Nota de la autora: HOLAAA, Antes que nada quiero disculparme por ausentarme tanto tiempo, pero de verdad que perdí totalmente la inspiración. No sabía que hacer porque no quería dejar la historia, así que decidí darle algo de tiempo. Pero, ya estoy aquí. Todo pasó muy rápido. Ayer escuché el soundtrack de Narnia y no pude evitar ponerme sentimental, así que hoy comencé el nuevo capítulo y hoy mismo lo acabe y no quería hacerlos esperar así que hoy mismo estoy subiendo :)

Quiero decirles que nunca me había sentido tan satisfecha con un capítulo por lo que espero que les guste!, y por cierto, ahora que estoy de vacaciones espero actualiza más seguido. Muchas gracias a las personas que le han dado una oportunidad a esta historia y que han esperado, se los agradezco mucho.

Aquí están las edades presentes:

Susan - 19

Peter - 20

Edmund - 16

Lucy- 15

Caspian: 24

Los personajes no me pertenecen, yo solo cambio la historia


1 año y siete meses para los Pevensie, 5 años para Caspian.

Los pétalos volaron y volaron, parecía que iba a aterrizar en una especie de playa, pero un viento más fuerte los hizo volver a volar. Todos los pétalos quedaron esparcidos por el mar.

No habían pasado ni cuatro segundos, cuando los pétalos que acababan de sumergirse en lo profundo del mar, comenzaron a hacer una especie de remolino pequeño. Daban vueltas y vueltas, se separaron en cuatro montones y cada uno comenzó a formar una figura humana.


Por otra parte

El barco había estado flotando en el mismo lugar por las últimas tres horas, al parecer, ni el viento, ni el mar estaban a su favor. Sin embargo, ni un tripulante se quejaba, esta vez no tenían prisa, se encontraban de regreso hacía Cair Paravel, por lo que eran más bien como unas vacaciones, bueno excepto para alguien...

El Rey Caspian no dejaba de pensar sobre lo que había ocurrido unos años antes, los rumores se hacían cada vez más grandes y tuvo que tomar cartas en el asunto.

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-¡Rey Capian! ¡Su Majestad! Lo he buscado por todo el castillo, ¡Al fin!

-¿Que sucede, profesor?-. El -ahora- Rey Caspian, se encontraba en el balcón de su habitación mirando al mar y a su actual pueblo.

-Tiene visitas, lo buscan en el salón-. Su mentor se oía agitado. -Es importante, si no, no lo hubiera molestado.

-No se preocupe, en un minuto iré-. Caspian suspiró al dar un último vistazo de la hermosa vista del paisaje que le ofrecía el balcón. Regreso su mirada a la puerta y se cruzó la puerta, decidido a seguir el camino por el que se acababa de ir su mentor. Bajó las escaleras y se dirigió al salón principal. Al entrar, se dio cuenta de que ahí ya estaba su mentor algo nervioso junto a su consejero.

-Ronald, ¿Que... que haces aquí?-. El pelinegro se veía algo confundido, definitivamente no esperaba la visita de aquél hombre, pues la siguiente reunión era dos semanas. -Creí que nos veríamos dentro de dos semanas.

-Un gusto volverte a ver, Caspian-. Ronald era frío, tan frío que le recordaba a su tío Miraz. Era tan egocéntrico que ni siquiera le llamaba "Su majestad" a Caspian. Él era el único que no le decía así, y eso que no estaba autorizado. Pero la verdad, eso no parecía importarle al joven rey. -He venido porque, el pueblo ha comenzado a quejarse, y es mi deber informarte lo que sucede-. Caspian se acercó a la mesa donde estaban dos pequeños y delicados vasos de vidrio muy finos junto a una botella con algo de vodka dentro, preparó tres bebidas y las repartió entre los miembros que se encontraban en la habitación. -Te lo agradezco. Pero creo que el león parlante no debió haberte dejado a cargo del pueblo narniano. ¿Sabes?, creo que eres muy joven para esto.

-Ronald, tengo 24 años, sé lo que debo de hacer, ya no soy un niño.

