Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a nuestra querida Meyer
Sirenas
Summary: Cuando sucede el asesinato de su padre, Rosalie se ve en el deber de buscar a sus hermanas en tierra firme para que la ayuden a vengar su muerte. Un viaje que les traerá la reconciliación en su familia y quizás hasta el amor verdadero.
Cap 2
Saliendo del mar
5 años después
Bahía de Adelaida, Australia.
Una noche calurosa en la bahía de Adelaida, se notaba algo extraño en una de sus playas. Una hermosa y rubia mujer salía de sus aguas, sin portar nada más que su piel. Desorientada y encontrando muy difícil de manejar sus nuevas adquisiciones, se preguntaba como era que los humanos se las arreglaban con las estorbosas piernas.
Tratando de caminar por la suave arena con las mayores dificultades y evitando que su hermoso rostro diera contra la arena, avanzaba a pasos inseguros y torcidos. No lograba mantenerse derecha y andar con su habitual gracia. En tierra parecía torpe e insegura.
Cuando al fin logro que sus piernas _ó cosas, como ella las llamaba_ le respondieran como ella quería, logrando así caminar sin tambalearse, camino hasta que recorrió completamente la playa llegando al parqueadero. Sin saber que hacer o a donde dirigirse, comenzó a revisar los alrededores cuando algo grande llamo su atención.
Camino hasta el enorme objeto y se paro frente a este tratando de averiguar que era ó por lo menos para que servia. Entre sus divagaciones, comenzó a escuchar unas voces y risas que se acercaban. Era un par de muchachos, ambos blancos, delgados uno mas que el otro, de estatura promedio.
Los chicos sin darse cuenda de la hermosa muchacha, montaron sus tablas al auto y luego ellos, al momento de encender el auto y las luces de este, quedaron shokeados ante la visión que se encontraba ante ellos, una despampanante rubia como dios la trajo al mundo.
Los chicos no hallaban que hacer, para ellos esto debía ser una señal de Dios, no sabían cual pero esperaban que fuera una buena.
-¿Que es eso?- pregunto Rose con inocencia. Los chicos no contestaron al no saber a que se refería exactamente. Rose al no obtener respuesta comenzó a caminar, acercándose a una de las ventanillas de los chicos. Al llegar al puesto del copiloto comenzó a ver hacia adentro para tratar de descifrar el extraño objeto.
-Querida y ¿donde esta tu ropa?- dijo uno de ellos, mientra el otro lo mandaba a callar por su imprudencia y rogando que la chica no se fuera.
-Busco una sirena- dijo Rose sin inmutarse por el comentario del chico, ya que para ella la ropa era innecesaria.
-¿Sirena?... ¿Hablas de la sirena del tanque?- dijo el copiloto dando una vista de solozayo a su compañero - Esta a un par de kilómetros, a la horilla de la carretera-
-Si quieres te llevamos- dijo el otro chico. El copiloto bajo para darle acceso a la hermosa rubia, para que se montara en el medio de los dos. Ella inocentemente se monto sin dar protestas y dando gracias a dios silenciosamente por la ayuda.
El chico no había terminado de montar cuando ya se le habían tirado encima a Rose. Lo que no sabían es que la joven rubia era excelente peleando, lo cual provocó que los chicos no lograran ponerle una mano encima ni siquiera. El copiloto había salio volando por la puerta a medio cerrar por una patada que le proporciono Rose en el estomago, el otro chico trato de salir por la ventana ya que su puerta se había rehusado a cooperar con el.
El chico apenas logro salir del auto, para caer de bruces a la arena del parqueadero. Rose si logro abrir la puerta para bajar detrás de el. Molesta como estaba saco su peineta de su cabello y la transformo en su amado tridente y con el afronto al pobre y asustado muchacho; y pidió lo único que le hacia falta en ese mundo
-Dame tu ropa- dijo con voz fría y autoritaria. Al chico no le quedo de otra que despojarse de su ropa y dársela a la hermosa pero ahora temible chica. Rose se las calzo como pudo amarrándose los pantaloncillos para que no se le cayera ya que le quedaban lo suficientemente grandes para que entraran dos ella.
