Hola chicos, tenia que escribir est rápido antes de que se me fuera la idea, y por suerte me dio un poco de tiempo de traerles el otro capítulo, es algo corto pero espero que lo disfruten
Coco es de Pixar/Disney
Cuando este así son los pensamientos de Héctor
~Y así Héctor tratando de ser coqueto~
Capítulo 3
-Hola Imelda, ¿Cómo estas?, como que le voy a decir eso, ~Hola hermosa ¿cómo está el día?~, pendejo si con eso recibire una cachetada, no perate, piensa sonso, piensa coco, piensa coco, hay dios – me dije a mi mismo golpeándome la cabeza para que trabajara la rata en la rueda- como si puedes crear canciones pero hablar con las mujeres, me das pa´ puras venguerzas….
-Señor ¿qué hace?- me dijo un chamaco, dándome un susto de vida.
Hay diosito, hola chamaco- dije algo molesto- nada aquí esperando que mi cabeza funcione
-Pero porque fuera de nuestra casa- continúo otro niño idéntico al otro.
-Hijo de la flaca- salte al escuchar otra voz a mi otro lado- ¿son dos?- los dos chamacos se rieron de mi- díganme que no hay otro que con ese si me mandan con la flaquita directito- busque detrás de mí y de los niños, la calle pero nada.
-Señor, solo somos nosotros dos- me conto uno.
-Sí, nuestra madre y mi hermana no podrían con otro niño más- agrego su gemelo.
-Pos les creo, si mi Santa madre no me deja de contar que conmigo es como tener 5 chamacos- ambos se rieron.- fue lindo hablar ustedes escuincles, asi me permiten necesito que mi coco trabaje para poder hablar con la Sr. Imelda- me levante para poder irme a otro lugar, además de poder esconderme de Ernesto.
-¿Con nuestra hermana?- me detuve me gire y me volvi a sentar enfrente de los niños.
-Esperenme, aguante los caballos ¡¿ustedes con hermanos de Imelda?!-los dos asintieron, grite lo más fuerte de alegría claro en mi mente no quería que mi suerte de fuera corriendo y llegara la mala- este si es mi dia….- al menos dije en voz baja.
-Señor….
-Si, chamaco….- puse todita mi atención a los niños, ambos se miraron algo decaídos- que pasa por que están tristes- les dije tratando de animarlos.
-Es que nuestra hermana Sofi se nos va a casar
-y no queremos
-chamacos, pero no estén tristes, su hermana solo se a casar con un hombre que la hará feliz, no es como si se fuera del pueblo, ¿cierto?
Ambos niños se entristecieron más- bien hecho Héctor.
-Escúchenme, escuincles- pensé lo que iba decir por un segundo esto iba a ser complicado de explicar a unos niños de 8 o 10 años puedan comprender- su hermana, va tener un nueva vida en otro lugar si no será fácil, no verla todos los días, pero estoy seguro de algo; ella nunca se olvidara de ustedes, les escribirá cartas y ustedes ella contándole todo lo que pasa aquí en Santa Cecilia y piénsenlo así de vez en cuando podrán visitarla y conocer otro nuevo pueblo, y quien sabe ahí podrían conocer a alguien muy especial…. Bueno omitan lo ultimo… ¿me captan la ideíta?
Los niños se miraron un rato como si se estuvieran hablando entre ellos por la choya, me dio un poco de miedo pero se limpiaron la lágrimas y me sonrieron- si señor- me dijeron al mismo tiempo.
Muy bien así me gustan, los chamacos felices y contentos- les dije dándoles unas palmaditas suaves en la cabeza- ahora regresando al tema de su hermana….
¡FELIPE! ¡OSCAR!- grito Imelda detrás asustándome otra vez- chamacos estos, cuantas veces les he dicho que no salgan asi de la casa, sin decir nada y mas cuando Sofi les pidió su ayuda- comenzó a regañar a los dos chamacos, que al igual que a mi nos sacaba el alma del susto- que esperan regrésense pa´ dentro.
