Hola, ya estoy aki con un nuevo capitulo, espero q os guste y x supuesto espero vuestros reviews con sugerencias para los capítulos siguientes a este vale?

Este fic es creación de Lunnaris y su amiga Karuka.

Aclaraciones

Declaimer: Ni los personajes de Full Metal Alchemist ni los de D. no me pertenecen sino a sus creadores (no me acuerdo de sus nombres pero cuando los sepa los pongo)

- diálogos

-(intervenciones mías)

-"pensamientos"

-[cambios de escena]

- - - - - - - - - - - - Flash Back - - - - - - - -

Capítulo 3: Nos volvemos a encontrar

Riku y Elisia se acercaron al lugar en el que se encontraba Daisuke y la joven Harada le saludó con un beso en la mejilla.

--Hola ^^. Me llamo Elisia Hughes, ¿y tú? –preguntó la niña tras presentarse agarrada a la mano de Riku.

--Daisuke Niwa, encantado señorita. –respondió el chico poniéndose a la misma altura que la pequeña.

--Es muy guapo. Que afortunada eres ne-chan. –añadió la menor con una sonrisa.

Ambos jóvenes se miraron y sonrieron. Tras esto, una voz femenina llamó a la pequeña que fue corriendo hacia su madre dejando a los chicos solos. Éstos se acercaron a ellas y después de despedirse, se marcharon a casa. Una vez fuera del cuartel, se dieron la mano y de esta forma andaron hasta su hogar.

--Por cierto, ¿qué hacías aquí? ¿Te llamó tu tío? –preguntó el chico.

--Sí. Empiezo a trabajar mañana además, mañana por la mañana me proporcionará el uniforme por lo que vendrá a casa. –explicó la joven.

--¿Sigues llevando la pistola? –preguntó Daisuke.

--Sí. Así me siento más segura. –respondió enseñándole el arma en su tobillo.

--Después de dejar el cuerpo hace un año aún quieres seguir siendo investigadora con el peligro que corres. –dijo su novio preocupado.

--Si le llegara a volver a ver esta vez no dudaría en apretar el gatillo, esta vez no. –afirmó la joven confiada de sus palabras.

--Entiendo pero aún así ten cuidado; ya sabes como es, después de todo estuvimos enfrentándonos durante mucho tiempo. –dijo él mientras abrazaba más a Riku por la cintura.

Al llegar a casa y antes de que la puerta de entrada se cerrara, Riku se detuvo y miró hacia atrás pues sentía que alguien la estaba observando. Al no ver a nadie decidió entrar por fin en el edificio cerrando la puerta con llave.

A la mañana siguiente Riku amaneció en los brazos de Daisuke el cual aún dormía placidamente. La joven se levantó con cuidado intentando no despertar al chico y se marchó a la ducha. Al terminar se vistió con ropa normal esperando a que su tío llegara con el uniforme militar. Salió del servicio y tras mirar la hora despertó un poco a su acompañante.

--Vamos amor. Despierta que tienes que ir a trabajar. –dijo con voz suave mientras le daba un beso.

Después de esa situación, la muchacha se dirigió a la cocina donde encontró a su hermana desayunando.

--Buenos días Riku. ¿No es muy pronto para que ya estés despierta? Son solo las 6:15. –comentó Risa con una taza de café en la mano.

--Hoy empiezo a trabajar y en breve vendrá el tío para darme mi uniforme. –le informó su hermana bebiendo aceleradamente su propio café antes de que su tío llegara.

--Entiendo. De todas formas yo me marcho ya que prefiero estar un poco antes para que me den instrucciones. –añadió Risa a la vez que subía a su habitación para cambiarse de ropa.

Riku asintió quedándose sola en la estancia. Al cabo de unos minutos se terminó el café tras lo cual puso la taza en el fregadero y la lavó. Justo en ese momento llamaron a la puerta y debido a que ni Risa ni Daisuke podían ir a abrir, fue ella. Cuando la puerta se abrió se encontró ante sí a su tío que le saludó con dos besos en las mejillas y al que acompañó hasta la cocina.

