Capítulo III

POV Narradora

Toshiro atrajo a la shinigami y la rodeo con los brazos en un abrazo posesivo aspirando su aroma

-mía, no te escapes de mí, eres mía- susurró lo suficientemente alto como para que solo ella lo pudiera oír con una voz ronca, Rukia simplemente no podía escapar de aquel fuerte y cálido abrazo, que se sentía tan protector y cariñoso al mismo tiempo. Toshiro la agarró en sus brazos y la cargó hasta el sofá donde la sentó arriba de su regazo haciendo que recostara la cabeza en su pecho, ella se sintió cómoda y escuchando el latido del corazón de él se quedó dormida. Él se quedó mirando a la pequeña shinigami que se encontraba ahora en sus brazos, cuánto había querido tenerla asi desde hace tiempo, se había tenido que contener para no reclamarla completamente pero por ahora tenía suficiente con lo que había hecho, le dolió cuando ella lo estuvo evitando, si, él no era ningún tonto como para no darse cuenta que ella era sumamente precavida cuando tenia que pasar a través de la división o cuando sentía por lo menos un poco de su reiatsu, después de todo era él el que siempre la veía y vigilaba sin que ella se diera cuenta por supuesto. Volvió a mirar a la chica que lo había atrapado desde lo más profundo de su corazón y besó cuidadosamente su mejilla para luego recostarla en el sofá y ponerle su haori de capitán como manta *le sienta bien* pensó con una sonrisa y no pudo evitar quedarse viéndola durante un rato

-mí Kuchiki Rukia- dijo todavía con una sonrisa imborrable y empezó a trabajar, de vez en cuando robándole una que otra mirada a la belleza en su sofá.


Ya entrada la tarde Rukia fue abriendo sus ojos, su estómago rugió señalándole que era hora de la merienda, había estado durmiendo *momento, ¿he estado durmiendo?* pensó y rápidamente vinieron todos los recuerdos de antes de que se quedara dormida *¿qué he hecho?* se sentó rápidamente con un notorio sonrojo, cuando se fue a parar se enredó con la manta que la estaba tapando y se calló

-ugh ¿por qué estoy tan torpe?- se paró mas cuidadosamente y vió con lo que se había enredado *esto no es una manta* se puso todavía más roja al ver que Hitsugaya le había dado su haori de capitán, miró por toda la habitación y se dio cuenta que estaba sola así que decidió salir de ahí y presentarle una excusa razonable a su capitán del porqué no había regresado después de su entrega. Poniendo su cabeza fría se acercó a la puerta y se dio cuenta que no podía abrirla *tranquila Rukia, respira* se volteó y vio las ventanas *sí, abiertas* se acercó a una de ellas para salir pero cuando fue a hacerlo una barrera transparente apareció evitándoselo *Un campo de fuerza, ahg tenía que ser un capitán prodigio* sin más opción se sentó en el sillón agarrando el haori y se hizo un té para esperar a que llegara el capitán

POV Toshiro

Había tenido que salir a una reunión de capitanes por lo que tuve que colocar una barrera en la oficina para que nadie molestara a mi mariposa mientras dormía *que reunión de capitanes tan aburrida sobre el antiguo shinigami sustituto y sus posibles planes en Karakura, lo único bueno fue que todos me miraban por no llevar mi haori lo que me recordaba quién lo está usando* ya de regreso en mi oficina quité la barrera y sentí el reiatsu de Rukia *ya despertó* sonreí de lado y abrí la puerta, ahí estaba mi mariposa sentada en el sofá completamente tranquila tomando té con mi haori doblado en su regazo, al oírme entrar sus orbes morados se clavaron en los míos, mostraban muchas preguntas e inseguridades. Me senté a su lado y puse mi brazo a su alrededor y ella solo se recostó en mi con el flequillo haciéndole sombra en los ojos

-¿por qué yo?- me preguntó suavemente

-¿por qué no tú?- le pregunté un poco irritado conociendo un poco su complejo de inferioridad

- no estoy jugando esto es en serio- me dijo algo molesta y subió la mirada mostrándome sus ojos que dejaron que una lágrima se resbalara por su mejilla derecha

-yo tampoco estoy jugando- le dije con gentileza y suavemente le sequé la lágrima pasajera para luego mover su mechón de siempre detrás de la oreja ganándome una mirada de confusión, suspiré *¿tendré que nombrarle todas las cosas?, mejor lo sintetizo* la miré directamente a los ojos listo para acerla entender