla estaba dividida en dos al lado izquierda decía Heracles:

1. Matar al León de Nemea y despojarle de su piel.
2. Matar a la Hidra.
3. Capturar a la Cierva de Cerinea.
4. Capturar al Jabalí de Erimanto.
5. Limpiar los establos de Augías en un sólo día.
6. Matar a las Aves del Estínfalo.
7. Capturar al Toro de Creta.
8. Robar las Yeguas de Diomedes.
9. Robar el cinturón de Hipólita.
10. Robar el ganado de Gerión.
11. Robar las manzanas del Jardín de las Hespérides/ cargar el cielo sobre su espalda
12. Capturar a Cerbero y sacarlo de los infiernos. /ir al inframundo y regresar

Mientras el lado derecho decía Percy:

1. Vencer a una furia sin entrenamiento.
2. Ver a las Moiras y seguir vivo

Bien –dijo Hefestos sentándose en su trono-

Pero eso no aumentara el ego de Heracles –pregunto Apolo-

No sé –dijo Hefestos- las Moiras me lo pidieron

Minutos después Hermes llego con su tableta en la mano sin separar la vista y Heracles se empezó a pavonear al ver la pantalla con lo que decía

Yo leo –dijo Silena agarrando el libro- Capítulo 3: Grover pierde inesperadamente los pantalones

Como pierdes los pantalones –dijo Hermes bajando un poco la Tablet-

Cuando hagan esas cosas traten de no perder las cosas –dijo Apolo-

Los que entendieron se sonrojaron mientras los inocentes lo vieron confusos

A mí no me gustan los hombres –dijo Percy-

De lo que te pierdes -dijo un romano-

Hora de confesarse:

Nunca te confieses –grito Hermes de manera muy exagerada-

Planté a Grover en cuanto llegamos a la terminal de autobuses.

Eres un bruto –dijo Annabeth golpeando el brazo de Percy

Ya sé que fue muy grosero por mi parte,

Bastante –dijo la joven Annabeth enojada-

Pero me estaba poniendo de los nervios, me miraba como si yo estuviera muerto y no paraba de refunfuñar: « ¿Por qué siempre pasa lo mismo?» y « ¿Por qué siempre tiene que ser en sexto?».

Grover –regaño Thalía-

Hasta yo me hubiera ido –dijo Teseo

Tú siempre actúas de manera tonta –dijo Orión-

Cuando Grover se disgustaba solía entrar en acción su vejiga, así que no me sorprendió que, al bajar del autobús, me hiciera prometer que lo esperaría y fuese a la cola para el lavabo.

En lugar de esperar, recogí mi maleta, me escabullí fuera y tomé el primer taxi hacia el norte de la ciudad.

Bien –dijo Hermes- siempre espera a para poder escapar

Al East, calle Ciento cuatro con la Primera —le dije al conductor.

Los Stoll pusieron una sonrisa

El Joven Percy trago saliva

Ya no vivo ahí –dijo Percy

Los Stoll hicieron una mueca

Unas palabras sobre mi madre antes de que la conozcas.

Increíble –dijo Thalía-

Inteligente –dijo Annabeth-

Trabajadora –dijo Rachel-

Excelente cocinera –dijo Nico-

La mejor madre del mundo –dijeron ambos Percy-

Chicos por favor –dijo Sally sonrojada a lo que Hera se puso celosa por la atención que Sally se estaba ganando-

Se llama Sally Jackson y es la persona más buena del mundo, lo que demuestra mi teoría de que los mejores son los que tienen peor suerte.

Y sabes que también que aplica a ti también –dijo Grover-

Porque lo dices –pregunto el joven Percy-

Sus padres murieron en un accidente aéreo cuando tenía cinco años,

De la fogata salieron 2 personas una mujer de unos 30 años cabello negro largo y rizado ojos azules y rasgos ligeramente elficos y un hombre de unos 35 años de cabellos rubios y ojos azules que cambiaban de color con una sonrisa demasiado blanca

Preséntense –dijo Quirón mientras Hera ponía mala cara al verlos-

Laura Webb hija de Hermes

Jim Jackson hijo de Apolo legado de Venus y ex Augur

Los romanos se sorprendieron al ver al ex Augur

Hermes y Apolo estaban sonriendo que el chico fuera legado suyo ambos tomaron un vaso y le sonrieron a ambos Percy

Octavian temblaba si Apolo durante el festival de fortuna lo nombraba Augur el seria despedido

Y la crio un tío que no se ocupaba demasiado de ella.

No me extraña –dijo Jim- nunca me lleve bien con el

Quería ser novelista, así que pasó todo el instituto trabajando y ahorrando dinero para ir a una universidad con buenos cursos de escritura creativa. Entonces su tío enfermó de cáncer, por lo que tuvo que dejar el instituto el último año para cuidarlo. Cuando murió, se quedó sin dinero, sin familia y sin bachillerato.

Y por lo que veo tu hermano nunca le dijo del dinero que le dejamos –dijo Laura-

El único buen momento que pasó fue cuando conoció a mi padre.

Código 10 –grito Percy a lo que solo los griegos de su tiempo y Sally se taparon los oídos segundos después se escuchó un grito demasiado agudo-

Que fue eso –pregunto el joven Jason aturdido-

Es un código que invento Percy –dijo Annabeth- para cuando ocurre algo romántico en el campamento pero también funciona con Afrodita-

Yo no conservo recuerdos de él, sólo una especie de calidez, quizá un leve rastro de su sonrisa.

