Cap. 3
Orgullo
Un respiro profundo. Haru había estado parada delante de la puerta de Gokudera por al menos 6 minutos. Estaba nerviosa por algún motivo, pero tocó el timbre para no estar más tiempo de pie ahí como una idiota.
"Buenas." Hayato abrió la puerta y miró a Haru de arriba abajo con su usual expresión que parecía que te estuviera juzgando lo mal que vistes constantemente. Él, por su parte, llevaba tejanos negros apretados y una camisa roja a la que le faltaban un par de botones, dejando al descubierto una parte de su pecho. Esos colores le sentaban bien, pero lo único en lo que se fijaba Haru era en sus ojos verdes menta. Algo tan sencillo como un par de ojos, le daba a la chica retortijones raros en el estomago, como si hubieran mariposas montándose la fiesta del siglo, pero ella, por una grave quistión de orgullo, decidió ignorarlo.
"Perdón, acabo de salir de la ducha así que mi pelo esta hecho un asco…" Se pasó la mano por el pelo, echando hacia atrás mechones medio mojados que antes le tapaban la cara. Estaba planeando matar a la chica de un infarto? Si… eso parece.
"Estas bueno… digo... tu pelo….que está bien así…." Haru forzó una sonrisa mientras rezaba para que no se hubiera cuenta de la burrada que acababa de decir.
"Pasa." Sin reaccionar a lo anterior, que seguramente escucho, se dio la vuelta. Haru le siguió silenciosamente intentando cotillear todos los rincones de su apartamento posibles.
Era un sitio inesperadamente normal. Salón normal, cocina normal, lavabo normal, tele plasma que ocupaba toda la pared, gato durmiendo en el sofá y estanterías enteras llenas de libros sobre UMAs. A través de una ligera apertura de la puerta de su habitación, Haru pudo más o menos localizar una cama de unas dimensiones innecesarias y luego, al final del pasillo, una habitación cerrada con llave. La típica de las pelis americanas que no se deben abrir por nada del mundo porque dentro suyo hay cadáveres en descomposición o espíritus maléficos… vamos, lo que tiene todo el mundo en casa.
"Quieres comer algo?" Le preguntó su huésped al darse cuenta de que la chica fisgoneaba demasiado.
"No gracias" Haru miró al suelo y apretó contra su pecho sus cosas.
"Bien. Tampoco tenía comida ahora mismo…"
Gokudera se acercó a 'la puerta de las pelis de terror', o por lo menos así había decidido llamarla Haru. Saco una llave de vete a saber dónde y abrió la puerta, seguido casi instantáneamente de una Haru muriéndose de curiosidad que se asomaba a ver donde estaban los cadáveres. Bastante decepción se llevo. La habitación estaba vacía. No es broma. No había nada. Solo un pútrido y asqueroso piano en el medio. Pero aparte de eso, nada.
En cima del piano había una foto de una mujer. Era muy guapa, pero sinceramente a Haru solo le importaba saber quién era. Fue lo suficientemente lista como para no preguntar.
"Sé lo que estas pensando y no es de tu incumbencia." Dijo él sin siquiera dirigirle una mirada, como si le hubiera leído la mente.
"L-lo siento…"
"Al menos no has preguntado…" Cerró los ojos por un instante. "Muéstrame esa maldita animación tuya. Como pretendes que haga música sin una referencia?" Fue a su habitación y volvió con un mini portátil de Apple que parecía increíblemente caro simplemente por el símbolo de la manzana. Haru cogió su USB y lo enchufó. Hicieron falta tres intentos para conseguir que el aparatito encajara en el portátil, pero seamos realistas, esas cosas nunca entran a la primera.
La animación empezó casi inmediatamente. Esa mierdita de portátil era bastante rápido. Pena que la morena no se pudiera permitir cosas así, que sin duda le vendrían muy bien. La historia era bastante dramática, pero estaba llena de cortas escenas de comedia y de sutilezas o dobles sentidos. Haru estaba bastante orgullosa de los resultados, ya que vio a Gokudera intentar aguantarse la risa porque su orgullo no le permitía admitir que el trabajo de Haru no estaba nada mal.
"Creo que sé por donde tira la cosa." Dijo Gokudera un par de minutos antes del final.
"Genial! Pues… um… eso… empieza…" La chica todavía mantenía una sonrisa nerviosa por algún motivo irrelevante para la historia. Tal vez pudo percibir el aura fangirl de quien está escribiendo esto y se ha asustado un poco… pobrecita
"No hasta que no salgas. Si hay gente molestándome no me puedo concentrar. Ve a mirar la tele o a joder a otro, anda." Casi literalmente la sacó de la habitación a patadas. Haru no le dio importancia y se dejó caer en el sofá del salón. Un sofá que parecía estar hecho de paraíso, gloria y relleno de alas de ángeles.
Pero su cerebro no estaba para pensar en lo maravilloso que sería poder robarle ese sofá a Gokudera, sino mas bien en la asquerosa personalidad de este. Por qué tenía que ser tan borde? Era precisamente como el prota de Hana Yori Dango, que Haru había visto tantas veces que casi se sabía el guion de memoria. Pero si seguía pensando, casi todos los doramas que veía ella, por no decir todos, acababan en romance o directamente matrimonio, y pobre de la mujer que acabara teniendo que aguantar a ese imbécil cada día de su vida. Para rematarlo todo, los protas de sus doramas tenían siempre un lado suave y amable y una sonrisa preciosa, que aunque seguramente la de Gokudera también lo era, eso del lado suave no parecía existir en él.
En cuanto el sonido del piano llego a los oídos de Haru, esta no pudo evitar quedarse dormida. Si soñaba con Gokudera o con Kim Hyung Joon… quien sabe?
Fin~ por ahora. Este cap ha sido bastante corto y perdón por tardar en actualizar OTL Tengo por lo menos dos capítulos más escritos por ahí, pero solo necesito la motivación para pasarlo a ordenador. Intentaré subir todo lo que tengo esta semana. Lo intentaré.
Hana Yori Dango es un dorama y también hay un anime. Sinceramente no lo he visto pero amigas que si lo han visto me aseguran que el protagonista se comporta como Gokudera. Si alguien sabe de algún dorama donde el prota se le parezca más me lo podéis decir y enseguida lo cambio ^^ y de paso capaz me miro el dorama~
Bueno, espero que os haya gustado este capítulo~ y los reviews se agradecen J
See you again desu~
