Disclaimer:"Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este Conjunto de Drabbles participa en el reto:Mes de Apreciación: Septiembre 2016 - "Mirajane Strauss"del Foro: Grandes Juegos Mágicos

Aclaraciones: Rated: T


Demon


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[Drabble 3]

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El ardor en las mejillas mermó.

Las manos se sudaban y el punzante dolor en el estómago le provocó añorar por probar un poco de alimento; era la tercera vez que intentó desprenderse de la cama más el intenso calor que comenzaba a intimidarla la obligo a perder fuerzas.

Soltó un gemido, casi queriendo huir de esas extrañas sensaciones pudo notar que era la primera vez que lo sentía. Era como un cosquilleo en el vientre y poco a poco bajaba hacia su inocente intimidad, como si fuera un relámpago salvaje que deseaba atravesarla sin cuidado ni delicadeza.

Fue entonces que Mirajane –manteniendo los ojos cerrados– puso sus manos hacia sus pechos. El ardor parecía no mermar sino todo lo contrario, expandirse rápidamente por su cuerpo hasta que una mano grande sujetó sus delicados brazos.

—¿No pretendes descansar? —La voz de un hombre agitó su respiración, podía sentir sus labios a la altura de su rostro—. Has traído problemas al viejo.

Ella se mordió el labio inferior, el ardor infernal le carcomía intensamente el alma, cruzó las piernas por instinto de protección. Y es que no era la primera vez que esas sensaciones se apoderaban de su raciocinio, solo que en esa ocasión no tenía las fuerzas suficientes de probar su propia curiosidad del orgasmo.

—No es mi asunto pero tus hermanos están preocupados por tu seguridad.

Oh no, en esos momentos no quería pensar en sus ellos porque su único deseo era llevar a cabo lo que su mente e irracionalidad le obligaban. Y es que después de ver a cierto joven convertirse en un hombre musculoso le revolvió inexplicablemente los pensamientos a tal punto que quizás Erza comenzó a darse cuenta y eso no le convenía.

—Laxus—soltó otro gemido, no abrió los ojos pero se embragó en la maravillosa sensación que las manos del rubio le provocaba. Ese calorcito de excitación por el contacto de pieles—, ¿cómo llegue aquí?

— ¿No recuerdas nada lo que pasó?

—No te lo hubiera preguntado—suspiró, no quería verlo a la cara pero sabía que ese masajito sobre sus senos no era nada casual—, ¿por qué te detienes?

—No pretendo tomar enserio tus sentimientos.

Frunció el ceño al sentir la respiración de Laxus invadiéndola desde su cuello. No podía con el clímax que provocaba unos simples roces la estaban consumiendo enteramente sin temor a que alguien más supiera su secreto.

Porque Mirajane, apenas con los quince años, poseía un oscuro y tierno deseo por Laxus Dreyar sin sentido alguno, tal vez porque en realidad le agrada probar los caminos que ese hombre podría ofrecer o, en un grado de porcentaje, el demonio que dormía dentro de ella le impulsaba a disfrutar de la lujuria.

—Nadie llegará hasta en un par de horas.

Mirajane musitó sin evitar sonrojarse, sin abrir los ojos jaló al hombre para sumirse en un poderoso y dominante beso. Después de todo podía siempre culpar a su ese lado oscuro que dormía en su interior.