Hola esta historia es de mi autoría, espero que sea de su agrado. Si me regalan un Review así podre saber si les gusto y continúo.
CAPITULO 3
Segunda Hora
3 de Enero 2015
8:00 A.M
Salí de la ducha ya me sentía un poco relajada, pero el miedo seguía presente, esa noche de hace un mes había tomado el antiguo libro que me había entregado el señor Taisho, últimamente no había tenido mucho tiempo para continuar mi lectura así que me dispuse a leerlo. Aunque no lo crean tenía demasiada información.
Mi situación es la siguiente, yo Kagome Higurashi había sido elegida para ser la esposa de nada más ni nada menos que del Lord del Oeste, una criatura divina o un Yokai como se llamaban, eran muy poderosos y al ser elegida debía esperar la primera luna llena del año para ser marcada, algo que me sonaba como si fuera ganado siendo marcado por su dueño o comprador. Pero su familia me explico a que se debía el ritual y que me beneficiaria a mí ya que me daría una vida larga para pasarla junto a él. Estuve un poco reacia a aceptar al principio ya que no me veía siendo la esposa de un ser como él y eso que ya lo conocía, y mi corazón saltaba de emoción cada vez que lo veía pero no me sentía digna de ser su esposa, pero al saber que él me había elegido sin importarle ninguno de mis defectos, acepte sin pensarlo, mi familia que ya conocía las condiciones de sus amigos aceptaron pero con la condición de que yo aceptara primero y al hacerlo ellos no tuvieron ninguna objeción.
Empezamos a conocernos no nos veíamos mucho ya que aún era menor de edad, salidas esporádicas y llamadas por teléfono o Skype, al cumplir 18 su familia me dio un libro para que aprendiera sobre ellos, allí aprendí sobre sus costumbres y reglas. Que eran yokais y desde cuándo existían.
Si una mujer era marcada por su pareja divina este ser le transmitiría a ella su longevidad, esta marca se la hacía su pareja en el pegue del hombro con el cuello una marca que en tiempos antiguos se le daba a la pareja elegida para que los otros Yokais machos se dieran cuenta de que ella ya tenía dueño, pero actualmente ya solo se utilizaba para formalizar el ritual y proveer a la pareja de una larga vida junto a su esposo ya que muy pocos yokais existían
Todo esto me parecía muy romántico al principio, pero a medida que iba leyendo me daba cuenta que al principio hace muchos años atrás esto prácticamente era para mantener a la mujer bajo el dominio de su pareja.
Poco a poco iba entendiendo más y más e iba descubriendo el oscuro pasado que envolvía a la marca, cuanto me arrepiento de haberlo leído, ya que había descubierto porque de su alejamiento.
- Kagome quieres que te maquillen primero o prefieres el peinado.
Mi madre me saco de mis pensamientos y volví a la realidad a la realidad de que dentro de 8 horas me casaría y me convertiría en la esclava de un demonio blanco.
- El peinado primero madre...
- Está bien, llamare a tu hermana para que venga a ayudarme, Izayoi llegara pronto para maquillarte y ayudarme a vestirte.
Mientras que mi madre fue a buscar a mi hermana me puse mi ropa interior nueva y el peticote, me senté frente a la ventana, tenía que estar tranquila y calmarme no debía pensar tanto.
Aunque recordé un día en que conversaba con mi amiga Ayame, estaba en una situación parecida a la mía aunque creo que ella estaba mucho más confundida que yo. Resultaba ser que se había enamorado de Koga amigo de la familia Taisho pero él era mayor que ella claro está al ser Yokai; pero al parecer ella no estaba a su altura, la veía llorar por él ya que ella hacia lo que podía para estar a su lado pero él no la miraba de forma romántica solo como una hermana pequeña. ademas ella no sabia la verdad de lo que el era.
Ahora que se la verdad me doy cuenta que tal vez Ayame hubiese estado mejor sin él. Pero no puedo hablar mal de él se ha comportado muy bien con ella, me di cuenta que era un joven normal bueno hasta donde abarcaba, en carácter mucho mejor que su amigo, pero igual que los Taisho un Yokai, en un momento de no conocer a ningún ser divino me encontraba repentinamente rodeada de estos seres llamados Yokais.
Escuche a mi hermana y a mi madre conversar del tipo de peinado que debía llevar, algo que a mí no me importaba mucho, solo quería que este día pasara lo más rápido posible.
