Mientras Kabal conversaba con Kira, comprendió su extraña actitud en la convención. Era evidente que deseaba encontrar pareja. Él estaba enamorado de ella también, en secreto; pero estaba seguro de que su recluta no sentía lo mismo. ¡Y es que Kira fingía tan bien!, por eso le daba miedo confesarle su amor.

Al día siguiente, Kira llegó al cuartel de los Black Dragon. Kabal estaba ahí desde mucho antes. A su lado estaba Kobra, escuchando sus instrucciones.

—Buen día —saludó Kira, después de aclararse la garganta.

Kobra se volteó para verla; pero Kabal se quedó inmóvil, pasmado.

—Llegas justo cuando el maestro está dando indicaciones.

La pelirroja caminó hacia ellos, para unirse la conversación.

—Buen día, maestro —saludó ella, como de costumbre.

Kabal se sentía muy nervioso, pues, a pesar de que Kira no sabía que él había sido con quien chateó el día anterior, por alguna razón se sentía incómodo.

—Buen… buen día —contestó sin atreverse a mirarla.

Ella notó su actitud extraña; sin embargo le restó importancia. Después Kabal comenzó a dar instrucciones sobre una misión que llevarían a cabo en territorios enemigos, lo cual ameritaba poner mucha atención.

—La situación es muy delicada, chicos —les comentó con seriedad—. Los Red Dragon tomaron archivos clasificados del cuartel y amenazaron con utilizarlos en nuestra contra. Estoy seguro de que esos desgraciados los tienen en su base; así que tenemos que darles una agradable visita.

Ambos reclutas escuchaban con atención a su maestro. Aunque después de unos instantes, a Kira se le colaban ideas en la cabeza haciendo que no le prestara la atención necesaria.

—¿Me entendiste, Kira? —preguntó Kabal, después de exponerle su táctica.

Ella no lo había escuchado. Su mente estaba en otro lado, al parecer ese caballero que conoció en el chat estaba acaparando sus pensamientos. Su maestro y Kobra la miraron con extrañeza, pues tenía una sonrisa que no iba muy a tono con la complicada situación.

—¿Kira? —insistió Kabal, al no recibir respuesta.

—Oh, sí… sí, entendí… supongo —contestó un tanto nerviosa, tratando de disimular su distracción.

Pasado un rato, Kabal terminó de exponerles el plan, les esperaban unas semanas algo duras en cuestión de logística, pues ir al cuartel enemigo no era cosa de hacer un plan y aventurarse a ir sin armar bien una táctica.

Mientras Kabal ponía en orden unas cosas, Kobra se acerco a Kira, quien tenía una expresión algo alegre en su rostro, nada común en ella.

—Te ves diferente —comentó—. Hay alguien, ¿cierto?

—No es de tu incumbencia —respondió, sin quitar su expresión, dejándole entrever que sus suposiciones eran ciertas.


Pasaron los días, y Kira cada vez más se convencía de algo: estaba enamorada. Se la pasaba día y noche con la ilusión de conversar con su amante en línea. Ese hombre parecía comprenderla. Su forma de ser le recordaba mucho a Kabal. Quizá por eso le atraía tanto. Cierto día Kira quiso llevar su romance más allá del Internet.

Kira: Vamos a vernos —le dijo en el chat a Kabal.

Sabía que algún día pasaría, aunque nunca se preparó para ello.

K. Balentine: ¿Quieres que nos encontremos? —preguntó, a pesar de que fue muy clara.

Recordó el incidente ocurrido en la convención, en donde estaba muy irritada. Después de todo lo que conversó con ella y recordando ese día, ató cabos, y pensó en algo que seguramente ella deseaba.

K. Balentine: Faltan un par de días para la Navidad. ¿Te gustaría que cenáramos juntos esa noche?

A Kira se le fue el aliento. Uno de sus grandes anhelos estaba por convertirse en realidad. Pasar la Navidad acompañada por alguien era algo que siempre esperó… bueno, a decir verdad lo esperó desde algunas semanas atrás.

Kira: Me encantaría —respondió, con emoción que trató de ocultar.

Acordaron verse en un lujoso restaurante a las diez de la noche en punto para esperar la media noche y entonces celebrar juntos la Navidad.

K. Balentine: Llevaré un ramo de flores para ti. Así podrás reconocerme —añadió.


Horas antes de la cena de Navidad, Kira pasó por una tienda de ropa, buscando alguna prenda adecuada. Vio un vestido rojo bastante provocativo. Le encantó; sin embargo, pensó que no era conveniente llevar esa ropa en su primera cita, pues no le daría una buena impresión al hombre.

