Advertencia!: Ya saben... contiene Yaoi, mpreg... y risas de Alfred XD
Los personajes no me pertenecen, sólo cree a un simpatico doctor de apellido Mason como cierto protagonista de Silent Hill, aun monarca inglés que ama a su nación y una presidenta que apenas es mensionada.
Antes de partir
Cap. 3: Creciendo en mi interior
Eran las 6 de la mañana, Arthur lo sabía porque entes de salir a hurtadillas del cuarto que compartía con Alfred había tomado su celular de la mesita de noche. Ahora el británico estaba recostado en la cama del cuarto de huéspedes, con la mirada clavada en el techo, tenía sueño, pero no podía volver a dormir, tenía un cierto malestar que se lo impedía. Sonrió, era un malestar hermoso, ya que era una de las primeras señales de que una nueva vida crecía en su interior. Posó sus manos sobre su vientre, donde supuso, se encontraba el diminuto fruto de su amor por Alfred y siguió sonriendo embobado.
Casi estaba seguro cuando había sido concebido su bebe. Los dos rubios habían comenzado a ser novios en primavera, para junio ya habían hecho el amor por primera vez, y luego vendría una romántica velada unos cuantos días después del cumpleaños de su amado Alfred. Esa noche sin duda era la noche, Alfred se esforzó decorando la alcoba del británico, en su más querida casa londinense, alegando que se merecía una recompensa por haber pasado el 4 de julio junto al americano sin ningún tipo de problema. Arthur se dejó amar mucho esa noche, cuatro veces al menos; y de eso ya casi más de un mes.
El estomago del británico comenzó a molestarle de nuevo, amenazando con expulsar el poco contenido que tuviese de forma incomoda. Fue entonces que escuchó pasos en el pasillo, no era un fantasma, ya lo hubiera visto antes, además no tenía por qué, aquel departamento en San Francisco era nuevo. Era Alfred que lo buscaba y que rápidamente lo encontró.
-¿por qué estás aquí?-preguntó enfadado Estados Unidos caminando hasta quedar a un costado de la cama
-pues porque…-pero ya no pudo continuar, sentía que si abría la boca una vez más vomitaría, y antes de que eso ocurriese, prefirió correr al baño del cuarto, empujando a Alfred lo necesario para que se apartara del camino. El de gafas no entendía nada, pero entro al baño a ver que le pasaba a su amado novio, encontrándolo de rodillas frente al retrete, claramente volviendo el estomago- tenía que pasar en algún momento… -comenzó a decir- ya se me hacía raro que no te envenenaras con tu propia comida
Arthur, que ya estaba tranquilo y sentado en el piso del baño, pasó por alto aquel comentario hacia su comida, en su estado los corajes no eran buenos, claro que no.- calla y llévame a una farmacia
-aun no has contestado mi pregunta- dijo como un niño caprichoso mientras ayudaba al de ojos verdes a ponerse en pie- ¿por qué te viniste a este cuarto?
-porque no quería despertarte, tiene rato que me siento mal- era la verdad, no había querido molestar a su pareja
Alfred lo miró, se veía algo pálido, era mejor hacer caso a su petición y llevarlo por algún medicamento. Lo besó en la frente y fue a cambiarse de ropa, misma acción que el inglés efectuó ya en su cuarto.
Fue un trayecto corto hasta la farmacia más cercana, Arthur le pidió al menor que esperara en el vehículo alegando que no tardaría. Tal como dijo fue y en unos minutos retornó con una pequeña bolsa, y en ella una caja que no era muy visible a través de ésta. Alfred preguntó si aquello le quitaría el malestar, Arthur dijo que era algo mejor que eso y ya ninguno habló al respecto, en parte porque Inglaterra volvió a sentir nauseas. Apenas se medio estacionó frente al edificio de departamentos el de ojos verdes bajó corriendo.
-espero que se sienta mejor pronto-dijo Alfred al entrar al departamento un poco después que Arthur, quien incluso había dejado abierta la puerta al entrar apresurado. Estados Unidos se encaminó a la cocina, realmente no acostumbraba desayunar tan temprano, eran cerca de las 7 de la mañana, pero igual tenía hambre y el inglés necesitaría comer algo. Pensó en cortar un poco de fruta para su pareja, necesitaba algo que retuviera su estomago, en eso estaba cuando el de ojos verdes entraba a la cocina a paso lento. Alfred se le quedó viendo, se había llevado una mano a la boca, tenía nauseas todavía, a paso rápido le entrego la bolsa con la caja y salió corriendo al baño.