-Bien-. Dijo secamente. -Si ya no eres un niño, lo cuál me alegra oír, entonces tu sabes lo que debes hacer: Casarte.

-¡¿Qué?!-. gritaron Caspian y su mentor al mismo tiempo.

-Ronald, querido Ron, no crees que... ¿No crees que debamos esperar un poco? Caspian es muy joven para casarse, verás, los antiguos reyes telmarinos y narnianos tampoco se casaron tan jóvenes. ¡Algunos ni se casaron!

-¿Crees que eso me importa? El pueblo está preocupado, bueno, no preocupado exactamente. Pero como no tienes una esposa ni un heredero, están planeando batallas para ser el próximo rey, en vista de que no tienes un sucesor. No me extrañaría que formularan un plana para asesinarte, sería fácil, ya que no tienes familia-. Caspian estaba rojo de la ira, no podía creer que su "consejero" le estuviera echando en cara todo esto, "No tiene nada de consejero", pensaba el chico.

-Bien, lo haré-. dijo con firmeza. -Por cierto Ronald, si vuelves a faltarme al respeto te despediré-. Por primera vez en su vida, la expresión del hombre amargado cambió, ahora parecía de miedo, pero no dejó que alguien menor que él lo atemorizara.

-Una disculpa majestad, no volverá a pasar-. Los dos miembros que aún permanecían en la habitación sonrieron, al fin se comportaba de manera decente, Ronald se retiró de la habitación con una mirada antipática llena del enojo y furia contenida. -Con su permiso-. se despidió haciendo una reverencia y salió de la habitación.

-Majestad, ¿Qué planea hacer?-. Le interrogó su mentor una vez que Ronald se fue. El chico no le contestó nada.

-Esperaba a que usted me ayudara con esto. ¿Tiene alguna idea?-. Se sentó en la silla cubriendo su cabeza con los brazos en signo de desesperación.

-Majestad, no puede casarse con alguien que no tiene sentimientos, por lo que si usted estaba pensando en fingir una boda, no funcionará. Sin embargo, le puedo sugerir a algunas hermosas narnianas.

-Sería de gran ayuda-. Ambos se quedaron callados pensando, hasta que el profesor comenzó a dar ideas.

-¿Que opina de la chica...? mmm... Mar... Marlesia.. Marlenia... ¡Marlena!

-¿Marlena?, no puede ser, es mayor que yo, ¡No puede ser mayor que yo!-. Ambos sonrieron ante tal confesión. A pesar de que Susan era unos cuántos años mayor que él, en el mundo de la chica era menor que él, de eso estaba seguro.

-¿Que hay de la chica que conoció en las Islas? ¿La hija de... Raman..?-. El profesor se detuvo puesto que o recordaba su nombre.

-Ramandú-. le interrumpió el Rey. -Es verdad. Lilliandil, desafortunadamente esa mujer vive en otra isla.

-Tenemos tiempo, mi señor. Puede ir a buscarla. Usted que contó que tuvieron una conexión especial que no había sentido con nadie desde la... La reina Susan-. Caspian se estremeció al oír tal nombre. Hace mucho que no lo escuchaba de una boca que no fuera suya.

-Si, bueno, aun que no fue tan grande como la que tuvimos Susan y yo, probablemente funcione-. Ambos concordaron en eso. -¿Le importaría llamar a Luiniya?-. El anciano negó y se retiró de la sala, poco tiempo después entro una señora de aproximadamente 50 años, usaba un vestido negro con un delantal blanco, justo como el de una sirvienta.

-¿Majestad?

-Luiniya, necesito que por favor le diga al capitán que prepare un barco grande, junto a una buena tripulación, y dile que nos iremos mañana por la mañana. Y por favor dile a las demás que preparen alimentos, bebidas, ropa, medicinas y todo lo que se deba de preparar.

-A sus ordenes, majestad.

Caspian viajó hasta la isla de Ramandú, convivió con su futura esposa y su futuro suegro. Fue entonces que Lilliandil abandonó la Isla para preparar la boda. Estaba tan emocionada. Anunciaron su compromiso con la aprobación de los dos reyes de antaño (Lucy y Edmund), pero hasta ahora no se han casado.

