Capítulo 3: Atracción

POV de Draco

Esos primeros días de clase fueron los peores de toda mi vida. Tanto, que empecé a plantearme seriamente la propuesta de mis padres de volver a casa por un tiempo. Contra menos quería encontrarme con esa sangre sucia, más la veía por todos lados. Y cada vez que la tenía cerca me ponía malo, pero no por el asco que ella me producía como hubiese ocurrido en el pasado, sino por las ganas tan inmensas que tenía de incarle el diente, literalmente.

La noche en la que me la encontré en los jardines del colegio lo había pasado francamente mal. Había llegado a pensar en morderla. La sola idea me asqueaba, pero a la vez me atraía de una forma horripilante. ¿Qué demonios tenía la sangre de ella que no tuvieran las demás?

Aún recuerdo la cara de Pansy cuando me vio atravesar las puertas de la sala común. Después de haber salido corriendo de los jardines y de haberme tranquilizado lo suficiente como para volver a estar con humanos, había vuelto a mi cuarto, pero antes mi querida e inoportuna amiga me había frenado en mi camino.

- ¡Draco! ¿Se puede saber dónde has estado? Te estabamos buscando - dijo, antes de darse cuenta de que mi humor no era el mejor -. ¡Por Merlín! Pero qué mala cara tienes. Estás más pálido que nunca y pareces muy debilucho - diagnosticó, mientras me conducía hasta el sofá más próximo -. ¿Qué te ha pasado?

-Nada - respondí, y fue cuando fui conciente de que mi voz también parecía débil -. Problemas con la comida... - dije, y no había mentido.

-¿Con la comida? ¿Acaso te hizo daño algo que comiste? ¿O simplemente no probaste bocado? - empezó a preguntar, soltando las preguntas una trás otra. Siempre era así, se preocupaba demasiado por mí.

- No, no comí mucho.

- Bien - dijo, muy seria, levantándose-. Me parece muy tonto por tu parte, pero ya que no te dio la gana de comer nada de lo que nos pusieron, yo misma iré a traerte algo -. Y fue directamente a la puerta. Incluso yo mismo quedé sorprendido de la rapidez con la que llegué a la puerta y la cerré para que Pansy no pudiese salir.

- No hace falta - le dije -. No tengo hambre. Además, ya me iba a dormir. Buenas noches, Pansy.

Me dirigí a mi habitación para que no le diera tiempo a reclamarme y me tumbé en mi cama. Me quedé pensando largo rato hasta que caí en algo. El día siguiente empezarían las clases, y seguramente alguna de ellas sería con Gryffindor.

Miré a la luna llena desde mi ventana. Si quería controlarme la mañana siguiente, debía salir a cazar otra vez.

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POV de Hermione

Esa noche no había podido dormir casi nada. Siempre que conseguía conciliar el sueño volvía a mi mente la misma imagen una y otra vez: ese chico saltando, la luz de la luna mostrandome si silueta...Y no era miedo lo que me producía esa criatura, sino intriga. Me atraía demasiado saber quién era y qué era lo que hacía allí esa noche.

Me levanté de la cama, viendo que Morfeo no estaba de mi parte esa madrugada, y me senté en el borde de la ventana. Apoyé mi cabeza contra la pared y mi mirada quedó fija en la oscuridad del bosque prohibido. Todo estaba tranquilo hasta que la figura que había visto hacía unas horas corrió con una velocidad increible hasta adentrarse en el bosque.

Solo lo ví por unos segundos, pero fue lo suficiente para que los latidos de mi corazón se aceleraran y para que, definitivamente, no pegase ojo, y eso hizo que a la mañana siguiente tuviese que pagar por ello.

La primera clase era la de Herbología con la profesora Sprout junto con la casa Slytherin. Mi insomnio me había provocado, por primera vez, llegar tarde a clase. La profesora había pedido que se formaran parejas para un trabajo que íbamos a realizar con unas plantas insomniadoras.

-Lo que me faltaba - pensé para mis adentros.

Harry y Ron se habían puesto juntos, y no quedaba nadie más de Gryffindor con quien pudiera ponerme. La sola idea de tener que ponerme junto con un Slytherin me ponía los pelos de punta. Pero al parecer yo no era la única en esa situación: Poco después que yo, por la puerta entró Malfoy, quien tenía unas grandes ojeras. Seguramente él tampoco había podido dormir.

