Nada me pertenece… etc. etc.
Gracias por los reviews, que como ya sabéis que son felicidad, imaginad lo bien que me sientan =)
Intentaré alargar más los capítulos, aunque no prometo nada, porque no tengo demasiado tiempo. (pero al menos lo intentaré)
Disfrutad del tercer capitulo
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Los accidentes ocurren:
Las manos le olían a lluvia invernal cuando llegó con la señora Weasley aquella tarde de comprar la comida para navidad. En el ambiente se respiraba una tranquilidad poco habitual en aquella casa, que se mezclaba con la decoración navideña y contagiaba a todos. Incluso a Sirius, que se paseaba por el cuartel general de la orden como si no estuviese en la antigua casa de sus padres. A Hermione le gustaba observarle sin que se diese cuenta, tan solo mirarle haciendo cosas tan cotidianas como hablar con alguien o comer su plato favorito.
El día anterior a navidad amaneció apaciguadamente con un cielo añil, anunciando una posible tormenta de nieve nocturna. El frío parecía haberse instalado permanentemente en la habitación que compartían Ginny y Hermione haciendo que esta última despertase apresuradamente aquella mañana, abriendo al nuevo día sus ojos castaños lenta y perezosamente, intentando acostumbrarse a la tenue luz que se filtraba bajo las pesadas cortinas de terciopelo de la habitación. Sus cabellos, a juegos con el color de sus ojos yacían esparcidos hechos un revoltijo, por encima de la almohada. No se movió durante unos minutos, intentando asimilar el extraño sueño que había tenido sobre Sirius. Aún podía notar la cosquilleante sensación del beso ficticio que había recibido en las profundidades de su fase REM.
Despacio, intentando no despertar a su pelirroja compañera de cuarto, de deslizó fuera de las cobijas de su cama hacia el cuarto de baño del piso superior. Necesitaba una ducha que le quitase el frío que había rodeado su piel y luchaba por penetrar dentro de sus huesos.
Sirius no había podido pegar ojo a pesar de que la sensación de incertidumbre e intranquilidad de días antes había desaparecido. No dormir se estaba empezando a convertir en una costumbre poco gratificante.
Sentado desde el alféizar de la ventana de su cuarto vislumbró el cielo blanco del amanecer invernal. La abrió y dejó que el olor a frío y humedad traspasase su cuerpo y su mente. Llevaba días con las palabras de Hermione rondando por su mente, incrementando su estado de insomnio. Estaba dirigiéndose de cabeza a la locura cada vez que pensaba en ella, en su voz, sus ojos, el olor que desprendía su pelo revuelto y electrizado.
Furioso consigo mismo, cerró la ventana y fue hacia el baño a remojar sus pensamientos idiotas y enfermizos en agua más helada que la temperatura exterior. Cuando se acercó al cuarto de baño del final del pasillo, escuchó el agua correr y dando por hecho que quien estaba a esas horas de la mañana dentro de la ducha era Remus, entró sin hacer ruido y, quitándose la ropa por completo abordó la cortina de la bañera gritando que él la tenía más larga que el lobo.
Hermione chilló ante la intrusión de su espacio vital, obligando a Sirius a salir de inmediato, completamente empapado y con el corazón latiéndole a mil por hora del baño. Ahora, más que antes, necesitaba con urgencia esa ducha helada. Ver a Hermione desnuda en la ducha no ayudaba demasiado a dejar de pensar en ella. Y desgraciadamente, algo más que ella y él estaba despertando en esa parte de la casa, algo que definitivamente le haría parecer un pervertido delante de la chica.
Se vistió rápidamente y bajó con urgencia a preparar el desayuno para mantener las manos ocupadas en otra cosa que no fuese su entrepierna.
Hermione bajó al rato, completamente colorada, envuelta en un albornoz de rizo gris perla. Sirius la miró. Todavía les goteaba a los dos el pelo y sus respiraciones se mantenían agitadas.
-Nena, yo…- La boca se le había quedado seca al intentar formular una disculpa. Ella levantó la mano para que no continuase.
-¿Pensaste que era el profesor Lupin?- formuló la pregunta sin un solo temblor en la voz. Al ver que él asentía, sonrió- En ese caso no me debes ninguna disculpa. Los accidentes ocurren.
Y con un ambiente más calmado se sentaron juntos a desayunar tostadas con café.
Ya sabéis, review = felicidad
=D besos