Sabía que los Reyes no estarían de acuerdo completamente, pues sabían los sentimientos de su hermana y eso le preocupaba. Tenía ganas de decirle la verdad a Lucy, pero eso solo los lastimaría a ambos. Debía olvidarse de la reina Benévola a como diera lugar.

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Sin embargo, después de esto, ha tenido que viajar a la isla seguido, pues Lilliandil extraña a su padre y quiere visitarle seguido.

Y ahora se encontraba aquí, otra vez en el mar, disfrutando de la fresca brisa y de las olas.

-¿Te encuentras bien, Caspian?

-Nate. Si, no te preocupes, solo... pensaba-. Nate (pronunciado Neith) era un chico un poco menor que él, tenía el pelo corto y castaño y sus ojos eran una mezcla de azul y verde, era guapo, eso no se podía negar, era un telmarino que Caspian nunca conoció durante la época de Miraz, (pues no se le era permitido salir del castillo) sino hasta que los telmarinos decidieron habitar Narnia tranquilamente.

-¿Donde esta Lilliandil?

-Adentro, se siente mal. Creo que esto de la marea le afectó un poco.

-¡Eh!, ¡Miren!-. Uno de los tripulantes hizo que todos se acercaran a mirar a la orilla del barco para mirar el mar.

-¿Que sucede William?, no hay nada-. Otro de los tripulantes replicó algo molesto.

-No, mira ahí-. Señaló con su dedo índice.

-¿Son...?-. comenzó a decir otro.

-Pétalos-. Concluyó William.

-¿Por qué dan vuelta?-. Preguntó en voz alta Nate.

Y ahí fue donde los pétalos comenzaron a revelar a varias personas humanas. Los narnianos que estaban en el barco contemplaban la escena que estaba frente a ellos sin poder creérselo, nunca había ocurrido tal cosa en Narnia. Ni siquiera ellos sabían lo que era tal cosa. Después de varias vueltas, los pétalos se sumergieron en el fondo del mar. El silencio gobernó por unos segundos, pero después una respiración grande hizo que todos fijaran la vista, una niña acababa de salir del mar. Todos se miraron asombrados al verla, no sabían quien era, pero debía rescatarla.

-¿¡De donde salió!?-. gritó alguien

-¡No importa de dónde haya salido, hay que rescatarla!-. les ordenó Caspian.

Intentaron hacer una especie de barrera para poder sacar a la niña del mar, cuando ya estaba dentro del barco, apareció otra persona, esta vez un chico, repitieron lo mismo que con la niña. Todos se preguntaban de dónde habían salido, puesto que después salió otro chico, está vez un poco más grande que el anterior y después una chica mayor que la niña que había salido.

Una vez todos dentro del barco les ofrecieron una toalla, los chicos que habían estado algo inconscientes cuando los sacaron del mar por el frío, ahora estaba titiritando y aún no podían hablar. Los tripulantes que habían estado ocupados intentando subirlos y buscando toallas limpias, ahora les prestaron atención.

-¡SON LOS REYES DE ANTAÑO!-. gritó un minotauro. Todos miraban con atención a los chicos y susurraban entre ellos.

-¡No puede ser!

-¡Pero ellos se fueron!

-¡Nunca iban a volver!

Los gritos y murmullos no se hicieron esperar, no podían creerlo. Debía de ser una especie de broma, los reyes de antaño tenían prohibido regresar, según Aslan ya les había dicho que su época había terminado.

Caspian había estado tratando de controlar las velas, puesto al gran número de personas que estaban en la orilla, el barco se pudo haber hundido, pero al oír lo que gritaban, bajó corriendo de donde estaba.

-¿Qué está pasando aquí?-. preguntó al llegar al tumulto que se había formado.

La tripulación se calló de inmediato y no contestó nada, todos miraban expectantes su reacción. Cuando encontró la mirada de Nate, el chico lo miró con preocupación, se preguntó por qué. Miró hacia las personas que habían rescatado y su sorpresa fue tanta que pensó que iba a desmayarse.

