Trust in my self-righteous suicide
I cry when angels deserve to die
(System Of A Down - Chop Suey)

Has atravesado la barrera que construí, con tanto esfuerzo a mi alrededor.

Has visto lados mios que no quería mostrarle a nadie.

Tengo la sensacion de estar desnudo en la oscuridad. Oigo mis propios gritos, que resuenan de manera insoportable en mi cabeza. Tengo tanto frió.

Desearía poder odiarte, pero no puedo hacerlo..

"Miss Weasley..." en la suave voz de Madam Pomfrey se escondía un tono de reproche y sus ojos se veían cansados. "Por que no se recuesta un poco? Ha tenido una noche agitada."

Ginny sacudió la cabeza. "No puedo", respondió lastimeramente por la abertura de la puerta. "No hay nada peor que estar sentado sin hacer nada y esperar. No le puedo ayudar en algo?"

Podía ver claramente que el cerebro de Madam Pomfrey trabajaba. Pero la mirada suplicante de Ginny no fallo en su objetivo. "Pues, usted conoce a Mr. Potter bien", murmuro ella con un suspiro resignado y abrió la puerta lo suficiente, para que Ginny pudiera entrar.

En la enfermeria no había cambiado nada, desde su tiempo en Hogwarts. Aun el mismo techo alto, las mismas camas blancas con las cortinas que estaban abiertas. Un fuerte olor a desinfectante flotaba en el aire.

Solo una de las camas estaba ocupada. El corazón de Ginny se encogió al ver a Harry. Estaba acostado sobre su estomago y tenia la cabeza giraba hacia un lado. Sus párpados temblaron levemente mientras dormía. Su rostro parecía mas pálido que en la noche. Queria abrir la boca para decir algo, pero Madam Pomfrey la interrumpió bruscamente.

"Mejor no haga preguntas, Miss Weasley", gruño con una mirada lastimera hacia Harry. Le puso un liquido escarlata a Ginny en las manos y un trapo también. "Puede ayudarme a desinfectar sus heridad. Tienen que estar limpias, antes de que pueda curarlas." Con un movimiento enérgico jalo la manta hasta las caderas de Harry.

Ginny respiro profundamente y su estomago se sintió mal. No era la primera vez que veía a Harry desnudo, pero jamas lo había visto en una situación tan deplorable. Toda su espalda estaba llena de rasguños, raspones, cortes y morados. No había lugares en donde su piel estuviera sana. En el cuello habían morados que parecían venir de mordeduras.

Queria tocarlo, pero su mano no le obedeció. No logro poner sus emociones, que se reflejaban en su rostro, en control a tiempo. Los ojos de Madam Pomfrey habían notado hacia mucho ya su espanto.

"Fue su idea, el ayudarme", le recordó a la joven auror fríamente y Ginny se controlo, trato de construir la distancia suficiente. Luego de respirar nuevamente profundo, empezó a distribuir el liquido escarlata, cuidadosamente, sobre las heridas. Gracias a su experiencia sabia, que quemaba. Harry gimió levemente, pero no despertó.

Los minutos pasaban lentamente. Trabajaron en silencio hasta haber atendido todas las heridas. Madam Pomfrey había presionado sus delgados labios y miraba a Ginny de manera critica. "Cree que lograremos girarlo sobre su espalda?", pregunto, subiendo las mangas de su blusa.

Ginny asintió vacilando y quiso poner la botella con el liquido en la mesa. Al hacer aquello toco a Harry suavemente en una de sus nalgas con el hombro. Su reacción ante aquel pequeño contacto la encontró por sorpresa y un frió terror recorrió todo su cuerpo.

Harry había apretado las nalgas. Su cabeza y pecho se levantaron rápidamente. Un suave gemido abandono su garganta, recordando así a un animal herido. La botella se cayó de las manos de Ginny y se quebró con un fuerte ruido en el suelo. Luego de que el horrible sonido se acabo, todo cayó en silencio.

Madam Pomfrey fue la primera en recuperarse. "Todo esta bien, nadie le hará daño", hablo tranquilizando a Harry así y lo presiono con suave fuerza contra la cama. Su mirada estaba fija en la nada y él había empezado a temblar nuevamente. La mujer le quito los cabellos del rostro y midió su temperatura. "Tiene fiebre", murmuro con preocupación en la voz. Luego saco su varita y curo las heridas de su espalda. Sus manos conservaban una calma increíble. "Esta preparada para girarlo?"

El corazón de Ginny seguía palpitando con fuerza y le costo esfuerzo el salir de su sorpresa. Que sucedía con Harry? Le habían hecho daño? Pero la mirada exigente de Madam Pomfrey no le dio tiempo para preguntar. Con algo de esfuerzo lograron girar al joven.