El americano no comprendía, ¿a caso Arthur quería que el viera esa caja?, si de eso se trataba lo haría. Sacó el paquete y al instante quedó perplejo: era una prueba de embarazo. La mente de Alfred ató cabos en un instante, sacó la prueba de la caja y miró la ventanilla de la misma, tenía dos líneas rosas, presuroso reviso el instructivo del paquete, necesitaba saber que significaban las dos líneas rosas.
-…positivo- dijo atónito el de gafas, casi al mismo tiempo que Arthur regresaba lentamente- Arthur…- dejó caer lo que tenía en las manos y se fue sobre Inglaterra, lo abrazó fuertemente, pero sin lastimarlo-… ¿es verdad?
-…es verdad-afirmó-…y, ¿qué opinas?-dijo con la cara hundida en el pecho del más alto, y es que ahora estaba preocupado, no consideró la posibilidad de que Alfred no quisiera tener un hijo.
-¿es broma?, ¡me haces la nación más feliz del mundo!-estaba realmente contento-quisiera darte vueltas- dijo apartándolo un poco de sí para verlo a la cara.
-si lo haces vomitare sobre ti- lo miró con falsa molestia, su querido Estados Unidos tenía una sonrisa resplandeciente y sus ojos brillaban cual zafiros, evocando en sus recuerdos a un pequeño niño que lo veía llegar al nuevo continente. Arthur sonrió tranquilo, cerró sus ojos, sentía su cuerpo liviano.
-¡Arthur!-gritó Alfred al ver como su Inglaterra se desplomaba sin previo aviso, lo bueno es que siendo un gran héroe logró atraparlo en plena caída- supongo que es un síntoma más de su embarazo- sus propias palabras lo hicieron estremecer. Él y Arthur iban a ser padres, tendrían una pequeña nación; ensanchó más su sonrisa al visualizarse con un pequeño bebe entre sus brazos al lado de su amado Arthur. Así mismo caminó hasta el sofá de la sala y acomodó en él al inconsciente británico que comenzó a despertar.
-… ¿Qué me pasó?-dijo pestañeando un par de veces al encontrarse con su novio agachado junto a él.
-te desmayaste, honey- aclaró Alfred al tiempo que acariciaba tiernamente una mejilla del mayor. Inglaterra se veía diferente, quizá no lo había notado antes, pero sus ojos tenían un brillo especial- supongo que debo llevarte al médico.
-no creo que sea necesario… sólo tengo malestares normales- trató Arthur de restarle importancia, temía que los doctores descubrieran que algo no anda bien con él y se lo dijeran a Estados Unidos
-claro que es necesario, yo quiero que tú y mi bebe estén bien- el más joven sonaba serio, y eso hacía que Arthur no supiera como contradecirlo. Y de nueva cuenta sintió nauseas. Se paró tan rápido como pudo y corrió dejando sólo al de ojos azules-… es mi deber cuidarte, y nadie me lo tiene que decir- dijo recordando cierto mensaje de texto que recibiera a la mañana siguiente de haber hecho el amor por primera vez con el británico.
Flash back
Ambos rubios estaban durmiendo exhaustos, apenas cubiertos por las sabanas blancas del hotel. Arthur dormía plácidamente boca abajo siendo abrazado por el más joven. Pero tanta paz no duraría para siempre, el celular de Alfred comenzó a sonar. Estados Unidos escuchó perfectamente, pero igual no se apresuró, era un mensaje de texto no una llamada. Se desperezó un poco y alcanzó el aparato. Se dio un golpe en la frente con la palma abierta- tonto… no traigo mis lentes, no puedo leer el mensaje…- se giró aun sentado sobre la cama, ahí estaba su novio, el mismo que le diera placer la noche anterior y que seguía teniendo puestos sus lentes. No le quedaba de otra, necesitaba ver el mensaje, podría ser algo importante de su presidenta. Intentó mover al inglés… no le funcionó, ya que aun dormido manoteó impidiéndole el movimiento. Tendría que despertarlo aunque éste se molestara.
-hey, sweetie- llamó suavemente esperando respuesta.
Inglaterra respiró profundo y se movió un poco, pero no lo suficiente-mmmh… ¿qué pasa? …déjame dormir…
-…pero necesito a Texas…-Alfred se sintió un poco culpable por despertar a su amado de ojos verdes, por eso cuando el europeo ladeó su cabeza para que pudiera retirar sus anteojos lo beso a modo de disculpa y lo dejó descansar.
Ya con los lentes puestos procedió a leer el dichoso mensaje. Por un momento creyó que había molestado a Arthur por nada, no era ningún mensaje de su país, pero reconoció el nombre de quien lo enviaba-… Víctor... – le pareció extraño que el rey de Arthur le mandará mensajes a él, a decir de verdades nunca se llevaron bien, y el motivo para Alfred era muy claro: Víctor amaba a Arthur, tanto o más que Jeanne d'Arc amó al francés.
