El pasado regresa
Capitulo 3
Llegando a Chicago Stear le menciono a Candy que la tía abuela quería verla, ella estaba segura de que se trataba sobre la decisión de la carrera que quería seguir.
Enfermera eso quiero ser, así me cueste el apellido Andrew…
Ya iba preparada para lo que se le avecinaba.
Por la mañana temprano se sintió un suave golpe en la puerta…- Entra - Dijo Elroy
- Buenos días tía, disculpe si la hice esperar, pero tuve que ir temprano a comprar el boleto para ir a…
- Sabes que haciendo eso perjudicas el apellido Andrew?
- No veo de que forma tía…
- Una enfermera en la familia…a pesar de ser un trabajo muy humano y decente no puedo dejar que lo hagas.
- Lo siento mucho tía pero mi decisión esta tomada, si era para eso que me llamo yo…
- No!...quería saber de tu relación con Terruce Grandchester. Que de cierto hay en eso ?
- Eliza fue la que te lo contó!…chismosa. Si, bueno somos amigos.
- Que clase de amigos? Lo amas Candy.
- Yo, yo…si pero…- Candy no quería contarle, lo sucedido durantes las vacaciones. Terry se había ido sin dejar una nota.
- Pero que Candy? Acaso hay dudas en lo que sientes?
- Desde cuando le intereso tía? creía que mi vida personal no le importaba, que mi sola presencia le desagradaba…que todavía me seguía viendo como la causante del accidente de Anthony…
- Y aun lo creo.
Candy sintió una puñalada en el pecho, se puso de pie y se dirigió hasta la puerta
- Gracias por todo tía, siempre voy a estar agradecida por lo que hicieron por mi, pero dígale al bisabuelo William, que desde ahora yo elegiré mi propio futuro, y si quiere sacarme el apellido Andrew…- Trago saliva antes de continuar - Por mi esta bien, adiós - Sus palabras sonaron con mucha firmeza
- Pero aun no me has contestado…necesito saber…
- Para que? - Pregunto sin darse vuelta y con las manos sobre la puerta - Si lo amo, pero el recuerdo de…no puedo amar mas a un recuerdo, verdad…?
- Candy - la matriarca conocia muy bien esa mirada aflijida.
- Yo nunca quise que le pasara nada, me enoje tanto con Dios cuando se lo llevo…hubiera dado mi vida para salvarlo, la daría ahora para traerlo de vuelta.
Sin despedirse salio de la habitación
- Candy… - En ese momento algo en sus palabras hicieron flaquear a la señora de acero. Empezó a cuestionar sus acciones.
Como tantas otras veces, sin pensarlo Candy tomo sus valijas y se dirigió al Hogar de Pony, allí se encontraba con ella misma, necesitaba un lugar neutral para poner sus ideas en orden, tenía que volver a la ciudad renovada o por lo menos mas tranquila, no podía permitirse que los caprichos de su mente le afectaran en los estudios.
Durante todo el viaje no dejo de pensar en aquel muchacho tan parecido a su querido Anthony y la reacción de Terry. Como era que habían llegado sus rosas hasta Escocia, las sentías suyas, ya que llevaban su nombre, eran demasiadas coincidencias juntas.
Sus rosas…
Que hermosas…como se llaman?
Dulce Candy.
Dulce Candy!?
Te regalo estas rosas, hoy es tu nuevo cumpleaños, que seas muy feliz…
Señorita ya llegamos. - Le avisaba un señor mayor con mucha barba.
Ayyy me quede dormida! Muchas gracias…
Bajo del tren y ya se apreciaba un aire diferente, el cielo se veía más azul, la brisa acariciaba su rostro suavemente.
- Que maravilloso es estar de vuelta.
Cuando llegó al hogar de Pony, fue recibida por todos los niños, felices por su llegada.
La señorita Pony y la hermana Maria se quedaron sorprendidas al verla, Candy las miro y corrió a abrazarla, ellas se dieron cuenta enseguida que algo no andaba bien y que las necesitaba mucho.
- Señorita Pony, hermana Maria….
- Aquí estamos Candy, nuestra niña…
Una vez acomodadas sus cosas en la habitación, se reunió con sus viejas tutoras ahora amigas.
- Mmm…el te esta delicioso, como lo extrañaba.
- Vamos Candy, seguramente te has deleitado con mejores, que este que es tan sencillo.
- No, no cuando las cosas se dan con el corazón, esas son las mejores, y aquí señorita Pony, hermana Maria, aquí todo es mejor.
- Has madurado tanto, debo reconocer que el colegio San Pablo ha hecho milagros contigo Candy.
