En Hogwarts, el gran comedor ya estaba dispuesto para recibir a los viejos alumnos así como a los nuevos, pero los profesores aún se encontraban en sus despachos pues los chicos aún no habían llegado, todos ellos estaban a la expectativa del nuevo año, pero sobre todo estaban muy emocionados, solo uno de ellos parecía preocupado, dando vueltas en su despacho, se pasaba las manos por el grasiento cabello mientras cavilaba

- Esto no puede ser Severus - se decía a sí mismo - pareces un estúpido adolescente

El hombre comprendía perfectamente porque se encontraba tan nervioso con la llegada de los chicos, pero prefería fingir no comprenderlo, engañarse a sí mismo aunque aquella era una tarea imposible de cumplir, respiró profundo mientras intentaba regular los latidos de su corazón cada vez más acelerados; hace muchos años que no sentía algo así desde los tiempos en que ella vivía. Sacudió su cabeza, se dirigió hasta un estante y se sirvió un poco de whiskey de fuego para calmarse un poco, entendía perfectamente lo que le sucedía, lo que no entendía es porque le sucedía a él, precisamente a él.

A pesar de que Severus era un hombre de temperamento hostil, impasible, incapaz de demostrar emoción alguna, salvo la que le producía subirle puntos a Slytherin y rebajárselos a Gryffindor, desde finales del año anterior había empezado a sentir algo muy especial por una de sus alumnas y él no sabía que era lo peor, si sentir algo especial por una chica mucho menor que él, que ella fuese una alumna o que perteneciera a la casa de Gryffindor, esto lo desconcertaba y luchaba consigo mismo cada día para no sentir lo que sentía cada vez que la veía; y luego terminó por querer que no llegara el verano pues no quería dejar de verla, pero por otro lado pensaba que tal vez ese sería el remedio perfecto para deshacerse de una vez por todas de esas absurdas emociones, sin embargo descubrió con pesar qué había sido peor el remedio que la enfermedad, la extrañaba enormemente, soñaba con ella y había optado por desayunar, almorzar, merendar y cenar en su despacho porque no soportaba ver el gran comedor sin su presencia; Dumbledore se había percatado del extraño comportamiento del profesor, pero no consiguió sacarle nada. A veces sentía mucho pesar al recordar que ese sería su último año en el colegio y que después ya no la vería más, pero por los momentos se conformaría con verla.

Se llevó el vaso a los labios y de un trago bebió su contenido, una mueca se dibujó en su rostro al sentir que el licor le abrazaba los labios y la garganta y en ese momento alguien llamó a la puerta

- ¡Adelante! - Exclamó

La puerta se abrió y el profesor Dumbledore entró en el despacho

- ¡Severus hijo! - Exclamó el anciano con alegría - he venido a buscarte para que vallamos a cenar y no me salgas con que quieres cenar aquí, porque esta vez debemos recibir a los alumnos que ya han llegado

El corazón le dio un vuelco dentro del pecho a Severus, pero permaneció impasible como siempre y aunque se moría de ganas de salir corriendo hasta el gran comedor decidió fingirse fastidiado

- Si… no hay… más remedio - dijo con su acostumbrada voz grave y pausada al tiempo que alzaba una ceja

Los alumnos ya atravesaban las puertas de roble del gran comedor y se dirigían a sus asientos, ubicándose en las mesas correspondientes a sus casas, Hermione y Ron trataban de tranquilizar a los pequeños de primer curso mientras los ubicaban en una gran fila en medio del pasillo entre las cuatro mesas. McGonagall pasó al frente y colocó el acostumbrado taburete frente a los chicos y uno a uno,fueron pasando para colocarse el sombrero de Godric Gryffindor, mientras Severus la buscaba con la mirada, pero en medio del mar de alumnos no lograba distinguirla.

Aplausos y vítores se escuchaban desde las cuatro casas cada vez que alguna de ellas ganaba un integrante más, Severus continuaba con los ojos clavados en Gryffindor y entonces vio a Potter acompañado de Ginny Weasley, los dos abrazados, la escena le provocó un gesto de fastidio, pero continuó recorriendo con la mirada, allí junto a la pareja se encontraba Ronald Weasley que se había girado dándole la espalda a su propia mesa mientras mantenía la mirada fija en un punto, Snape siguió la trayectoria de su mirada y notó que se posaba en la mesa de Ravenclaw; el hombre enarcó las cejas y volvió a mirar a Weasly, esperando encontrar junto a él lo que buscaba, así lo hizo y entonces su corazón se aceleró todavía más, allí junto al pelirrojo estaba ella más hermosa que nunca, conversando con Lombottong, su enmarañado cabello ahora lucía más dócil con delicados rizos que se agitaban cuando ella movía su cabeza al reír, aquella sonrisa tan simpática y hermosa, esos ojos castaños que tanto le habían robado el sueño durante el verano. Él estaba tan absorto mirándola que ni siquiera advirtió el momento en que el anciano director se levantó de su asiento y se dirigió al pódium, por lo tanto al escuchar la voz del hombre sacudió su cabeza y desvió la mirada recorriendo todo el lugar