-0-
Agosto 2005
Cuando Ayame cumplió 15 años, 6 meses después que yo, sus padres organizaron una sencilla pero bonita fiesta, las mismas personas que habían ido al mío fueron al de ella con excepción de Koga que había tenido que atender su negocio familiar. Pero aunque la conocía poco le envió un presente, ella al principio estuvo triste pero al ver el regalo se alegró mucho.
Yo aún no conocía acerca de la condición de los Taisho y de Koga así que me sorprendió mucho el día que lo descubrí. Pero mi primera sorpresa había sido haberlo conocido a él.
Seis meses después de mis quince años unos días después del cumpleaños de Ayame, Kikio entro a mi habitación emocionada.
- Kagome, Kagome querida
- Que pasa Kikio...
- Ven rápido el Señor Taisho ya llego
- Hay Kikio si ya los conocemos cuál es tu alboroto...
- Papá no te dijo...
- Decirme que...
- Por primera vez, vendrá el hijo mayor de los Taisho
- Ah tienen otro hijo...
- Hay por Dios Kagome, como es que no lo sabes papá siempre habla de eso que él hijo mayor de los Taisho se encarga del negocio familiar en el extranjero y que muy poco viene a verlos.
- Pensé que solo eran Inuyasha y Rin
- Vamos Kagome ponte algo elegante...
- Ya va Kikio cálmate, ni que fuéramos a ver aun príncipe...
- Tal vez lo sea...
- Ja si es igual que Inuyasha lo dudo...
- Kagome no digas eso del pobre de Inuyasha y ya deja de decir tonterías y ponte este vestido.
- Si ya voy mamá...
Y cuánta razón tuvo Kikio esa vez, al llegar a la terraza donde estaba mi familia y toda la familia Taisho, pude ver a un hombre alto parado tras el señor Taisho con mirada seria y rostro apuesto sus ojos de un intenso dorado y cabello largo de color blanco con destellos lila no podía tener más de 20 años y junto a él Inuyasha que parecía una versión de él con excepción de que su mirada era alegre y siempre tenía una sonrisa en el rostro y era un poco más bajo que el mayor.
- Oh aquí están mis hijas Joven Taisho ella es Kikio la mayor, Kagome mi hija del medio y bueno mi hijo pequeño Sota que no está en estos momentos, salió con sus amigos.
Él solo hizo un gesto con la cabeza y no dijo nada más, me sentía tan tonta no podía dejar de mirarlo era como ver a un ser divino a un ángel solo le faltaban las alas.
Kikio me saco de mi ensoñación al darme un leve empujón, al parecer ella no había caído en la misma ensoñación que yo.
Nos sentamos a la mesa junto a mi madre, nos sirvieron un pequeño refrigerio hablaron de todo un poco y al rato se fueron se disculparon el no poder quedarse mas tiempo ya que tenían que ir a ver a sus otros familiares. Me quede sorprendida al escuchar esto pero no pregunte nada, Kikio había desaparecido desde hace un rato, Inuyasha se excusó que tenía que irse, y él casi no hablo solo para responder algunas preguntas directas que le hacia su padre o el mio.
Me pareció notar un brillo rojo en sus ojos dorados pero no sabría decirlo tal vez haya sido un reflejo note un gesto de su padre y poco tiempo después se retiraron, mi padre también se fue y Izayoi se quedó conversando con mi madre, yo me quede un rato escuchando pero solo hablaban de sus eventos que tendrían para los próximos meses así que me fui para mi habitación.
Septiembre 2005
Un mes después de no verlo, sentirme inquieta y de extraños sueños me lo encontré por casualidad en un evento que había organizado su madre.
Kikio y yo fuimos a acompañar a mi madre al evento y lo vimos junto con su pequeña hermana e Inuyasha que parecía incomodo al ser el centro de atención de muchas jóvenes que lo miraban descaradamente, después de todo era un Taisho.
Bueno les explicare miraban a los dos Taisho pero siendo Inuyasha más accesible al pobre querían comérselo con la mirada, además cada vez que una mujer se acercaba al otro Taisho esta salía huyendo solo con ver su mirada fría y de hielo que tenía.
