El ministerio de magia se encontraba agitado ese día, al igual que todos los años, pues la marea de estudiantes que regresaban a Hogwarts movía a varios departamentos a trabajar en conjunto, entre ellos el departamento de transportes mágicos encargado del mantenimiento y funcionamiento del expreso; el departamento de desinformación, por si era necesario borrar algunas memorias; y el departamento del cumplimiento de la ley mágica que se encargaba de asegurar que las familias no recurrieran a usar magia no permitida, como aquel caso de intento fallido de aparición conjunta que había sido intentado por un padre sin certificado en su afán por llegar a tiempo a la estación de King Cross , además en esos momentos cuando se reunían tantos magos era muy posible que el estatuto internacional del secreto mágico peligrara.
Afortunadamente para Harry los aurores no estaban asignados ese día, ya que para esos casos estaban los vigiles, de forma que pudo obtener permiso en la oficina y tomarse la mañana libre para acompañar a sus hijos a tomar el tren; sin James la casa se había sentido sola, y ahora sin Albus iba a ser peor. Sin duda entendía a la pobre Lily, lo más seguro es que se sentiría sola, lo bueno es que había convencido a Giny para que sus hijos asistieran a una escuela primaria muggle de forma que eso servía además para distraer a la niña. Estaba hecho, ya había despedido a sus hijos, no los vería hasta navidad y era tiempo de regresar a su trabajo.
A decir verdad no había mucho que hacer, lo cual era bueno claro, el jefe de la oficina de aurores no iba a quejarse por que el mundo mágico estuviera en paz ni mucho menos, es sólo que el trabajo de oficina le resultaba tan tedioso, casi como las clases con Binns. Harry Potter era un hombre de acción, en momentos como ese envidiaba a sus hijos y recordaba Hogwarts con nostalgia, pues allí, a pesar de tener la sombra de Voldemort persiguiéndolo año tras año lo había pasado increíble. El recuerdo del pasado le hizo instintivamente llevarse la mano hacia la cicatriz de su frente; diecinueve años pasaron desde la última vez que le había dolido, pero seguía inquieto especialmente desde el caso de los Black.
En momentos de tedio como ese ya era una costumbre tomar el viejo archivo de ese caso para revisarlo por enésima vez, era un maldito callejón sin salida; a pesar de estar cerrado por años no podía evitar el llegar a las mismas conclusiones, no importaba cuantas veces lo leyera, había algo que no le gustaba, algo allí que no terminaba de encajar aunque Hermione se empeñara en decirle que estaba paranoico, su instinto que generalmente acertaba le decía que ahí había algo que pasaba por alto. Se acomodó en la silla de la oficina, tomó un sorbo de su café y se dispuso a leer.
16 de Mayo del 2005
Redfield Bristol
Se recibió un informe sobre uso de magia negra en un barrio enteramente muggle en Redfield Bristol, los aurores confirmaron como víctimas mortales a todos los integrantes de una familia.
Abigail Curtis 28 años
William Curtis 29 años
Tony Curtis 3 meses
El estudio de los cuerpos por parte de los inefables reveló rastros de una poción que hacía uso de sangre humana como ingrediente principal además del uso de la maldición Avada Kedavra.
Y así seguían una lista de familias de todo tipo en la que los Curtis habían sido los primeros; en algunas se trataba sólo de la pareja, en otras había niños pequeños de por medio, incluso bebés, era repugnante sin duda. Todas las víctimas eran muggles, aparentemente no tenían relación alguna entre ellas, salvo la forma cómo morían, y algo que descubrieron más tarde después de investigar más sobre estas familias, era el apellido Black que siempre salía en alguna u otra parte. En el caso de los Curtis resultó ser Black el apellido de soltera de Abigail.
Por la cantidad de muggles que había no era de extrañar encontrar familias sin parentesco alguno que llevasen el mismo apellido, pero para la comunidad mágica el apellido Black aunque extinto era importante, y al parecer también lo era para los asesinos pues claramente ahí estaba la conexión.
Al final habían capturado a Walden Mcnair a finales del 2005. Los crímenes que había cometido antes de los muggles Black ya le valían para ganarse el beso del dementor, pero Harry convenció al Wizengamot de darle cadena perpetua, ya que estaba convencido de que Mcnair no había trabajado solo, y además tenía que saber cuáles eran los motivos reales que llevaban a esas acciones.
Los interrogatorios habían sido supervisados directamente por él; pronto descubriría que sin importar la cantidad de veritaserum usada Mcnair no soltaba prenda, eso sí que era estresante y agotador, un callejón sin salida desde luego. Por fin, al cabo de una sesión particularmente larga en que mezclaron el cansancio físico y mental del preso, veritaserum, dementores, ilusiones y una que otra amenaza pudieron sonsacarle apenas dos nombres: Augustus Rookwood y Regulus Arcturus Black.
Muy bien la complicidad de Rookwood era clara, pero… ¿Regulus Black? ¿En serio? ¿Cómo era eso posible si llevaba muerto más de treinta años? Sin embargo tenía algo que ver, después de todo su apellido era Black.
-Mira, es muy simple, los mortífagos se enteraron de lo que Regulus había hecho, ya sabes, me refiero a traicionar a Voldemort cuando intentó destruir uno de sus horrocruxes, después de todo tu te encargaste de que todo el mundo mágico supiera lo que había hecho antes de morir. –Le había dicho Hermione cuando no pudo mas con sus propias conclusiones, que cada vez tenían menos sentido y acudió a ella para que le ayudara a pensar. -Y bueno al final su retorcido código moral les dijo que debían matar todos los Black para acabar con ese apellido tanto en el mundo mágico como en el muggle por si alguna vez nacía un mago de ellos o algo así. –concluyó.
La explicación de Hermione era muy convincente como siempre, pero Harry no podía evitar sentir que algo no cuadraba. En primer lugar si querían venganza ¿Por qué no ir contra Andrómeda o Narcissa? "seguro pensaron que no eran blancos fáciles" se dijo tratando de convencerse, también estaba el factor tiempo, habían esperado siete años para atacar ¿Qué esperaban, tomar a los aurores por sorpresa?, no, ni ellos podían ser tan ingenuos.
Sin duda lo que más le perturbaba era la aparición del nombre de Regulus, ya que la última vez se las había arreglado para aparecer después de muerto a fastidiarles la búsqueda de Horrocruxes. Todo esto siempre lo llevaba a los dichosos Horrocruxes, pensar en eso lo aterraba, ¿Acaso Regulus había descubierto y escondido otro de esos malditos objetos?, si era así estaba claro que los Mortífagos estaban tras ese objeto quizás con la idea de resucitar a su señor tenebroso de nuevo, siguiendo tal vez, una pista que tenía que ver con el apellido Black.
No, estaba paranoico, capturaron a Rookwood en Abril del 2006, quién astutamente se había escondido cerca a un refugio de dragones recientemente ubicado en Guersney, de forma que la magia intrínseca de las bestias ocultaba la magia negra que usaba el mortífago. Inmediatamente después las muertes acabaron y con ello se dio por cerrado el caso. Si estaban buscando algo no lo encontraron. Además, si alguna parte de Voldemort siguiera viva por ahí Harry sentiría nuevamente el ardor en la cicatriz pero hacía ya diecinueve años que había parado, las pesadillas se habían ido, y también su habilidad para hablar parsel.
Cansado cerró la carpeta que contenía el archivo, y tomo un sorbo de su taza de café que ahora estaba frío. No importaba cuántas veces se lo repitiera, seguía sin convencerse que ese caso estuviera definitivamente cerrado.