Ginny trago saliva fuertemente. Tendría que haber estado preparada, pero no lo estaba, las heridas en el pecho eran peores que las de la espalda. "Que le hicieron?" se atrevió por fin a preguntar. No pudo ver a la enfermera a la cara.

Madam Pomfrey bajo las manos lentamente. Parecía estar luchando consigo. Ginny oyó como respiraba profundamente. "Lo violaron", respondió sin tono alguno en la voz.

No podía decir lo que sentía. La noticia la encontró como un fuerte golpe en el rostro. Sus rodillas empezaron a temblar tanto, que tuvo que sentarse. Espanto la había paralizado. La sensacion de malestar en su estomago creció, se dirigió hacia arriba, no podía hacer nada en contra. "Fue...mi culpa. Yo..nosotros lo dejamos solo" balbuceo en un descenso de histeria. De repente veía las horribles imagenes de la noche anterior frente a sus ojos. Las imagenes que le impedían conciliar en sueño.

"Eran tantos mortifagos...no hubiéramos tenido oportunidad alguna en una batalla. Harry nos dijo, que deberíamos escapar en diferentes direcciones para confundirlos..pero al parecer solo lo querían a él...a nosotros nos dejaron escapar." Sintió las lágrimas quemando en sus ojos, aunque trato con toda fuerza, de detenerlas. "Debimos haberlo ayudado", susurro con voz ahogada y enterró el rostro entre sus manos.

Madam Pomfrey camino alrededor de la cama y puso su brazo sobre su hombro de manera inesperadamente delicada y maternal. "Usted le ayudo", dijo insistente. "Alarmo a la Orden y saco a Harry de allí. Si usted no hubiera estado el seguramente estaría muerto. No se olvide de eso!" suspiro brevemente. "En lo que se refiere a las heridas en su alma...van a curarse algún día. Él es fuerte. Lo sobrevivira."

Con un movimiento de su varita elimino los rastros de la botella rota. "Es mejor que se vaya. Fue demasiado para usted. Me encargare de Harry."

Ginny asintió ausente y se levanto lentamente. Le resultaba difícil organizar sus pensamientos. "Quizá Profesor Dumbledore tiene algo para mi", murmuro cansada. Sus miembros parecían de plomo.

Madam Pomfrey la observo con un gesto preocupado. "Si no quiere descansar, puede ver si encuentra a Mr. Malfoy por algún lado. Profesor Dumbledore ha ordenado que lo examine, pero no ha estado aquí. Tal vez consiga convencer al joven.

"Draco esta en Hogwarts?" Aquel hecho la sorprendió de sobremanera. Ante sus ojos apareció la mirada perturbada del antiguo Slytherin. Pero las cosas habían cambiado. Ahora entendía su reacción en la capilla. Había tenido que ver todo, sin posibilidad de hacer nada. Su estomago se encogió. Estaba feliz de no haber estado en la posición de Draco.

"Albus fue esta mañana personalmente al Bosque Prohibido a buscarlo", aclaro Madam Pomfrey en calma, mientras empezaba a limpiar las demás heridas de Harry.

"Veré si lo encuentro." Como despedida, acaricio la mano de Harry que no estaba herida, suavemente y se esforzó por tragarse sus emociones junto a sus lágrimas. Luego se giro para irse.

Supo que no seria difícil encontrar al joven espía. Por lo menos no, siendo un antiguo merodeador. Ya que estaban en mitad de las vacaciones de verano, Ginny había podido entrar con calma a la oficina de Filch para buscar el Mapa del Merodeador, que había caído luego de su graduación entre los objetos mágicos confiscados por el conserje. Acaricio el pedazo de pergamino casi delicadamente, el cual llamo recuerdos de su séptimo año en Hogwarts. Pero aquel no era el momento de recordar los viejos tiempos. Decidida extendió el mapa y tocándolo con su varita mágica dijo: "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."

No habían muchas personas dibujadas en el mapa. Dumbledore, Lupin, Tonks, Terry, Minerva McGonagall y algunos miembros de la Orden aparecían como pequeños puntos negros. Y había un punto mas, que estaba nombrado "Draco Malfoy" y se encontraba en la torre norte. Allí, donde normalmente nadie iba. Ginny arrugo la frente sorprendida. Que había perdido Malfoy en la torre norte?

Le faltaba aire, al subir la ultima escalinata. Abrió la puerta silenciosamente, para no asustarlo.

La ventana estaba abierta y una brisa veraniega se adentraba en la habitación. Estaba sentado sobre el alféizar dándole la espalda y balanceaba sus piernas había afuera, sin sujetarse en ningún lado. Su camisa estaba atrás mojada y sucia, pero no parecía molestarlo. No reacciono ante su presencia. Solo tomo un gran sorbo de la botella, que sujetaba en su mano.