Al entrar en la estancia, Risa se encontraba preparada para irse y Daisuke algo somnoliento llevaba una taza de café en sus manos. A la vez que Riku saludaba a su novio, Risa y Armstrong se saludaban entre ellos. Tras esto, Risa se despidió de todos y se marchó a trabajar; posteriormente Riku y su tío subieron escaleras arriba hasta la habitación de la joven.

--Bueno; espero que sea de tu agrado. Si hay algo que no te guste se puede hacer un arreglo. –propuso el Mayor.

Ella asintió y cogió el uniforme tendiéndolo en la cama. Lo observó detenidamente durante unos segundos y cogió unas tijeras acortando la falda unos 4 cm por encima de la rodilla. Después tomó unos pantis ajustados de uno de sus cajones que la llegaban hasta la rodilla y se adentró en el baño para cambiarse ya que el 'arreglo' ya estaba hecho.

--Llevar eso me hace recordar cuando estaba en mi antiguo cuerpo. –dijo la joven desde el cuarto de baño mientras se observaba en el espejo con el uniforme semi completo pues faltaban las botas.

--Riku los zapatos están aquí. –comentó Armstrong.

--Gracias tío. Ya salgo. –le respondió a la vez que abría la puerta del servicio y salía-¿Qué te parece? ¿Me queda bien? –pregunto seguidamente.

--Te queda muy bien y esos colores te favorece. –añadió su tío con una sonrisa en su rostro y tendiéndole el par de zapatos.

--Gracias. –repitió de nuevo con una sonrisa mientras terminaba de arreglarse- Por cierto tío, ¿me puedes pasar el porta pistolas que hay en la cómoda? –pidió la joven a la vez que se dirigió a su mesilla de donde sacó el arma y la cargó.

--¿En que cajón? –preguntó el hombre acercándose al mueble.

--En el segundo, al final del todo. –respondió ella esperando a que se lo diera.

Al encontrarlo, el hombre le pasó el objeto que ella cogió sin dudar y donde guardó el arma colocando el porta bien ajustado en la pantorrilla encima del panti y cubierto por la falda de manera que no molestara ni se viera o cayera.

--Podemos irnos cuando quieras. –le dijo la joven a su tío con una sonrisa.

--Será mejor que avises a Daisuke y de paso le llevo porque ya son las 6:45 y de todas maneras vamos al mismo sitio. –comentó el adulto con una ligera risa.

Ella aceptó sin reservas yendo a buscarle y comentándole la sugerencia del Mayor Armstrong. El joven asintió y recogiendo sus cosas pues estaba ya vestido, acompañó a Riku fuera de la casa donde les esperaba el militar dejando que la joven cerrara la puerta. Tras esto, los tres subieron al vehículo y se marcharon al cuartel.

[En el Cuartel general]

Al llegar al lugar, Daisuke se despidió de Riku y del tío de ésta; y se encaminó a su lugar de trabajo dejándoles solos.

--Ahora te acompañaré hasta el despacho de Mustang pues tiene que hacerte algunas preguntas. –informó Armstrong.

--¿Es necesario? Quiero decir que él ya tiene mi informe con todos mis datos y no sé que más podría necesitas. –le preguntó algo incómoda sintiendo varias miradas sobre ella.

--Jajaja. Necesita saber varias cosas que no hay en ese informe. –dijo él divertido- Venga preciosa no te pongas nerviosa que ya hemos llegado. –añadió golpeando suavemente la puerta.

--Adelante. –respondió una voz desde dentro.

--Suerte. –dijo Armstrong abriendo la puerta para que Riku pasara.

--Con permiso. –dijo educadamente la joven cerrando la puerta y esperando firme al final de la estancia.

Roy no levantó la mirada de lo que estaba leyendo pero sabía perfectamente quien acababa de entrar en su despacho. Durante los 10 minutos siguientes estuvieron en silencio hasta que la joven abrió inesperadamente la puerta a la que segundos después llamaría Riza.