El americano abrió el mensaje y con el ceño fruncido leyó: "cuida bien de Arthur, ahora más que nunca, él te necesita… no lo lastimes". –qué tontería…
A pesar de ser un héroe sintió miedo ese día, eran las 9 de la noche y Arthur aun no mostraba signos de que fuera a despertar pronto, pensó en aquel mensaje y de inmediato se hiso a la idea errónea de que había herido a Inglaterra.
Fin del Flash Back
No entendía del todo el significado de aquel mensaje, pero prefería no correr riesgos, así que llevaría a Arthur a un doctor especialista y así estaría más tranquilo. Estados Unidos no perdió tiempo, hiso varias llamadas ese día y para el siguiente ya le había conseguido una cita con el mejor medico perinatólogo de los Estados Unidos; Arthur parecía un poco incomodo con la idea pero al final accedió.
-¿por qué con un perinatólogo?- había preguntado el inglés ya que estaban en el auto y se dirigían al consultorio del mencionado.
-porque me dijeron que lo nuestro es un caso especial- eso estaba claro, no era común saber de un hombre embarazado- un doctor especialista en embarazos de alto riesgo es nuestra mejor opción, sabrá qué hacer sin importar lo diferente que sea
-me impresionas…-Arthur le sonreía ampliamente, le gustaba cuando Alfred se mostraba tan involucrado en algo que no era propiamente lo suyo pero que lo hacía por él.
-es lo mínimo que debe saber un héroe como yo para cuidar de su Iggy y su angelito en camino-Arthur se sonrojó, antes no le gustaba que le llamará así, le traía malos recuerdos de la niñez del americano, mas dicho así le agradaba y más le gustó que le llamara angelito al bebe que ahora se desarrollaba en su vientre.
Llegaron a un hospital al poco rato, ahí es donde el médico tenía su consultorio. Al entrar al consultorio Arthur tomó fuertemente la mano de Alfred, estaba asustado. Y eso sólo hacía que las miradas se centraran en la pareja, provocando más nervios en "la futura madre"-no te asustes… te hará mal, además, no hay nada de que temer, estaré contigo en todo momento.
Arthur no dijo palabra alguna pero asintió. Luego Alfred se giró a hablar con la asistente del doctor, la cual amablemente les indicó que pasarán.
-sean bienvenidos, tomen asiento por favor- ese era el doctor, un hombre joven, quizá de unos treinta años y de típica fisonomía estadounidense- soy el Dr. Jonathan Mason, créanme que me siento honrado en atenderles.
-mucho gusto, yo soy Alfred F Jones, y él es mi pareja, Arthur Kirkland- habló por ambos el más joven. Inglaterra parecía estar totalmente enmudecido por los nervios y eso lo delató como el paciente.
-no tenga miedo-dijo tranquilamente el doctor dirigiendo al de ojos verdes- todo estará bien, esto es tan nuevo para usted como para mí, pero le aseguro que está en las mejores manos- fue hasta entonces que Arthur se relajó un poco, la sonrisa de ese doctor era casi la misma que la de Alfred; no por nada era uno de sus ciudadanos.
Hablaron un poco en el consultorio, más que nada aclarando datos que le habían sido proporcionados al perinatólogo. Luego de eso pasaron a un cuarto de exanimación, aquí midieron y pesaron a Arthur, además de tomarle la presión y hacerle una pequeña palpación que puso incomodo a Estados Unidos, no le era muy agradable que alguien más tocara a su pareja. Terminando con ello se le pidió al inglés que se pusiera una bata, el doctor salió un momento para darle su espació a la pareja. Al regresar tomó algunas muestras de sangre, las cuales mandó al laboratorio con carácter de urgente.
-debo decir que hasta aquí todo parece en orden-les informó el Dr. Mason- en unos minutos más deberán estar los resultados de laboratorio, pero mientras tanto… pasemos a mi prueba favorita- el hombre caminó hasta un rincón del cuarto y de ahí jaló un aparato que incluía un monitor- es hora de la ecografía, apuesto a que quieren ver a su bebe
Las naciones se miraron intensamente, claro que querían, los dos se morían de ganas de ver al ser que entre los dos habían creado. Inglaterra se recostó en la camilla y cubriéndose con una pequeña sabana que le habían proporcionado dejó al descubierto su vientre. El doctor procedió a poner un liquido, un tanto frío para gusto de Arthur, en un aparato conectado a la maquina, y un poco más sobre el paciente.