Se detuvo pocos metros tras él. "Draco? Estas bien?" Noto que su voz temblaba ligeramente. La manera en la que estaba sentado en el alféizar, la ponia nerviosa. Debajo de él había un abismo de por lo menos cien metros.

El rubio no respondió. Ni siquiera parecía haber notado, que ella estaba allí. O no quería notarlo.

"Tú... no querrás saltar, verdad?" Rió suavemente, para mostrar que solo estaba bromeando. Pero en su interior noto de repente, que todo aquello no era una broma. Sus nervios se hicieron mas fuertes. Y cuando él giro su cabeza hacia ella, no fue capaz de reír.

El hombre ante ella no tenia el mas mínimo parecido con el Draco Malfoy, que ella había creído conocer hasta ese entonces. En sus ojos aguados podía reconocer, que había estado bebiendo. Su mano, la que sostenía la botella, temblaba y sus cabellos, normalmente ordenados, estaban completamente despeinados. Su rostro era diferente, los rasgos eran como de hielo, solo sus ojos parecían estar aun vivos. En ellos no había mas que desesperacion, la cual Ginny jamas había visto allí.

"Largate!" Esa única palabra vino calmada y sin emoción alguna sobre sus labios. Un molesto olor a alcohol le llego.

"No puedo", dijo con calma externa. „Vas a caerte por la ventana si sigues tomando así."

Draco rió sin alegría. "Quien dice, que no es esa mi intención?" SU voz sonaba curiosamente ronca. Alzo una ceja, lanzo una rápida mirada al abismo y volvió a poner la botella sobre sus labios.

Su cabeza estaba vacía. No se atrevía a acercarse mas a él. Lo único que podía hacer, era hablar.

"Debió haber sido terrible para ti, ver lo que le hicieron a Harry." Quiso sonar tranquilizante, pero logro todo lo contrario. Draco tembló fuertemente, su mano se apretó alrededor de la botella. El terror en su mirada no era fingido.

"Como sabes lo que le sucedió a Harry en la capilla?"aquello sonó como un graznido. Sus ojos grises estaban abiertos ampliamente.

"Madam Pomfrey...", balbuceo Ginny. Sentía como la situación se le iba de las manos y ese hecho le daba miedo. La sangre palpitaba en sus venas.

El terror en su mirada se mezclo con resignacion. Los músculos en su rostro temblaron. Con un gesto nervioso se revolvio el cabello, despeinándolo mas de lo que ya estaba.

"Me envió a decirte, que debes dejar revisarte por ella." Su mirada estudio al hombre. No pudo ver heridas en él, pero quizá solo estaban cubiertas por su ropa.

Arqueo la nariz y sacudió la cabeza con fuerza. "No quiero. Puedes decirselo a Madam Pomfrey y Dumbledore" replico fríamente.

Por unos segundos un incomodo silencio reino entre ellos. La mirada rígida de Draco estaba dirigida a lo lejos. Su nariz se encogió levemente.

"No te interesa saber, como esta Harry?" Su voz no tenia ningún tono. Algo no estaba bien con Draco, lo sentía.

Él cerro los ojos atormentado y respiro fuertemente. "No, no me interesa", soltó con esfuerzo. "Por favor, vete! Quiero estar solo!"

Ella cerro los ojos. "Solo hasta que dejes de tomar eso", replico terca, mientras señalaba la botella. No podía soportar a Draco, pero no quería ser la culpable, si él cometía una estupidez. Se sentía lo suficientemente mal por Harry.

"Maldición, Weasley. Deja de meterte en mis asuntos!" Había alzado la voz y furia brillaba en sus ojos, reprimiendo la desesperacion. La botella, llena hasta la mitad, voló un metro sin rozar su cabeza y se rompió de manera bulliciosa contra la pared tras ella. El penetrante olor a alcohol se esparció por el cuarto. "Estas contenta?" grito él con voz llena de odio. Su rostro estaba torcido debido a la rabia. "Era eso lo que querías?"

Su brusca reacción la sorprendió y se alejo de él asustada. El aire parecía de repente enrarecido y respirar le costaba. Draco giro la cabeza y apretó su puño contra sus labios. Sus hombros temblaban.

Sin mas palabras se dio la vuelta tambaleante y salio por la puerta. Todo en ella estaba revuelto, los pensamientos giraban locamente por su cabeza. Solo quería poner suficiente distancia entre ella y esa habitación como le fuera posible. Y con cada escalinata que bajaba se iba dando cuenta, de que a Draco le había pasado algo peor en la capilla, mucho peor que tener que ser testigo de una violación.

Tbc.