--Pase teniente. –dijo entonces Roy.

--Con permiso. –respondió la mujer al entrar tras lo que Riku cerró la puerta con delicadeza y volvió a su posición anterior.

Con paso firme, Riza se acercó al escritorio de su superior y le extendió un informe.

--Por cierto señor, ¿Qué hace ella aquí? –preguntó la teniente.

--A partir de hoy empieza a trabajar con nosotros. –le informó Mustang a la vez que rebuscaba entre sus papeles buscando un informe en concreto.

--¡¿Qué? No es posible. –susurró Riza alterada.

--Mire su informe. Está muy entrenada y su conducta es intachable. Es casi mejor que usted teniente. –comentó Roy entregándole el documento- Puede marcharse.

Riza cogió a regañadientes el papel y se dirigió hacia la puerta que Riku había abierto educadamente. La mujer miró a la joven con ira y se marchó del lugar. Entonces Riku cerró la puerta y volvió de nuevo a su posición. Fue en aquel preciso instante cuando Roy habló por fin.

--Acércate y siéntate en la silla. –ofreció el caballero.

--Señor. –accedió ella.

--Veo que te han proporcionado un uniforme algo extraño. –comentó Roy con su mirada fija en una copia de los datos de la joven.

--Exacto señor. Había varas cosas que no me gustaban y las he arreglado pero si no está permitido lo coseré de nuevo. –respondió la joven muy educadamente.

--Da lo mismo. Bueno ahora contestarás a unas preguntas. –añadió él.

--Si señor. –afirmó con la cabeza.

--Tiempo que llevas siendo policía y todo lo que conlleva. También me interesan los puestos que tuviste en ese tiempo. –preguntó sin tapujos el hombre.

--He estado 4 años en el cuerpo y 1 de baja obligatoria. Durante ese tiempo fui 3 años coronel y 1 comandante. –respondió ella.

--Año de baja, ¿por qué? –preguntó mirándola fijamente.

--Fui amenazada al igual que mi familia por lo que mi superior me suspendió hasta que se encontrara al culpable. –dijo seriamente.

--¿Sabrías decirme quien es o si tienes alguna teoría? –continuó preguntando el hombre esta vez intrigado.

--Sí lo sé pero es asunto mío y nadie debe meterse en el tema señor. –contentó Riku fríamente.

"Lo llevas claro" Pensó Roy antes de continuar con la charla.

--Bueno…Visto que has sido tanto comandante como coronel, por ahora serás mi ayudante hasta que te asignemos un puesto. –concluyó el hombre.

--Sí señor. –aceptó la joven sin rechistar.

--Ahora ve a buscar al teniente Havoc para que te enseñe las instalaciones. –añadió él volviendo a con su papeleo.

--Con permiso. –dijo ella mientras se levantaba y salía de la estancia.

Riku hizo lo que su superior le mandó y se fue en busca de Jean. Una vez que lo encontró, el hombre le enseñó todas las instalaciones con el máximo lujo de detalles.

[Tres meses después]

Habían pasado 3 meses desde que Riku comenzara a trabajar para el ejército de Amestris y durante ese tiempo ya se había familiarizado con el lugar. Además Roy le permitía a hacer algunos recados sin su supervisión directa. Ese día ella y Mustang iban andando por los pasillos cuando una voz femenina se escuchó detrás de ellos.

--¡Ne-chan! –gritó una niña haciendo que ambas personas se giraran a verla.

--Elisia-chan. ¿Qué haces por aquí? ¿Y tú madre? –preguntó Riku mientras cogía a la pequeña en brazos.

--Mamá me dejó venir pero me dijo que no me entretuviera mucho si no te veía; pero he tenido suerte. –le explicó la menor con una sonrisa.

--Que ricura. –comentó la joven mientras le daba un beso en la mejilla para liego dejarla en el suelo- Pero cielo ahora estoy trabajando. –añadió algo triste.