- Ashhh…que quiere decir, tampoco era tan descarrilada jajaja
- Te veo muy bien pequeña – Le dijo la hermana María a Candy mientras tomaba su mano – Nos quieres contar porque has venido?
- Que acaso no están feliz de verme?
- Claro que no es así, estamos muy feliz de verte Candy – Se apresuró en decir la señorita Pony – Pero como fue tan sorpresiva tu llegada y sin avisar, pensamos que te preocupaba algo.
Candy asintió con la cabeza y les comenzó a contar con lujos de detalles lo que había sucedido en Escocia, desde las rosas, el supuesto fantasma y como Terry se había marchado furioso.
- Estoy loca verdad?
- Claro que no Candy, lo que seguro sucedió fue que has estado muy sensible. Y todos esos recuerdos que parecían olvidados volvieron a aparecer.
- Nunca fueron olvidados… - Candy se tapo la cara con las manos.
- Lo siento no me explique bien, lo que quiero decir es... – Candy la interrumpió antes de que la hermana Maria pudiera continuar.
- Solo guardé su recuerdo muy dentro mio, para no herir a nadie, en especial a Terry, el me ayudó a continuar adelante.
- Amas a Terry verdad Candy? Pregunto la señorita Pony.
- Parece que todo el mundo quiere saber eso.
- Porque lom dices mi niña? - indago curiosa la señorita Pony.
- La tía abuela me pregunto lo mismo, era como que quisiera asegurarse de que así fuera.
- Y que le respondiste.
- Que si…Terry es maravilloso, cuando estoy con el, me siento tan segura, tan feliz…sin embargo lo extraño tanto.
- Es normal, tuvieron una discusión, veras que todo va a estar bien.
- No... Extraño a Anthony, y desde ese día en el que me pareció verlo, mi corazón late con muchas fuerzas cada vez que pienso que era el. Ayy! No puede ser – Se levanto de la silla y se comenzó a levantar las tazas – Estoy muy mal!
- No Candy, solo confundida, seguramente es algo pasajero.
- Ojalá, y ojalá Terry pueda perdonarme.
- Después de un par de semanas Candy estaba lista para comenzar lo que sería su futuro. Se despidió de los que ella consideraba su familia, aquellas personas que siempre estaban cuando mas los necesitaba, como Albert , pero esta vez el se encontraba lejos viajando por África, o por lo menos era lo que le había escrito en su ultima carta.
Ya instalada en la escuela, le escribió a Terry de su nueva dirección y le pidió disculpas si lo había ofendido de alguna manera.
…estoy feliz de por fin comenzar a estudiar…se que me comporte de una manera extraña…si te ofendí perdóname, sabes que nunca seria mi intención hacerlo…
Te extraño, por favor escríbeme pronto
P.D. suerte en tus obras, espero con ansias tu primer protagónico.
Con amor Candy.
Pasaron las semanas sin recibir noticias de Terry, las únicas eran las podía leer en algún periódico
- Debe de estar muy ocupado, por eso no escribe. - la rubia trataba de ponerle optimismo a la situación.
Los que si le escribían seguido era Stear, Archie y claro su querida amiga Annie.
Esa semana a las estudiantes destacadas se les hizo un reconocimiento y les informaron que a rumores de una posible guerra era necesario que enfermeras fueran capacitadas en técnicas quirúrgicas.
Candy se encontraba muy feliz porque la habían tenido en cuenta.
- Tanto estudio y dedicación dieron fruto…me siento tan bien conmigo misma. - Dió vueltas por toda la habitación sosteniendo fuertemente el documento que lo acreditaba. – Ayyy estaba tan feliz que se me olvido preguntar donde se encontraba el hospital Santa Juana, que tonta que soy...jajaja, voy ahora mismo averiguarlo.
- Candy White Andrew, acaso nunca escuchas cuando se te habla. - Dijo Mary Jane disgustada, jefa de enfermeras y una las mujeres más importantes en su profesión.
- Lo siento mucho, es que me emocione demasiado, me parece que era en…?
- Chicago, el hospital Santa Juana se encuentra en Chicago.
- Chicago…jajaja…allí se encuentra Terry haciendo su obra, bueno todavía no la presenta aun…pero lo hará…gracias…
- Quien es Terry?…que obra? tranquilízate Candy, que manera de comportarte es esa…mejor vete antes de que me arrepienta por el nombramiento…
- Si, si…Gracias Mary Jane…
Parecía que a Candy le hubieran puesto alas en los pies, sentía que flotaba
- Ohhh! Se me olvidaba allí también están Stear, Archie, Annie…los hecho mucho de menos…me siento tan feliz!