Preguntó a la encargada de la tienda sobre un vestido blanco, el cual estaba en un aparador, y que parecía… más decente. No le quedó de otra; se lo llevó.

Pasó horas en el espejo tratando de encontrar un peinado que la convenciera hasta que finalmente decidió llevar su cabello suelto.


Al mirar el reloj del restaurante, todos esos recuerdos se disiparon al instante. Faltaban diez minutos para las diez de la noche.

Decidió ver el menú del restaurante para calmar un poco sus ansias; sin embargo, instantes después, alguien le quitó suavemente el menú de las manos.

—¡No puede ser! —exclamó.

Era Kabal, con un ramo de flores que le ofreció.

—Maestro, ¿qué está haciendo aquí? —cuestionó, mirándolo con extrañeza.

—Yo… no sé cómo tomarás esto… —dijo Kabal, sin tener el valor de confesarle que él en realidad era K. Balentine.

Se sentó frente a Kira. Ella aún no entendía cómo su maestro había llegado a ese restaurante. Temía que K. Balentine llegara en cualquier momento; no por él, sino que le preocupaba que Kabal la viera con un "enamorado".

—¿Tomar qué? —preguntó Kira, mirando a la entrada del restaurante, esperando que el otro sujeto no entrara.

—K. Balentine… —dijo el Black Dragon, queriendo explicarle la situación; pero sin encontrar las palabras adecuadas.

—¡¿Lo conoce?! —exclamó y se cubrió la boca a causa de la impresión.

—No, no lo conozco —dijo, con mucho nerviosismo, pues no sabía cómo iba a reaccionar ante la confesión—. Yo soy K. Balentine.

Kira tiró accidentalmente una copa de vino que estaba a su lado, causando que el sonido del cristal rompiéndose llamara la atención de los comensales.

—Pero… —iba a preguntar; sin embargo pareciera que Kabal leyó su mente, y le respondió antes de que terminara de hablar.

—Esa fotografía que viste es mía, de antes de haber sufrido aquel infortunio —comentó y bajó la mirada.

Kira estaba impactada; no podía asimilar lo que estaba ocurriendo.

—¿Y por qué no me lo dijo antes?

—Porque tenía miedo de que me rechazaras. Hace mucho me di cuenta de que tenías algo que iba más allá de tu valor y de tu grandeza como luchadora. No voy a negarlo, desde que te conocí estoy enamorado de ti.

Kira tenía ambas manos puestas en su boca. ¿Era un sueño o una realidad? Miró a su alrededor, tratando de encontrar algo que la convenciera de que no era un sueño, como los muchos otros que la despertaban noche tras noche, en medio de una gran desilusión.

Le tomó la mano a su cabizbajo maestro y le sonrió dulcemente.

—Maestro, nuestros sentimientos son mutuos. Los años que he trabajado con usted, me la he pasado ilusionada, deseando que algún día pudiera confesarle el gran amor que siento.

A Kabal esas afirmaciones lo sorprendieron. Nunca se imaginó que Kira tenía un interés romántico por él. Todo lo contrario, siempre se mostraba indiferente y fría.

—Entonces… ¿no estás molesta ante mi confesión? —preguntó.

—¡Al contrario! Esta es la mejor Navidad de mi vida; lo sé. Sé que nunca volveré a sentirme tan feliz como hoy —comentó Kira, sonriendo como jamás lo había hecho.

Después un conjunto de violines comenzaron a tocar una hermosa melodía, haciendo que varias parejas se levantaran para bailar.

Kabal se levantó y le ofreció su mano a Kira, invitándola a llevarla a la pista. Ella con una sonrisa aceptó. Se puso de pie y alisó la falda de su vestido.

Después comenzaron a bailar al ritmo de la romántica melodía. Kira, mientras bailaba, veía a su alrededor los bellos adornos navideños y las copas de vino esperando la media noche para brindar.

Esa fue la mejor Navidad de Kira, en donde su cena supo mejor, acompañada del hombre de sus sueños, su maestro Kabal.

Fin.


Bueno, ese fue el capítulo final del fic navideño. Como le dije a Acero 12 en otros lares, no estoy para nada satisfecha con este fic y con justa razón. Sin embargo, era muy importante cumplir. Espero que a la genial Dvadcat09 este fic le parezca al menos rescatable o igual puede lanzarme tomatazos; es válido XD

Muchas gracias por su tiempo a los que se pasen a leer esto y felicidades a los escritores que han publicado sus fics del reto, por su brillante labor.

Hasta aquí queda la historia y ¡mucha suerte a todos! :)