Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

+.+.+.+.+.+.

Variables:

Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.

Invierno.

Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.

Café, azul, amarillo, negro.


3. Domando al Demonio.

Observó el cielo por su ventana, aquel día finalmente estaban cayendo ligeros copos de nieve, observó su almuerzo que le fue llevado y no tenía ganas de comer aquello. Cansado salió al baño, se enjuagó la cara y su estomago gruñó ¿Por qué si tenía hambre no le apetecía comer la sopa de pescado que pidió?. Regreso a su oficina y logró escuchar a lo lejos a algunas de sus empleadas junto a Sakuraba.

― Rin, ¿Qué fue lo que te dio Ryu en el intercambio?― preguntó Sora.

― Una caja de obento con su termo.

― Te diré un secreto, me parece que tú le gustas o por lo menos no le eres indiferente.― dijo Miho.

― Son imaginaciones.― contestó Rin algo cohibida.

― No lo creo, tengo una idea, saliendo vamos a al karaoke y luego a beber algo, invitémoslo.― sugirió una tres chica, Himawari.

― No lo sé, en verdad yo no creo que...

― ¡No seas una aguada!― le interrumpió Sora.― Es una buena oportunidad sociabilizar y que conozcas a Ryu.

― ¿Qué dices?― siguió insistiendo Miho.― No querrás seguir soltera a los 30 ¿Verdad?.

Las tres chicas miraron atentas a Rin, la veían dudar, pero sabían que ella aceptaría y justo cuando la notaron que les iba a contestar, la voz del jefe llamó su atención.

― Sakuraba.― llamó Sesshoumaru sin proponérselo realmente, no había razón alguna para hablarle, ¿Por qué dijo su nombre?.

Al ver a su jefe, todas las chicas menos Rin se pusieron pálidas, como si hubieran visto un fantasma.

― Dígame.― habló con total calma la castaña.

― Ve donde Jaken, tienes pendiente el asunto de tu pago.― dijo el ojidorado antes de desaparecer por pasillo.

― ¿Ahora qué hiciste?― preguntó con temor Sora.

― No lo sé.― claro que lo sabía, le iban a descontar la pizza de hace días.

Rin fue hasta la oficina del señor Jaken, la puerta estaba abierta y entró sin tocar, no lo vio, pero la silla detrás del escritorio estaba de espaldas, seguramente estaba sentado allí.

― Señor Jaken ¿Está aquí? El jefe me dijo que...

― Jaken no está.― interrumpió Sesshoumaru al girar la silla, se levantó y caminó hacía el cuarto trasero donde guardaban todos los documentos.― Sígue... Solo camina.― se interrumpió al notar que de nuevo iba a usar aquella palabra con ella.

Sesshoumaru abrió la otra puerta y Rin le siguió por los libreros y estantes, jamás había estado en aquel lugar, era como el archivo de una biblioteca, bajaron dos pisos y se toparon con una puerta.

― Una puerta.― dijo al verla al final del pasillo.

― Es una salida de emergencia.― explicó al introducir un código para que se abriera.

― Pues si solo usted la conoce y tiene código no la catalogaría "de emergencia".

― Es para situaciones muy extremas, por si secuestran el edificio y la policía debe entrar o para que la gente del segundo y tercer piso puedan salir.

― Ahora si tiene lógica ¿Pero por qué lo habrían de secuestrar? ¿Ya ha pasado?― preguntaba espantada, nadie le había hablado al respecto.

― No ha pasado, mi padre y sus medidas algo extremas.

― Menos mal, ¿Adónde vamos? ¿Por qué no salimos por la puerta principal?

― La comida que me llevaron no estaba bien cocinada y tengo hambre.

― ¿Y yo que tengo que ver con eso? ¿Ahora no lo hice enojar? Yo no le lleve la comida.

― ¿Te quieres callar? Lo sé, no fue tu culpa. Irás para no sentirme estúpido comiendo solo y no quiero ver de nuevo todos esos adornos que han colgado por todo el lugar.― dijo, pero la verdad era que no quería que le vieran salir con Rin, no quería que se crearan rumores de ellos dos.

Sesshoumaru llevó a Rin a una cafetería lo bastante retirada de la oficina, con eso planeaba que nadie del trabajo los viera. En está ocasión Rin si pudo pedir lo que quería comer y ordenó una hamburguesa con papás fritas, malteada de vainilla y dedos de queso. Por su parte Sesshoumaru únicamente ordenó la sopa miso y un té verde.