- SHHHHHHHHHHH!...dijo un grupo de enfermeras
- Lo siento.
Esa mañana había una ligera neblina sobre Chicago, era muy temprano cuando tocaron a la puerta de la residencia Andrew.
- Buenos días señor que se le ofrece.
- Buenos días, vengo a ver a la señora Elroy
- De parte de quien, señor?
- Anthony…Anthony Brower.
- Pase señor, ahora lo anuncio.
- Gracias.
Aun la tía abuela se encontraba leyendo el periódico mientras desayunaba en el comedor,
- QUE?! Anthony aquí?, no puede ser….hazlo pasar al estudio de inmediato…y no se lo menciones a nadie Charles.
- Como usted diga señora.
Anthony entro a la habitación, la tía abuela Elroy no lo podía creer, pero era cierto, allí estaba su amado sobrino Anthony la luz de sus ojos, su pequeño había crecido, estaba más apuesto que nunca.
- Mi querido niño, mírate estas hecho todo un hombre. - Comenzó a temblarle la voz cuando de repente se le escucho decir - Lo siento…
- Porque? - Se alejo de ella - Por haberme convertido por mucho tiempo en un fantasma?
- No digas eso por favor…será mejor que te explique, sabia que algún día llegaría este momento .Ya no quiero esconder nada mas.
Comenzó a explicarle el porque lo había apartado de su familia y de su pequeña pecosa.
- La amargura me hizo sentir que Candy había sido la culpable de tu accidente - Mientras hablaba se notaba arrepentimiento en sus ojos - Por eso le pedí a Edward, nuestro médico que no digiera que estabas vivo, quería alejarte de ella…
Pasaban los minutos y cada palabra de Elroy eran agujas en el corazón de Anthony
- me contacte con tu padre para que te llevara lejos, aunque eso me valiera no verte…- Ella tomó un respiro y prosiguió – Se que haber dicho que estabas muerto causaría tu repudio hacia mi, solo te pido que comprendas a esta vieja mujer que lo único que quería era protegerte, lejos de Candy podrías mejorar mas rápido.
- También me alejaste de Archie y Stear que son como hermanos para mi…
- Lo se…- Elroy agacho la cabeza - No se como voy a remediar todo esto.
- Y fue cierto que Candy huyó?
- No, ella fue a Londres a estudiar con tus primos, a pesar de todo no podíamos desprotegerla.
- En realidad fue William que no permitió eso, verdad? Si hubiera sido por ti…
- William? - Era extraño que se refiriera así de el.
- Se que mi tío William, es en verdad el bisabuelo…
- Pero como? - Pregunto atónita.
- Por casualidad, fui primero a Lakewood a buscarlos y allí estaba el, en el jardín de mi madre, el resto se lo imaginará. El también estaba sorprendido de fuera un fantasma de carne y huesos. Perece que la familia Andrew se caracteriza por estar llena de secretos.
Se quedaron en silencio por un largo rato, antes de que Anthony volviera a pronunciar palabra.
- Quiero ver a mis primos…en donde están?
- No lo se…ellos no me dicen a donde van? Pero puedes esperarlos si quieres.
- Vuelvo mas tarde…
- Hijito, perdóname por favor
- Ahora no se que pensar. Me arrebataste una parte de mi vida que ya no puedo recuperarla.
Ya habían pasado más de las 10 de la noche, y la tía abuela aun se encontraba en el estudio que apenas era iluminado por un pequeño velador de escritorio. Ella era una mujer fuerte que se sobrepuso muchas veces a los sinsabores de la vida, pero esta vez se sentía desolada.
- Tía que sucede? Stear entro sin golpear la puerta.
- Stear, y tu hermano? Necesito hablar con ambos…
- Aquí estoy tía…
Los jóvenes se acomodaron para escucharla atentamente. A medida de que ella le contaba todo, en la mirada de ambos hermanos se notaba incredulidad y enojo, sobre todo enojo, por haberles mentido tantos años, y no permitirles estar al lado de Anthony…
- Debió sentirse tan solo…no puedo creer que hicieras eso! - Archie se levanto lleno de ira, tenía tantas cosas para decirle pero por respeto supo callar.
- Archie…
- A pesar de que creíste hacerlo por su bien, fue una decisión muy cruel y egoísta lo alejaste de sus seres queridos… - Hizo una pausa – No quiero discutir lo que hiciste, de ser asi pasaríamos toda la noche reprochándote y con toda la razón del mundo, lo mal que actuaste. pero ahora lo importante es que esta bien, de que esta vivo.
- Y en donde esta ahora, no le pediste que se quedara? - Pregunto Stear.
