The Game

-Igualmente Sach, creo que lo mejor que podrías hacer es meterte en esa pasantía. Podría abrirte muchas puertas- le dijo Anna, mientras buscaba en su bolso las llaves del jeep.

-¿Qué buscas?

-Las llaves, quiero ir a buscar algo.

Al fin las encontró y salió caminando hacia el estacionamiento. Mientras los otros continuaban charlando, Sacha se dedicó a mirar a su alrededor. Era un hermoso día y el parque estaba lleno de familias. Los chicos corrían por todas partes. Vio entonces una camioneta negra estacionándose. Arrugó la nariz, en señal de disgusto, por lo que volvió a mirar al resto de los chicos. Quizás ni siquiera eran ellos.

Al rato, volvió Anna, con una pelota de voley y todos se entusiasmaron. Un pequeño partido era un clásico en sus salidas al parque. Las canchas estaban justo al frente de donde estaban sentados, por lo que ninguno se preocupó en mover sus cosas.

Sacha tenía una gran sonrisa en su rostro cuando se acomodó en su posición. Amaba el voley y era la capitana del equipo del colegio. "Otra cosa que no el ayuda a su ego", decía Anna siempre. Comenzaron a jugar, y el lugar se llenaba de carcajadas. Sacha era sumamente competitiva y detestaba perder, lo que hacía que el resto de los chicos se mataran de la risa ante sus quejas.

-Ah, mirá quienes encontramos por acá- dijo una voz desde un costado de la cancha.

Todos se dieron vuelta al escuchar aquella voz, saludar al chico que había hablado. Todos menos Sacha, quien, reconociendo la voz, mantuvo la mirada al frente, aún en la cancha. El juego transcurrió por un rato más, hasta que a Jürig se le ocurrió incluir al grupo de chicos a los recién llegados.

Sacha le dirigió una mirada asesina, a la que Jurig respondió con una sonrisa inocente. Era para él demasiado gracioso molestarla a veces como para intimidarse ante la inminente ira que vendría después. Tres de los chicos entraron a la cancha, dos en un equipo y uno en el otro. Sacha simplemente mantuvo su rostro estoicamente serio cuando el chico de rastas la miró con una sonrisa pícara desde la cancha del frente.

Continuaron el juego. Cuando el de rastas hizo un bloqueo a un pase de Sacha que terminó con un tanto para su equipo, el juego tomó un rumbo totalmente distinto. Se volvió de pronto más competitivo, especialmente entre ellos dos. Mientras el resto continuaba jugando amistosamente, ellos dos hacian lo imposible por conseguir tantos para su equipo. Con cada tanto, la sonrisa de uno o el otro aumentaba en señal de suficiencia, meintras que el otro se ponía serio.

-Ninguno de los dos sabe perder- dijo Anna, sentada a un costado con un chico de cabello largo, gorro y anteojos de sol.

-No, son unos idiotas grandes- dijo el chico y sonrió.

El juego llegaba ya a su fin. Iban iguales, y el primero que anotara un tanto ganaba. Se podía sentir la tensión en el aire, y Jurig pensó que quizás no había sido una buena idea invitar a los chicos. Si Sacha perdía, se podía considerar muerto.

Sacó con un poco de miedo, pero la pelota cruzó la red sin problemas. Iba y venía con el golpe de los chicos, quienes la golpeaban con fuerza. Entonces, un golpe fuerte del chico de rastas hizo que la pelota cruzara con mucha velocidad hacia el otro lado de la cancha.

-¡Voy!- gritó Sacha,antes de que cualquier otro se le interpusiera. Todos aguantaron la respiración cuando vieron que ella se tiraba para interceptarla, la vieron arrojarse al piso…y la pelota tocpo el suelo a centímetros de su mano.

-¡Si!- gritó el chico, festejando.

Sacha estaba en el suelo y no aceptó la mano de Peter cuando quiso ayudarla a levantarse. Se levantó ella sola, echando chispas por los ojos de la furia. Caminó sin decirles nada hacia el bebedero, porque necesitaba calmarse un poco. Mientras caminaba, iba farfullando por lo bajo.

-Ay…¡mirá que perder ante un idiota redomado como ése! Hay que ser tonta Sacha…Yo a Jurig lo mato ni bien estamos solos.

-¿Pasa algo?- sintió a una voz por detrás y se quedó dura, abriendo los ojos de repente. Esa maldita voz… Se dio vuelta, intentando controlar la expresión de rostro. Cosa qu fue bastante dificil, debido a que el otro iba con una expresión de presumido.

-Nada, ¿por?

-Solo digo…como estás hablando sola y parecías enojada…

-Para nada.

-Bueno, como digas…suerte la próxima vez que juguemos.

Sacha se rió, arrogante como siempre.

-El que tendrá que tenerla vas a ser vos…hoy solo fue suerte de principiante.

Le dio la espalda antes de que pudiera agregar algo, pero pudo escuchar su risita, lo que hizo que apretara los puños. Volvió a donde estaba el resto, divirtipendose aún. Con una sola mirada, Jurig sabía lo que pasaba y habló antes de que el resto lo hicera y metieran la pata.

-Yo me voy, chicos. ¿Alguien quiere que lo lleve?

Sacha entendió la indirecta y se acercó a él, tomando sus cosas.

-Yo voy con vos.

Ya en el auto de Jurig, Sacha empezó a gritarle de todo, menos que era lindo. El chico lo soportó, sabiendo que si decía algo sería peor. Llegaron al fin a la casa de ella y él la miró con carita de perro mojado.

-Bueno…¿me perdonás por haberte hecho jugar con ellos?

Sacha lo miró duramente, pero él era el unico que la hacia tranquilizarse.

-¡Te perdono! Pero solo esta vez.

-Ja, siempre la misma vos. Acordate de la fiesta de esta noche. Las paso a buscar a las diez.

-Ok, te espero.

Se bajo del auto y entró. Jurig partió, rogando que ella no tuviera un muñeco vudú con ratas y una foto de Tom Kaulitz en él.