--Pero… -intentó decir la pequeña con un pequeño sollozo.

--Harada es su tiempo de descanso pero no tarde mucho en volver. –intervino entonces Mustang de espaldas a ellas.

--¡Eh! Sí señor gracias. Vamos Elisia-chan despídete que nos vamos. –dijo ella mientras la cogía de la manita y la sonreía.

--Hasta luego Roy-san. –se despidió la pequeña con una sonrisa.

[En el cementerio de Ciudad Central]

Ambas chicas salieron del lugar y Elisia la llevó a un extraño lugar.

--Te voy a presentar a mi papá. –le comentó la niña que iba varios pasos delante de Riku.

--¿Y como se llama tu papá? –preguntó curiosa Riku mientras veía que se acercaban al cementerio.

--Maes Hughes. Era el mejor papá del mundo. –respondió la pequeña muy orgullosa de él.

"¿Era?" Se preguntó pensativa mientras la niña se paraba delante de una tumba.

--Hola papá. Te presento a la señorita Riku Harada. Espero que la estés viendo porque es muy buena. –dijo ella acariciando la lápida y con una sonrisa.

Riku estaba pálida al ver lo que hacía Elisia. En ese momento varias nubes se empezaron a juntar amenazando con tormenta.

--Encantada señor Hughes. Su hija es un cielo y muy lista. Es como una hermanita para mí así que no se preocupe que la cuidaré a costa de mi vida si es preciso. –dijo Riku al lado de la menor haciendo lo mismo mientras Elisia sonreía.

--Espero que lo que digas lo cumplas. –dijo una voz masculina tras la dos chicas.

--Pero que… -comenzó a decir Riku a la vez que ambas se giraban y veían a 4 hombres entre los que estaba un joven de la misma edad de Riku con el pelo azulado casi plateado.

--Cuanto tiempo Riku-chan. –dijo el joven maliciosamente.

--Elisia ponte detrás de mí y no te muevas. –ordenó suave y seriamente la joven- Tanto tiempo Hiwatari, ¿Cómo tu por aquí? –preguntó fríamente protegiendo a la niña con su cuerpo.

--Vengo a reclamar lo que es mío. Por tu culpa me echaron del escuadrón. –explicó receloso y furioso.

Riku observó la situación y estaba en mucha desventaja. Cogió a la pequeña en brazos y retrocedieron varios pasos para luego echar a correr.

--Elisia no mires hacia atrás, cierra los ojos y agárrate fuerte. –dijo la joven mientras corría.

--No os quedéis ahí parados, cogedlas. –gritó Hiwatari al ver que se escapaban.

Los tres hombres fueron tras la joven y la niña a todo correr. Riku se internó entre las callejuelas de la ciudad intentando zafarse de ellos pero sin conseguirlo. Llegaron entonces a una zona poco habitada que continuaba a lo largo de al menos 2 kilómetros donde Hiwatari y sus hombres sacaron armas blancas. Fue entonces cuando Riku se dio cuenta de su mala suerte ya que se había dejado el arma en el cuartel y lo único que podía hacer era proteger a la niña con su cuerpo.

--No te preocupes Elisia-chan. Yo te protegeré. –dijo con firmeza Riku.

--Ne-chan… -susurró la pequeña sollozando.

--¡AHÍ ESTÁN! –gritó uno de los hombres a la vez que lanzaba una navaja hiriendo a la joven en el brazo mientras ella cubría a la niña.

La joven no dudó y salió corriendo de nuevo hasta llegar a un callejón y esconderse tras unas cajas.

--Ne-chan, ¿te encuentras bien? –preguntó Elisia arrodillada junto a Riku.

--No te preocupes. Estoy bien. –la respondió con una sonrisa mientras se apretaba la herida.

La joven se levantó y cogió la mano de la niña levantándola también. Salieron un poco del callejón y miró a ambos lados emprendiendo después de nuevo la marcha con sigilo.