-veamos…-con dos de sus dedos, John, trató de hallar el lugar correcto en el cuerpo del inglés, ese que momentos antes parecía haber encontrado; un poco convencido comenzó a frotar la cabeza del aparato sobre esa zona, haciendo un poco de presión- ahí lo tenemos- en el monitor, en medio de muchas líneas un pequeño bultito era visible.
-¡es nuestro bebe!-ese era Alfred entusiasmado, para luego reír estruendosamente como era típico en él.
-…sí, nuestro pequeño-Arthur había empezado a llorar sin darse cuenta, siendo sus palabras apenas un susurro que enterneció a los otros dos hombres en la habitación
-thanks, Arthur… my only love-Estados Unidos había besado cariñosamente a quien le daría un hijo.
Por unos momentos los dos países se quedaron solos en el consultorio, esperaban a su médico para escuchar los resultados de los análisis y saber cómo iba todo en general. Alfred estaba muy feliz, le habían dejado quedarse una copia de la ecografía- apuesto a que si es niño será todo un caballero inglés, recuerdo que una señora me dijo alguna vez que los varones se parecían a la mamá.
-entonces… si es una niña será toda una heroína- dijo Arthur siguiéndole la corriente al de gafas, el cual ya había llevado una de sus manos al lugar en donde reposaba el pequeño en cuestión.
-me hubiera gustado que fueran dos, unos gemelitos… ¡o mejor unos trillizos!
-oye, tú no los cargarías nueve meses-le reprochó el de ojos verdes
-bueno, ya será para la próxima- esas palabras habían hecho entristecer al europeo, porque él sabía que no habría próxima, sólo tendrían un hijo, al cual Arthur no podría ver crecer. Para fortuna de Inglaterra en ese momento entró el doctor.
-ya leí los resultados… el feto se encuentra muy bien, estimo que tendrá unas cinco semanas, buen tamaño y desarrollo… el que me preocupa es el señor Kirkland- Arthur se sintió como un niño atrapado en una mentira cuando Alfred cambió su expresión a una preocupada y un escalofrió le recorrió la espalda.
-¿qué tiene mi Arthur?
-no es tan grave… sólo muestra una ligera anemia, su cuerpo está débil, pero puede ser causa de su estado, unas vitaminas y otros medicamentos deberán ser suficientes, nada de esfuerzos, al menos durante el primer trimestre, luego veré cómo evoluciona-dijo con una sonrisa reconfortante- en verdad me sorprenden las naciones, son tan diferentes de un humano común… una mujer en una situación como esta estaría en un gran riesgo de aborto, pero no así el señor Kirkland, es como si el feto se desarrollara totalmente ajeno al cuerpo que lo alberga.
Aun cuando la preocupación no desapareció del todo del americano, pareció comprender- entonces, ¿los dos estarán bien?
-claro, sólo cuídelos mucho- Arthur suspiró tranquilo, su oscuro secreto seguía a salvo y su bebe estaba bien, incluso ahora sabía que no importaba que tan mal se encontrara, el pequeño estaría bien.
-tenías razón… todo iba a estar bien- Arthur rompió el silencio mientras esperaba sus medicamentos en la farmacia del hospital.
-pues no todo… si tú no estás bien, yo no lo estoy… pero por eso me esforzare en cuidar de mis dos seres más amados en el mundo- Estados Unidos había vuelto a estar feliz mientras abrazaba por la espalda al mayor.
-no te preocupes, estaremos bien, tenemos a nuestro héroe personal para salvarnos
-eso nunca lo duden… ¿me escuchaste bien, pequeñín? Tu papá siempre los protegerá de todo- le aseguró a la nación en camino
N/A: Hola! siempre muero de ganas por actualizar XD
no hay mucho que comentar sobre el cap, no pude reistir las ganas de ponerle Mason al doctor... también pense en llamar lo James pero mejor no... James no tiene mucha suerte, la gente a su alrededor tiende a morir XD
En fin, como acertadamente Alfred presiente, el rey Víctor esta enamorado de Arthur, y en algun momento meterá su cuchara de nuevo, ya veran. Por otra parte tenemos a un alegre doctor, lo hise así para darle ánimos a Inglaterra, que mucha falta le hace. Y no se me pongan tristes, Arthur estará muy sano y feliz durante un par de capítulos más
Ahora me voy, que tengo muchas tareas pendientes... cosa que me recuerda que quiza la próxima semana no actualice el jueves o el viernes... si no hasta el domingo, ya saben, semana de exámenes
Próximo Capítulo: Bajo el cuidado de Alfred
Dejando atras todo lo negativo, Arthur es feliz junto a su querido Estados Unidos, el cual lo cuida mucho, aun con sus cambios de humor y sus antojos que terminan por dejar ambriento al de gafas.
Dejen reviews! el lunes es mi cumpleaños! ya estoy vieja! XD