-¡Vaya! Señorita Granger, señor Malfoy, mal empezamos llegando tarde a la primera clase del curso - nos regañó la normalmente amable señora Sprout -. No me lo esperaba de usted, señorita Granger - se dirigió a mí. Hechó una mirada a la clase y después a nosotros de nuevo -. Las parejas ya están hechas. Tendrán que trabajar juntos - dicho esto, se dio la vuelta y caminó hacia unos alumnos que no podían controlar los jugos de su planta.

Me dieron ganas de gritar. Eso era lo peor que me podía haber sucedido.

Estaba esperando a que Malfoy empezara con a dirigirme amenazas para calmar su rabia, pero ninguna llegó a mis oidos. Le miré por unos segundos: su rostro estaba en estado de shock, pero no parecía disgustado o asqueado. Permaneció en silencio y caminó hasta la mesa que quedaba libre. Le seguí hasta allí y, una vez en nuestro sitio, leímos las indicaciones que la maestra nos había dejado encima de la mesa. Debíamos echar una sustancia encima de la planta para poder sacar sin problemas las esporas insomniadoras, las cuales debíamos mezclar con un líquido especial para el crecimiento y el desarrollo.

Sin ni siquiera mirarme, empujó hasta mí el bote que contenía la sustancia que debíamos aplicarle a esa extraña planta morada, dándome a entender que me encargara yo de esa parte. él, por su parte, empezó a preparar el líquido en el que tendríamos que mezclar las esporas.

Mientras me dedicaba a mi tarea, le dí vueltas a la cabeza. Ese Malfoy no era el que yo conocía. El Draco de siempre hubiera puesto el grito en el cielo y no hubiera trabajado debidamente a mi lado. Pero este Draco estaba totalmente calmado, y a la vez parecía tenso o nervioso.

Le miré, o mejor dicho, examiné. Aunque estaba ojeroso y extremadamente pálido había algo que había cambiado en él, y no era solo la personalidad. Ahora parecía más adulto, más atractivo. Pero también había algo que daba miedo. Sus ojos, usualmente grises, ahora estaban de un color negro que asustaba.

-Malfoy - le llamé, una vez que hube terminado de untar la sustancia -. Ya he terminado. Ahora debemos hacer un pequeño corte para sacar las esporas - le dije. Me sorprendió enormemente el tono de mi voz, que sonó como si le hablase a un amigo, o aún más, mi voz sonaba casi débil. Jamás le había hablado de esa forma, y creo que a él también le sorprendió, porque inmediatamente me miró algo confundido, y después asintió como si nada.

-El líquido también está preparado - respondió por primera vez. Su voz, al igual que la mia, apenas era un susurro, y parecía que había estado manteniendo la respiración.

Estaba tan distraida, tan confundida, que cuando cogí el bisturí para hacer el corte en la planta, me corté e un dedo levemente.

-¡Ay! - exclamé -. Qué torpe estoy hoy.

Una vez más, aguardé a que Malfoy empezara a burlarse de mí, pero esas burlas no llegaron. Le miré, extrañada, y lo que ví llegó a preocuparme. Él estaba con la cabeza agachada, con una mano apoyada en la mesa y la otra tapando su boca y su nariz. Respiraba agitadamente y apretaba tanto la mano izquierda en la mesa de madera que llegó a dejar marcas en ellas.

-Malfoy ¿estás bien? - pregunté, pero al intentar acercarme para mirarle mejor, él retrocedió rápidamente y salió corriendo de la clase, dejando a la profesora y a los alumnos asombrados.

-¿Qué ha pasado? - me preguntó Sprout.

-No lo sé. Creo que empezó a sentirse mal - contesté aún sin saber qué acababa de ocurrir.

Las siguientes horas también se comportó de una manera muy rara. Nos encontramos tres veces por los pasillos del castillo, y las tres veces me evitó y eligió otro camino por el que seguir. Tampoco le ví en el Gran salón a la hora de comer. ¿Qué le estaba pasando a Malfoy?

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POV de Draco

Me hallaba en mi habitación intentando tranquilizarme. ¡Había estado a un segundo de lanzarme contra Granger y morderla delante de toda la clase! No era suficiente con que me hubieran tenido que poner a trabajar justo a su lado, teniendo que controlarme muchísimo; también la niña tenía que haberse cortado. ¡Merlín! Y no sabía por qué, pero es que esa sangre olía tan rematadamente bien...

-¡Esa sangre está sucia! ¡Sucia, sucia, sucia! - grité con rabia, tirando al suelo todos los libros que tenía encima de la mesa. Rabia por no poder controlarme, rabia porque fuera justamente ella a la que deseaba morder.

Estaba seguro de que si hubiesemos estado a solas no habría podido aguantar. Tenía que aprender a estar cerca de Granger sin que me afectara, siempre que ella no se cortara mientras estuviera cerca de mí.