Cuando logro que la ropa no se le cayera, se monto en el auto y como no sabia como se conducía, comenzó a tocar todo lo que estaba a tu paso. No sabe como coloco la palanca en drive y piso con fuerza el acelerador. Obviamente como no sabía para que servia cada cosa, término estrellándose contra un árbol que había en el paso. Trato de salir por la puerta pero como esta no abría tuvo que salir por la ventana. Al terminar de salir casi a la perfección, uno de sus pies se enredó con el borde de la ventana y termino de bruces en el suelo.
Maldiciendo en su lengua natal, se levanto sacudiendo un poco sus ropas, se dispuso con la mayor dignidad posible a donde le habían dicho que se encontraba la sirena.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Mientras tanto, en otro lado de la bahía, en el nuevo acuario de la ciudad se encontraba Bella, la menor de las princesas, la cual estaba enfundada en un hermoso vestido strapless, a media pierna, de color azul rey y como accesorio un collar largo de perlas blancas; con su cabello suelto con pequeños bucles que las puntas y su maquillaje consistía en un poco de brillo rosa en sus labios y mascara negra de pestañas, un look fresco y sencillo.
Se encontraba absorta mirando una pecera llena de "Luchadores del Siam" azul. Todos enfocados en la joven muchacha. La alegraba trabajar con animales marinos, la hacían sentir como en casa. Por eso trabajaba en el Parque Marino, en donde se sentía útil; ya que era la mejor que se entendía de ellos.
Se encontraba regocijándose en lo que disfrutaba su trabajo cuando una estruendoso y chillona risa la saco de sus pensamientos. Se volteo solo para corroborar que estaba en lo cierto en la procedencia de la fea risa. Y obviamente no se equivoco, ya que encontró a la hija del magnate Denali prendada o mejor dicho guindada del brazo del hombre más apuesto y prefecto que había conocido en su vida, Edward Cullen.
Ella deseaba a ese hombre, ya que no podía decir que estaba enamorada de el, por que no conocía el sentimiento y no sabia diferenciarlo; pero de que lo quería lo quería. Suspiro pesadamente ante la imagen que se presentaba ante sus ojos. La señorita Tanya guindada de Edward, no era horrible la escena; solo que... no soportaba verlos juntos.
-Están casi comprometidos- la voz de Max, la sobresalto. Max era un joven apuesto de ojos azules y calidos, unas cejas espesas, gruesas y delineadas, nariz recta, labios carnosos, alto, blanco y de cabello oscuro; era uno de los pocos amigos que había logrado hacer en estos cinco años. El chico era apuesto Bella no se lo negaba, pero con su comportamiento sexy y juguetón lo veía como el hermano que no tuvo. Y el la veía de la misma forma, como una hermana a que proteger.
-Lo se- respondió con un hilo de voz y soltando un suspiro. Ella lo sabía, esa relación era muy formal; pero eso no le quitaba sus ilusiones.
-Bella- dijo su nombre en forma de reprimenda- No puedes competir...-
-No compito- corto su oración- Yo solo... miro- otro pesado suspiro salio de sus labios -Competir requeriría algún esfuerzo de mi parte- giro su cabeza dejando de ver a la pareja de sus tormentos y enfocando su vista en el joven que le hablaba -Cosa que no hago-
Su charla se vio interrumpida por el maestro de ceremonias que daba las gracias por la asistencia de todos los presentes y la generosa donación del señor Eleazar Denali, para la realización del acuario. Bella no aguanto mas la escena de Tanya abrazando y besando a Edward, que tuvo que huir del lugar, ocultándose entre una de las tantas peceras que ahí que encontraban.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.
Mientras tanto Rosalie había logrado llegar al restaurante "Princesa Náutica" donde supuestamente se encontraría la sirena. Al entrar al local todos los hombres que ahí se encontraban, la miraban con clara lujuria en los ojos, desnudándola solo con la vista.
Al llegar a la barra un señor llegado a los cuarenta, rubio y medio panzón le pregunto en que le podía ayudar.
-Estoy buscando a la sirena-
-Ella esta por salir, su turno ya término- le respondió en un tono seductor que más bien espantaba.
Rose un poco desorientada comenzó a buscar a su hermana con la vista, mientras el viejo le dedicaba constantes miradas lascivas, que ella se dedico a ignorar por no saber identificar la emoción que el viejo demostraba.
-¿Rosalie?- dijo una voz a sus espaldas, dándose vuelta identifico a la joven que ahí se encontraba -¡Rosalie!... OH dios Mio... estas seca- dijo dando saltitos y abrazando a su hermana.
