Tenemos un plan ¿cierto? ¡Dime que tenemos un plan!

Los alumnos del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se habían retirado finalmente a dormir después de recibir indicaciones finales del director Dumbledore. Cierto que el profesor Snape no era para nada querido, bueno, tal vez había un diez por ciento de gusto por tenerlo como jefe de casa por parte de los Slytherins (¿ahora quién les daría puntos así de fácil?) pero en general, ehm, digamos que no era muy popular… El punto era que aunque no fuera el mejor profesor de toda la escuela no significaba que lo quisieran ver muerto o que disfrutaran con la noticia de su muerte, así que el ambiente se sentía demasiado pesado después de la terrible noticia.

Ginny Weasley había sido de las últimas en salir junto con los Gryffindor que tuvieron que esperar a que se desocupara un poco el gran comedor para poder tomar camino para sus dormitorios. La hermana menor de los Weasley caminaba sola por el corredor de las armaduras sin pensar realmente en algo cuando escuchó la vocecita de su amiga Luna.

Cierto, no había visto a Luna durante todo el discurso del profesor Dumbledore, de seguro una vez más se había distraído mirando las pelusillas que volaban en el aire, o tal vez había encontrado duendes de nombres extraños que solamente ella veía, no importaba, aunque todos le dijeran Lunática, Luna era su mejor amiga.

¿Luna?- llamó Ginny- ¿Qué haces?

Luna estaba sentada en el suelo con la pared apoyada contra la pared hablando como si estuviera en presencia de un amigo, extrañamente no había nadie en el corredor salvo Ginny que llegaba en ese momento.

¿Con quién hablas, Luna?- preguntó Ginny al llegar junto a su amiga.

Con el profesor Snape- contestó Luna como lo más natural y obvio del mundo.

-¡Merlín, dame paciencia!

Oh, ¿también su paciencia se volvió invisible?- preguntó inocentemente Luna.

Severus dejó escapar una especie de gruñido semejante al que daba cada vez que era sacado de quicio por parte de Neville en clase de pociones.

Esa iba a ser una noche muy larga…

¿Dónde se encuentra ahora, profesor?- preguntó Luna mirando al techo.

La pregunta tomó desprevenido al profesor Snape quien se pasaba ambas manos por la sien.

¿Disculpe?- preguntó mirando a Luna.

¿Qué demonios estaba viendo en el techo? La chica volvió a preguntar.

A unos tres pasos a su derecha, señorita Lovegood- contestó Severus sin entender que importancia tenía dónde estuviera o no sentado.

Luna asintió dejando de ver al techo.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco- comenzó a contar caminando a su izquierda.

¿Qué no había dicho el profesor Snape a la derecha? Una suerte que Luna no pudiera ver la cara de desconcierto de Severus. Y justo cuando el profesor de pociones estaba a punto de decir algún comentario ácido por lo extraño del comportamiento de la Ravenclaw, la señorita Lovegood se dejó caer más que sentarse en el suelo justo a una varita de distancia del profesor Snape.

Profesor Snape, tenemos que hacer algo con su problema de Incorporeus-Incorporeus, o terminara dando clases como el profesor Binns-explicaba Luna tranquilamente- y eso no sería bueno, ¡Imagine que clase de pociones también sea como Historia de la Magia!

Severus tenía la boca abierta ante el razonamiento de la señorita Lovegood. ¿Qué rayos tenía que ver el profesor Binns con su problema? ¡Binns era un fantasma y él no lo era! "Pero estas muerto, Severus, eso te hace un fantasma ¿no?" Se pateó mentalmente.

En ese momento llegaba la señorita Weasley al corredor, al parecer esta noche iba mejorando a cada momento…

Luna- llamó Ginny- el profesor Snape… ya no va a estar con nosotros…

Eso no es cierto, el profesor Snape está aquí- negó Luna- Está hablando conmigo.

Ginny miro a todos lados.

Luna ¿ves fantasmas?- se preocupó Ginny.

-¡No soy un maldito fantasma, señorita Weasley!

Luna dejó escapar una risita.

¿Lo escuchaste?- preguntó a su amiga.

Ginny la miraba con una cara de preocupación aun mayor.

¿Escuchar a quién, Luna?- Ginny comenzaba a preocuparse.

-¡Cincuenta puntos menos para Gryffindor!

Luna comenzó a reírse un poco más solo escuchar el aumento de furia en la voz del profesor Snape y ver la cara de desconcierto de Ginny.

Yo creo que el profesor Snape sufre un grave problema de Incorporeus-Incorporeus- explicó con toda calma Luna.

¿Incorporeus-Incorporeus? Tú lo inventaste ¿cierto?- Ginny se cruzó de brazos- ¿Cómo sé que realmente está aquí el profesor Snape?

Esto no estaba funcionando, no podía seguir perdiendo el tiempo, tenía que encontrar una solución a su problema y lamentablemente iba a necesitar le gustara o no la ayuda de Luna así que tenía que hacer de una vez por todas que la menor de los Weasley dejara de ser tan escéptica.

-Señorita Weasley, sé muy bien que usted fue quién derramo su caldero en clase la pasada clase de pociones provocando el que una pata de la mesa de trabajo se derritiera, y para salvarse del castigo dijo que había sido culpa de las polillas.

El profesor Snape dice que sabe lo de tu poción y las polillas- informó Luna.

Ginny se puso tan roja como un tomate. Eso solamente ella lo sabía, bueno ella y obviamente el profesor Snape quién parecía no creído su pretexto.

Vamos a dejarlo en que te creo, así que estás hablando con el profesor Snape- trató de cambiar el tema Ginny- y solo tú lo escuchas, pero no lo ves, y los demás no lo vemos ni lo escuchamos ¿cierto?

-Cierto

-Cierto

¿Y… cuál es el plan? ¿Cómo lo vamos a ayudar? Porque tenemos un plan ¿cierto?- Ginny se acercó a Luna.

¡Esto no estaba pasando! ¡Ahora además de tener que tratar con Luna Lovegood ahora también tendría que estar con Ginny Weasley! Y lo peor… ¡Aun no tenía ni la menor idea de cómo iba a salir de este problema!

¡Claro que tengo un plan!- exclamó radiante Luna.

Hasta el mismo Severus se mostró completamente interesado en esta inesperada revelación. Ginny también la veía con mucho interés.

Lo primero es ir a ver a Hermione- comenzó Luna- ella sabe mucho, seguramente ha escuchado del "Incorporeus-Incorporeus" así sabremos qué hacer. ¿Usted qué opina profesor Snape?

Aunque no estaba del todo de acuerdo en que ahora fueran dos niñas las que estaban involucradas y mucho menos le agradaba la idea de que la sabe lo todo de la señorita Granger también se enterara de su problema tenía que aceptar que el plan de la señorita Lovegood no sonaba tan mal.

-Brillante, señorita Lovegood, brillante…

Continuara…