- ¡Buenas noches a todos! - Saludó el viejo - Les doy la bienvenida, a los que vienen por primera vez les digo que aquí encontraran apoyo tanto en mí como en los profesores y sus compañeros, si necesitan algo solo tendrán que pedirlo, también tienen a los prefectos que son alumnos como ustedes, pero con un poco más de autoridad, deben obedecerles ya que tienen la potestad de restarle puntos a sus casas de ser necesario. Como siempre, debo recalcarles a los antiguos alumnos, así como avisarles a los nuevos que no deben adentrarse al bosque prohibido a menos que sea con el profesor de "cuidado de criaturas mágicas" Rubeus Hagrid - El semigigante se levantó de su asiento y saludó con la mano - También es necesario que les diga que deben respetar el toque de queda, es decir, no salgan de su sala común después de las once de la noche, es por su seguridad, recuerden que estamos en tiempos difíciles y debemos tener mucho cuidado ¡Ah! Casi olvido algo tan importante como esto - el anciano carraspeó su garganta antes de continuar - déjenme presentarles a su nuevo profesor de "Defensa contra las artes oscuras"

Todos los presentes estaban a la expectativa, pues hasta ahora no habían visto a un rostro nuevo en la mesa de los profesores, pero luego un gesto de sorpresa y algunos de terror se fue dibujando en el rostro del alumnado; Neville Lombothon se quedó paralizado al igual que Harry cuando vieron a Severus Snape levantarse de su asiento mientras saludaba con la mano

- Severus Snape - anunció Dumbledore - así es, Severus impartirá las clases de "defensa contra las artes oscuras" y continuará con las de pociones - la mesa de Slytherin iba a estallar de tanta algarabía - bueno ya sin más nada que decirles los invito a disfrutar la cena

La comida y las bebidas aparecieron por arte de magia dentro de las fuentes y vasos y los alumnos comenzaron a servirse los deliciosos manjares

- ¡Lo consiguió! - exclamó Harry con pesar mientras golpeaba la mesa con el puño

- Debió haber hechizado al pobre Dumbledore para persuadirlo - comentó Ginny

- Debe ser una broma - añadió Hermione negando con la cabeza

- No soporto a esos estúpidos Slytherin - Comentó Ron con la boca llena de pastel de carne - miren como celebran la victoria del murciélago ese, por cierto ¡Que tanto mira Snape hacia acá!

- No lo sé -contestó Harry - quizá esté planeando una nueva forma de amargarnos el último año que nos queda aquí

Hermione solo rió con el comentario y miró hacia la mesa de los profesores, pero Snape retiró la mirada de inmediato

- Déjense de tonterías - Dijo la chica

Cuando terminaron de cenar, todos se retiraron a sus salas comunes para descansar, luego uno a uno se fueron retirando a sus habitaciones hasta que solo quedó el trio de oro conversando frente a la chimenea

- ¿Qué creen que tendrá planeado Dumbledore esta vez? - Preguntó Harry - tomando en cuenta que Voldemort no se ha manifestado

- No lo sé - respondió Hermione acariciando a Crookshanks - pero de seguro si tiene alguna información nos la dará, el confía mucho en nosotros y sobre todo en ti Harry

- también confía en Snape y yo no me trago el cuento ese de que él se ha reivindicado - soltó el chico - desde aquella vez que lo vi hablar con karkarov cuando estábamos en cuarto curso, yo sospeché de él

- pues si Dumbledore confía en él sus razones tendrá - rebatió Hermione

- no seas ingenua Hermione - dijo Ron apoyando a su amigo - Harry tiene razón, yo tampoco confío en el murciélago

- como sea - dijo la castaña levantándose del sofá - ya veremos que sucede éste año, he decidido no mortificarme pensando en el- que- no- debe- ser- nombrado hasta que este no se manifieste

- ¿Y si ya se murió? - preguntó Ron de repente incorporándose también

- ¿Quién? - preguntaron Harry y Hermione al unísono

- Pues él - respondió el pelirrojo - quien ustedes saben

- Eso es imposible Ron - terció Hermione riendo - Harry es el único elegido para acabar con él y que yo sepa no lo ha hecho ¿o sí?

- Pues no - respondió Harry también riendo - chicos les confieso que yo también he estado muy desconcertado ante su silencio y esta aparente paz pues solo demuestra que él está tramando algo, pero ya veremos que se le ocurre al viejo Dumbledore

Los tres amigos se separaron por fin y se fueron a dormir pues estaban bastante cansados y el día siguiente sería un largo día de clases