Poseidón sonrió mínimo una vez a la semana iba a verlo y actualmente mientras dormía iba a visitarlo

A mi madre no le gusta hablar de él porque la pone triste. No tiene fotos.

Verás, no estaban casados. Mi madre me contó que era rico e importante, y que su relación era secreta.

Puedo entender lo de rico pero importante no creo que tanto –dijo Apolo-

Enserio no sabes quién es el padre –pregunto Artemisa-

Ya te dije que no –dijo Apolo sonriendo- lo digo porque yo no soy su padre

Pero es tu legado –dijo Artemisa-

Pero no mi hijo –dijo como si nada-

Un buen día, él embarcó hacia el Atlántico en algún viaje importante y jamás regresó. Se perdió en el mar, según mi madre. No murió. Se perdió en el mar.

No me sorprende que siendo legado del dios de las mentiras y el de la verdad diga mentiras basándose en una verdad –susurro Annabeth-

Ella trabajaba en empleos irregulares, asistía a clases nocturnas para conseguir su título de bachillerato y me crio sola. Jamás se quejaba o se enfadaba, ni siquiera una vez, pese a que yo no era un crío fácil.

Dímelo a mí –dijeron todos los que sabían el carácter de Percy

Al final se casó con Gabe Ugliano, que fue majo los primeros treinta segundos que lo conocí;

Me sorprende que fuera bueno más de 10 segundos –dijo Grover-

A mí también –dijo el joven Percy

Después se mostró como el cretino de primera que era. Cuando era más pequeño, le puse el mote de Gabe el Apestoso. Lo siento, pero es verdad. El tipo olía a pizza de ajo enmohecida envuelta en pantalones de gimnasio.

Uhg –dijeron todos en el campamento-

Entre los dos le hacíamos la vida a mamá más bien difícil. La manera en que Gabe el Apestoso la trataba, el modo en que él y yo nos llevábamos… En fin, mi llegada a casa es un buen ejemplo.

Poseidón hizo una mueca más le vale a ese mortal no hacerles daño

Entré en nuestro pequeño apartamento con la esperanza de que mi madre hubiera vuelto del trabajo. En cambio, me encontré en la sala a Gabe el Apestoso, jugando al póquer con sus amigotes. El televisor rugía con el canal de deportes ESPN. Había patatas fritas y latas de cerveza desperdigadas por toda la alfombra.

Hestia frunció el ceño no le gustaba ese hombre que no cuidaba su casa

Sin levantar la mirada, él dijo desde el otro lado del puro:

Conque ya estás aquí, ¿eh, chaval?

¿Dónde está mi madre?

Trabajando —contestó—. ¿Tienes suelto?

Te pidió dinero –dijo Laura con una mirada tipo Hermes- pero eres un niño

Si pero eso no le impedía nada –dijo el joven Percy-

Como que nada –dijo Jim jugando con una daga-

Eso fue todo. Nada de «Bienvenido a casa. Me alegro de verte. ¿Qué tal te han ido estos últimos seis meses?».

Gabe había engordado. Parecía una morsa sin colmillos vestida con ropa de segunda mano.

Y que culpa tienen las morsas –dijo Hazel haciendo reír a todos-

Tenía unos tres pelos en la cabeza, que se extendían por toda la calva, como si eso lo volviera más atractivo o vete tú a saber.

Ni siquiera yo puedo hacer algo por el –dijo Afrodita

Trabajaba en el Electronics Mega-Mart de Queens, pero estaba en casa la mayor parte del tiempo. No sé por qué no lo echaban. Lo único que hacía era gastarse el sueldo en puros que me hacían vomitar y en cerveza, por supuesto. Cerveza siempre. Cuando yo estaba en casa, esperaba de mí que le proporcionara fondos para jugar. Lo llamaba nuestro «secreto de machotes». Lo que significaba que, si se lo contaba a mi madre, me molería a palos.

El campamento se sumió en un silencio sepulcral después de unos segundos después

Percy –dijo Sally- él te golpeaba

Ambos Percy bajaron la cabeza mientras que en la fogata se veía un mensaje iris en el cual se podía ver a un hombre que todos supieron que era Gabe el cual entraba a un baño en el cual un niño de unos 5 años de cabellos negros jugaba feliz en la bañera minutos después algunos tenían los ojos cerrados otros volteaban hacia otro lado mientras otros lloraban mientras Poseidón provoco inundaciones mientras tenia los nudillos blancos de lo fuerte que agarraba su tridente y no era para menos pues en la fogata se veía como un Percy de 5 años era abusado por Gabe

Le diré a mama lo que me hiciste –decía el pequeño Percy-

Escúchame muy bien tú le dices algo y le ira mucho peor que a ti –decía Gabe mientras dejaba al pequeño llorando en el baño-

A mi mama nunca la tocaras –decía Percy-

La imagen se disolvió

Annabeth abrazaba a Percy mientras Sally abrazaba al joven Percy

Percy porque no me dijiste algo tan delicado –dijo Sally sin dejar de abrazar a su hijo-

No quería que te hiciera algo así –dijo el joven Percy con un hilo de voz-

Percy –Sally abrazo más al joven Percy-

VOY A CASTRAR A ESE MALDITO ASQUEROSO –grito Jim- NADIE SE METE CON MI FAMILIA Y VIVE PARA CONTARLO

Percy se paró para calmar a su abuelo

Los romanos estaban sorprendidos como era posible que a pesar que tuvo tan mala infancia seguía sonriendo como si hubiera tenido la mejor infancia

Niño puedes estar seguro que recibirá un gran castigo en cuanto muera –dijo Hades-

Por dañar a un semidiós –pregunto Jim extrañado-

No el cometió 2 crímenes que a mi parecer son los peores –dijo Hades serio-

Y cuáles son esos –pregunto Nico-

Pedofilia y violación –dijo con tranquilidad-

Tuvieron que esperar cerca de una hora para que todos se calmaran y pudieran seguir leyendo

No tengo suelto —contesté.

