No pasaron, ni siquiera tres días desde que llegaron los Denalí. En ese tiempo sólo se tocó el tema del desconocido y a mí ya me estaba molestando pues mis padres planeaban la forma de mantenerme en casa mientras el fugitivo anduviera por estas tierras. Tampoco me enviaron a clases, sólo para protegerme.

- Podríamos buscarlo e interceptarlo –dijo tío Emmett, mientras se cruzaba de brazos.

- Intentamos hacer eso –acotó Garrett con algo de molestia. Su compañera, Kate, lo miró de reojo como si intentara calmarlo. Al parecer, se le escapó de las manos cuando le persiguieron, provocando su malhumor- Pero ahora somos más, tendría que ser más fácil.

- ¡Claro! Y vosotros conocéis muchísimo mejor su territorio, además tenéis el apoyo de esos lobos –habló Eleazar, haciendo una mueca de desagrado al mencionar la palabra "lobo"; sin duda alguna, las relaciones entre vampiros y metamorfos sería siempre la misma, exceptuando a mi familia.

Caminé por todo el salón sin preocuparme si fastidiaba o no pero es que el aburrimiento me abrumaba y no me quedaba otra que mensajear a Jake. Sonreía de vez en cuando ante sus mensajes de texto; en uno, preguntó si aún estaban los Denalí por aquí y al recibir una respuesta afirmativa, sólo se limitó a decir: "Maldita sea… Diles que vayan a ver si su casa se incendia". Sabía, muy dentro de mí, que no podíamos estar separados y que quería estar junto a él en ese mismo instante y supuse, que él también pensaba lo mismo.
Me senté en uno de los escalones de la escalera y continué con mi conversación.

"Te extraño, tonto.
Y siento que Kate te haya hecho sentir mal, en serio, lo siento otra vez ú.u
"

No pude evitar sentirme cohibida e inquieta pues estaba consciente de que mi padre me observaba y que no me quitaba la vista de mí. ¿Acaso desconfiaba de algo? Le devolví la mirada y él simplemente negó con la cabeza como si estuviera respondiendo a mi pregunta.

Entonces, ¿quiere asegurarse de que no haré nada malo?, le inquirí.
Él volvió a negar con la cabeza.

Mi padre se levantó y se acercó a mí, con las manos en los bolsillos. Su expresión era tranquila, completamente serena.

- Sólo quería saber lo que conversabas con Jacob –musitó.

Fruncí el ceño y gruñí por lo bajo. Le dediqué una mirada un tanto hostil, aunque la verdad no quería hacerlo; mi papá estaba consciente, sabía de primera fuente que odiaba que husmearan en mis asuntos. Detestaba que metieran sus narices por donde no debían y no había excepción a ello, ni siquiera Jake se salvaba. Tenía mi espacio y quería que lo respetaran.

- Okay, Okay. Lo siento, mi niña –alzó las manos hasta la altura del pecho- Me preocupo por ti, hija, no quiero que nadie intente propasarse contigo. Nadie –agregó y luego se retiró sentándose, nuevamente, al lado de mi madre.

Sabía que su intención no era ser un intruso pero esa sobreprotección me abrumaba a veces.

En ese momento incómodo dejó de tener importancia cuando mi móvil vibró en mi mano. Nuevo mensaje de Jacob.

"¡Hey! No te preocupes por niñerías, los comentarios de una sanguijuela me resbalan…
Sin ofender, ¿vale?
Por cierto, háblame más del chupasangre que vagará por acá.
¿Qué coño quiere? ¿Dónde anda?... De nuevo, no te ofendas"

En eso, mi padre se levantó y se cruzó de brazos.

- Alice, ¿puedes ver algo con respecto al visitante? –preguntó él. Volví a fruncir el ceño; seguía leyendo mi mente descaradamente.

- Ahora que lo mencionas, he estado vigilando y pues… No estoy segura. Duda si venir o no, su futuro es algo incierto por ahora.

Ante eso, hubo un silencio sepulcral que al principio me produjo un poco de miedo. La atención se centró en mi tía que se encontraba sentada, acompañada de tío Jasper, quién estaba expectante ante alguna posible visión de su esposa. Ella nos miró pero fijó su mirada en mí, dándome a entender que debía mantenerme quieta para no dañar su clarividencia. Ser un punto ciego apestaba a veces.

Y ocurrió.