-¿Donde te has metido?- le recrimino Rose a Alice.
-Tomando un pequeño descanso- dijo como quien no quiere la cosa.
-De tres meses. Por dios Alice, te fuistes por tres meses- dijo aguantando de ahorcar a su hermana por semejante escusa.
-Vamos hablar adentro- dijo tomando del brazo a su hermana y guiándola a su habitación -Mike, voy a están en mi cuarto- dijo llamando al cantinero que había coqueteado con Rose. Se dirigieron a la habitación de Alice, era pequeña en comparación con la del palacio, solo una cama, un mini refrigerador, y otras pequeñas cosas que no le brindaban el lujo al que estaba acostumbrada.
-Pero... ¿Que haces aquí?- pregunto Rose con curiosidad, ¿que era lo que podía llamarle la atención a Alice para vivir en semejante lugar?
-Bailo en el estanque- dijo con naturalidad, sirviendo un poco de agua para las dos.
-¿Bailar? ósea...- dijo mirando interrogante, a lo cual Alice solo movió la cadera y los brazos de una forma que Rose entendió perfectamente - ¡El Baile de fertilidad!- grito shokeada -Alice sabes que eso esta prohibido, ningún humano debe conocer nuestros rituales- dijo parándose y derramando el vaso de agua que le habían entregado.
-Cálmate Rosalie, no te permito que vengan a hacer un escándalo sobre esto...- Respondió Allie, mirándola con furia, retándola a que dijera algo - Ahora dime que te trajo aquí-
-Es papá- dijo con pesadez Rose. Pero cuando iba a continuar se vio interrumpida.
-No me digas... ¿Quiere que vuelva?- dijo con ironía -Pues dile que no lo haré mientras me quiera casar con ese idiota...-
-Papá esta muerto- dijo Rose cortando la verborrea de Alice.
-¿Que? no puede ser...- dijo en un susurro y sus lágrimas comenzando a caer.
-Si Allie, por eso estoy aquí- dijo abrazando a su hermana y alentándola a soltar su dolor - Quiero venganza-
Alice estuvo de acuerdo en eso, así que se pusieron a hablar en como lo iban hacer y como averiguarían la identidad del asesino, siguieron discutiendo y a la única conclusión que llegaron fue que tenían que buscar a Bella y pedirle su ayuda.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Otra vez en la fiesta...
Bella se encontraba escondida en uno de los estanques del acuario, cuando se acerco un delfín a saludarla, ella se encontraba sin zapatos y acuclillada en una de las rocas cerca del agua.
-Hola pequeño- saludo bella al momento de acercarse el delfín.
-Eres hermoso, ¿Sabes?- dijo sacando una pequeña sonrisa de su rostro a lo que el delfín comenzó a chirriar en modo de agradecimiento.
-¿Que le has dicho para que se ponga así?-
-Edward... me has asustado- dijo colocándose una mano en el corazón, que había comenzado a latir alocadamente, no sabia si del susto o de la presencia de Edward.
Es que él era simplemente hermoso, pálida piel, rostro prefecto, cejas gruesa y espesas, ojos verde esmeralda, nariz recta y varonil, pómulos marcados, mentón fuerte, labios carnosos que te llaman a que los beses, y un cabello rubio cobrizo, naturalmente despeinado; dándole así un look sexy y llamativo.
-Lo siento- dijo aflojando la corbata, que siendo sinceros le molestaba desde que se la había puesto.
-Y ¿que haces aquí?- pregunto como quien no quiere la cosa.
-Bueno, tomando un aire de tanta gente- respondió colocándose cerca de ella y mirando hacia el estanque.
-Y ¿Tanya?-
-Ella esta bien. No me extrañara, esta en su ambiente… pero no hablemos mas y volvamos a la fiesta- dijo Edward enderezándose con una sonrisa y tendiéndole una maño a Bella.
-Esta bien- respondió con una pequeña sonrisa bailando entre sus labios. Se enderezo pero resbalo de la roca en donde se encontraba cayendo estrepitosamente al tanque.
-¡Bella!...- dijo Edward acercándose lo mas posible al borde del tanque – ¿Estas bien?... Toma mi mano- dijo tendiéndosela. Lo que el no sabia es que ella no podía hacerlo, ya que se había transformando, sus largas piernas ahora eran su hermosa cola azul.