Arqueó una ceja asquerosa.

Nadie comento nada por el ambiente tan tenso que se sentía

Gabe olía el dinero como un sabueso, lo cual era sorprendente, dado que su propio hedor debía de anular todo lo demás.

Athena volteo a ver a Percy el cual tenía los ojos llenos de culpabilidad también Poseidón vio esa mirada y entendió que ambos se protegían Sally al tener a Gabe cerca protegía a Percy de los monstruos y Percy al callarse lo que Gabe le hizo protegía a Sally lo que lo hizo sentir culpable

Has venido en taxi desde la terminal de autobuses —dijo—. Probablemente has pagado con un billete de veinte y te habrán devuelto seis o siete pavos.

El idiota sabe contar –dijo Clarisse-

Quien espera vivir bajo este techo debe asumir sus cargas. ¿Tengo razón, Eddie?

Eddie, el portero del edificio, me miró con un destello de simpatía.

Venga, Gabe —le dijo—. El chico acaba de llegar.

¿Tengo razón o no? —repitió Gabe.

Eddie frunció el entrecejo y se refugió en su cuenco de galletas saladas. Los otros dos tipos se pedorrearon casi al unísono.

Qué asco –dijeron todas las cazadoras-

Estupendo —le dije. Saqué unos dólares del bolsillo y los lancé encima de la mesa—. Espero que pierdas.

Cuenta con eso –dijo Hermes sonriendo-

¡Ha llegado tu boletín de notas, cráneo privilegiado! —exclamó cuando me volví—. ¡Yo no iría por ahí dándome tantos aires!

Tiene dislexia idiota –dijo Will-

Cerré de un portazo mi habitación, que en realidad no era mía. Durante los meses escolares era el «estudio» de Gabe.

Ahí guardaba revistas que no eran aptas para menores –dijo Percy sonrojado-

Y tú las viste –pregunto Annabeth viéndolo-

Una vez me dio curiosidad pero tan pronto la vi la cerré –dijo el joven Percy totalmente rojo- después de eso las queme

Unas otras me las lleve a una de mis tantas escuelas y las vendía –dijo Percy-

Por supuesto, no había nada que estudiar allí dentro, aparte de viejas revistas de coches, pero le encantaba apelotonar mis cosas en el armario, dejar sus botas manchadas de barro en el alféizar y esforzarse porque el lugar apestara a su asquerosa colonia, sus puros y su cerveza rancia.

Ese tipo es realmente asqueroso –dijo Piper-

De hecho él fue un gran ejemplo –dijo Percy para extrañeza de todos- él es la razón por la cual no bebo alcohol

Dejé la maleta en la cama. Hogar, dulce hogar.

Sarcasmo dulce sarcasmo –dijeron ambos Leo

El olor de Gabe era casi peor que las pesadillas sobre la señora Dodds o el sonido de las tijeras de la anciana frutera.

Todos se estremecieron al recordar a las moiras

Me estremecí sólo de pensarlo. Recordé la cara de pánico de Grover cuando me hizo prometer que lo dejaría acompañarme a casa.

Pudiste haberlo cumplido –se auto interrumpió Selena-

Un súbito escalofrío me recorrió. Sentí como si alguien —algo— estuviera buscándome en aquel preciso instante, quizá subiendo pesadamente por las .escaleras, mientras le crecían unas garras largas y enormes.

No entiendo algo –dijo Octavian-

Que cosa –pregunto Percy-

Como es que sientes a los monstruos –pregunto Octavian-

No tengo idea –dijo Percy encogiéndose de hombros-

Entonces oí la voz de mi madre.

¿Percy?

Espera –interrumpió Thalia- confundiste a tu madre con un monstruo-

Era por el miedo que sentía en esos momentos –se trató de excusar Percy-

Percy confundir a tu madre con un monstruo es como comparar los campos de castigo con el Eliseo –dijo Nico-

Abrió la puerta y mis miedos se desvanecieron.

A mí me pasaba igual –dijo Teseo- veía a mi madre y mis miedos desaparecían

Poseidón sonrió un poco todos sus hijos eran muy apegados a su madre por lo que veía Teseo y Percy eran muy parecidos solo esperaba que no fuera tan impulsivo como lo era Teseo

Mi madre es capaz de hacer que me sienta bien sólo con entrar en mi habitación. Sus ojos refulgen y cambian de color con la luz. Su sonrisa es tan cálida como una colcha tejida a mano. Tiene unas cuantas canas entre la larga melena castaña, pero nunca la he visto vieja.

Y esa es nuestra pequeña Sally –dijo Jim-

Cuando me mira, es como si sólo viera las cosas buenas que tengo, ninguna de las malas. Jamás la he oído levantar la voz o decir una palabra desagradable a nadie, ni siquiera a mí o a Gabe.