--Elisia, ahora ve al mercado y de allí al cuartel para avisar y que venga alguien. –pidió Riku en un susurro.

La niña sólo asintió. Al doblar una esquina vieron el mercado hacia el que se encaminaron sin mostrar temor pues aún estaba lejos, cuando Hiwatari apareció detrás apuntando a la niña con una daga dispuesta a lanzársela. Riku al percatarse, soltó la mano de la pequeña y la interpuso en la trayectoria del arma dándole en la palma y provocándole una grave herida.

--¡Elisia márchate ya! –ordenó la joven.

--Pero…

--¡Márchate! –volvió a gritar mientras se quitaba la daga de la mano.

La niña echó a correr hasta adentrarse en el mercado y de allí hasta el cuartel.

--Aquí acaba todo. –dijo Hiwatari puntándola con una pistola.

--Cierto. -contestó Riku mirándole y sonriéndole- Game Over. –dijo mientras alzaba el brazo y un viento espantoso sacudió el lugar.

Entonces se oyó un disparo…

[Con Elisia]

La niña llegó agotada a la instalaciones del cuartel. Habían sido perseguidas durante algo más de 2 horas y ella tardó media hora más en llegar hasta allí. En la puerta se encontraban su madre, el Mayor Armstrong, Havoc, Riza y Mustang.

--¡Mamá! –gritó la pequeña corriendo según se acercaba a la gente.

--Elisia, ¿qué ocurre? ¿Y donde estabas? –preguntó Gracia preocupada arrodillándose para abrazar a su hija.

--Ne-chan y yo fuimos a ver a papá. Les estaba presentando cuando unos extraños hombres aparecieron. Uno de ellos conocía a Riku-nechan. Ayudadla, está herida. –dijo la niña llorando en los brazos de su madre.

--¿Dónde se encuentra? –preguntó Armstrong.

--No lo sé. Era un lugar muy solitario. –respondió la pequeña en su sollozo.

--Armstrong-san, ¿qué ha ocurrido? ¿Dónde está Riku? –dijo una voz tras ellos.

--Daisuke… Las han atacado. –le informó el hombre.

El joven palideció y sin dudarlo dio media vuelta y se marchó en busca de su novia. El Mayor miró entonces a Mustang firmemente.

--Señor, con su permiso voy a buscar a mi sobrina. –pidió el hombre.

--Iremos todos. Teniente Hawkeye, rastree el olor de Harada con su perro haber si hay suerte. –ordenó Mustang.

Riza asintió completamente convencida pues ella y Riku se habían hecho amigas y no soportaba la idea de que le pasara algo. Así todos empezaron a buscarla mientras Breda acompañaba a Gracia y a Elisia a su casa.

La búsqueda duró horas sin encontrar ninguna pista sobre el paradero de la joven. Ni siquiera entonces cesaron en encontrarla hasta que una lluvia torrencial se hizo presente eliminando cualquier rastro de Riku. Esto molestó en exceso a Riza que tuvo que volver al cuartel central con su perro y allí esperar cualquier noticia.

--Armstrong, ¿ve algo? –preguntó Daisuke.

--No. Lo peor es que empieza a oscurecer. –contestó el hombre.

--¡Mierda! –gritó el joven dándole una patada a una piedra y mandándola a volar- No importa donde vayamos, siempre la encuentra. –añadió muy preocupado.

--¿Quién? – preguntó Louis a su lado.

--Satoshi Hiwatari. –dijo él mirando al cielo lluvioso.

Lejos de donde se encontraban Daisuke y Armstrong, un cuerpo se movía entre la lluvia apoyándose de pared en pared para no caerse. A esas horas y con ese tiempo no había alma alguna en la calle.

--Daisuke…, Risa…, tío…, compañeros… -susurraba mientras sus ojos se iba cerrando

"Mustang" Pensó antes de hacer inconsciente.

Pero no cayó al suelo sino que antes de que esto sucediera; unos brazos la portaban mirándola con cariño.