Cuando nos vio llegar se alegró mucho ya que estando nosotras cerca nadie se le acercaría demasiado ya que había cierto rumor que decía que Inuyasha estaba comprometido con una de las hijas de Higurashi esto era falso ya que ninguna de las dos estaba de novia de él, pero creía saber de dónde provenía dicho rumor, así que no le dábamos mucha importancia. Rin nos abrazó efusivamente a ambas, e Izayoi nos saludó con su amable sonrisa, él solo hizo un gesto en modo de saludo con la cabeza, no dijo nada más y se alejó. Mi madre e Izayoi siguieron atendiendo a sus invitados pero algo sucedió en el transcurso de la noche, algo que cambiaría mi vida.
- Y que tal la Universidad Inuyasha
- Bueno no digamos que esta también Kikio, pero allí le estoy echando ganas...
- Que bueno, cuanto me alegro yo sé que puedes, además no das la impresión de ser tonto…
- Tonto ja es peor que eso…
- Oye Kagome que mala eres...
Solo le saque la lengua y seguí observando a las personas que venían llegando a la fiesta. Kikio e Inuyasha siguieron hablando y yo me dedique a observar a Rin y a su hermano.
- Oye tu hermano es muy serio y callado, Inuyasha.
- Ah él si siempre ha sido así Kagome, le pregunte a mi madre una vez que si no lo había dejado caer de pequeño, ya que a veces siento que está un poco mal de la cabeza.
- Hay Inuyasha no seas así...
- Va tu no lo conoces desde que cumplió 12 años se ha vuelto mucho más tosco y amargado. Casi no habla y no ríe con nadie, a las únicas mujeres que permite que se le acerquen es Rin y Mamá, a veces es frustrante hablar con él.
- Mmm ya veo
- Miren ya empezó el baile, quieres bailar Kikio
- Ah pero Kagome...
- Tranquilos vallan
Sabía que no me quería dejar sola, pero al ver la cara radiante de Inuyasha no podía negarle la dicha de bailar con ella. Además se había animado a pedírselo.
- En serio
- Si vallan, yo estaré bien...
Mi madre estaba con Izayoi atendiendo todo y saludando a los invitados, vi como Rin bailaba con él, y volvía a mi cabeza esas palabras de Inuyasha "Va tu no lo conoces desde que cumplió 12 años se ha vuelto mucho más tosco y amargado. Casi no habla y no ríe con nadie, a las únicas mujeres que permite que se le acerquen es Rin y Mamá, a veces es frustrante hablar con él". Me dio mucha tristeza saberlo, así que deje de obsérvalo, no conocía a nadie en ese lugar así que me fui para la terraza prefería estar sola. Esos eventos me aburrían ya que no había gente de mi edad y mis amigas no habían podido venir a acompañarme ya que esto había salido en último minuto, yo no tenía pensado venir solo vendría Kikio.
- Me senté en el columpio del laberinto, allí iba cuando venía a este lugar era solitario, callado como me gustaba.
- Estas aburrida
Esa voz no la conocía y me asuste muchísimo. Me levanté como un resorte del columpio donde estaba sentada, Ya que pensaba que estaba sola, al mirar de dónde provenía la voz, lo vi allí tan elegante con su traje azul marino, su porte y su rostro serio pero hermoso. Pero como si hacía un momento estaba en la pista con Rin.
- Ah es usted Señor Taisho, me asusto…
- Mmmm, te hice una pregunta.
- Ah
Me sentía aun confundida primero se había aparecido así de repente y luego me estaba hablando yo estaba aún en las nubes, pero me recupere pronto ya que volvió a hablarme.
- Es peligroso estar sola aquí
- Ah no, no estoy aburrida y no no es peligroso conozco este lugar desde hace mucho tiempo.
- Si no estás aburrida porque estás aquí afuera sola...
- Ah eso bueno es que, no me gusta mucho estos eventos no conozco a nadie y mis amigos no pudieron venir.
- Tienes muchos amigos...
- Bueno sí, creo, los necesarios...
- Mmmm
No podía creerlo él estaba hablando conmigo, me senté en el columpio nuevamente y desde mi posición podía verlo, tenía una expresión de melancolía no podía verle sus ojos ya que los tenía fijos en el negro cielo y la blanca luna.
- Disculpe que pregunte pero que hace usted acá afuera, también esta aburrido.
- No me gustan los bailes...
- Pero si baila usted muy bien…
Al terminar de decir esa frase, oculte mi rostro gracias a Dios estaba todo oscuro. Como me había atrevido a decirle eso, ahora se daría cuenta que lo había estado observando Santo cielo que vergüenza.