-Esto no puede estar pasando-. murmuró. -¿Majestades?-preguntó captando la atención de los chicos. Se dio cuenta de que eran ellos, de verdad eran ellos. Estaba tan feliz que podría jurar que sus días de soledad y tristeza terminaron. -¡Majestades!-. repitió en un tono más alegre, se arrodilló, acto que todos secundaron.

Los hermanos Pevensie se miraron y sonrieron, no podían creer que habían llegado aquí. Después de todo lo que había pasado, pensaron que tendrían un horrible destino en Inglaterra, por fin se sentían en su hogar. Era bueno estar en casa.

-¡Caspian!-. la reina Lucy fue la primera en abrazar a su amigo.

-¡Lucy!, te he echado mucho de menos-. contestó mientras le devolvía el abrazo. Después se separó para mirar a Edmund, quien lo miraba con una mueca burlona.

-¿Creías deshacerte de nosotros tan rápido?-. Caspian sonrió negando un poco para después abrazarlo y darle unas palmadas en la espalda.

-Es bueno verte, Edmund-. Edmund se aclaró la garganta fingiendo enojo. -Rey Edmund-. se corrigió Caspian.

-Así está mejor-. respondió con un deje engreído. -¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Cuatro años aquí, desde la última vez que ustedes vinieron-. dijo refiriéndose a él y Lucy. Edmund asintió.

-Y casi dos en Inglaterra-. respondió.

-Gran Rey Peter-. dijo al girarse y encontrarlo cara a cara. Peter estaba molesto con Caspian, había sido la razón por la que su hermana pequeña había llorado noche tras noche. El se había prometido que él nunca permitiría que alguien le hiciera daño, pero no podía evitar que alguien le rompiera el corazón.

-Caspian-. dijo fríamente.

-Peter-. murmuró la hermana mayor a su lado. -Ahora es Rey-. Peter no la miró pero sonrió muy forzado e hizo una reverencia con la cabeza, era un saludo cínico y lleno de frialdad, cualquiera podía notar la tensión. Caspian no le tomó importancia, pues nunca había tenido una buena relación con Peter, sin embargo posó sus ojos en la chica que había hablado, ahí estaba Susan, tan hermosa como la recordaba, o aún más. No podía creerlo. Su corazón comenzó a bombear con tanta fuerza que creyó que alguien lo podría oír. Ambos se miraron a los ojos y juró que solamente ella existía en esos momentos. Sintió algo que hacía mucho que no sentía, ni siquiera la conexión que tuvo con Lilliandil era tan grande como esta.

Toda la tripulación los miraba, la mayoría conocía la trágica historia de amor de ambos, y no pudieron evitar sentirse decepcionados cuando la reina benévola se marchó y Caspian tuvo que seguir adelante sin ella. Pero ahora ahí estaban ambos, todos los miraban expectantes, con ojos llenos de ilusión, se veían tan lindos juntos. Inclusive provocó varios suspiros por parte de algunos hombres mayores y de Lucy.

-Caspian-. susurró ella, sus ojos reflejaban una felicidad inmensa.

-Susan-. contestó de la misma manera, le apartó el pelo mojado y la abrazo, algo a lo que ella no pudo reaccionar en primer momento pero después logro sellar aquél abrazo. -Te extrañe tanto Susan, no te vuelvas a ir, no me vuelvas a dejar-. le susurró en el oído, estremeciéndola por completo.

-Mjmm-. alguien se aclaró la garganta. Todos voltearon a ver de donde salia aquél ruido, era Lilliandil, quien contemplaba la escena algo enojada. -Lamento interrumpir pero..., ¿Quién es ella?-. después observó a los chicos que se encontraban empapados. -¿...O más bien ellos?

-Lil-. comenzó a decir Caspian. -Supongo que haz oído hablar de los Reyes de Antaño-. La estrella asintió confundida. -O al menos a Edmund y Lucy-. ella asintió una vez más -Bueno, ahora han regresado todos, él es el Gran Rey Peter y ella es la Reina Susan, la benévola-. Abrió los ojos con sorpresa.