Si, se lo pedí. Me dijo que volvería mas tarde porque quería verlos, pero no lo hizo.
Stear miró a su hermano -Ohhh Archie! Anthony esta vivo! - Los dos se abrazaron de felicidad – Candy, ella tiene que saberlo…
- Si! Pero no podemos decírselo por medio de una carta, hay que hacerlo personalmente.
- Tendremos que viajar entonces.
En ese instante la tía abuela se levantó y se dirigió al escritorio, tomo una carta y se la entrego a Archie, informándole que había llegado en la mañana.
Era de Candy, este se dio prisa para abrirla y leerla.
En ella Candy les contaba de su nombramiento y su traslado al hospital de Chicago.
…estoy tan feliz con todo lo que me esta sucediendo, voy a poder verlos pronto…Por favor no se olviden de avisarle a Annie, tengo muchas ganas de verla.
P.D. Se me olvidaba llego en dos semanas.
Los quiere su amiga Candy
Teniendo en cuenta la fecha en que la carta llego a Chicago, tan solo faltan siete días. – mencionó Stear .
- -Valla parece que el destino quiere reencontrarlos pronto. - Comentó Elroy con un cierto tono de sarcasmo.
Tía! - Dijeron los hermanos al mismo tiempo - Espero que no hagas nada en contra de ella - Le advirtió Archie
- Claro que no, pero tengan cuidado, no vallan a provocarles mas sufrimiento.
Q- ue quiere decir con eso tía?
- Se han olvidado de que Candy esta de novia con Terruce Grandchester, ella misma me lo confirmo cuando vino y discutimos sobre sus estudios.
- Es verdad, pobre Anthony…
- No quiero que mi pequeño siga sufriendo - en el rostro de la dama de acero se dibujaba la preocupación por toda la situación.
A la mañana siguiente Charles, el mayordomo, le informó a la tía abuela de que los jóvenes hermanos seguían en casa y no habían indicios de que se marcharan pronto.
Era seguro de que estaban esperando que Anthony apareciera otra vez tenían muchas ansias de verlo.
Después de un rato en que ambos se quedaron callados Archie rompió el silencio preguntándole a su hermano sobre la situación de Candy y Terry,
- Lo mejor será esperar. Aunque no sé como lo pueda tomar, tampoco sabemos si Anthony aun la ama…
- Mmm…y tu que crees? Seguramente es así. - Archie se apoyó sobre la gran chimenea de mármol y cerro los ojos.
La conversación fue interrumpida por el llamado de la puerta,
- ANTHONY! - Los dos salieron rápidamente como si fueran unos niños.
Era increíble verlo nuevamente, abrieron la puerta y ahí estaba el, su querido primo, su hermano…el líder de las travesuras en la infancia, tendrían tanto de que hablar…
- Archibal, Alistear! Que bueno verlos, los extrañe tanto -Los abrazó con fuerza - Realmente me hicieron falta…
- A nosotros también, tenemos tanto para contarnos.
Mientras entraban la sala, Archie se puso enfrente de el y serio le preguntó porque no les había escrito.
- Lo hice muchas veces pero parece que mis cartas nunca llegaban a sus manos.
- La tía nos contó que estuviste con tu padre en Escocia…nosotros vamos cada año es mas estuvimos allí hace un par de meses, de vacaciones.
- Y nunca nos encontramos.
- Quizás no era el momento…o quizás solo tuvimos mala suerte.
Anthony les conto como había sido su vida en Escocia, a pesar de los cuidados de su padre y de su amigo Pietro él se sentía vacío, ese no era su lugar, no encontraba en ningún lugar de la gran mansión, no había ningún rincón donde él se sintiera completo, paso muchos meses en una profunda depresión, Anthony realmente se sentía muerto en vida. Recordó como había sido despertarse en otro sitio que no era ni su casa, ni un hospital cercano a esta, ni siquiera era su país.
- El esta en un sueño profundo... - Eso fue lo que el médico de cabecera de la familia Andrew, y no solo había sido el, sino siete médicos mas a los que la tia Elroy había acudido para saber lo que pasaba con su sobrino.
La tía abuela se contacto con el padre de Anthony, le conto la condición de su hijo, este se apresuró a decir que iría lo mas rápido que podía, pero ella le pidió que se lo llevara, que en lugar lejos de casa él podría comenzar de nuevo, si se despertara de nuevo.
- Una nueva vida…quiero que si él se despierte comience de nuevo. Se que será difícil al principio, pero él es chico fuerte y podrá salir adelante - esas fueron las palabras de la tia abuela.
Apostando a esta decisión, así se hicieron las cosas. Una vez que Anthony se encontró en su nuevo hogar, no le falto atención, los mejores profesionales estaba a su disposición.