Esa tarde me la encontré por todos lados. Contra menos quería verla, más me la encontraba. Y lo peor era que seguro que pensaba que estaba totalmente loco, ya que todas esas veces había saldio corriendo hacia otro lado. Lo que faltaba era que pensara que le tenía miedo o algo por el estilo.

-Esta noche también saldré a cazar - me dije, aún con ansiedad. Volvía a tener sed. Siempre que me acercaba a Granger, tenía. Necesitaba saber controlarme.

Pero esa noche, cuando volví a salir al bosque prohibido, cometí la mayor estupidez de todas. Ya había terminado de cazar y mi sed se había apagado, pero al recordar el olor de la sangre de Granger, supe que no me satisfacía todo lo que yo deseaba. Un impulso estúpido me hizo subir con mis nuevas habilidades hasta la torre de Gryffindor y, sin ninguna complicación, colarme en la habítación de dicha chica.

Para mi buena o mala suerte, en la habitación solo se encontraba la sangre sucia dormida en su cama. Las otras chicas seguramente aún seguían en la sala común.

Sabía que eso estaba mal; sabía que la odiaba, pero cuando ví su cuello descubierto me olvidé de todo eso. Todo estaba a oscuras. Me acerqué hacía ella y apoyé mi rodilla en la cama, para inclinarme hasta dejar la cara muy cerca de ella. Llevé la nariz hasta su cuello y lo rocé con ella. Su olor me embriagaba de una manera insoportable.

Por un momento pensé que no podría resistir la tentación, pero en ese momento oí un grito ahogado de parte de la castaña que se hallaba tendida en la cama. Se había despertado.

Pegué un salto y me oculté entre las sombras para que no me reconociera. Me puse la capucha de la capa negra que llevaba puesta y esperé a ver su reacción, auqneu lo más inteligente hubiera sido salir de allí.

-¿Quién eres? - preguntó, no con voz asustada, sino curiosa -. Eres el mismo de anoche,¿verdad? - dijo con algo parecido a ¿estusiasmo? -. Tenía la corazonada de que volverías. Dime ¿Quién eres?, ¿qué quieres?

No sabía qué hacer o que decir. Corrí hasta la ventana, pero antes de que saltara ella exclamó:

-¡Espera, por favor! Yo...necesito saber...

Me volví a mirarla. Estaba seguro de que no me vería debido a la oscuridad.

-Esa curiosidad puede ser tu perdición - le dije, y no me preocupó que reconociera mi voz, ya que no parecía la misma de siempre, sino más oscura y tenebrosa.

Salté por la ventana, dejando atrás a esa chica que en esos momentos se asomaba por la ventana.

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POV de Hermione

Noté un suave y agradable cosquilleo en el cuello. No sabía que era, tal vez un sueño, ya que supuestamente estaba dormida. Pero esa caricia no era un sueño. No podía serlo.

Abrí los ojos y me encontré con una figura que se hallaba justo a mi lado, con su cara oculta entre mi cuello. No pude evitarlo y solté un grito ahogado que le hizo levantarse y ocultarse en la oscuridad.

Mi corazón volvió a latir con intensidad. Sabía perfectamente quien era, pero quería saber algo de él. Me daba demasiada curiosidad.

-¿Quién eres? - pregunté -. Eres el mismo de anoche,¿verdad? Tenía la corazonada de que volverías. Dime ¿Quién eres?, ¿qué quieres? - solté de una vez.

El chico fue hacía la ventana, dispuesto a salir de allí, pero me levanté a tiempo de la cama y le dije:

-¡Espera, por favor! Yo...necesito saber...- hablé, dudando por un momento.

Se volvió hacia mí, y aunque no pude verle la cara, sus ojos grises resaltaron entre la oscuridad.

-Esa curiosidad puede ser tu perdición - dijo, y saltó por la ventana.

Miré como caía al suelo con una agilidad increible y después desaparecía por los jardines.

Suspiré y volví a la cama. Al menos ya sabía algo más. Su pelo era rubio, sus ojos grises y conocía su voz. También tenía otro dato importante. Si esa noche había venido a verme era porque quería algo de mí, y seguro que volvería.

Continuará...

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Hola a todos! ¿qué os pareció? ¿Os gustó?

Muchas gracias por todos vuestros reviews. Espero que este fic no se os esté haciendo demasiado pesado, pero es que como por el momento Draco y Hermione no se hablan, pues no hay mucha conversación, pero ya llegará. Lo prometo!

Nos vemos en la próxima!

Pétalo-VJ