-Oh, una disculpa majestades. De verdad lo lamento mucho-. se disculpó haciendo una reverencia, no había sido muy amable al principio y se sentía algo avergonzada.

-No te disculpes, está bien-. habló Susan, que no le había quitado los ojos de encima.

Lilliandil la miró, era ella. La chica de la que había escuchado hablar millones de veces, "la reina más hermosa que haya tenido Narnia" según todos, la reina que robó el corazón de su amado, la chica más hermosa de todo el pueblo narniano.

Por un momento sintió envidia, la gente solía compararlas, pues algo tenían en común: Caspian. Sin embargo el pueblo estaba más que de acuerdo que Caspian sabía elegir bien, decían que la estrella tenía una belleza inhumana, digna de todo una estrella, pero la Reina Susan... ah, la reina Susan era otro caso, era hermosa, y a comparación de ella, la reina Susan tenía una belleza extravagante, con su cabello castaño medio ondulado y perfectamente acomodado, sus ojos color azul celeste, sus labios perfectamente bien delineados y rojos, y sus mejillas con un color carmesí; su cuerpo era totalmente proporcional y lleno de curvas, como si fuera una diosa.

Se sintió intimidada, Susan era más hermosa que ella.

Lilliandil, por otra parte era algo pálida y más delgada que Susan, no tenía un cuerpo lleno de curvas pero no era tan malo, su cabello era blanco y delicado, pero no tan brillante como el de Susan.

Y ahora mismo, Lilliandil tuvo que admitir que todo lo que decían era cierto, era la mujer más bonita que había visto en toda su vida. Incluso cuando estaba mojada y despeinada, su belleza era reconocible a cientos de kilómetros.

La estrella la miró y supo entonces porque Caspian se había enamorado, por supuesto que había oído de aquella historia, la gente no paraba de hablar de ella en cuanto supieron que el rey estaba comprometido, sin embargo no podía permitir que esos sentimientos regresaran.

Después de mirar a Susan, miró a al Rey Peter, quién no le quitaba los ojos de encima. Sonrió para sus adentros, supo entonces que Peter probablemente la consideraba como la mujer más bella que había visto, pues claro no podía contar a su hermana.

-Es un gusto volverlos a ver majestades-. saludó a Lucy y Caspian haciendo una reverencia, a lo que ellos la devolvieron. A Lucy nunca le agradó aquella mujer, era muy educada pero no le daba buena espina y más por como miró a su hermana. Conocía muy bien esa mirada, era aquella mirada que todas las mujeres le dirigían su hermana, una mezcla de envidia y celos, inclusive ella llegó mirar a si a su propia hermana. -Y un gusto conocerlos, majestades-. volvió a hacer una reverencia hacía Susan y Peter.

-Ella es Lilliandil-. la presentó Caspian. Sabía que tenía decirlo tarde o temprano, por lo que tomó aire y rezó por no encontrarse a los ojos de Susan, pues sabía que la lastimaría. -Mi...-. comenzó a decir, pero fue muy tarde porque miró los ojos de la castaña y las palabras simplemente no le salían. -...mi...-. repitió, aunque salió como un susurro.

-Prometida-. completó Lilliandil sonriente. Lo había tomado como una forma de marcar territorio. Los reyes de antaño menores no se miraban sorprendidos, sin embargo los mayores sí. A pesar de que ya lo sabían, estaban tan felices que no lo recordaban. La felicidad de Susan se fue tan pronto como llego y quedó pálida, había perdido su hermoso color. Lilliandil sonrió por sus adentros.

Peter se puso rojo y miró a Caspian lleno de furia. Estaba más que enojado, Habían pasado, ¿Cuánto? ¿Cinco años desde la última vez que fueron? Y Caspian ya tenía una prometida. Que rápido había olvidado a su hermana.

-Aguarden-. interrumpió un chico al que los Reyes no conocían: Nate. -Si los reyes y reinas han regresado, no significa que... ¿Gobernaran todos juntos?-. Caspian asintió tratando de sacar aquél momento tan incómodo.