Un gran logro –dijo Annabeth sonriendo un poco-

Oh, Percy.

Me abrazó fuerte—. No me lo puedo creer. ¡Cuánto has crecido desde Navidad!

Pues creo no creciste mucho tomando en cuenta que empezaste a crecer a partir de los 14 años –dijo Thalia burlonamente-

Cállate cara de pino –dijo Percy-

Su uniforme rojo, blanco y azul de la pastelería Tweet on America olía a las mejores cosas del mundo: chocolate, regaliz y las demás cosas que vendía en la tienda de golosinas de la estación Grand Central. Me había traído «muestras gratis», como siempre hacía cuando yo venía a casa.

Que suerte –dijeron los Stoll- ojala nuestra madre fuera así

Nos sentamos juntos en el borde de la cama. Mientras yo atacaba las tiras de arándanos ácidos, me pasó la mano por la cabeza y quiso saber todo lo que no le había contado en mis cartas. No mencionó mi expulsión, no parecía importarle.

Normal –dijo Clarisse- la expulsión es algo normal en los semidioses

Pero ¿yo estaba bien? ¿Su niñito se las apañaba?

Le dije que no me agobiara, que me dejara respirar y todo eso, aunque en secreto me alegraba muchísimo de tenerla a mi lado.

Varias diosas le sonrieron

Eh, Sally, ¿qué tal si nos preparas un buen pastel de carne? —vociferó Gabe desde la otra habitación.

Me rechinaron los dientes.

Como varios en el campamento

Mi madre es la mujer más agradable del mundo. Tendría que estar casada con un millonario, no con un capullo como Gabe.

El joven Percy abrazo a su madre

Por ella, intenté sonar optimista cuando le conté mis últimos días en la academia Yancy. Le dije que no estaba demasiado afectado por la expulsión (esta vez casi había durado un curso entero). Había hecho nuevos amigos. No me había ido mal en latín.

Siendo legado ya no me sorprende que sepas latín –dijo Jason-

Y, en serio, las peleas no habían sido tan terribles como aseguraba el director. Me gustaba la academia Yancy. De verdad. En fin, lo pinté tan bien que casi me convencí a mí mismo. Se me hizo un nudo en la garganta al pensar en Grover y el señor Brunner. Ni siquiera Nancy Bobofit parecía tan mala.

Hay por favor –dijeron con fastidio Heracles y Octavian

Hasta aquella excursión al museo…

¿Qué? —me preguntó mi madre. Me azuzaba la conciencia con la mirada, intentando sonsacarme—.

¿Te asustó algo?

No, mamá.

Nunca le mientas a tu madre –gritaron Hermes y Apolo-

Supongo que como legado del dios de la verdad sabias que Percy mentía –dijo Annabeth-

Sabía que me ocultaba algo pero quería esperar a Montauk para hacerlo hablar –dijo Sally con tranquilidad-

No me gustó mentir. Quería contárselo todo sobre la señora Dodds y las tres ancianas con el hilo, pero pensé que sonaría estúpido.

Cuando tienen ese sentimiento de culpa iba ser más fácil hacerlo hablar –dijo Sally-

Apretó los labios. Sabía que me guardaba algo, pero no me presionó.

Tengo una sorpresa para ti —dijo—. Nos vamos a la playa.

Poseidón Percy Orión Teseo y Tritón sonrieron

Puse unos ojos como platos.

¿A Montauk?

Me encanta esa playa –dijeron ambos Percy-

A mi igual –dijeron Sally Annabeth y Rachel-

Tres noches, en la misma cabaña.

¿Cuándo?

Sonrió y contestó:

En cuanto me cambie.

No podía creerlo. Mi madre y yo no habíamos ido a Montauk los últimos dos veranos porque Gabe decía que no había suficiente dinero.

Pero que tal para cervezas si había dinero –dijo Thalia-

En ese momento Gabe apareció por la puerta y masculló:

¿Qué pasa con ese pastel, Sally? ¿Es que no me has oído?

Quise pegarle un puñetazo,

Hazlo –gritaron ambos campamentos-

Pero crucé la mirada con mi madre y comprendí que me ofrecía un trato: sé amable con Gabe un momentito. Sólo hasta que ella estuviera lista para marcharnos a Montauk.

Después nos largaríamos de allí.

Ya voy, cariño —le dijo a Gabe—. Estábamos hablando del viaje.

Como podías decirle cariño –dijo Artemisa-

Era para que fuera más creíble –dijo Sally

Gabe entrecerró los ojos.

¿El viaje? ¿Quieres decir que lo decías en serio?

Lo sabía —murmuré—. No va a dejarnos ir.

Claro que lo hará –susurro Poseidón-

Claro que sí —repuso mi madre sin alterarse—. Tu padrastro sólo está preocupado por el dinero. Eso es todo. Además —añadió—, Gabriel no va a tener que conformarse con un pastel normalito. Se lo haré de siete capas y prepararé mi salsa especial de guacamole y crema agria. Va a estar como un rajá.

Muy bien –dijo Hermes- me encantan los chantajes

Gabe se ablandó un poco.

Así que el dinero para ese viaje vuestro… va a salir de tu presupuesto para ropa, ¿no?

Perdón –dijo Afrodita muy seria- nadie se mete con la ropa de mis hijos y legados

Sí, cariño —aseguró mi madre.

Y llevarás mi coche allí y lo traerás de vuelta, a ningún sitio más.

Tendremos mucho cuidado.