Mi tía dejó de observarme, sólo tenía la mirada perdida en el suelo, cayendo en ese trance que aún nos asustaba, a pesar de que supiéramos a la perfección el cómo maquinaba. El tiempo transcurrido no cambiaba esas sensaciones aunque fuera algo "normal" o cotidiano.

- ¿Alice? ¿Qué ves? -preguntó tío Jasper, que en su voz, denotaba preocupación y ansiedad, además podíamos sentirlo en el ambiente, en toda la habitación.
Pero mi tía no decía nada aún.

- Jazz, tranquilo –musitó mi abuelito. El aludido le miró y asintió. Respiró hondo, aunque eso no lo necesitaba y comenzó a relajarse, uniéndonos a él. Ahora, las emociones eran pasivas y nadie parecía querer arrancarse los cabellos.
- El vampiro… -murmuró, al fin, tía Alice. Nuevamente, la tensión se hizo presente y yo ya estaba mareada por tanto cambio anímico- Él tomó una decisión. Vendrá pero… -ella tragó saliva y continuó- Veo un prado en el bosque, él se encuentra ahí y observa algo pero no sé que es. Todo se borra… -hizo una mueca de dolor y una pequeña arruga se formó en su rostro marmóreo- Jaqueca.

- ¡No fui yo! –exclamé, excusándome rápidamente, pues mi mamá, mi abuelita y tía Rose me miraron de reojo. Lo repetía; ser un punto ciego apestaba… Al por mayor.- ¡En serio! ¡No me he movido!
Hubo varias risitas burlonas, que me cohibieron y molestaron un poco; mis tías, Alice y Rosalie, junto con mi mamá eran quienes se reían de mí por haberme alterado sin motivo alguno. Les fruncí el ceño y mi padre negó con la cabeza, sonriendo ante la situación. Okay, parecía una tonta.

- No pequeña, no fuiste tú. La visión se desvaneció porque hay algo con lo que el vampiro se topa… Un punto ciego como dice Alice –habló él, mirándome con ternura- Cosa que me desconcierta.

Miré hacia el suelo, nadie sabía el por qué la visión de tía Alice tenía un obstáculo. No había nada ni nadie que pudiera entrometerse en el camino del nómada; los lobos estarían en La Push vigilando, mis padres me mantendrían alejada así que no había nada que pudiera interponerse… Creo. A menos que Jake… Mi lobo…

Jacob, pensé y volví a concentrarme en comunicarle lo que mi tía había visto. Si bien, su clarividencia era subjetiva, el visitante ya había tomado una decisión. Él vendría, ¿su motivo? Desconocido, por lo que, de una forma u otra, eso me hizo querer saber cuál era su fin, el por qué quiere venir por aquí, por qué huyó de los Denalí. Tantas preguntas rondaron por mi cabeza, tantas que no tenían respuestas… Aún.

Mi móvil volvió a vibrar. Mensaje nuevo.

"¡¿Cómo? ¡¿Esa sanguijuela vendrá? ¡Mierda! ¡Y yo que no quería tener tanto trabajo!
Jajaja Vale, vale, sé que soy flojo, no tienes por qué decírmelo... ¡Me anticipé a ti! Jajaja
Peque, te quiero ver, en serio pero no quiero problemas con esos chupasangres
amigos de tu familia."

Esbocé una sonrisa y me levanté, para caminar hacia afuera mientras aún seguían con la idea de planear el ataque sorpresa y capturarlo para que soltara todo aquello que se traía entre manos.

Salí de la casa, me senté en el porche y volví a mensajear a Jacob.

"Podrías venir, puedo caminar por el bosque para encontrarte, ¿qué dices?
Porque también te quiero ver, Jake. Hasta podríamos ir a cazar,
hace tiempo que no hacemos eso. ¡Ya quiero ganarte! (H)"

En eso, salió mi padre a sentarse a mi lado. Miró hacia la inmensidad del bosque, sin preocuparle que planeara algo con Jacob, pues sabía y lo dejaba en claro, que estaba espiándome. Me miró a la cara y me sonrió. Llevó su mano a mi cabeza y me desordenó los cabellos con ternura.

¿Qué pasa, papá?, pregunté, tomando su mano, ¿Estás preocupado, verdad?