― No es mucho de probar nuevas cosas ¿Verdad?.― dijo al ver lo simple de su comida.

― Hace frío para comer lo que ordenaste.― vaya ironía, al gélido hombre no le gustaban las cosas frías.

― Pero aquí hace calor.― Rin sumergió su dedo de queso en la kétchup y lo probó, estaba riquísimo.― Es un lindo lugar ¿Cómo lo conoció?― esperó a ver si él le contestaba y al no obtener respuesta optó por comer su hamburguesa.

― Hace tiempo justo en frente, había una tienda de antigüedades, solía venir mucho.

Una enorme sonrisa nació en Rin, se sentía feliz de que finalmente el chico se abriera un poco. Poco a poco comenzaba a ver que realmente su jefe no era tan malo como aparentaba.

― Disculpen, les traigo el postre de cortesía que se da por las fechas, que lo disfruten.― dijo un mesero al llevarles dos brownies con jarabe de chocolate, después de agradecerle el joven se retiró.

― Comete los dos, no me gustan las cosas dulces.

― ¿Ni un poquito?.

― ¿Por qué crees que te di los chocolates?.

― ¿Puedo preguntar quién se los mando? No, no puedo.― se contestó ella misma al ver la mala cara que le puso, seguiría con la gran duda ¿Quién podría habérselos dado?.

Rin se percato que el chico ya había terminado su comida y se le ocurrió la idea de hacerle probar nuevas cosas.

― Taisho-sempai, debe probar esto, por favor.― imploró al ofrecerle su último dedo de queso.

― No me dejaras comer si no lo hago ¿Cierto?― Rin asintió y él cortó un pequeño trozo.― Muy salado.

― ¿Qué tal con esto?― preguntó al ponerle aderezo de mostaza.

― Muy acido.

― Muy amargo.― dijo al hacer un puchero.

― ¿Amargo? ¿Qué no notas que esta acido?.

― No me refería a la comida.― dijo al beber de su malteada.

Sesshoumaru le observó sorprendido, ella le había insultado indirectamente, con cada día que pasaba ella se volvía más directa con él y al mismo tiempo, de alguna manera le trataba con respeto.

Terminaronde comer y Sesshoumaru "obligó" a Rin a que le acompañara a comprar corbatas, la chica jamás imaginó que él se pudiera tardan tanto en elegir dos corbatas.

Ya de regresó en el coche, Rin pudo apreciar las luces navideñas que eran encendidas, iluminando el boulevard. Eran realmente hermosas. Pero si ya las estaban encendiendo, eso quería decir que ya era tarde.

― Taisho-sempai ¿Voy a tener problemas por irme sin avisar?

― No digas tonterías, con la única persona que pudieras tener problemas es tu jefe y ese soy yo.

― Pero nadie sabe que me fui bajo su permiso, seguramente ya notaron mi ausencia, sin olvidar que mi hora de comida ya paso hace horas.

― Dirás que yo necesitaba que vieras algo de la piscina.

― Pero...

― No vas a tener problemas, pero si los llegas a tener quiero que de inmediato me digas ¿Entendiste?.

Por alguna extraña razón aquellas palabras hicieron que el corazón de Rin latiera rápidamente, como sí hubiera corrido por horas, sus manos sudaban y su rostro lo sentía caliente. Llegaron a la constructora cuando ya no había nadie, bajaron del auto y fueron al ascensor, las puertas se abrieron en el piso de Rin y justo antes de que ella saliera, Sesshoumaru le habló.

― Ve por tus cosas, te veo en el estacionamiento.

― Voy corriendo, no lo haré esperar.

Sesshoumaru la vio sonreír y al cerrarse las puertas un solo un pensamiento paso por su mente.

Ella ya no había podido ir al jodido karaoke.

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El día de pago llegó y gran sorpresa se llevó al ver que le habían pagado más por "horas extras". Debía darle las gracias al jefe, ¿Pero solo decírselas? ¡No!, le invitaría a un café o un té, lo que él quisiera. Pero ¿Sí él le decía "No"?, tristemente no le quedaría otra cosa más que resignarse.

― ¡Rin! Nos dijeron que te pagaron más de lo usual ¿Es verdad?― preguntó Himawari al abrir sin avisar.

― Fue por las dos ocasiones en que me quede más tiempo a causa del jefe.

― Muy extraño, Muyyyy Rara vez él ha dado esos bonos.― dijo ahora Miho.