-A menos que tengan que irse...-contestó temiendo la respuesta.

-No, por supuesto no nos iremos-. interrumpió Lucy inmediatamente.

-Entonces, Caspian, ¡No necesitas un heredero!-. Lilliandil miró al chico ofendida y luego a Caspian, quien extrañamente sonreía.

Esto la puso de nervios, pues ahora si que Caspian la botaría y se iría con la otra.

-Pues muy tarde, el heredero viene en camino-. El barco quedó totalmente en silencio. Nadie se esperaba esa noticia, ni siquiera Caspian.

-¿Heredero?-. preguntó en voz baja Lucy.

-Si, querida-. Lilliandil le respondió. Quizá debería de haberle llamado majetad, pero en estos momentos se sentía superior a todos por ser la prometida del Rey. Caspian abrió los ojos de inmediato, no se esperaba eso de ninguna manera, solamente habían hecho el amor una vez y todo el tiempo pensó en Susan, ni siquiera lo recordaba.

-¿Estás segura?-. preguntó con miedo. Lilliandil lo miró enojada.

-Claro que estoy segura-. contestó a la defensiva. -Tendremos un hijo, Caspian. Lamento no habértelo dicho-. Ni siquiera le había hablado de usted, pero estaba segura de que a su prometido no le importaría.

-Disculpadme-. habló la voz de la chica que había estado callada por un tiempo. -No me siento muy bien.

-¿Tienes una habitación para mi hermana?-. preguntó Peter tratando de contener su furia. Caspian asintió aún nervioso por su reacción.

-Quizá sea hora de que les muestre sus habitaciones-. la mayoría de los Pevensie asintió y se dejaron guiar por Caspian. -Lo lamento, no tenemos más que cuatro habitaciones...-. comenzó a decir una vez dentro.

-Está bien-. lo acortó Susan. -Solamente necesitamos una cama para cada quien-. sonrió débilmente. Como siempre tratando de ser amable. Caspian asintió un poco y los guío a su habitación que ahora compartía con Lilliandil. En ella había una mesa enorme con varios planos.

-¿Nos has traído aquí para ver la habitación que compartes con tu prometida?-. preguntó Peter molesto.

-¡Peter!-. chilló Susan horrorizada.

-No-. dijo Caspian fríamente. -Quiero mostrarles algo.

Dicho esto saco un mapa parecido al que les mostró a los Pevensie menores en el viajero del Alba. Después, se dirigió a un baúl y lo abrió con sumo cuidado.

-Lucy-. la llamó primero, después saco un pequeño frasco y una pequeña daga y se la entregó.

-¡No puedo creerlo!-. exclamó maravillada. -Pensé que nunca los volvería a ver-. Caspian le sonrió tiernamente.

-Siempre cumplo mis promesas, reina Lucy-. le contestó sin más. Después llamó a Peter y Edmund para darle sus despectivas pertenencias, por último llamó a Susan. Tomó el arco y las flechas y se las dio, luego tomó el cuerno y vaciló un poco. -Lo he estado guardando con mi vida-. le dijo sinceramente, después se lo entregó. Al dárselo sintió un pequeño roce que encendió miles de chispas.

-Gracias-. contestó tímidamente.

-Susan-. dijo en un murmullo. -¿Podemos hablar?... ¿A solas?


Espero que les haya gustado mis queridos lectores, no se olviden de comentar y opinar :)

Contestando reviews:

Daryanis: Lo sé a mi también se me hace algo raro imaginármelo así, jaja. Lamento mucho haber tardado tanto, espero actualizar más seguido :)

Caritocorrea: Hola cariño, muchas gracias, ya la seguí, espero que te haya gustado!

Nicole SHBRCOPG: Hola querida!, Creo que puedo entender tu depresión, la he experimentado también y es horrible. Muchísimas gracias por leer y por tu comentario, no sabes feliz que me hace, es emocionante saber que lees esta historia, un beso :)

Y solo para terminar, sus comentarios son mi motivación así que... entre más reciba es más probable que actualice pronto ;)

Los quiere, Daniella 3 (4*)