Pasaron varias semanas hasta que Anthony abrió los ojos. Él se encontraba totalmente desorientado, no entendía lo que pasaba. Las cosas empeoraron al tratar de levantarse de la cama, sus piernas no le respondían. El medico le comento que esa era una situación muy común, debían esperar.
- Anthony estas pasando por una situación difícil, además tengamos en cuenta todo el tiempo que has estado acostado…no se preocupen - dijo el médico a ambos, padre e hijo - Cuando él se sienta mas tranquilo haremos todos los estudios correspondientes.
Y así se hicieron, en ellos mostraba que la columna de Anthony estaba en perfecto estado, no sabían que era lo que sucedía, el señor Brower, consulto a psicólogos y psiquiatras todos decían que su anomalía en las piernas era producto de la misma depresión por la cual estaba pasando.
Así pasó casi un año desde que Anthony se había despertado, pero sus piernas seguían dormidas. De a poco el comenzó a ocuparse del jardín, su padre dio ordenes de que lo dejaran estar, ningún jardinero podía poner un pie en el, sabia que Anthony no podría aguantar ver un jardín sin color, era identico a su madre, realmente era como una fotografía en tonos sepia. Pero esto le despertó las ganas de salir de hacer algo mas que encerrarse en si mismo.
Pasaron 7 meses y aunque sus piernas no le respondían aun, su animo cambio totalmente, había encontrado un gran amigo, Pietro era el jardinero de una gran casona que hospedaba un su mayoría a jóvenes que iban a vacacionar durante el verano, ambos compartían el gusto por la jardinería.
Pietro llego a conocer toda la historia.
- .Y si tienes tantas ganas de volver hazlo, no creo que tu padre te lo impida
Anthony miro a su amigo – Estoy seguro de que no, pero lo que realmente me lo impide es esta incapacidad, no quiero dar lastima a nadie, si vuelvo va a ser totalmente recuperado, aunque esto me lleve mucho tiempo.
Una historia casi imposible de creer, pero ahora todo esta bien...
- Que tontos que fuimos! - Dijo Stear…vimos las rosas que le regalaste a Candy, en el festival de las flores, esas que llevan su nombre…y ella dijo haberte visto, pero pensamos que estaba imaginandolo.
- Y en donde esta Candy?…quiero verla, decirle que estoy aquí, que nunca mas me separaran de su lado.
- Ehhh! Bueno eso…ella esta…bueno…te queríamos decir, pero quizás no es el momento…sabes? Tendrías que esperar.
- Ya lo hice por cinco años…no quiero esperar mas Archie, tienen que entenderme.
No tenían idea de cómo contarle que en la vida de Candy alguien ocupaba su corazón. Que ella después de tanto sufrir por fin se sentía feliz y que Terry también expresaba el deseo que estar al lado de ella por siempre.
Los hermanos Cornwell se quedaron sin decir nada.
- Si es por Terruce Grandchester ya lo se, digamos que la tía abuela se encargo de informarme…no se preocupen por mi, estoy bien.
- Pero Anthony …
- Por ella tuve fuerzas para salir de aquella silla de ruedas… y quien sabe tal vez pueda ganarme su corazón otra vez.
Después de horas sentados hablando y recordando momentos divertidos de su niñez, Stear le pidió a Anthony que se quedara con ellos - Por los viejos tiempo - Dijo ansioso esperando una respuesta positiva.
Anthony al estar todavía furioso con la tía Elroy no quería pero al final aceptó quedarse.
- Esta bien, pero por esta noche tendrán que prestarme un pijama, mañana temprano iré por mis cosas.
- Anthony no hay problema, yo te daré uno de los míos, no creo que quieras ponerte los de Stear.
- Que tienen de malo los míos Archie?
N- ada hermano, solo que son espantosos…
- Jajaja…y crees que a Anthony le ira bien uno de los tuyos? No te has dado cuenta que eres un enano a comparación de el?
- Seguramente tu estas muy alto?
- Claro mas alto que tu seguro.
- Si, si…y mas viejo también…
Los hermanos no dejaban de discutir, cuando en ese momento.
JAJAJA! los extrañe – Anthony los abrazo con fuerza y realmente se notaba que era el mas alto de los tres – Cualquier cosa que me presten estará bien.
Los tres jóvenes subieron a sus respectivas habitaciones para poder descansar. Cuando Stear estuvo a punto de entrar a la suya miró a Anthony y sonriendo le dijo- Candy llega en una semana, no va a ser fácil contarle todo esto, por eso te pedimos paciencia.
Lo se, muchas gracias. Buenas noches.
