PERDONENEME PERO MI ORDENADOR NO SERVIA ASI Q AQUÍ ESTA EL CAP.

CAPITULO 3 BONITA…

-BELLA ¡ME ENCANTA!

Era un bello cinturón de cuero muy suave con una hebilla de plata en la que había mandado grabar sus iníciales. Acaricio la hebilla y comenzó a pasar el cinturón a través de las presillas de los pantalones.

-¡Feliz Navidad Edward!

-¡Feliz Hanukkah Bells!- exclamo y saco una pequeña caja de su bolsillo.

Estaba envuelta en papel azul y blanco con una cinta azul y una tarjeta con una menorá que decía: "Para Bella, de Edward."

-¿Se ve bonita la envoltura? La compre en Drug Store. Le pedí al viejo señor Sealy que me aconsejara para no cometer ningún error.

-Oh, Edward- dije, quite el papel con torpeza, levante la tapa y en el centro del algodón había un brazalete de oro para el tobillo de una delicadeza exquisita; dos finas cadenas entrelazadas, se veía muy femenino y muy hermoso.

-Mira, es como nosotros- me dijo sujetando las dos cadenas de oro en la mano- Tú y yo- se inclino hacia delante y me beso con gran gentileza.

Luego me puso el brazalete en el tobillo, cerro el broche, me beso el tobillo y nos entrelazamos como las cadenas de oro. Fue la primera vez que hicimos el amor.

Edward tenía una larga lista de nombres para referirse a mí: "Bells" "B" "Flaca" "Isa", cariño, pequeña, muchacha, presumida, mi amor. Un día me regalo mis primeras botas, que yo no quería quitarme y comenzó a decirme "Boots"

Éramos algo así como dos en uno; nos gustaba estar solos, pero no separados.

Edward sonreía. Edward reía. Todo lo que Edward hacia era importante.

-B, un día voy a construirte una hermosa casa, una hermosa mansión estilo victoriano, con columnas y adornos en forma de espiral.

-Y un porche

-Desde luego un porche alrededor de ella, y tú bailaras en el porche y por toda la casa. Viajaremos a New York, yo te llevare. Iremos a donde tengas que ir y te descubrirán, y bailaras para todo el mundo. Vas a ser una gran estrella mi Bells.

-¿Acaso no lo soy?- preguntaba yo riendo con la respiración entrecortada.

-Lo eres- me contestaba Edward.

Para Edward mi sueño no era una quimera. Estaba dentro de mis posibilidades. Era la única persona que creí en mí.

No puedo explicarme porque era tan especial Edward Masen, excepto que para mí lo era todo. Puedo decir, además que, desde la noche de mi cumpleaños hasta que ellos nos destrozaron, estuve con Edward cada momento que podía. No importaba lo que tuviera que hacer o decir, lo hice y lo dije, recurrí a todos los trucos imaginables. Mi madre me sorprendió en repetidas ocasiones. Me grito, pego alaridos, me lo prohibió. No importaba, no había forma de que dejara a Edward.

Pero, ¿Quien conoce la verdadera fuerza de los padres? Lo que son capaces de hacer cuando se enfrentan a un desafío. Los extremos a los que se atreven a llegar. ¿Quién hubiera pensado que a pesar de un amor tan claro, asombroso y bien intencionado como era el nuestro, aun así pudieran ganar?

¿O es que acaso comenzamos a vivir nuestra historia demasiado pronto?

Quizá no sea justo privarles de las incidencias de este romance que fue dulce y amargo, a la vez, entre yo y Edward Masen y su tatuaje azul. Contarles todos los detalles que expliquen el por qué de la pasión que sentía por él. Mi real, verdadera y única pasión en los cincuenta y tres largos y solitarios años de mi vida mundana y sofisticada.

¿Quieren saber que hacia Edward Masen para lograr que me sintiera bonita?

Yo, Bella Swan, una muchacha insulsa en esa época ¿Bonita?

Una mirada de el bastaba para que me sintiera la más bonita.

¿O prefieren que les diga cómo fue que a Edward tuvo la idea de que yo era muy inteligente? ¿O como hizo que cambiaran mis ideas hasta lograr que creyera en mi misma? ¿O en qué forma, el amor de Edward, cambio todo en mi vida?

-Te amo Bella. Siempre te amaré. Eres mi mujer.

Lo que daría yo ahora por volver a oír esas palabras…

¿REVIEW? ¿CIBER TOMATAZO? ¿LES GUSTO? HABER SI CAPTAN LA PISTA DE LO QUE PASARA EN LA HISTORIA… ¿LO VEN? NOS LEEMOS PRONTO =)