-¡NO!- dijo con un tono de pánico en la voz, no quería ni podía ser descubierta.
-¿Cómo que no?... ¡estas loca!, toma mi mano- la incito a tomarla.
-Voy a provechar y nadar un rato… el ambiente esta deliciosa- dijo Bella soltado una risilla nerviosa y alejándose poco a poco del borde.
-Definitivamente estas loca… Voy a saltar ahora mismo si no tomas mi mano- amenazo al ver que se iba alejando poco a poco de él.
-¿Edward eres tu?- se escucho una voz detrás de ellos y no era nada mas y nada menos que Tanya, la despampánate rubia fresa de ojos grises -¿Qué haces aquí?- Edward volteo para enfrentar a su novia, y Bella aprovecho la distracción de Edward para escabullirse de ahí, se sumergió y comenzó a nadar para tratar de conseguir otra salida del estanque.
Mientras Edward se levantaba para enfrentar a su novia.
-Yo…- dijo, pero se distrajo en buscar donde se encontraba Bella, que se inclino demasiado sobre el borde y perdió el equilibrio y termino en las mismas condiciones que Bella, mojado de pies a cabeza y nadando en un estanque. Tanya lanzo un grito ahogado, mientras Edward trataba de salir el estanque.
-¿Qué sucede pequeña?- pregunto Eleazar a su pequeño retoño.
-Nada papá…- dijo forzando una sonrisa –Edward que al parecer tenia calor y se quiso refrescar- contesto a su padre lanzándole miradas asesinas y forzando una sonrisa para su padre.
-Bueno, bueno… ayuden al pobre muchacho salir de ahí- dijo Eleazar a sus acompañantes para que sacaran a Edward de ahí.
-Gracias- dijo Edward a los que lo ayudaron a salir. Tanya no le dirigió más la palabra en la noche. El agarro y se fue a su casa a cambiar.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Bella después de una hora, había logrado salir del estanque sin que la vieran entre sus paredes de cristal, salio y logro secarse sin que se percataran de lo que hacia. Además sabía que nadie la buscaría, ni se preocuparía por ella, al desaparecer de la fiesta de ese modo.
Caminaba por el estacionamiento del muelle donde estaba anclado su casa, un pequeño pero acogedor casa-bote que le daba la seguridad y tranquilidad de estar cerca de su hogar.
Descendió por las rampas que conducían a su bote, entro y comenzó a buscar la llave que escondía en la maseta que colgaba del techo. Estaba buscándola cuando el sonido de un motor la alerto que un bote se acercaba.
Para su sorpresa era el bote guarda costa de Edward, el que se acercaba parando al paralelo de su bote.
-Edward- exclamo sorprendida por la agradable visita. Edward salto de un bote al otro para colocarse al frente de la hermosa chica -¿Qué haces aquí?- pregunto mientras su corazón golpeaba contra sus costillas y el frío viento la hacia titiritar ya que todavía su ropa se encontraba humeada, igual que su cabello.
-Me aseguro de que sigas viva- dijo recostándose del barandal y mostrando la sonrisa ladina que le encantaba a Bella –Ya que la ultima vez que te vi estabas ahogándote en un tanque-
-Ahogarse es un poco exagerado- dijo mientras pensaba en una buena escusa para su escape.
-Pero… ¿en donde te metiste?- pregunto intrigado –Simplemente… desapareciste- Bella no supo si era verdad lo que había escuchado o mejor dicho como lo había escuchado, ya que Edward al pronunciar sus ultimas palabras sonaron con un dejo de tristeza y decepción.
-Bueno…- Bella no encontraba una mentira lo suficientemente creíble que decir –Como escuche gente no quise convertirme en la atracción de la noche-dijo lo primero que se le vino a la cabeza –Además, no me gusta ser el centro de atención- termino de decir en un murmullo apenado.
-Si, lo se- dijo con sonrisa confidente. Esto sorprendió y alegro a Bella, no sabia que el conocía algo de ella, aunque se obligo a pensar que no era gran cosa. No podía andar dándose falsas ilusiones.
-Y ¿Cómo supiste donde vivía?- dijo tratando de llevar la conversación a terrenos menos peligrosos para ella.