- Cómo lo sabes
Si me había pillado que podría decirle, solo la verdad.
- Lo vi bailar con Rin, y lo hacía muy bien...
- En serio
Alce mi mirada y divise una pequeña sonrisa en su rostro, sus ojos no dejaban de ver la Luna llena.
- Si - fue mi respuesta
- Es mejor que lo compruebes tu misma, no crees...
- Ah
Lo vi darse la vuelta y no contestarme mas nada. Es que acaso me estaba invitando a bailar, quede por un minuto desconcertada, y luego me levanté como un resorte y seguí sus pasos. Cuando salí del laberinto él ya estaba en la entrada de la sala. Camine lentamente hasta llegar a la sala, Kikio seguía bailando con Inuyasha y Koga el amigo de los Taisho estaba bailando con Rin, el señor Taisho y mi padre habían llegado en ese tiempo que estaba afuera y estaban bailando con sus respectivas esposas. El baile iba adelantado así que me quede en una esquina buscándolo con la mirada, pero al parecer se había perdido entre la gente.
Al terminar la música todos vinieron hacia mí
- Kagome hija donde estabas...
- Hola Papá, estaba en el Jardín
- Ah ya veo
- Uff que calor
- Quieren que les traiga algo para tomar
- Si Inuyasha gracias
- Kagome quieres uno
- Si claro
- Voy contigo Inuyasha
- No tranquila...
- Inuyasha no vas a poder con todos
- Ah bueno si
Kikio se fue con él aduciendo que era para ayudarlo yo sonreí, definitivamente esta era la noche de Inuyasha.
- Izayoi has visto a nuestro otro hijo
- No yo lo deje bailando con Rin y desde entonces no lo he visto.
- Rin sabes dónde está tu hermano
- Me dijo que iría a fumar al jardín
- Mmmm ya veo aún sigue con ese mal hábito
Note ese brillo rojo que la última vez había visto en los ojos de él, vi como Izayoi tomaba su mano y no decían nada más, de repente empezó a sonar la siguiente pieza.
- Hay mira Inu-no nuestra canción, vamos a bailarla...
- Si por supuesto... Ah allí estás...donde te habías metido, acaso sigues con ese mal hábito...
El señor Taisho miraba a alguien que estaba parado detrás de mí.
- Quieres bailar
Esa voz ya la conocía; yo que estaba de espalda a él solo vi los ojos de asombro de sus padres y los míos, Rin tenía una radiante sonrisa.
Me di la vuelta y allí estaba él con su elegante porte y la mano extendida yo la tome sin más y me deje llevar, me llevo hasta el centro del baile y comenzamos a bailar.
Estaba completamente ruborizada, nuestros padres no nos dejaban de ver igual que las otras personas.
- Ya regresamos con el ponche, tengan y Kagome dónde está aquí estaba el de ella.
Nadie dijo nada
- Mamá Kagome donde esta
- Bailando – dijo Rin
- Con quién – preguntó Inuyasha
- Con tu hermano – respondió Taisho mayor
Inuyasha casi se cae de espalda al escuchar eso.
- Inuyasha vamos a bailar
- Qué pero...
- Si todos siguen viendo a Kagome así, te aseguro que saldrá corriendo y dejara a tu hermano plantado en la pista.
- En serio, bueno lo tendría merecido
- Inuyasha
- Ok ya voy
- Koga vamos
- Si claro pequeña Rin
Estaba empezando a sentirme nerviosa, la gente no dejaba de mirarnos estaba a punto de salir corriendo.
- Por qué nos miraran así
- Nos
- Si es que no los ves
- No "nos" ven, te ven a ti
- Que, hay no no no puedo ser, no voy a poder seguir...
- Tranquila no los veas a ellos, mírame a mí...
Eso que me pedía era aún peor si con solo tenerlo cerca hacía que la piel se me pusiera chinita imagínense cómo me pondría si lo miraba. Pero mi querida hermana llego a mi rescate ahora no solo éramos nosotros dos si no ella e Inuyasha, luego Koga y Rin y finalmente nuestros padres ahora no estábamos solos.
La sensación que me hacía sentir me elevaba y por un momento mi mente me engañó me hizo creer que esta sensación ya la había sentido antes. Y que ya había bailado con él con anterioridad.
Continuará…
Saludos a todas mis lectoras, espero que este capítulo también haya sido de su completo agrado;
nos vemos en las estrellas...