Gabe se rascó la papada.

A lo mejor si te esmeras con ese pastel de siete capas… Y a lo mejor si el crío se disculpa por interrumpir mi partida de póquer.

Disculparse el la pago –dijo Katie indignada-

«A lo mejor si te pego una patada donde más duele y te dejo una semana con voz de soprano», pensé.

Por favor dime que lo hiciste –dijeron los Stoll Leo y Laura-

Si no con mucho gusto yo lo hago –dijo Jim sin dejar de jugar con su daga-

Pero los ojos de mi madre me advirtieron que no lo cabreara. ¿Por qué soportaba a aquel tipejo?

Tuve ganas de gritar. ¿Por qué le importaba lo que él pensara?

Por protegerme –murmuro Percy a lo que Annabeth lo abrazo y beso-

Lo siento —murmuré—.

Y el sarcasmo –pregunto Leo-

Siento de verdad haber interrumpido tu importantísima partida de póquer.

Por favor, vuelve a ella inmediatamente.

Así está mejor –dijo Leo-

Gabe entrecerró los ojos. Su minúsculo cerebro probablemente intentaba detectar el sarcasmo en mi declaración.

Te apuesto 10 dragmas a que no lo entiende –dijo Travis-

No gracias no quiero perder mis dragmas –dijo Connor-

Bueno, lo que sea —resopló, y volvió a su partida.

Gracias, Percy —me dijo mamá—. En cuanto lleguemos a Montauk, seguiremos hablando de… lo que se te ha olvidado contarme, ¿vale?

Y por eso no quise apostar –dijo Connor-

Por un momento me pareció ver ansiedad en sus ojos —el mismo miedo que había visto en Grover durante el viaje en autobús—, como si también mi madre sintiera un frío extraño en el aire.

Aparte de tener buenos instintos eres muy observador –dijo Poseidón sonriéndole-

El joven Percy le sonrió un poco

Pero entonces recuperó su sonrisa, y supuse que me había equivocado. Me revolvió el pelo y fue a prepararle a Gabe su pastel especial.

Una hora más tarde estábamos listos para marcharnos.

Por fin –gritaron de manera muy exagerada los Stoll y ambos Leo-

Gabe se tomó un descanso de su partida lo bastante largo para verme cargar las bolsas de mi madre en el coche.

Y ni siquiera se dignó a ayudarte –dijo Jasón-

Así estuvo mejor –dijo el joven Percy- si lo hubiera hecho nos hubiéramos demorado más de la cuenta

Aparte que no lo quería cerca –dijo Percy-

No dejó de protestar y quejarse por perder a su cocinera —y lo más importante, su Cámaro del 78- durante todo el fin de semana.

A ese tipo le importa más esa cosa que su mujer e hijastro –dijo Orión-

No le hagas ni un rasguño al coche, cráneo privilegiado —me advirtió mientras cargaba la última bolsa—. Ni un rasguño pequeñito.

Ni que fuera a conducir tiene 12 años –dijo Jason-

Como si yo fuera a conducir. Tenía doce años. Pero eso no le importaba al bueno de Gabe.

Hay no –dijo Thalia lamentándose- mi hermano piensa como el sesos de alga-

Si una gaviota se cagara en la pintura, encontraría una forma de echarme la culpa.

Tengo una duda señor Poseidón –pregunto Nico

Cual –pregunto Poseidón volteando a verlo-

Que aves pertenecen a su dominio –pregunto serio-

Los patos gansos cisnes pelicanos los pingüinos y las gaviotas –dijo de manera tranquila-

Entonces si hubiera sido tu culpa –dijo en voz baja solo siendo escuchado por los de su tiempo-

Al verlo regresar torpemente hacia el edificio, me enfadé tanto que hice algo que no sé explicar. Cuando Gabe llegó a la puerta, hice la señal que le había visto hacer a Grover en el autobús, una especie de gesto para alejar el mal: una mano con forma de garra hacia mi corazón y después un movimiento brusco hacia fuera, como para empujar. Entonces el portal se cerró tan fuerte que le golpeó el trasero y lo envió volando por las escaleras como un hombre-bala.

Algunos estallaron en risas mientras otros tenían la boca abierta

Zeus pensaba que era demasiado peligroso tenía que hacer algo para desaparecerlo

Como hiciste eso –pregunto el joven Frank con la boca todavía abierta

No lo sé –dijo el joven Percy-

Y sigo sin saberlo –dijo Percy-

Curioso eh –dijo Hades- como sabes para controlar el aire tienes que ser hijo de los dioses del viento o en su defecto de Zeus

Hera vio mal a Zeus

No es mío –dijo Zeus en modo defensivo-

Además para poder controlar tu entorno necesitas mucho entrenamiento el cual no tienes por lo cual sigue siendo muy curioso tengo una hipótesis y para comprobarla necesitare un fragmento de tu alma –dijo Hades serio- aceptas obviamente en cuanto compruebe mi hipótesis te la regresare

El joven Percy se encogió en su lugar sin saber cómo decirle que no al dios y correr con quien más confianza le tenía-

Bueno –dijo Percy de manera seria-

Bien en cuanto termine este capítulo vendrás conmigo –dijo Hades- sigue leyendo

Puede que sólo fuera el viento, o algún accidente raro con las bisagras, pero no me quedé para averiguarlo.

Eso –dijo Hermes- nunca dejes sospechas

Subí al Camaro y le dije a mi madre que pisara a fondo.