- Sí, hija. No quiero ser sobre protector, lo intento pero no puedo. Hija, por favor, no salgas de casa. No quiero que tú seas ese punto ciego que el vampiro se encuentre.- habló y luego bajó la vista hacia el suelo- Tengo miedo que eso ocurra. Lo sabes.

Pero, papá… ¿Y si no soy yo esa persona? ¿Qué tal si es algún lobo?, inquirí, tratando de sonar segura.

Él dejó escapar una pequeña risita y luego suspiró con mucho pesar. Hice una mueca que desapareció en cuanto el cielo se abrió; las nubes se alejaban de a poco, dejando que el astro rey se mostrara en todo su esplendor, casi triunfante por sobresalir en el cielo de Forks, iluminando a mi papá. Bello.

- ¿No entiendes? El vampiro no parecía furioso o asustado en la visión, sino que se veía un poco… Intrigado, casi maravillado ante lo que estaba frente a sus ojos. Un chucho no lograría eso en un vampiro… A menos que fuera Aro –contestó y volvió a sonreír ante mi reacción.
Es que la verdad, no me esperaba que él mencionara al líder Vulturi, pero bueno, fue acertado; Aro era un vampiro que adoraba y se ensimismaba con las cosas que le parecían completamente nuevas y quería llevárselas para sólo examinarlas o eso era lo que yo pensaba.

¿Cómo sabes que es el desconocido tiene esa misma pasión por lo extraño?, volví a preguntar, riéndome nerviosa.

- Nessie, no seas ingenua. Aro quiere que todas las cosas que tengan alguna característica especial estén a su merced, por sólo ser un Vulturi. Pero un vampiro nómada que huye de los de su propia especie no sería así, no es algo frecuente de ver –me explicó, con su voz tranquila, pasiva, nada inquietante.

Miré hacia otro lado. Mi papá tenía razón, no podía pensar en algo así que no sucedía todos los días pero no podía dejar que algo así me afectara. Quizás, ni me lo topaba y se encontraba con otro como yo… No sé, ¿Nahuel quizás?

- ¡Hija! –Exclamó, frunciendo el ceño- Prométeme que no saldrás. Por ningún motivo. Promételo Renesmee –ahora, el tono que usó era grave, más de lo normal.

- Prometido papi –le dije, pues su mirada me exigía que lo hiciera. Si, estaba muy preocupado.

Lo abracé con fuerza y él me lo devolvió, pero no duró ni un segundo pues tuvo que marcharse de inmediato al interior de la casa pues lo necesitaban, y tuvieron que mandar a mi madre a buscarlo. Me reí ante la situación y caminé por toda la entrada para luego ir a la parte trasera para ir a sentarme en el jardín de mi abuelita, que cuidadosamente había hecho con ayuda de tío Emmett. Me senté en el césped junto a los tulipanes que eran una de las flores favoritas de ella y mías, pero a mi me gustaban más las blancas que las rojas. En eso diferíamos, sólo en eso.

Me quedé allí durante varias horas, recostada mirando el cielo. Agudizaba mi oído y escuchaba como debatían allí adentro. Mis padres dieron un "no" rotundo ante la idea de mi abuelito, el cuál quería que yo fuera a clases sí o sí pero obviamente, mi mamá y mi papá estaban preocupados y querían descartar la escuela por ahora. Según ellos, no querían poner en peligro a nadie y quedarme en casa era lo más seguro, estaría más vigilada. Tía Alice, por otro lado, se mantenía callada –creo-, seguramente viendo al visitante. Mi abuelita y tía Rose estaban en la cocina preparándome el almuerzo, quizás y tío Emmett, tío Jasper y los Denalí hablaban sobre el tema, describiendo al vampiro; por lo que escuché Carmen lo describió como un vampiro alto y rubio, ojos rojos y algo musculoso, lo que provocó que tío Emmett se echara a reír.

Enarqué ambas cejas. ¿Así que rubio? Uhm… Okay, no era que me gustaran los chicos de cabello claro, sólo que él me llamaba la atención, quería saber como era. Curiosidad, mera curiosidad.

- Ese tío se las verá conmigo si es que se nos arranca –comentó entre risotadas.

Suspiré y me volví a sentar. Mi estómago gruñía pidiendo comida pero… No quería comer comida humana, quería sangre y la invitación que le había hecho a Jacob aún no era respondida. ¿Tendría que ir sola a cazar? Eso me llevaba a romper mi promesa… ¡Rayos!