¡Si!- dijieron los dos y sin dudarlo entraron corriendo a la casa.
Imelda parecía que suspiro algo preocupada, pero regreso a su compostura dura, y me voltio a ver un poquito enojada- Héctor….
Hola…. I…mel…da- le dije mega inseguro- que lindos hermanos tienes….
Esos escuincles, ni que lindos, ni que nada son un par de diablillos- me dijo toda histérica- si supieras lo que han hecho para evitar que mi hermana se case….- patio el piso muy furioso- ahora donde consigo una banda en menos de tres días…
Comenzó a pensar y pensar, al verla así me preocupo- pues… yo… podría hacer algo al respecto- comente algo tímido.
Imelda me miro de pies a cabeza- dios que nervios- se cruzó de brazos algo insegura- ¿y cómo sé que no van hacer su teatrito de nuevo?-
eso era un sí, no podía creerlo, haber Hector tranquilo se ¡serio!- me aclare un poco la garganta para poder responderle seguro y como un tonto- le prometo Imelda que no volverá a ocurrir eso, ese teatrito solo lo hicimos por que nuestro amigo, Chucho, el novio nos lo pidió, ese fue nuestro regalos de bodas de parte mio y de Ernesto-comente, ella no parecía muy segura.
Pues que regalo mas tonto- dijo algo indignada- si eso es dar un regalo no quiero saber que será una ayuda.
Si, es que no queremos con amor apache, usted entenderá- dios alguien calleme el hocico.
Pues, yo no se pero lo entiendo
¡¿Enserio?!- exclame muy sorprendido- digo ¿enserio?
Claro si mi hermana y yo siempre nos peleamos por usar la ropa de la otra, claro que a diferencia de ustedes, nosotras no nos hablamos por al menos una semana- afirmo algo risueña como si hubiera recordado algo muy divertido- pero bueno lo dejo tengo que continuar con los arreglos, nos vemos mañana- me dijo con un sonrisa.
Claro… Imelda… oiga espere a la misma hora…
Y en el mismo lugar- completo mi frase- ¡a completo mi frase, diosito estoy en el cielo!
-No, no, no, no, no
-Por favor Ernesto, al menos si no lo haces por mi hazlo…
-Por esa mujer que me humillo enfrente del pueblo
-¿Lo hizo?, ¿Cuándo?
-Después de dejarte el ojo morado, me dijo de hasta de lo que me iba a morir- se veía muy enojado, ahora entendía por qué no me había ido a enchinchar una semana.- si un campanazo, ¡quien se muere por una campana!
-si tú lo dices, pero yo no iba decir por ella- me miro algo desconcertado- yo iba a decir por la gente que va a ir, al parecer el chavo no es de este pueblo y va a venir su familia, y quizás ahí podamos conocer a alguien que nos ayude-me acerque a Ernesto tratando de que esas palabras le hicieran eco en su cabeza y al parecer funcionaba muy bien.- ves lo que yo veo en esa boda, un chance
-Sí, creo que si compa- lo dudo un poco pero al final acepto- tienes razón compa, tienes toditita razón.
-ya ves por eso yo escribo las letras y tú le das el toque mágico- él se rio un poco.
-tu ganas Héctor, pero si veo que es otro de tus truquillos para llegar a Imelda, tu sabes las consecuencias- me amenazo
-por favor compa, esto lo hago por los dos, por nuestro sueño- le dije tomando el vaso que estaba a lado mío y el tomo el suyo- por nuestro sueño de ser famosos y llegar a la capital.
-Por nuestro sueño…- me siguió el juego pero su voz me sonó algo sombrío
Hasta aquí llega, ahora a seguir envolvió regalos de navidad, hasta el próximo cap, chicos ;)
Pd: tuve un poco de donde eran Felipe y Oscar y sorpresa son hermanitos de Imelda, quien lo diría OuO