Bien hecho –felicito Apolo

Nuestro bungalow alquilado estaba en la orilla sur, en la punta de Long Island. Era una casita de tono pastel con cortinas descoloridas, medio hundida en las dunas. Siempre había arena en las sábanas y arañas por la habitación,

Toda la cabaña de Athena se estremeció

Y la mayoría del tiempo el mar estaba demasiado frío para bañarse. Me encantaba.

A mí también –susurro Poseidón-

Íbamos allí desde que era niño. Mi madre llevaba más tiempo yendo. Jamás me lo dijo exactamente, pero yo sabía por qué aquella playa era especial para ella. Era el lugar donde había conocido a mi padre.

Código 10 –grito Percy y todos se taparon los oídos siendo un chillido potente por todas las hijas de Afrodita siendo Piper una de ellas-

Estas actuando como hija de Afrodita –dijo Jason a lo que Piper se sonrojo-

A medida que nos acercábamos a Montauk, mi madre pareció rejuvenecer, años de preocupación y trabajo desaparecieron de su rostro. Sus ojos se volvieron del color del mar.

Hermosa –susurro Poseidón-

Llegamos al atardecer, abrimos las ventanas y emprendimos nuestra rutina habitual de limpieza. Luego caminamos por la playa, les dimos palomitas de maíz azules a las gaviotas y comimos nuestras gominolas azules, caramelos masticables azules, y las demás muestras gratis que mi madre había traído del trabajo.

Comida azul –pregunto Malcom- raro

Supongo que tengo que explicar lo de la comida azul.

Por favor –dijo Malcom-

Verás, Gabe le dijo una vez a mi madre que no existía tal cosa. Tuvieron una pelea,

Lo mejor que me paso ese día –dijo Percy

Que en su momento pareció una tontería, pero desde entonces mi madre se volvió loca por comer azul. Preparaba tartas de cumpleaños Nico suspiro y batidos de arándanos azules. Compraba nachos de maíz azul y traía a casa caramelos azules. Esto —junto con su decisión de mantener su nombre de soltera, Jackson, en lugar de hacerse llamar señora Ugliano— era prueba de que no estaba totalmente abducida por Gabe. Tenía una veta rebelde, como yo.

Una veta –pregunto Nico- tú eres todo un rebelde

Ya dejamos de molestar a Percy si –dijo Percy-

No –dijeron todos lo su tiempo-

Cuando anocheció, hicimos una hoguera. Asamos salchichas y malvaviscos. Mamá me contó historias de su niñez, antes de que sus padres murieran en un accidente aéreo.

Bueno tomando en cuenta que lo que realmente nos pasó accidente aéreo es lo más cercano a lo que paso –dijo Laura-

Y que fue lo que realmente paso –pregunto Percy-

Caída de hipogrifos que fueron atacados por pavo reales –dijo Jim- así que prácticamente fue accidente aéreo

Varios vieron mal a Hera prácticamente ella fue la culpable de que Sally quedara huérfana

Me habló de los libros que quería escribir algún día, cuando tuviera suficiente dinero para dejar la tienda de golosinas.

Athena decidió que ayudaría a Sally

Al final, reuní valor para preguntarle lo que me rondaba por la mente desde que llegamos a Montauk: mi padre.

Poseidón vio atento el libro si sus hermanos lo descubrían se Percy correría peligro

A ella se le empañaron los ojos. Supuse que me contaría las mismas cosas de siempre, pero yo nunca me cansaba de oírlas.

Era amable, Percy —dijo—. Alto, guapo y fuerte. Pero también gentil. Tú tienes su pelo negro, ya lo sabes, y sus ojos verdes.

Alguna sospecha hermanos –dijo Hades viéndolos Poseidón solo desvió la mirada y Zeus le coqueteaba a una ninfa

Jim veía atentamente a cada uno de los dioses para saber quién era el padre de su nieto

Mamá pescó una gominola azul de la bolsa de las golosinas—. Ojalá él pudiera verte, Percy. ¡Qué orgulloso estaría!

Lo estoy de todos mis hijos –susurro Poseidón-

Me pregunté cómo podía decir eso. ¿Qué tenía yo de fantástico? Era un crío hiperactivo y disléxico con un boletín de notas lleno de insuficientes, expulsado de la escuela por sexta vez en seis años.

¿Cuántos años tenía? —le pregunté—. Quiero decir… cuando se marchó.

Observó las llamas.

Sólo estuvo conmigo un verano, Percy. Justo aquí, en esta playa. En esta cabaña.

Pero me conoció de bebé.

No, cariño. Sabía que yo estaba esperando un niño, pero nunca te vio. Tuvo que marcharse antes de que tú nacieras.

Si te vi –pensó Poseidón- solo que tuve que dejar de hacerlo antes que me recordaras y solo te iba a ver mientras dormías

Intenté conciliar aquello con el hecho de que yo creía recordar algo de mi padre. Un resplandor cálido. Una sonrisa. Siempre di por supuesto que él me había conocido al nacer.

Pero me equivoque todavía me recuerdas –pensó Poseidón-

Mi madre nunca me lo había dicho directamente, pero aun así me parecía lógico. Y ahora me enteraba de que él nunca me había visto…

Me enfadé con mi padre.

Poseidón bajo la cabeza

Puede que fuera una estupidez, pero le eché en cara que se marchara en aquel viaje por mar y no tuviera agallas para casarse con mamá. Nos había abandonado, y ahora estábamos atrapados con Gabe el Apestoso.