― ¿Por qué me ven de esa manera?― sentía que aquellas dos chicas querían leerle la mente.

― El otro día cuando el jefe dijo que fueras a la oficina del señor Jaken, él no estaba y Tú.― dijo Miho al señalarla con el dedo de manera acusatoria.― No volviste.

― Eso es fácil de explicar, cuando vi que el señor Jaken no estaba me regresé, pero en el camino me tope de nuevo con el jefe, él tenía mala y casi me la arma de nuevo por un asunto de la piscina, y me llevó a verla.

― ¿Qué asunto trataron?― interrogó Himawari.

― No se los puedo decir, ya saben, es algo confidencial.

― Bien, por ahora te creemos.― dijo Miho dejando sorprendida a Himawari, pero luego ella ya se encargaría de averiguar la verdad.

Rin suspiró aliviada una vez que salieron de su oficina, ahora a seguir con su trabajo que más tarde debía ir a Taisho-sempai.

Se espero a que la mayoría se hubiera ido y subió a la oficina del jefe, solo esperaba que la recibiera, al llegar ya no estaba la secretaria y cuando estaba por tocar a la puerta Sesshoumaru iba de salida.

― ¿Tú aquí?― le sorprendió verla fuera de su oficina.

― Quería darle las gracias por las horas extras.

― ¿Por qué te sorprende? Las trabajaste y no soy ningún explotador.

― Jefe, Taisho-sempai...― corrigió a pesar de seguir en el trabajo.― Usted siempre paga la comida y... Yo quería saber sí... ¿Puedo invitarle un café?.― preguntó haciendo una reverencia ¿Por qué se sentía tan nerviosa?.

Sesshoumaru estaba sorprendido, ella no tenía que hacer aquello, él pagaba porque era su obligación, él era quien la arrastraba a comer cuando no eran los planes de ella.

Media hora después estaban caminando por un parque bebiendo un caliente café. Sesshoumaru no entendía qué hacía en aquel lugar con esa chiquilla, su primer pensamiento había sido rechazarla, ¡Pero no! ¡Él había dicho "sí con eso estás bien"!.

― Aquí venía con mis padres, mamá me contó que aquí le dijo a mi papá que estaba embarazada y también es donde se comprometieron.― dijo Rin al pasar frente al lago que ahora estaba congelado.

― ¿Dónde están?.― preguntó al parecerle extraño que ella apenas hablara de su familia.

― Murieron cuando tenía doce años, yo estaba en la escuela cuando me llamaron a la dirección, el director me dio la noticia... Ellos eran biólogos, estaban unos días en América por unas conferencias y yo me quedaba en casa de una vecina... Pero en su último día, un loco hizo explotar una bomba. Después de eso me mandaron a casas de acogida, no había nadie que se hiciera cargo de mí.

― Lo siento.

― Está bien, al menos están juntos, bueno es hora de irnos.― dijo al limpiarse una lágrima y seguir caminado, dejando atrás al chico.

― Rin...― dijo Sesshoumaru en apenas un susurro, no se imaginó que algo tan trágico le hubiera pasado, ella siempre estaba sonriendo, parecía que jamás en su vida había tenido una desdicha.

― ¡Taisho-sempai! ¡No se quede atrás!― gritó Rin al ver que no le seguía.

Caminaron al lugar donde estaba aparcado el coche y de camino Rin vio el poster de una película que llevaba todo el año esperando.

― No sabía que ya la habían estrenado.

― ¿Tienes pensado ir?

― No me gusta ir sola al cine, podría decirles a algunas compañeras...

― Hay un cine cerca de tu casa.― interrumpió.― Es un poco más caro que los otros, no creo que alguien del trabajo lo frecuente...

― No podría pagarlo, mejor quedo con ellas en...

― Mañana puedo llevarte.― volvió a interrumpir.

― Taisho-sempai.― dijo sorprendida, no se vio venir eso.

― Vámonos.- ahora fue Sesshoumaru quien se adelanto.

¿Por qué Rin se empeñaba en salir con esas mujeres que solo la querían corromper? ¿Acaso Rin quería una excusa para salir con el tal Ryu? ¿Por qué ya se la hacía de lo más normal tener a Rin a su lado? Y lo más importante ¡¿Desde cuándo pensaba en ella como Rin y no como Sakuraba?!.


Muchas gracias por los mensajes, ya sé que Sesshoumaru fue muy duro y destruyó las ilusiones de Rin, pero poco a poco comenzará a cambiar. Nos leemos.

09/10/2015

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