-Busque a Max para que me lo dijera…-dijo frunciendo los labios –Y te digo la verdad, me costo para que me lo dijera. El chico parece una tumba. También me advirtió que tuviera cuidado contigo, que si te hacia algo… dormiría con los peces- agrego pareciendo consternado con lo que acababa de decir.
-Max siempre tan bromista- dijo Bella con una risilla nerviosa, sabiendo que Max había hablado con la verdad, tal vez no ponerlo a dormir con los peces pero si le haría algo.
-No, Bella enserio; parecía capaz de hacerlo- dijo frunciendo el entrecejo – Acaso, ¿hay algo entre ustedes? – pregunto acentuando mas el entrecejo. Bella solo pudo abrir los ojos como platos, ante semejante pregunta. Pero cuando le iba a contestar que no, un chapoteo a menos de cinco metros les llamo la atención, interrumpiendo su conversación.
-¿Vistes eso? … ¿tienes alguna linterna?- pregunto Edward viendo en la dirección donde se había escuchado el chapoteo.
-Si, ya vuelvo- así que Bella se metió al bote para buscar lo que le había pedido Edward. Encendió las luces y cuando se dirigía al closet una voz la llamo.
-Hola Bella- dijo saliendo del agujero que le daba acceso al océano desde el interior del bote.
-¿Que haces aquí?- le pregunto Bella a su hermana Alice, acercándose a donde se encontraba.
-Uy… así no se saluda hermanita- la reprendió Alice –Si que es guapo ese chico- dijo con una sonrisa picara.
-Ehhh… si- respondió mostrando una sonrisa idiota –Digo no… ¿Qué haces aquí?- repitió su pregunta, alejándola del tema del hermoso chico que estaba afuera.
-Si, seguro. ¿Quién es?- Alice estaba empeñada de sacar información.
-Es solo un amigo- se levando de su lugar para volver con Edward.
-Bella- la llamo Rose saliendo del agujero –Tenemos que hablar- dijo sin dar rodeos. Bella no sabia que hacer, estaba dividida entre quedarse con Edward o ir con sus hermanas. Algo le decía que tenía que ir con sus hermanas; pero le daba un dolor tener que despedirse de Edward.
-Ya vuelvo, espérenme debajo del bote-les ordeno a sus hermanas y partió a despedirse de Edward. Solo por tener que dejar a Edward iba a matar a sus hermanas.
-Lo siento, no tengo nada para alumbrar. Deberías ir a la estación para buscar el equipo para ver que fue lo que fue- dijo dando una sonrisa de arrepentimiento, Literalmente lo estaba echando de su casa.
-Eh, bueno será… no hay problema- dijo dando una sonrisa que a Bella le pareció falsa – Me voy- termino de decir saltando a su bote – Adiós- encendió el motor y partió del lugar, dando una mirada de desilusión a Bella.
-Adiós- dijo en un susurro, totalmente triste por la forma en que había terminado la conversación entre ellos. Era la primera vez que habían podido estar realmente solo para conversar y sus hermanas habían venido a estropear su noche.
Su tristeza fue reemplazada por ira… no iría a hablar con sus hermana, iría a matarlas por inoportunas. Así que entro a su casa, se despojo de sus ropas y se lanzo al encuentro de sus hermanas.
Hola chicas!
Bueno aquí les traigo el nuevo capitulo, les digo que se los hubiera publicado antes si no fuera por mi falta de cabeza, he dejado el pendrive en la oficina dos días y si siempre decía que me lo iba a llevar pero llegaba a mi casa y adivinen se me había quedado, así que hoy se los publico desde mi trabajo :D
Bueno espero que les guste y me digan que les parece. El vestido del la fiesta de Bella, la foto de Max y para quienes quieran sabe cual es el pez que nombro, dejare su link en mi perfil.
Quiero felicitar a mi amiga Ahtziry por su cuarto lugar en el contest de Darkward… Chica de verdad muchas FELICIDADES!
Ahhh… por cierto si no lo han notado estaré actualizando una vez por semana cada historia, si puedo dos a la semana lo publicare, pero no creo que eso pase o por lo menos no muy seguido.
Ahora si me voy; pero no antes de decirles que no se les olvide darle al globito que esta abajo y dejarme sus rr, ya que son muy importantes para mi, díganme lo que piensen, que todos sus pensamientos son muy bien recibidos.
Además acuerden que los rr son gratis y nos alimenta el alma a las escritoras
Las quiero mucho
xoxo
Ro