Poseidón seguía sin alzar la cabeza

¿Vas a enviarme fuera de nuevo? —pregunté—. ¿A otro internado?

Sacó un malvavisco de la hoguera.

No lo sé, cariño —dijo con tono serio—. Creo… creo que tendremos que hacer algo.

¿Porque no me quieres cerca?

Percy –gritaron todos los de su tiempo-

Lo siento –dijeron ambos Percy-

No fue mi intención –dijo el joven Percy-

Me arrepentí al instante de pronunciar esas palabras.

Ven –dijo Percy-

Más te vale –dijeron Nico y Thalia

Los ojos de mi madre se humedecieron. Me agarró la mano y la apretó con fuerza.

Oh, Percy, no. Yo… tengo que hacerlo, cariño. Por tu propio bien. Tengo que enviarte lejos.

Sus palabras me recordaron lo que el señor Brunner había dicho: que era mejor para mí abandonar Yancy.

Quirón lo traumaste –dijo Leo-

Porque no soy normal —respondí.

Muy bien sesos de alga pensé que nunca te habías dado cuenta de eso –dijo Annabeth-

Muy gracioso listilla –dijo Percy con una sonrisa sarcástica-

Lo dices como si fuera algo malo, Percy. Pero ignoras lo importante que eres. Creí que la academia Yancy estaría lo bastante lejos, pensé que allí estarías por fin a salvo.

¿A salvo de qué?

De los idiotas de mis hermanos –pensó Poseidón-

Cruzamos las miradas y me asaltó una oleada de recuerdos: todas las cosas raras y pavorosas que me habían pasado en la vida, algunas de las cuales había intentado olvidar.

Cuando estaba en tercer curso, un hombre vestido con una gabardina negra me persiguió por un patio. Los maestros lo amenazaron con llamar a la policía y él se marchó gruñendo, pero nadie me creyó cuando les dije que bajo el sombrero de ala ancha el hombre sólo tenía un ojo, en medio de la frente.

Un ciclope –dijo el joven Luke con resentimiento-

Antes de eso: un recuerdo muy, muy temprano. Estaba en preescolar y una profesora me puso a hacer la siesta por error en una cuna en la que se había colado una culebra.

Leo vio a Hera al igual que varios dioses mientras Apolo y Hermes la veían mal ella había matado a sus hijos

Estas seguro que no es tuyo –dijo Hera viendo fijamente a Zeus-

No es mío –dijo Zeus-

Mi madre gritó cuando vino a recogerme y me encontró jugando con una cuerda mustia y con escamas, que de algún modo había conseguido estrangular con mis regordetas manitas.

Hay por favor yo hice lo mismo –dijo Heracles de manera arrogante- o haces las cosas para parecerte a mi

No me quiero convertir en un idiota ególatra –dijo Percy-

En todas las escuelas me había ocurrido algo que ponía los pelos de punta, algo peligroso, y eso me había obligado a trasladarme.

Sabía que debía contarle a mi madre lo de las ancianas del puesto de frutas y lo de la señora Dodds en el museo, mi extraña alucinación de haber convertido en polvo a la profesora de mates con una espada. Pero no me atreví. Tenía la extraña intuición de que aquellas historias pondrían fin a nuestra excursión a Montauk, y no quería que eso ocurriera.

Sesos de alga –se quejaron todos los de su tiempo

He intentado tenerte tan cerca de mí como he podido —dijo mi madre—. Me advirtieron que era un error. Pero sólo hay otra opción, Percy: el lugar al que quería enviarte tu padre. Y yo… simplemente no soporto la idea.

¿Mi padre quería que fuera a una escuela especial?

No es una escuela. Es un campamento de verano.

La cabeza me daba vueltas. ¿Por qué mi padre —que ni siquiera se había quedado para verme nacer— le había hablado a mi madre de un campamento de verano? Y si era tan importante, ¿por qué ella no lo había mencionado antes?

Lo siento, Percy —dijo al ver mi mirada—. Pero no puedo hablar de ello. Yo… no pude enviarte a ese lugar. Quizá habría supuesto decirte adiós para siempre.

Y no lo hizo –murmuro bajo Percy-

¿Para siempre? Pero si sólo es un campamento de verano…

No es solo un campamento –dijo la joven Clarisse- para muchos de nosotros es un hogar

Ahora lo sé –dijo Percy

Se volvió hacia la hoguera, y por su expresión supe que si le hacía más preguntas se echaría a llorar.

Esa noche tuve un sueño muy real.

Oh no –dijeron Annabeth Nico y Thalia-

Que sucede –pregunto Hades-

Percy tiene los peores sueños –dijo Annabeth-

Incluso para los estándares de los mestizo –dijo Nico-

Sally junto a Poseidón palidecieron

Esos sueños son normales –dijo Lee-

Porque lo dices –pregunto Thalia-

Los hijos de Apolo tenemos esos sueños –dijo Lee- así que el siendo legado explica porque sea tan real

Incluso si él se lo propone puede moverse dentro de un sueño –dijo Jim- cosa que es muy difícil hacer ni siquiera yo puedo hacerlo tú puedes –pregunto dirigiéndose al augur-

No señor –dijo Octavian-

Yo puedo hacer eso –dijo Clovis- bostezando haciendo bostezar a medio campamento

Siendo un hijo de Hypnos es común poder hacerlo –dijo la joven Annabeth

Yo también puedo hacerlo –dijo Nico- y no soy hijo de Hypnos

Había tormenta en la playa, y dos animales preciosos —un caballo blanco y un águila dorada—

Zeus y Poseidón se miraron muy seriamente

Intentaban matarse mutuamente entre las olas de la orilla.

Podrían dejar de pelearse –dijo Hestia-

Hasta que me devuelva mi rayo –dijo Zeus como niño chiquito-

Yo no tengo tu estúpido rayo –se defendió Poseidón-

El águila se abalanzaba y rasgaba con sus espolones el hocico del caballo. El caballo se volvía y coceaba las alas del águila. Mientras peleaban, la tierra tembló y una voz monstruosa estalló en carcajadas desde algún lugar subterráneo, incitando a las bestias a pelear con mayor fiereza.

Casi todos vieron a Hades con miradas no muy discretas

No soy yo –dijo Hades de manera muy seria- y el próximo que diga algo me encargare personalmente de su castigo -diciendo esto todos desviaron la mirada-

Corrí hacia la orilla, sabía que tenía que evitar que se mataran, pero avanzaba a cámara lenta. Sabía que llegaría tarde. Vi al águila lanzarse en picado, dispuesta a sacarle los espantados ojos al caballo, y grité

«¡Nooo!».

Me desperté sobresaltado.

Fuera había estallado realmente una tormenta, la clase de tormenta que derriba árboles y casas. No había ningún caballo o águila en la playa, sólo relámpagos que iluminaban todo con fogonazos de luz, y olas de siete metros batiendo contra las dunas como artillería pesada.

Al siguiente trueno, mi madre también se despertó. Se incorporó con los ojos muy abiertos y dijo:

Un huracán.

Eso era absurdo. Los huracanes nunca llegan a Long Island al principio del verano. Pero al océano parecía habérsele olvidado.

Cómo pudiste olvidarlo –pregunto Heracles burlonamente-

Por el mismo motivo que tu padre está haciendo berrinche olvidando los aviones en el atlántico y los incendios forestales –dijo Poseidón de manera seria- y si yo fuera tu tendría más respeto porque puede que seas el hijo favorito de Zeus sigues siendo un dios menor y Hades junto conmigo somos los únicos que podemos hacerle frente a Zeus si te destruyo

Todos se quedaron callados al final de todo Poseidón era uno de los tres grandes y después de unos minutos pudieron continuar

Por encima del rugido del viento, oí un aullido distante, un sonido enfurecido y torturado que me puso los pelos de punta.

Después un ruido mucho más cercano, como mazazos en la arena. Y una voz desesperada: alguien gritaba y aporreaba nuestra puerta.

Mi madre saltó de su cama en camisón y abrió el pestillo.

Grover apareció enmarcado en el umbral contra el aguacero. Pero no era… no era exactamente Grover.

Entonces que era –dijo el joven Leo confuso-

He pasado toda la noche buscándote —jadeó—. ¿En qué estabas pensando cuando te largaste sin mí?

Que estabas loco –dijo Percy sonriendo

Mi madre me miró asustada, no por Grover sino por el motivo que lo había traído.

¡Percy! —Gritó para hacerse oír con la lluvia—, ¿qué pasó en la escuela? ¿Qué no me has contado?

Yo estaba paralizado mirando a Grover. No podía comprender qué estaba viendo.

O Zeu kai alloi theoi! —Exclamó Grover—. ¡Me viene pisando los talones! ¿Aún no le has contado

Nada a tu madre?

Estaba demasiado aturdido para registrar que él acababa de maldecir en griego antiguo… y que yo lo había entendido perfectamente. Estaba demasiado aturdido para preguntarme cómo había llegado allí él solo, en medio de la noche. Porque además Grover no llevaba los pantalones puestos, y donde debían estar sus piernas… donde debían estar sus piernas…

Que había –volvió a preguntar el joven leo-

Mi madre me miró con seriedad y me habló con un tono que nunca había empleado antes:

Percy. ¡Cuéntamelo ya!

Valla forma de sacar información –dijo Michael sonriendo-

Tartamudeé algo sobre las ancianas del puesto de frutas y sobre la señora Dodds, y mi madre se quedó mirándome con una palidez mortal a la luz de los relámpagos. Por fin agarró su bolso, me lanzó el impermeable y exclamó:

¡Meteos en el coche! ¡Los dos! ¡Venga!

Grover echó a correr hacia el Cámaro, pero en realidad no corría, no exactamente. Trotaba, sacudía sus peludos cuartos traseros, y de repente su historia sobre una dolencia muscular en las piernas cobró sentido. Comprendí cómo podía avanzar tan rápido y aun así cojear cuando caminaba.

Sí, lo comprendí porque allí donde debían estar sus pies, no había pies. Había pezuñas.

Aaaa eso era –dijo el joven Leo

Aquí termina -dijo Silena cerrando el libro-

Yo quiero leer –dijo Teseo-

Estas bien –pregunto Orión-

Si porque –dijo Teseo-

Si porque es raro que tú quieras leer –dijo Orión-

Bien es hora que ir por ese trozo de alma –dijo Hades ambos se pararon y caminaron rumbo a la casa grande-


espero les haya gustado

les gustaria que saliera el hijo de Paul y si si que nombre les gustaria que tuviera y a quien les gustaria que trajera

les gustaria que Gabe sufriera a mano de Jim y los amigos de Percy y como se les ocurrira que se vengaran de el